sábado, 22 de julio de 2017

El diezmo no es católico, es protestante y sectario



No es la primera vez que en este blog se defiende que el diezmo es ajeno a la Iglesia. De hecho una entrada de hace años contiene básicamente lo mismo que hace poco ha publicado ReL, pero tal vez sea conveniente repetirlo, para conocimiento de quien aún no conozca la postura de la Iglesia sobre este tema.

A partir de aquí, el artículo de ReL:

Que bonito es viajar... cuando pagan otros
En la mayoría de sectas así como en las congregaciones protestantes es muy común pagar el diezmo, que según ellos significa 10% del dinero que ganan trabajando (semanal, o mensual) y esto se destina al pastor o a la congregación. Ahora bien, ¿el diezmo realmente es el 10% de tu sueldo?

Para responder a esta pregunta es importante diferenciar entre el "diezmo protestante" y el "diezmo bíblico". El primero se refiere al 10% de tus ganancias económicas mientras que el segundo siempre se cobró en especies.

Veamos algunas citas del Antiguo Testamento que aclaran esto:

«Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo. También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación, mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro. Yahveh dijo a Caín: "¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar."» Génesis 4:3-7

«El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh. Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahveh». Levítico 27:30-32

Estas citas no hablan de dinero sino de alimentos, por tanto son conceptos muy diferentes. Dios en el AT  pedía que la décima parte de los alimentos, frutos, ganado, etc. que tenían se lo ofrecieran en sacrificio. Esto no tiene nada que ver con el concepto actual de diezmo. Las sectas y protestantes suelen acudir siempre al texto de Malaquías 3, 10 para justificar la práctica del diezmo. Sin embargo, allí habla de diezmo como "alimento" por eso dice " traed alimento a mi casa" además este tenía que darse al templo; y también en Deuteronomio 14,28-29 o 2Cronicas 31,6-7 se demuestra que este diezmo era en ganado, en especies agrícolas etc.

Destino desconocido
¿Para quién era destinado el Diezmo?

Servía para el sostenimiento de los Levitas, porque estos no tenían herencia en la tierra en común con las otras tribus. (Lev. 27:30-33; Núm. 18:21-32; Dt 14,27-29). De este fondo, también se tomaban ciertas porciones para aliviar las necesidades de los extranjeros, los huérfanos, y las viudas. Al tercer año el diezmo de ese año debía ser entregado directamente en las aldeas locales, y puesto a disposición, no sólo de los Levitas, sino también de los "extranjeros, los huérfanos, y las viudas." (Dt 12:5-7; 14:22-29; 26:12-14).

Ahora bien, nosotros ya no estamos en el antiguo pacto sino en el nuevo y muchas cosas de la biblia quedaron suprimidas y fueron sustituidas por las nuevas es por ello que no debemos quedarnos en el AT sin referirnos al NT. Los grupos proselitistas, sectas y muchas denominaciones cristianas no católicas no usan el Nuevo Testamento en este tema, sino que solamente citan textos del Antiguo para engañar y confundir al católico. Recordemos que enseñó San Pablo:

Heb. 7:18-19 «Queda por tanto, abrogado el mandamiento anterior, a causa de su flaqueza e inutilidad, ya que la ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.»

La Antigua Alianza, y con ella el "sabad" o sábado, la circuncisión, sacrificios sangrientos y multitud de otras leyes judías como el diezmo terminaron, siendo reemplazadas por la Nueva Alianza de Cristo Jesús. Es por eso que si ya no necesitamos sacrificios, ni guardar el sábado tampoco es necesario dar el diezmo de las cosechas como se pedía en el Antiguo Testamento. Entonces podemos preguntarnos ¿qué debemos dar?

No existe ni una sola cita del Nuevo Testamento en la que Jesús o alguno de los apóstoles digan que haya que pagar el diezmo y menos todavía que eso fuera el 10% del salario. Ni siquiera el de los alimentos y animales. En los Evangelios solamente viene tres veces la palabra diezmo y habla de los fariseos que lo daban (Mt 23,23; Lc 11,42).

¿Qué enseñanza sacamos de esto? Pues que a Dios no se le compra con dinero, eso es lo de menos , mientras el que ayunaba y daba diezmo no fue justificado, el publicano que se humilló ante Dios fue justificado, y es que a Dios le interesa más que tú le entregues tu corazón a que le entregues dinero.

Los fariseos cumplían estrictamente con el deber del diezmo, e igual Jesús les increpó:

«¡¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello.» (Lc 11,42)

En el Nuevo Testamento se habla de dar, ayudar y apoyar según las posibilidades de cada uno, pero no expresamente en dinero y nunca marcando una cantidad fija. Veamos algunas citas:
«Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario» Lc 10,3-7

«Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena.» 2 Co 9, 7-8

¿Quién habrá pagado el viaje de José Agudo a Madrid...
«En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como mandé a las Iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas cuando llegue yo.» 1Cor 16:1-2

«Os doy un consejo sobre el particular: que es lo que os conviene a vosotros, ya que desde el año pasado habéis sido los primeros no sólo en hacer la colecta, sino también en tomar la iniciativa. Ahora llevadla también a cabo, de forma que a vuestra prontitud en la iniciativa corresponda la realización conforme a vuestras posibilidades. Pues si hay prontitud de voluntad es bien acogida con lo que se tenga, y no importa si nada se tiene. No que paséis apuros para que otros tengan abundancia, sino con igualdad. Al presente, vuestra abundancia remedia su necesidad, para que la abundancia de ellos pueda remediar también vuestra necesidad y reine la igualdad»  2Cor 8:10-14

Conclusión

Se nos enseña a ser generosos pero según las posibilidades de cada uno.

Es más incluso en las primeras generaciones cristianas el concepto de diezmo es desconocido, podemos citar a San Justino mártir que corroborará esto: «Luego se hace la distribución y participación de la eucaristía, para cada uno. Enviándose su parte, por medio de los diáconos, a los ausentes. Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al que preside. Y él socorre con ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad o por otra causa están en la indigencia, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y, en una palabra, él se constituye provisor de cuantos se hallan en necesidad.» (San Justino Apología I .67).

...para conmemorar un aniversario de categoría superior?
Años más tarde será San Ireneo quien enseña que el diezmo de la antigua ley quedo sin valor: «No se condena, pues, el sacrificio en sí mismo: antes hubo oblación, y ahora la hay; el pueblo ofrecía sacrificios y la Iglesia los ofrece; pero ha cambiado la especie, porque ya no los ofrecen siervos, sino libres. En efecto, el Señor es uno y el mismo, pero es diverso el carácter de la ofrenda: primero servil, ahora libre; de modo que en las mismas ofrendas reluce el signo de la libertad; pues ante él nada sucede sin sentido, sin signo o sin motivo. Por esta razón ellos consagraban el diezmo de sus bienes. En cambio quienes han recibido la libertad, han consagrado todo lo que tienen al servicio del Señor. Le entregan con gozo y libremente lo que es menos, a cambio de la esperanza de lo que es más, como aquella viuda pobre que echó en el tesoro de Dios todo lo que tenía para vivir (Lc 21,4).»  (San Ireneo de Lyon Contra las Herejías Libro IV 18.2)

Dios les bendiga

Jesús Urones

jueves, 20 de julio de 2017

Oportunidad para que el Camino obedezca




Como si fuese una respuesta a la conducta mentecata de ciertos adeptos del Camino, empezado por el guía de todos ellos, que actúan como si se creyesen capacitados y autorizados para disponer sobre las causas de los santos, o al menos sobre una de ellas que ni tan siquiera estoy segura de que la Iglesia esté estudiando, resulta que el día 11 de Julio, festividad de san Benito, patrono de Europa, el Papa Francisco ha dispuesto que entre en vigor un motu proprio que regula y aclara algunos aspectos a tener en cuenta en el estudio de la vida de aquel que es postulado a ser reconocido como beato, que es paso previo al reconocimiento de la santidad.

No tener espalda no es señal de santidad
Es sorprendente constatar en dicha norma que la Iglesia no se ha percatado de la posibilidad de que existan santos “de categoría superior” para los que exigir pruebas, interrogar testigos o reclamar la existencia de milagros fehacientemente probados, es un atraso, un moralismo y una persecución intolerables. Pero este Papa ha tenido a bien sostener las siguientes normas de obligado cumplimiento para todos:

 ART. 1
El ofrecimiento de la vida es un nuevo caso del iter de beatificación y canonización, distinto del caso de martirio y de heroicidad de las virtudes

Es decir, el martirio es un camino para llegar a la canonización, la heroicidad de las virtudes, otro y la entrega de la vida otro diferente.

Es claro que el martirio no aplica al caso de la embajadora honoraria de la ropa deportiva; la heroicidad en las virtudes no parece, puesto que dar patadas nunca ha estado entre las virtudes reconocidas por la Iglesia y la mala educación tampoco. Así que queda la tercera vía, que se describe en el artículo 2:

Sobran las "estampitas"
ART. 2
El ofrecimiento de la vida, para que sea válido y eficaz para la beatificación de un Siervo de Dios, debe cumplir los siguientes criterios:
a) ofrecimiento libre y voluntario de la vida y heroica aceptación propter caritatem de una muerte segura, y a corto plazo;
b) relación entre el ofrecimiento de la vida y la muerte prematura;
c) el ejercicio, por lo menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento de la vida y, después, hasta la muerte;
d) existencia de la fama de santidad y de los signos, al menos después de la muerte;
e) necesidad del milagro para la beatificación, sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión.

Vaya por Dios, pues va a ser que tampoco aplica a la soriana depresiva, puesto que su muerte ni fue prematura ni tuvo relación con ofrecimiento alguno, sino fruto de una enfermedad natural.

Por tanto, si el CNC no puede vender que su iniciadora es mártir ni tampoco que ofreciese la vida por nada, les queda la alternativa de intentar convencer al personal de que la finada se dedica a hacer milagros cada lunes y cada martes.

Sobran las "medallitas"
Pero más adelante el motu proprio aclara que la Constitución Apostólica Divinus perfectiones Magister del 25 de enero de 1983 sigue vigente y, por tanto, no compete a ningún laico disponer la santidad de nadie sino que “compete a los obispos diocesanos y de más jerarquías equiparadas en derecho, dentro de los límites de su jurisdicción, sea de oficio, sea a instancias de fieles o de grupos legítimamente constituidos o de sus procuradores, el derecho a investigar sobre la vida, virtudes, ofrecimiento de la vida o martirio y fama de santidad,  de ofrecimiento de la vida o martirio, milagros atribuidos, y, si se considera necesario, el antiguo culto al Siervo de Dios, cuya canonización se pide”.

En suma, que vaticino al obispo Osoro un premeditado interés neocatecumenal por hacerse notar y hacerle llegar obsequios varios.

Otro punto interesante es el que mantiene que para el estudio de la vida del postulado a santo hay que interrogar no sólo a los amigos, sino también a los contrarios: "solamente en las causas recientes, una lista de personas que puedan ayudar a esclarecer la verdad sobre las virtudes o sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio del Siervo de Dios, sobre la fama de santidad o de milagros y también de las personas que se opongan a ello."

Yo diría, especialmente a quienes se opongan a ello. Y no menos interesante es que si el postulado pertenecía a una organización, interesan más los testimonios de los ajenos a la misma que los de los compañeros de asociación.

Pero el motu proprio deja lo mejor para el final:

Art. 36:
"Se prohíben las solemnidades o panegíricos en las iglesias acerca de los Siervos de Dios cuya santidad de vida está aún sometida a legítimo examen. Y aun fuera de las iglesias, hay que abstenerse de cualquier acto que pueda inducir a los fieles a la falsa idea de que la investigación hecha por el Obispo sobre la vida y virtudes o el martirio o sobre el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios lleva consigo la certidumbre de su futura canonización".

Sobran las "asunciones"
Todo lo que he deliberado con esta Carta Apostólica en forma de Motu proprio, ordeno que se observe en todas sus partes, no obstante cualquier disposición contraria, aunque digna de mención, y establezco que se promulgue mediante la publicación en el diario "L ' Osservatore Romano", entrando en vigor el mismo día de la promulgación y que, sucesivamente, se incorpore al Acta Apostolicae Sedis.

Dado en Roma, en San Pedro, el día 11 de julio, quinto de Nuestro Pontificado.

FRANCISCO

Parece una respuesta a tanta tontada neocatecumenal de poner la reproducción de una foto de la finada en un sitio preferente en cada una de las convocatorias que hacen.

A ver si toman nota de que el Papa ha prohibido –no es una sugerencia, es una prohibición- tanto dentro como fuera de las iglesias cualquier elevación aerostática o pendonera que pueda hacer pensar a unos pobres catecumenitos no adultos que la difunta va a ser canonizada.

Más que nada porque sólo compete a la Iglesia –esa misma Iglesia de la que Kiko comentaba que igual tenían que irse- decidir sobre la santidad de sus fieles.

Sobran los pendones

Sobran los trípodes



P.D. Gracias a la persona que aportó el enlace al motu proprio.

martes, 18 de julio de 2017

Paso del shemá (XXVII)




«El Señor dice: “Acuérdate de estos cuarenta años en el desierto, recuerda: ni tus vestidos se gastaron ni se te hincharon los pies”; ahora, si tú piensas en estos cuarenta años casi te parece…
¿Cómo es posible? Te voy a decir una cosa: cuando entraste en la comunidad, si alguien te hubiera dicho que después de cuatro años ibas a estar todavía aquí, te aseguro que tú no lo hubieras creído en absoluto, “¿Cuatro años aquí? ¿Dos veces por semana? ¿Una convivencia al mes? ¡Pero qué dices! ¡Tú estás loco!”»
Está reconociendo que la gente entra en la comunidad sin conocer las normas del juego porque si las conociera se largaba.
«De hecho, mirando hacia atrás cuatro años podemos decir que esta palabra es verdad, que nuestros vestidos no se han desgastado.
Otra cosa. Dice Dios: “Mira que yo te he traído al desierto para probarte, te di el maná para humillarte, para saber qué había en tu corazón, para saber cuales eran tus verdaderos sentimiento hacia mí”.»
Todo en minúsculas, lo que es correcto, ya que ese “yo” y ese “mí” no se refieren a Dios, puesto que pese a las comillas no es una cita ya que no existe tal texto en la Biblia.
«Por tanto el Seños ha permitido, antes de entrar en la tierra, antes de introducirte verdaderamente en el Reino de Dios que es la Iglesia, antes de entrar de forma real, no sólo jurídica, sino en una forma en la que podamos verdaderamente ser testigos de la presencia de Cristo en nosotros, el Señor te hace pasar primero por un catecumenado para probarte y para corregirte como un padre corrige a su hijo.
Para que descubrieses que NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE SINO DE CADA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS. Por eso Dios te ha quitado el coche, por eso Dios te ha arrinconado, por esto Dios te ha obligado a pasar por un desierto, para que tú ENTENDIERAS, PARA QUE TÚ EXPERIMENTASES Y APRENDIERAS PARA SIEMPRE ESTA LECCIÓN que no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
Lo previo es la kikoneura de siempre de un diosito que no da libertad a sus criaturas, sino que les impone sus antojos: ahora te quito el coche, ahora te dejo en paro, ahora te mando un cáncer...
«Te ha humillado, te ha hecho pasar hambre, te ha hecho comer el maná que no conocías, ni tú ni tus padres, para hacerte saber que el hombre no vive sólo de pan, sino que vive de todo lo que sale de la boca de Dios. Tu abrigo no se ha desgastado en estos cuarenta años, ni se han inflado sus pies, reconoce entonces en tu corazón que el Señor, tu Dios, te corrige como un padre corrige a su hijo.
Después veremos como este tiempo del catecumenado ha sido un tiempo maravilloso: como el Señor ha permitido la prueba, la crisis, que tú dejases la comunidad, que volvieras, y todo tenía una dimensión, todo tenía un sentido, todo lo que te está sucediendo y lo que te sucederá tiene una dimensión, un sentido, una luz, está en función de algo: con la misión de salvarte.
Fíjate que si tú no entiendes esto, no puedes hacer el siguiente escrutinio; cuando se te dará a comer un cristal de sal, el Amén a esta sal significa que tú aceptas ser salado por Dios, que te das cuenta de  que realmente no puedes destruir este cuerpo de pecado, ni por tus fuerzas puedes despojarse de esta realidad que está dentro de ti, y aceptar que el Señor venga él mismo a desnudarte, a destruir tu
orgullo, a destruir tu vanidad, tu egoísmo, tu instrumentalizar a todos, la envidia, que constantemente ansíes los bienes de los demás, etc.
Este es el camino de toda la Iglesia, de todos los santos; Dios te ha permitido entrar, y decir amén a esta sal significa aceptar que el Señor lleve adelante en ti su diseño de salvación, para la salvación de los demás. Así que adelante, hermanos.»
«CATEQUESIS DEL CAMINO
Ahora me gustaría presentaros un poco lo que es el Camino. Hacia dónde va y en qué consiste este camino que la Iglesia está poniendo ante vosotros.
Lo llamamos “comunidad neocatecumenal” porque es un nuevo catecumenado. Es un catecumenado que tiene como base lo que la Iglesia siempre ha tenido pero adaptado a la situación actual en que vivimos. Por eso es una nueva creación.
Como decía el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Montero, la experiencia de catecumenado que nosotros tenemos es único en la Iglesia y es enorme.»
Imposible contrastar si alguna vez el obispo Montero dijo tal cosa y visto como “apaña” las citas bíblicas para hacer como que dicen lo que no dicen, cualquiera sabe lo que hará con las presuntas citas de obispos. Lo único seguro es que el obispo Montero, ya retirado, no acude a actos del CNC a hacer “cla”.
«No creo que haya otro movimiento que tenga una experiencia mayor (tantas comunidades repartidas por tantas partes, en Europa y fuera, en tantas parroquias diferentes).»
Que se lo digan al obispo de Agaña, o al de Lancaster, por citar sólo los dos casos más recientes.
«En Italia, el secretario del Sínodo y de la Conferencia Episcopal dijo que un catecumenado post-bautismal serio es obra del Espíritu Santo.»
Lo que no dijo fue que el CNC fuese un catecumenado serio.
«En este sentido, el catecumenado que nosotros tenemos, nuestra experiencia, es fundamental.  Estoy contento porque en Italia no se dice: "comunidad Kiko", sino que se les llama "comunidades neocatecumenales". Aquí, en España, siempre hemos tenido el problema del nombre. Porque si decimos "comunidad cristiana" hay otras cinco mil que también se llaman así. Cuando se hizo la reunión en Majadahonda con Don Casimiro Morcillo surgió el problema de darle un nombre. Y decidimos no hacerlo, porque en ese momento había muchas comunidades de todo tipo, y también porque ponemos un nombre podría significar que éramos un movimiento marginal en la parroquia.»
Sabido es que la coherencia está reñidísima con la kikotina. Así pues nada tiene que ver tener un nombre con la marginalidad, pero los neuróticos suelen hacer este tipo de asociaciones imposibles.
«Así que ahora, por lo menos, el nombre "catecumenado" es una realidad que pertenece a la Iglesia y que comprende las diferentes etapas del Bautismo. Porque el Bautismo en la Iglesia primitiva no se recibía en un único momento, sino que la Iglesia lo daba por etapas.
Cuando fuisteis bautizaron de niños, se os impusieron las manos tres veces; os hicieron tres exorcismos; os dieron la sal y el agua; hicieron sobre vosotros una gran cantidad de rituales todos juntos. Y ¿por qué? Porque lo que hoy en día se da a los niños todo junto, en la iglesia primitiva se daba a los adultos a lo largo de años (el Bautismo de niños  era algo excepcional) en varias etapas, una de las cuales - la última - era el Bautismo de agua, el bautizarse por completo. E inmediatamente después, el Obispo, en la Vigilia de Pascua, daba la confirmación. La Iglesia oriental aún conserva la confirmación unida al bautismo. Es decir, los sacramentos de la iniciación cristiana son: el Bautismo, (con su catecumenado previo), la Confirmación y la Eucaristía. Esto se realizaba en la Vigilia de Pascua, al final de todo el camino. Después del Bautismo había un tiempo de neofitato. Los neófitos eran iniciados en los sacramentos, por medio de catequesis mistagógica.»
Una de gatos, que dan mucho susto al kikotizado
Nueva muestra de incoherencia, o de ignorancia, o de las dos cosas. A ver, si son neófitos después del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, recibidos los tres Sacramentos de sopetón en la misma vigilia, a buenas horas se les va a iniciar en los sacramentos después de haberlos recibido.
«El hecho de que nosotros recuperemos el catecumenado para la Iglesia, y que lo recuperemos en el centro de la parroquia, es algo realmente importante.»
Sólo que la Iglesia nunca ha perdido ese catecumenado. Y quien diga otra cosa falta a la verdad. Y sólo que lo que hace el CNC no “recupera” nada para la parroquia, puesto que allí donde está se mantiene al margen de la vida de la parroquia.