Hace
unos años me llevé una gran decepción cuando comprendí (tal vez fuese más
correcto decir cuando acepté que lo que veía era real) que el CNC pretendía ser
un fin en sí mismo, no un medio para acercarse a Dios.
Ese
día decidí que yo no entregaría mi vida a un fin tan mediocre e insatisfactorio
como el CNC, que mi dignidad de hija de Dios siempre estará por encima
de un grupo.
Las
consecuencias a nivel práctico fueron inmediatas: dejé de dar el diezmo a la
comunidad y volví a darlo en la parroquia; dejé de caminar por encima de mi
familia, lo que significó dejar de ir a las convivencias de mes, que nada me
aportaban salvo muchísimos cotilleos; dejé de estar siempre disponible para
preparar lo que hiciera falta… Y dejé de callar cuando lo que veía hería mi
conciencia.
Más
tarde empecé a interesarme por aquellos personajes más o menos relevantes que
apoyan públicamente al CNC. Siendo evidente que el CNC ni construye ni
reconstruye parroquias, sino que chupa de las mismas para construir únicamente
comunidades encerradas en sí mismas, ¿qué veían estas personalidades en el
Camino para darle su apoyo?
No
pretendo saber qué es lo que ven en el CNC obispos tan kikos como el aficionado
a los globitos, pero lo que he ido sabiendo de la calidad humana de algunas de tales
personalidades me ha supuesto una nueva decepción, mucho mayor que la primera.
Pero
mejor con hechos concretos.
Un reconocido e importante amigo del CNC es el cardenal George Pell, quien, presionado por la justicia australiana, ha reconocido que la Iglesia Católica asutraliana (menos él, como se verá más adelante) encubrió casos de pederastia durante los años 70-90 del pasado siglo en las ciudades de Ballarat, donde Pell nació y trabajó de sacerdote, y de Melbourne, donde fue obispo auxiliar y arzobispo.
En particular, uno de los sacedotes pederastas fue G.R., condenado por haber violado a 53 niños, que era amigo de George Pell, además de haber compartido alojamiento con él en Ballarat.
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| George Pell con puntillitas y floripondios |
En particular, uno de los sacedotes pederastas fue G.R., condenado por haber violado a 53 niños, que era amigo de George Pell, además de haber compartido alojamiento con él en Ballarat.
Pues bien, el purpurado no dudó en testificar que él nunca sospechó nada de
su amigo y nunca fue informado de nada. Según las pruebas presentadas, en 1982
hubo una reunión en la que participó Pell y en la que se trató el problema que
suponía G.R. para la Iglesia local, en vista de lo cual se tomó la decisión de cambiarle de parroquia por sexta vez.
Para Pell debía ser lo más
normal del mundo buscar deshacerse de un presbítero incómodo. ¿Por qué habría
tenido que hacer preguntas sobre el motivo de tanto cambio de destino de
alguien que era su amigo? Así que no fue informado ni supo nada
de los abusos… ni tampoco se informaría de nada a las sucesivas parroquias que recibieron al presbítero incómodo.
No fue esa la única ocasión en la que el señor Pell miraba para otro lado cuando la información se le ponía delante. En 1987, siendo obispo auxiliar en la archidiócesis de Melbourne, unos feligreses se reunieron con él y le presentaron un escrito con quejas de un grupo de niños por los abusos y malos tratos recibidos por parte de otro presbítero.
Pell alegó no recordar tal reunión para "justificar" que no se hubiese apartado al sacerdote abusador de sus víctimas. La memoria del cardenal debe ser mala pues tampoco logró recordar la denuncia que le presentó un alumno del colegio St. Patrick de Ballarat que en 1974, cuando tenía 12 años, sufrió abusos por parte del presbítero E.D. Según el denunciante, Pell le dijo "no seas ridículo". Y no hizo nada.
Pues bien. Hoy la justicia australiana quiere juzgar al cardenal Pell, tan amigo del Camino, no como encubridor, sino como posible abusador.
No fue esa la única ocasión en la que el señor Pell miraba para otro lado cuando la información se le ponía delante. En 1987, siendo obispo auxiliar en la archidiócesis de Melbourne, unos feligreses se reunieron con él y le presentaron un escrito con quejas de un grupo de niños por los abusos y malos tratos recibidos por parte de otro presbítero.
Pell alegó no recordar tal reunión para "justificar" que no se hubiese apartado al sacerdote abusador de sus víctimas. La memoria del cardenal debe ser mala pues tampoco logró recordar la denuncia que le presentó un alumno del colegio St. Patrick de Ballarat que en 1974, cuando tenía 12 años, sufrió abusos por parte del presbítero E.D. Según el denunciante, Pell le dijo "no seas ridículo". Y no hizo nada.
Pues bien. Hoy la justicia australiana quiere juzgar al cardenal Pell, tan amigo del Camino, no como encubridor, sino como posible abusador.
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| El nuncio, cuando lo era, junto a una cruz "kika" |
Otro amigo nada recomendable fue el exnucio Josef Wesolowski. Este presbítero tan querido por el CNC de república Dominicana alcanzó notoriedad mundial por su predilección por los niños de piel blanquita. Pero lamentablemente no fue ese el único aspecto en el que su comportamiento no era cristiano, al parecer no dudaba en hacer acusaciones gratuitas contra sus colegas.
Wesolowski entró en conflicto con el arzobispo de San Juan,
Roberto González Nieves y comenzó a enviar informes sobre el actuar del arzobispo de San Juan a diversos organismos
del Vaticano. Los papeles llegaron hasta las congregaciones para los Obispos,
para el Clero y para la Doctrina de la Fe. Las acusaciones incluían supuesto
encubrimiento a presbíteros pedófilos, extralimitación de sus funciones, mala
gestión económica y venta de colegios católicos sin permiso.
La Santa Sede investigó cada uno de los puntos y
no encontró pruebas que sustentasen las denuncias. Aún así el nuncio continuó
enviando sus informes a Roma... Conocido es cual fue el fin de este nuncio maledicente, y no voy a insistir sobre ello.
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| Cardenal Müller en territorio punk |
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| Cardenal Schönborn sin globitos |
Esta es la catadura moral que se aprecia en algunos de los muy amigos del CNC.













