miércoles, 15 de julio de 2026

Responsable último

 

Sala de usos múltiples parroquial por permisibidad de la Iglesia jerárquica

En esta ocasión, una entrada de Ramón Fandos. 

Mi opinión personal es que lo que pasa tras las puertas cerradas del CNC es más por dejadez que por contar con permiso explícito de la Iglesia, pero ello no invalida que la responsabilidad de qué se hace y se dice en las parroquias es de la Iglesia jerárquica.

 

«NO FUERON SOLAMENTE “LOS KIKOS”: FUE TAMBIÉN LA IGLESIA. ES NECESARIO QUE LO EXPRESEMOS BIEN PARA QUE EL RESPONSABLE SE DÉ POR ALUDIDO.

El Camino Neocatecumenal tiene tanta fuerza porque consigue engañar a todo el mundo. A los que hemos salido, no tanto. Pero se nos cuela por la puerta de atrás sin que nos demos cuenta: por el lenguaje.

Estamos indignados por el daño que el Camino ha hecho en nuestras vidas, y es lícito y necesario todo lo que escribimos denunciando. Pero hay un detalle sutil que puede hacer que nuestra protesta llegue más alto, o que algún día nadie la escuche: las palabras que elegimos deciden quién responde por lo que nos hicieron.

SU COARTADA
Hablamos de escrutinios, de vejaciones, de insultos, de injusticias... y añadimos: "de los kikos", "del Camino". En ese momento la institución respira aliviada. Porque "los kikos" suena a secta ajena, a cosa de otros. Y la Iglesia queda como espectadora escandalizada de algo que ocurrió en su propia casa, con su permiso, bajo su autoridad y dentro de sus templos.

La corrección que propongo es simple: añadir siempre el eslabón que falta. Comparad y juzgad:

Glosario de reencuadre (antes → después)

"Sufrí escrutinios de los kikos" → "Sufrí escrutinios en la Iglesia católica, a manos de personas bajo su autoridad y con su permiso, llamadas 'catequistas' del Camino Neocatecumenal"

"El Camino me robó 20 años" → "La Iglesia me robó 20 años en un itinerario parroquial denominado 'de conversión': el Camino Neocatecumenal"

"Me captaron con 17 años" → "La Iglesia me captó con 17 años, en unas catequesis anunciadas desde el púlpito de mi parroquia. Después supe que eran del Camino Neocatecumenal"

"Los catequistas me vejaron" → "Fui vejado dentro de una parroquia católica, por laicos que se llamaban neocatecumenales, investidos de autoridad por el párroco y con conocimiento del obispo"

"Los kikos controlaban mi dinero" → "La Iglesia me exigía dinero en bolsas de basura, dentro de un local parroquial, por mandato de un movimiento llamado neocatecumenal con estatutos aprobados por la Santa Sede"

"Los responsables decidían sobre mi matrimonio" → "Laicos con permiso del párroco decidían sobre mi noviazgo y mi matrimonio, y ningún obispo lo impidió. Después supe que eran del Camino Neocatecumenal"

"Kiko arruinó mi vida" → "Un movimiento parroquial, presidido por el párroco y dirigido por Kiko, con el nombre de neocatecumenal, arruinó mi vida"

"Dejé el Camino" → "Sobreviví a un itinerario aprobado por la Santa Sede llamado Camino Neocatecumenal"

La diferencia no es de estilo. Es de imputación. La primera versión denuncia a un grupo; la segunda señala a quien tenía el deber de vigilar y, en vez de vigilar, firmó. La primera permite a cualquier obispo encogerse de hombros; la segunda le obliga a responder.

El eslabón que propongo añadir no es una opinión. En 1990, Juan Pablo II reconoció el Camino en la carta Ogniqualvolta como "itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy". En 2008, la Santa Sede aprobó definitivamente sus Estatutos. En 2011 se aprobó su Directorio Catequético, revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los escrutinios no se hacían en un garaje: se hacían en salones parroquiales, con el párroco al corriente. Las comunidades se erigían con autorización del obispo.

Sin la Iglesia, el Camino no duraría ni un día. Su fuerza no está en Kiko: está en el sello eclesial que lo cubre todo. Cuando decimos "cosa de los kikos", le devolvemos a la Iglesia limpia la única cosa que la obliga: su firma.

"Sí, sí; no, no"
Jesús no llamó a los que devoraban las casas de las viudas "un grupo con métodos mejorables": los llamó sepulcros blanqueados (Mt 23,27). Y dejó dicho: "que vuestro hablar sea sí, sí; no, no; lo que pasa de ahí viene del Maligno" (Mt 5,37). El lenguaje ambiguo viene siempre del lado de la manipulación. La verdad tiene otra promesa: "la verdad os hará libres" (Jn 8,32). Libres también de un vocabulario que nos enseñaron precisamente para que la verdad no se pudiera decir.

Así que, todos los que habéis sido iluminados por la gracia de Dios para dejar esta secta: cada vez que escribáis, habléis o denunciéis, no digáis solo "los kikos". Añadid el eslabón: en la Iglesia, bajo su autoridad, con su permiso.


El día que dejemos de usar su diccionario, el Camino habrá perdido su mejor disfraz. Y la Iglesia ya no podrá mirar hacia otro lado: la estaremos mirando a ella
».

 

lunes, 13 de julio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (XVI)

 


Si alguien ha sido capaz de seguir el tostonazo pézzimo hasta aquí, le pregunto: ¿en algún sitio ha aparecido esa famosa “teología del cuerpo” que dijo que iba a explicar?

Yo tampoco la he identificado, pero Mario dice que ya toca pasar al tema de la IA.

«Bien, ahora entramos más en el tema de la inteligencia artificial. Un “logro” de la inteligencia artificial es que ya no sabemos distinguir entre lo que es la verdad y lo que es “fake news”, noticias falsas. Por tanto, ya no nos podemos fiar tampoco de YouTube».

Un poco de seriedad. La IA no inventa noticias falsas. Los bulos los generan los humanos, lo que pasa es que como las herramientas son cada vez mejores, crece la dificultad para distinguir entre imágenes reales y generadas por ordenador, pero los bulos existen desde siempre, no han aparecido con la IA.

«Otra consecuencia terrible es el influjo negativo en el desarrollo del cerebro de los niños. Ayer hablé de las distintas generaciones, las últimas, la última generación, ya no sabe escribir a mano, no sabe componer un diario. Esto son datos de Italia».

No se necesita ninguna inteligencia electrónica, sino solo un sistema de reconocimiento de voz y una tableta para pasar del lenguaje oral al escrito sin saber escribir. Y si eso sucede, será por decisiones educativas políticas de “informatizar las aulas” ajenas a la IA.

«El uso prolongado de las nuevas tecnologías crea adicciones y provoca en el cerebro de los niños una dependencia similar a la del alcohol y el tabaco, que requiere cada vez más horas, más horas, más horas. Por eso es necesario que los padres eduquen a limitar, como ha dicho aquí una hermana a sus hijos, limitar el uso de los móviles donde hay de internet».

El siglo pasado era el futbol el que creaba adicción y dependencia. Y en la antigüedad eran los espectáculos del circo. Y nada de ello es achacable a la IA. Los videojuegos, las redes sociales y demás historias no son IA. A ver si Mario se informa un poco antes de pontificar memeces.

«El Camino es fundamentalmente una transmisión oral, de boca a boca. No por WhatsApp o por video. Ahora alguno quiere hacer el anuncio de catequesis por video, porque está de moda anunciar así las cosas. Estamos mirando si es oportuno o no. Porque el trato específico del Camino es de boca a boca, de persona a persona».

Hace décadas que los cartelones de anuncio se elaboran con programas informáticos y se lanzan por las redes sociales. Que venga Mario y les ordene hacerlos a mano y ponerse a la salida del suburbano a repartir papelitos, a ver si le hacen caso.

Y, de repente, sin venir a cuento, un cambio de rumbo en el tostón.

«Una palabra sobre el significado de la castidad».

Pero tras unas cuantas frases soltando generalidades tópicas sobre la castidad, resulta que lo que quería Mario es hacer propaganda de un libro más, uno que no debe de estar vendiéndose muy bien:

«No sé si habéis leído este libro de “Corazón Indiviso”, en donde Josefina ha recogido todo lo que ha dicho Carmen sobre la virginidad, yo he leído unos fragmentos [y ni una letra más] y os lo recomiendo que leáis el pensamiento de Carmen, no sólo sobre la virginidad, sino también sobre el celibato. Porque aquí dice Isaías: “Los hijos de la estéril son más abundantes que los de la casada”. ¿Cómo es posible? Hoy Carmen podría decir: “Aquí están mis hijos, son muchos más que los que tienen 12 o 14 hijos”. Os he parido en el dolor, dice San Pablo, y es los que podría decir Kiko y Carmen, nos han engendrado en el dolor».

Por eso los neocatecumenales no son hijos de la Iglesia, lo son, aquí lo dice Mario, de Kiko y Carmen.

Y a continuación Mario divaga sobre vírgenes laicas consagradas, pero no dice una palabra sobre hombres consagrados sin ser sacerdotes, que también los hay.

Después salta a san José, a quien pone como ejemplo de padre, lo que nada tiene que ver con la castidad ni la consagración, lo cual está muy bien, porque san José es ejemplo de todo lo contrario que se les dice a los padres neocatecumenales que han de hacer con sus hijos:

«La carta apostólica sobre San José, en quien la Iglesia ve tanto a un hombre casto como a un esposo, nos recuerda que ser padre significa introducir al hijo en la experiencia de la vida, no restringiéndolo, ni aprisionándolo, ni poseyéndolo sino permitiéndole tomar decisiones con libertad y también alejarse».

«Hoy en día hay una confusión de roles en las familias. Normalmente la madre manda y el padre está ausente tantas veces. Dice Juan Pablo II, el padre declina fácilmente en la madre su responsabilidad como educadora de los hijos, sobre la que recae todo el peso de la educación de los hijos, con repercusiones muy negativas en los hijos».

Ojo, Mario habla a neocatecúmenos, no a la sociedad actual.

«La ausencia del padre provoca desequilibrios psicológicos y morales. Pero atención a lo contrario, a una presencia opresiva del padre. Esto de exigir que sea el mejor de la clase. Y muchos, por no conseguir la talla de los padres desisten, y desean matarse. Para no desilusionarlos».

En El CNC se presiona y presiona y presiona para que el nene toque un instrumento y sea salmista, lector, corresponsable, lo que sea, pero que sea algo.

«La misión del padre es romper la simbiosis del hijo con la madre para convertirlo en adulto. Hay hombres de 80 años que están todavía enmadrados, ligados a la mamá».

Segurísimo. Lo normal es que la mamá no se muera antes de los 115 años y que el nene siga cogidito de su mano hasta después de la jubilación. ¡Menuda película! La naturaleza, sobre todo la pubertad, se ocupan de que el hijo no solo crezca físicamente, también mental y anímicamente. La relación materno-filial evoluciona a medida que el hijo madura, sin necesidad de que el padre rompa nada, por lo menos así es en las familias sanas, puede que las del CNC sean, en su mayoría, lo contrario a sanas.

«Esto es muy importante, sobre todo, para la corrección. Aquí os invito a no caer en el sentimentalismo. Pobrecito, no le grites, se espanta. Dice la mamá, que es una sentimentalista (sic)».

El padre que tiene que recurrir a gritos para corregir a su hijo ni es buen padre ni sabe corregir, independientemente de si la mamá es una sentimental o si tiene más razón que un santo.

Pero en el CNC se niega siempre que la madre pueda tener razón y que el padre esté equivocado, por eso, se coacciona vilmente a la madre para que se someta al error paterno contra los hijos:

«Es importante que los hijos vean unidos al padre y a la madre, unidos, porque si ve un escape en la madre, habla solo con ella y le dice: “Sí, tienes razón, es que tu padre es un burro, pobrecito, tienes que aceptarlo como es”. Eso es muy dañino y el hijo acaba apegándose morbosamente a la madre; todo lo que dice el padre, la madre lo excusa y crecerá como un niño mimado. Sabéis que “niño mimado, niño estropeado”».

Todavía no acaba el tostón de Mario, pero queda poco, y después llegará un repelente intento de justificar la injusticia cometida contra el padre Eugenio.

 

sábado, 11 de julio de 2026

La sangre de tus hijos en tus manos

 


Poco a poco, en este tiempo de verano, se irán publicando una serie de testimonios y experiencias personales de no-miembros de una no-asociación cuyo nombre no quiero recordar.

Aquí una de ellas. 

«Me considero una neocat de tercera generación (ex-neocat desde hace como diez años). Mi abuela empezó con esto en Nicaragua, después de que su esposo la dejara con cuatro hijos. El way se volvió su refugio seguro y su red de apoyo durante toda su vida. Ella completó los pasos del way y fue catequista durante años.

Mi mamá creció con el adoctrinamiento del way en Nicaragua. Todos sus amigos, su familia y su círculo social estaban ligados al way. Se mudó a Estados Unidos, se casó con mi papá (que durante la mayor parte de mi vida no estuvo en el way, pero eventualmente se unió por un par de años) y siguió con una comunidad en el sur de Florida. Yo crecí toda mi vida yendo a la eucaristía, las preparaciones, las vigilias de Pascua y los encuentros juveniles que hacían los domingos. Soy la mayor de seis (obvio, mi mamá creció súper metida en la idea de estar “Abierta a la vida”)

Cuando tenía 13 años, fui a la "catequesis". Esto se sentía como una especie de rito de paso dentro de mi familia. Me escogieron para ser salmista y eso me inculcó un amor por la música que todavía mantengo. Caminé unos diez años hasta llegar al segundo escrutinio.

Aunque tengo cientos de historias de abuso emocional y trauma, quiero contar la historia final, la que terminó liberándome a mí y a mi familia del way.

Había un seminarista que estaba en la comunidad de mi mamá. Como muchos de ustedes saben, muchas veces invitan a los seminaristas a las casas de los hermanos los domingos. Él tenía como cinco años más que yo y para mí era como un hermano mayor. Con el tiempo, fue ordenado y lo asignaron a la parroquia cerca de mi casa. Estábamos felices de que estuviera tan cerca y de tener a un presbítero neocat en nuestra iglesia local.

Él venía seguido a nuestra casa y era parte de nuestra familia. 

Mientras, el matrimonio de mis papás no estaba bien. Obvio, los "catequistas", la comunidad y las presiones sociales empujaron a mi mamá a seguir con mi papá; le hicieron creer que era una virtud aguantar la cruz de quedarse con él.

El presbítero empezó a visitarnos cada vez con más frecuencia para hablar con mi mamá, y le mandaba mensajes y le llamaba en horas raras. Al principio pensé “bueno, claro, ellos son hermano y hermana en la comunidad. Nosotros somos su familia”.

Pero entonces empezó a ponerse raro. Recuerdo haber entrado a mi casa un par de veces y encontrar al sacerdote echado en el regazo o en el hombro de mi mamá, mientras ella le tocaba el pelo y escuchaba sus quejas. Nunca actuaron como si eso fuera raro, pero a mí cada vez me ponía más incómoda. Al final le dije a mi mamá que esto me parecía mal, pero se molestó y dijo que yo estaba pervirtiendo algo familiar.

Todo este tiempo, mi papá se iba poniendo cada vez más molesto por la relación entre mi mamá y el presbítero. Al final les dijo a los "catequistas" lo que pasaba y todo más o menos se desmoronó.

Prácticamente de un día para otro, el presbítero desapareció de nuestra iglesia local. Yo creo que lo mandaron fuera del país.

Los "catequistas" empezaron a venir a mi casa y a tener reuniones intensas con mi mamá y con mi papá, a puerta cerrada. Una vez trajeron a otro presbítero, que estaba en su equipo. No sé todos los detalles, pero yo creo que mi mamá se sintió traicionada por el way. Ella quería dejar a mi papá y al way. Recuerdo al otro presbítero del equipo diciéndole: “Si dejas a tu esposo y el way, la sangre de tus hijos caerá en tus manos”.

En resumen, mi mamá sí dejó al way y a mi papá. Estoy muy orgullosa de ella porque creo que fue víctima de una vida de indoctrinación por esa secta. No le guardo rencor por haberme metido a mí en la misma máquina.

Yo me fui unos meses antes que ella y perdí un montón de amigos. Todos los del way me miraban y me hablaban como si yo fuera una “oveja perdida”. Pero mi familia y yo ya somos libres. Estoy comprometida con una persona hermosa y he trabajado muchísimo estos traumas con terapia y con el apoyo de mis amigos y familia que no son neocat.

Escribir esto fue difícil, me siento cansada y ansiosa, pero quería compartir un pedacito de mi historia con otras personas que entiendan. 

Para terminar en algo positivo, estoy feliz y estoy bien de salud. Ahora trabajo como terapeuta y creo que mis experiencias me hicieron una mejor terapeuta. Tengo un grupo sólido de amistades profundas y bonitas. Encontré el amor y estoy comprometida para casarme. Mi familia está libre de este culto y también está saliendo adelante. 

Hay vida después del way».