CATEQUESIS DEL SIERVO DE YAHVÉ
Kiko:
«Esta
noche nos reuniremos por parroquias y cada uno va a decir si quiere seguir este
camino o no. Esta noche también se os pide vuestra experiencia de la
catequesis. Los que quieran seguir iniciarán un camino serio hacia una fe
adulta.
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| ¿Misión de la Iglesia? |
Ahora
os diré por qué hacemos este camino, cuál es la misión de este camino, cual es LA MISIÓN DE LA IGLESIA.
En
primer lugar voy a tratar de resumir las catequesis que os hemos dado durante
este tiempo».
¡Oh, no, otra vez, no!
«En
estas catequesis que finalizan con esta convivencia, no tenemos ninguna
pretensión de agotar el tema. No nos hemos esforzado por razonar para que veas
todo con absoluta claridad, porque eso sería imposible. Sobre todo porque los
que quieren constreñir a Dios a su propia razón, significa que no quieren
disfrutar del camino. No pasa nada si alguien se va. No tenemos ansiedad de
hacer proselitismo. Aquí hay muchos. Pero si fuésemos la mitad o un cuarto estaríamos
igualmente satisfechos. No es éste el problema.
Estamos
convencidos de que el problema es que existe la sal. No se trata de que toda la
cazuela sea sal, sino que se cocine con un poco de sal, la sal
suficiente para salar las patatas, los garbanzos, y el resto.
¿Qué
es lo que queríamos hacer, entonces? Sólo queríamos abrir una ventana y mostrarte
un bello panorama. Desde la ventana se ve un horizonte a lo lejos, un hermoso
lago, una serie de casas. Pero nosotros estamos en la casa. En el horizonte hay
una montaña y a lo lejos se ve una hermosa tierra, hacia la que nos dirigimos.
Ahora se trata de ponerse en camino. Lo que hemos querido hacer desde
aquí es mostrarle este horizonte. Ahora se trata de vivir este camino. Tienes
que caminar.
Para
presentaros el camino hemos elegido este trípode sobre el que se basa todo vuestro
catecumenado; este trípode sobre el que se basa toda la vida del cristiano:
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| Palabra de Dios (no de Kiko), Liturgia y Caridad (comunidad) |
Os
hemos dado una palabra, una un poco más viva, un poquito, porque no somos oradores
ni especialistas.
La
palabra que os hemos anunciado es el Kerygma, la Buena Nueva. Hemos visto esta
buena noticia a través de Abraham, del éxodo, como esta buena noticia trae toda
una historia de la salvación.
Hemos
comenzado a responder a esta Palabra con algunas liturgias: una celebración
penitencial, más comunitaria, un poco más viva, no un rito habitual; una
celebración de la palabra en la que se os ha entregado la Biblia; Ayer
celebramos una Eucaristía, también un poco más comunitaria; redescubriendo
también los signos.
A
través de estos pequeños ágapes y esta convivencia hemos intentado hacer surgir
entre nosotros un inicio de comunión, aunque siendo tantos sea difícil. Sin
embargo, hay un ambiente, vemos algunas caras concretas y no somos una masa
anónima, sino gente concreta.
La
Palabra hemos intentado dárosla a gustar como un pastel en lugar de daros la receta.
Tratamos de daros a degustar este dulce, porque después hay que seguir
comiendo. Os hemos dado una especie de aperitivo. A partir de ahora comienza en
serio el almuerzo. Este almuerzo será un catecumenado serio de siete años. No
es nada. Siete años serios.
Puedo
decir para vuestro consuelo que hasta el momento no ha habido ninguna comunidad
fundada por nosotros (no lo digo para presumir) que haya fallado. Hay
comunidades que ya llevan cinco años, y todos los hermanos están contentos porque
la Palabra se está cumpliendo. Cuando estos hermanos miran al día de la
convivencia ven que es cosa del pasado. ¡No se trata de mirar atrás para ver cómo
estábamos de bien aquel día! Sino: ¡Qué cretino era entonces que no entendía
nada y todo me parecía dificilísimo! Y sin embargo, es una maravilla.
Me
lo decía el otro día una hermana de una comunidad de Madrid, que en la
convivencia le parecía todo imposible, con su esposo, sus hijos, sus problemas;
pero ahora... ¡Porque es Dios quien lo hace! Porque nosotros os aseguramos que
quien lo hace es Dios. Y si Dios no actúa, todo es inútil. Si Dios no te da un
espíritu para leer las Escrituras y no trabaja contigo, tú serás incapaz de
aceptar a los hermanos, de vivir el catecumenado... acabarás harto de todo. Y
si uno se harta no viene más... pero si el Espíritu te mueve interiormente y te
lleva...
El
hecho es que la gente continúa asistiendo a la comunidad; sin embargo, a nadie se
le ha dicho: debes comprometerte; no me habéis oído decir nada semejante. Aquí
no se dice a nadie: dame tu palabra de que te comprometes». Y sin embargo, la
gente viene. ¿Por qué? Porque encuentra algo.
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| Se va quien puede, a otros no les dejan |
Cuando
no encontréis nada idos de aquí. ¿Por qué perder el tiempo? En la vida hay
cosas maravillosas y muy importantes y el tiempo es dinero. ¿Por qué debemos
perder el tiempo aquí con cuatro fanáticos que leen la Biblia? Si venís se
supone que lo hacéis porque encontráis algo.
Antes
de continuar os quiero leer algo que para nosotros representa una buena
noticia. La prensa ha publicado los documentos del Sínodo sobre el Sacerdocio y
la Justicia. En ellos se tocan temas hoy muy vivos sobre las comunidades de
base y el pluralismo sacerdotal. Aquí un texto que nos interesa:
"...Los
sacerdotes, conscientes de su misión de reconciliar a todos los hombres en el
amor de Cristo y atentos a los peligros de las divisiones, pongan su interés,
con mucha prudencia y caridad pastoral, en la formación de comunidades animadas
por el celo apostólico, que hagan presente en todas partes el espíritu
misionero de la Iglesia. La pequeña comunidad que no se opone a la estructura
parroquial o diocesana, debe ser inserta en una comunidad parroquial o
diocesana, con el fin de ser entre ellos como el fermento de todo el espíritu
misionero".
Este
es un texto promulgado por el Sínodo sobre las comunidades cristianas dentro de
la parroquia. Nosotros estamos en este camino.
Este
texto es importante, porque hoy en día hay muchos tipos de comunidades, muchos
de los cuales están fuera de la estructura parroquial, porque sostienen que la
estructura de la parroquia está obsoleta, ya no tiene sentido.
Hemos
recibido muchas críticas porque este camino es dentro de la estructura de la
parroquia. Este texto de la Iglesia nos sostiene y nos anima».