En esta entrada voy a intentar resumir las cosas que suelta Kiko sobre la figura de Sansón.
«En la Escritura, siempre que aparece una figura importante, también aparece una mujer estéril».
Esta afirmación, quizá fruto de la ignorancia de Kiko, es falsa, empezando por Eva y concluyendo por María. Es cierto que hay casos de madres que antes de su maternidad fueron consideradas estériles, pero no es la nota dominante.
El caso es que Kiko se apoya en ello para contar una anécdota que sirva al propósito de idear una presunta elección de Dios sobre él desde el vientre de su mamá, que no era estéril:
«Me ha hecho recordar a mi madre, cómo Dios la había preparado. Cuando nací, mi madre llevaba una túnica, había hecho una promesa a Dios y vestía la túnica del Nazareno: aquí se habla de nazir, ¿verdad? Bueno, en Madrid hay una estatua que se llama el Cristo de Medinaceli, con una túnica morada, el cabello largo y con lágrimas en el rostro Y representa a Jesucristo en el momento en el que es condenado por Pilatos. La gente de Madrid dice que esta estatua es muy milagrosa —una estatua de madera de un magnífico artista sevillano— y le hacen promesas. La promesa consiste en llevar la túnica morada durante un año.
Sabéis que yo nací durante la guerra civil. Mi padre estaba en la guerra y mi madre estaba embarazada. Mientras yo estaba en el vientre de mi padre (sic), mi madre llevó esa túnica pidiendo que mi padre no muriera en la guerra y para que yo naciera bien».
Menos mal que no dice que su mamá le consagró a Dios desde antes de nacer.
«Vuelvo a la lectura. Aquí vemos, con la madre de Sansón, la aparición del ángel -un preanuncio de la aparición del ángel a María— que le promete un hijo … También vosotros habéis recibido un ángel, ángeles del Señor enviados a vosotros. Vosotros sois esta mujer, este matrimonio; todos somos Manoaj y su mujer, estériles de obras de vida eterna. Habéis sido estériles de obras de vida, habéis recibido la visita de los catequistas (ángel significa enviado), los enviados de Dios que os han anunciado una buena noticia: el kerigma. … Este Salvador del mundo, que nace por obra de la fe, ha sido quien os ha traído hasta aquí».
Dado que son muchos los que dejan el CNC después de años, incluso después de vestir de blanco y degustar chupitos de leche y miel, siempre conviene presionar con la historieta de que es Dios quien te quiere en la comunidad, y es a Dios a quien traicionas si dejas el Camino. Y que los kikotistas son enviados de Dios... Kiko jamás ha sido comedido a la hora de usar el nombre de Dios.
«Mirad cómo comienza esta lectura: “Los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahvé, que los dejó a merced de los filisteos”. Cuando abandonamos al Señor, cuando Europa ha abandonado a Dios, la fe se ha debilitado y los enemigos han ocupado su lugar. …
Dios, que nunca abandona la historia ni a los hombres, os ha llamado, os ha enviado ángeles que os han dicho que Dios os ha elegido para que nazca en vosotros un niño que es Jesucristo. Este niño evangelizará Europa … Está claro que este hijo se pue de matar: yo también puedo matarlo si peco. El Señor ha dicho que si la sal pierde su sabor, ya no sirve para nada. El Señor nos ha dado la fe. Pero esta fe podría morir. ¿Cómo se mata la fe? Pecando. ¿Qué significa pecar? Desobedecer a Dios. Digo esto porque espero que el Señor nos dé a todos la luz en esta convivencia para comprender que estamos en la comunidad por un prodigio que se llama la elección, la fe».
Y así, por arte de birlibirloque, Kiko introduce el engaño de que dejar la comunidad es matar la fe, desobedecer a Dios, apartarse de Él, pecar y condenar a toda Europa.
«El pueblo de Israel había hecho lo que es malo a los ojos de Dios y el Señor los entregó en manos de los filisteos. … Entonces Israel clama a Dios y Dios, para salvar a su pueblo, envía a Sansón. …
Esto es una figura para todo cristiano: en la medida en la que estás unido a Jesucristo, eres “nazir”, estás consagrado a Dios y recibes una fuerza enorme. Tus enemigos no pueden vencerte».
Entonces la medida en que los neocatecumenales están unidos a Cristo ha de ser ínfima, porque sabido es que son últimos y peores y se regodean de serlo.
«Pero una cosa muy interesante es la figura de Dalila, la tentadora que lo engaña. Dalila lo emborracha para que no se despierte y luego llama a los filisteos para que lo aten con cuerdas resistentes y le corten el cabello. Sansón, cuando se despierta y se ve atado, piensa que también esta vez, con su fuerza, podrá romper las cuerdas y liberarse. Pero ahora la fuerza, que le venía de Dios, lo ha abandonado. Y él permanece atado. Se convierte en esclavo y le sacan los ojos».
La conducta de Sansón, sus hechos concretos, evidencian que no respetaba las normas de los nazir: no solo bebía, se emborrachaba; tenía esposa y la traicionaba con otras mujeres. Hacía lo mismo que había provocado que Israel cayese bajo el yugo de los filisteos.
«Nosotros también creemos que cometemos un pecado, dos pecados, tres pecados y luego Dios nos perdona. Conseguimos levantarnos y volver al estado de gracia. Pero llega un momento en el que ya no tenemos fuerzas para levantarnos. Sansón es una Palabra de Dios para nosotros. Nos hace ver que no llegamos a la muerte del pecado mortal de golpe, sino poco a poco. Hoy hacemos un compromiso, mañana otro, y así sucesivamente. Al final, te quedas sin fuerzas; el pecado se apodera de ti. Dios te ha abandonado».
Y la comunidad no te ha servido de nada, porque está en la misma situación.
«Después de romper la alianza con Dios, los enemigos lo ciegan. Ambos ojos. ¿Sabéis lo que dicen los rabinos? ¿Por qué los dos ojos? Uno para ver el amor de Dios y el otro para ver el amor de los hombres».
En realidad, lo que dicen es que la ceguera de Sansón fue como una medida de justicia. El pecado de Sansón empieza en sus ojos, ve, desea y satisfacer su deseo se convierte en la única meta de su vida, por eso su castigo es la ceguera.
«Si entendéis un poco las Escrituras, que no son cuentecitos, sino una palabra de Dios para mí y para ti. … Sansón somos nosotros, pecadores, ciegos. Hemos conocido la esclavitud de estar condenados a un trabajo insoportable».
Al trabajo insoportable del trípode y de las exigencias kikiles que no sirven para nada, en efecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Antes de comentar, recuerda que tú eres el último y el peor de todos, y que el otro es Cristo.