Los que entienden de la liturgia de las horas saben que el rezo de tercia tiene su lugar alrededor de las 9 de la mañana y que las laudes se rezan antes; los que hacen lo que les da la gana y convierten la liturgia en un simposio de propaganda autorreferencial, se juntan a partir de las diez de la mañana.
Eso pasó el sábado 11 de octubre de 2025, cuando con la excusa del rezo de laudes hubo una nueva tanda de discursos publicitarios del CNC.
Así, a guisa de “monición” al himno Kiko arranca con una trola “tremenda”:
«San Pablo dice en la carta a los Corintios: “¿No sabéis que sois santuario de Dios, templo de Dios? Quien destruye el templo, Dios lo destruirá a él”. Esta es una profecía tremenda; tenéis que estar muy atentos: si algún hermano destruye la comunidad, ya sea sexualmente, ya sea porque crea facciones, envidias, rencores; si destruye la comunidad, san Pablo profetizó que será destruido».
Falso, Kiko, falso. San Pablo previene contra destruir a otro, porque quien es templo de Dios es el otro, y siempre debe ser considerado por encima de la comunidad, no al revés.
Esto viene a cuenta de lo que le hicieron, por orden de Kiko, al padre Eugenio. Kiko dispuso que Eugenio era un mal ejemplo para la comunidad, de modo que lo eliminaron, antepusieron la comunidad a la persona. Y luego salió Ascen a contar cuentos como que las sardinas corren por el monte, pero de eso se tratará más adelante.
A continuación hay en el mamotreto una anomalía bastante usual. Me explico, no sé quién revisará los mamotretos antes de distribuirlos (¿quizá Ascen, la de Tudela?), pero es usual en ellos que haya errores en las citas, es decir, es usual que aparezcan como citas evangélicas (nada menos) lo que solo es verborrea kikil. Ello demuestra no solo que el corrector no se molesta en comprobar las citas, sino también que su conocimiento evangélico es justito tirando a insuficiente, solo así se explica que haya colado la siguiente burrada como si fuese una cita de san Pablo:
«San Pablo dice: “¿No sabéis que sois miembros de Cristo?”. Algunos introdujeron filosofías nicolaítas, que afirmaban que la fornicación no era pecado. “¿No sabéis que por la fornicación os hacéis una sola carne con el pecado, obligáis a Cristo a fornicar?”».
Por cierto, la doctrina nicolaíta pretendía imponer el dominio de una clase clerical de categoría superior sobre los vulgares laicos, de forma que la tarea de los primeros no era el servicio a los demás, sino el señorío sobre los demás, talmente como los muy kikotistas sobre los pobre kikotizados.
Inesperadamente, después del desatino precedente, Kiko cae en la cuenta de que al hablar de templos vivos san Pablo se refiere a la Iglesia, no a las comunidades desperdigadas por la tierra, sino a algo superior a la suma de todas ellas:
«En el salmo que dice: “He esperado, he esperado en el Señor”, cuando dice: “No has querido sacrificio y oblación, por eso me has abierto el oído”, los Setenta traducen: “Me has dado un cuerpo, me has formado un cuerpo para que yo haga tu voluntad” y la epístola a los Hebreos refiere este cuerpo a la Iglesia; en este cuerpo Dios quiere crear un nuevo santuario donde se haga la voluntad de Dios».
En la Iglesia, no en la comunidad de la sala de usos múltiples con la puerta cerrada.
No sé si Kiko fue consciente de que describió la situación del Camino:
«Israel[El CNC]
había depositado una falsa confianza en el templo[la comunidad]. Decían:
“¡Santuario de Yahvé, templo de Dios!”, creían que -porque el templo[la
comunidad] estaba allí entre ellos- podían seguir robando, mintiendo y pecando».
Y ocultando “más que amigas”, sí, ya lo dijo Mario.
En la “monición” al salmo 16 Kiko advierte sobre la fragilidad del dios que se ha construido él: «lo que hace el demonio en nosotros, que mata al hombre y mata a Dios dentro de nosotros. Primero mata a Dios y luego mata al hombre. Quiere llevar al hombre a la desesperación, a suicidare, a quitarse la vida».
«Si un sacerdote empieza a mentir, poco a poco, como un gusano, esa mentira va destruyendo las raíces de todo lo que hace: la misa, los sacramentos, todo se va carcomiento. ¿Has visto alguna vez un mueble lleno de carcoma? Aparentemente aún se sostiene, pero en cuanto lo tocas, se derrumba. Ha sido destruido el contenido esencial de su ministerio: aunque sepa, por la fe, que su ministerio sigue siendo válido, aunque sea pecador, se está arruinando toda la realidad y puede llegar el día en que se secularice. Lo mismo puede ocurrir en un matrimonio».
«El Señor ve lo pobre y miserable que es nuestra vida y tiene misericordia. Somos nosotros quienes no tenemos misericordia de nosotros mismos».
Y por eso, a pesar de las innumerable advertencias, no dejamos el CNC y por no dejarlo no sanamos, se podría añadir.

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