martes, 9 de junio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (VI)

 


Todavía no ha terminado la “homilía” de Mario, el que no duda que puede haber presbis que no son cristianos. Otra cosa que sostiene, y que es rasgo identitario de CNC, es que todos los males proceden de Dios:

«El Señor nos ama, pero quiere ser amado por nosotros. Y a veces permite una enfermedad, un cáncer, para bajarte del tercer piso, aterrizarte y hablar a tu corazón».

A los neocatecúmenos se les exige ver la mano de Dios en cada mal que les acontezca. Es muy duro: si lo que ven es injusticia y maldad por parte de otros, se les recrimina su falta de fe, se les acusa de juzgar, de estar engañados, de no entender nada, por eso se les prohíbe alejarse del malvado, sería enemistarse con Dios y rechazar su voluntad que es que ese mal concreto les destroce la vida “para su salvación”.

Hasta aquí nada nuevo, pero ahora, con un conector ilativo, Mario anima a todos los presentes a descubrir sus grandes “secretos oscuros”. Yo no veo la ilación entre ambas ideas, salvo que trate de sugerir que no contar esos secretos podría tener la consecuencia de que Dios se vea obligado a enviar una enfermedad cancerosa o alguna otra molestia.  

«Por eso yo os invito a la sinceridad, yo sé que, a veces, hay hermanos que vienen a estas convivencias y nunca cambian porque nunca consiguen ser sinceros. ¿Y eso por qué? ¡Por la vergüenza! Puede ser que un presbítero, u otro, tenga una amiga escondida, de vez en cuando la visita, nadie sabe nada, tiene carita de santo y engaña a todos, pero se engaña a él. A Dios no le engaña. Por eso yo os invito a ser sinceros. A veces descubrimos ese cura que se ha enamorado, se ha casado, ¿cómo, si era tan bueno? No hay nada que hacer, se le ha reducido el estado laical, prometía tan bien».

Mario habla a los kikotistas de las primeras comunidades de España, los que llevan sesenta años calentando metacrilato, es a ellos a quienes les pone la amante escondida como ejemplo de lo que deben confesar de una vez. ¿Fe adulta? Ni está ni se la espera.

Y tras un nuevo conector ilativo que no pinta nada, el mantra del juicio:

«Por esto el Señor condena el juzgar. Cualquier juicio que hagamos está fuera de lugar, porque el único que nos conoce individualmente y como comunidad es Dios. Por eso el juicio pertenece a Dios».

No sé si es falta de entendimiento o falta de conocimiento por parte de Mario y de los que repiten tales consignas. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, es decir, con raciocinio y voluntad. Sin estas facultades no sería responsable de sus actos porque no tendría capacidad para conocer la verdad. El pecado existe porque es un acto de la voluntad y de la razón, que sabiendo que el acto es intrínsecamente malo, lo quiere.

En suma, el discernimiento consiste en que no solo es lícito sino también necesario juzgar los hechos para decidir si son buenos o malos, y esto no es un juicio contra la persona, es una valoración de los actos y es fundamental e imprescindible para cualquiera que pretenda tener fe adulta.

Sin embargo, en el CNC se potencia que los neocatecúmenos no maduren sino que se mantengan de por vida en la ignorancia, necesitados de la guía del kikotista de turno, el único con permiso de Kiko para juzgar incluso la fe ajena.

No quiero pasar por alto el detalle de que, según Mario, Dios “nos conoce individualmente y como comunidad”. Si hubiese dicho “nos conoce individualmente y como Iglesia” también me hubiese llamado la atención, pero al decir “y como comunidad” me da risa, es como pretender que Dios le conozca a uno como hermandad rociera, como socio de un club, como afiliado a un partido, como forofo de tal equipo… La comunidad no es obra de Dios, por más que alguno intente venderla así.

Sigue Mario explicando qué pecadillos quiere que confiesen los neocatecúmenos más viejos del lugar:

«Por eso no tengáis miedo a ser sinceros si tenéis alguna amante escondida, no tengáis miedo a confesarlo. O con la pornografía. Cuando se va a dormir tu mujer, tú te quedas a ver pornografía que te corrompe el alma, no tengas miedo a confesarlo, te confiesas a hombres, te confiesas a Jesucristo. Los hombres no se escandalizan, Jesucristo no se escandaliza, ¡nuestro orgullo se escandaliza! y por eso te da vergüenza y no eres sincero. Y hay curas que vienen un año, dos años, tres años y al final se casan. ¿Cómo es posible? Algo falla, porque a nosotros podéis engañarnos, pero a Dios no se puede, nadie puede engañarle».

Esto ya es desbarrar. A esos tostones publicitarios anuales no van curas, solo van presbis neocatecumenales. Y, por desgracia, no son casos aislados los que han entrado en un seminario RM por presión grupal o familiar, sin verdadera vocación, por lo que lo mejor que pueden hacer es ser sinceros consigo mismos y reorganizar su vida, casándose o de la forma que vean ante Dios.

Para acabar, al final de su arenga, Mario suelta una tontería solo apta si se estuviese dirigiendo a gente muy muy inmadura en la fe… Quizá sea que sabe que ese es el caso:

«Como somos muchos, aunque tenemos muchos curas, confesad solamente vuestros pecados personales, no los de la mujer ni del marido, ni de la suegra, ni de la comunidad. Cada uno con su realidad delante del Señor».

 

2 comentarios:

  1. Si solo Dios nos conoce individualmente, no sé qué narices hacen los catequistas durante los escrutinios.

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    1. Mayormente lo que hacen es invadir el fuero interno.

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