domingo, 1 de marzo de 2026

¿Sectas o movimientos religiosos? (y II)

 


El informe sobre las sectas resume como sigue las causas del éxito de las sectas:

La crisis de las estructuras sociales ha dejado a muchos individuos confundidos, desarraigados, inseguros y, por lo tanto, vulnerables.

Muchas personas sufren por esto. Se sienten inquietas por ellas mismas (crisis de identidad), por el futuro (desempleo, peligro de guerra nuclear). Problemas acerca de la verdad y su fundamento; incertidumbre y falta de confianza en la política; dominio económico e ideológico; significado de la vida, de uno mismo y de los demás, de los acontecimientos, de las situaciones, de las cosas, del más allá.

No tienen una directiva: falta de orientación, falta de participación en la toma de decisiones, falta de respuestas válidas a sus problemas reales. Tienen miedo a causa de las varias formas de violencia, conflicto, hostilidad, miedo de un desastre ecológico, de la guerra y del holocausto nuclear, de los conflictos sociales, de la manipulación.

Se sienten frustrados, desprotegidos y sin sostén y, consecuentemente, sin motivación, abandonados en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la sociedad, perdidos en el anonimato, en el aislamiento, en la marginación, en la enajenación, es decir, se dan cuenta de que no pertenecen a nada, que son mal entendidos, traicionados, oprimidos, decepcionados, ignorados, no considerados, no escuchados, no aceptados, no considerados seriamente.

Están desilusionados de la sociedad tecnológica, de las grandes empresas, del trabajo, de la explotación, de los sistemas educativos, de las leyes y prácticas eclesiásticas, de la política del gobierno.

Posiblemente hayan aprendido a considerarse a sí mismos como “agentes” conscientes, no inútiles personas sin rumbo u oportunistas, que se buscan a sí mismos, pero que con frecuencia no saben qué hacer, ni cuándo actuar.

En resumidas cuentas, se podría decir que estos síntomas constituyen frecuentemente formas de alienación (de uno mismo, de otros, de sus orígenes, de su cultura, etc.). Se podría decir que sus necesidades y aspiraciones son la búsqueda de una “presencia” (para consigo mismo, para con los demás, para con Dios). Quienes se sienten perdidos quieren ser hallados.

Y tras analizar los factores que llevan a tantos a acercarse a ellas, se atiende también a las técnicas de formación y reclutamiento y los procedimientos de adoctrinamiento.

Dice el informe:

Quienes son atraídos generalmente desconocen, en primer lugar, que este acercamiento ha sido preparado con antelación y, en segundo lugar, ignoran la naturaleza de esta conversión manipulada a la que ellos están sometidos. Esto está en neto contraste con el método de la Iglesia, que requiere pleno conocimiento y capacidad.

Tanto los jóvenes como los adultos sin bases sólidas son víctimas fáciles de estas técnicas y métodos, que frecuentemente son una mezcla de afección y decepción que gradualmente van llevando a un determinado tipo de control mental, con el uso de técnicas de cambio abusivo de la conducta.

Se han enumerado los siguientes elementos:

·        Hábil proceso de iniciación, el captado no descubre lo que son en realidad sus anfitriones hasta más adelante.

·        Uso de técnicas dominantes: “bombardeo de amor”, invitación a “ágapes para amigos”; técnica de las “fiestas-pesca” (“salmonetas” como método de reclutamiento).

·        Imposición de respuestas y decisiones ya tomadas.

·        Empleo constante de la adulación.

·        Exigencia de una abnegación incondicional al iniciador.

·        Aislamiento de las personas, control del proceso racional del pensamiento, eliminación de información e influjo externo (familia, amigos, redes sociales, especialistas en salud, etc.) que puedan romper el proceso de asimilación de los modelos y de las actitudes del captado.

·        Reformulación y reinterpretación de las vivencias pasadas, resaltando cualquier pasado comportamiento desviado, como el uso de la droga, desviaciones sexuales, etcétera.

·        Utilización de métodos sociológicos que alteran la conciencia y producen disturbios intelectuales, “bombardeos” intelectuales, uso de sofismas, sistemas logísticos cerrados, restricción del pensamiento reflexivo.

·        Mantener al reclutado constantemente ocupado y nunca solo, exhortación y entrenamiento constantes para llegar a un “estatus” espiritual exaltado, alteración de la conciencia, sumisión automática a las directivas; supresión de la resistencia o negatividad.

·        Importancia atribuida al líder; algunos grupos rebajan la de Cristo para aumentar la del líder

 

Conclusión

Es obvio que no siempre podemos ser conciliadores. Hemos analizado suficientemente la acción de las sectas para darnos cuenta de que las actitudes y los métodos de algunas de ellas pueden ser destructores de la personalidad, quebrantadores de la familia y de la sociedad y de que sus principios tienen que ser removidos con la enseñanza de Cristo y de su Iglesia. En muchos países, sospechamos, y en algunos casos estamos ciertos, una potente fuerza ideológica, así como intereses económicos y políticos, están trabajando a través de las sectas, que son totalmente extrañas a un genuino interés por lo “humano” y se sirven de lo “humano” para fines y propósitos inhumanos.

Es necesario informar a los fieles, especialmente a los jóvenes, para que estén alertas, proporcionarles una ayuda profesional, aconsejarles, darles asistencia y protección legal.

Sabemos también por experiencia que es generalmente imposible un diálogo con las sectas.

Ahora bien, si queremos ser sinceros con nuestra fe y con nuestros principios —respeto a la persona humana, respeto a la libertad religiosa, la fe en la acción del Espíritu que trabaja en los impenetrables designios del amor divino para toda la humanidad, para cada individuo—, no podemos contentarnos con condenar y combatir a las sectas, o hacer que se las prohíba o se las expulse, o “rescatar” a determinadas personas contra su propia voluntad. El “desafío” consiste en estimular una mayor eficacia pastoral.

 

Esta es la conclusión del informe. Pero ¿cómo van a estimular la eficacia pastoral, la formación e información a los fieles y su protección si no sacan los grupos sectarios parásitos de las parroquias?