domingo, 24 de diciembre de 2017

Navidad 2017


FELIZ NAVIDAD




Había en la comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor ».



FELIZ NAVIDAD

sábado, 23 de diciembre de 2017

Dos silencios en el Cielo




Tan próximos a la Navidad, tiempo de alegría y de esperanza, no quiero estropear el ánimo de nadie con “kikadas”. Prefiero, mejor, compartir parte de la homilía que recibí en la festividad de la Inmaculada Concepción de María.

Ese día, el sacerdote comentó que en el cielo debió hacerse un silencio expectante y tenso cuando San Gabriel se presentó ante María y le expuso la singular propuesta de Dios. Porque en ese instante toda la obra de salvación ideada por Dios quedaba supeditada a la libertad de una jovencita que nunca había salido de su pueblo.

En ese instante, toda la creación, toda la historia, todo lo que ha sido, lo que es y lo que será, por voluntad de Dios, quedaba en las manos de una niña, de su decisión, de su libertad para acoger o para negarse a la propuesta de Dios.

Y la niña se fio de Dios. No tuvo que consultarlo con ningún catequista de entonces, tampoco con su esposo, ni con sus padres. Porque la relación de Dios con sus criaturas es personal, sin intermediarios.

Pero el sacerdote dijo algo más. Dijo que ha habido otro instante en la historia de salvación en el que de nuevo todo ha quedado en suspenso, pendiente de la decisión de una persona única. Este segundo acontecimiento en el cual la salvación de toda la especie humana ha estado supeditada a la respuesta de Uno ha sido en el Calvario, en la agonía de Jesús.

Porque si en ese instante, sintiéndose morir, Jesús hubiese clamado justicia, habría sido escuchado. Si nos hubiese acusado por matarle, habría sido escuchado. Fue escuchado, de hecho. Y lo que se escuchó fue: «Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen».

Y como prueba constatable y palpable del perdón otorgado, nos hizo el regalo de cedernos a su madre como madre nuestra. Eso dijo el sacerdote. Dijo que al proponer a Juan como hijo de su madre y al proponer a su madre como madre de Juan, en Juan está representada toda la humanidad. Y que por la aceptación de ambos (sin el requisito de "tripodear" mucho, ni de obedecer a kikotista alguno para alcanzarlo), María es tanto madre de Dios como madre nuestra. Y nosotros hijos de la madre de Dios.

Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Segundo escrutinio (XX)

 
«Dice San Pedro a los esclavos, “servid incluso a los amos injustos", porque Jesucristo no respondió a las bofetadas con bofetadas ni a los salivazos con salivazos, sino que remitió a Dios la justicia. Él, el Justo, el único que podía juzgar ha preferido no juzgar. Dice Jesús: "Yo no he venido a juzgar, sino a salvar". Los cristianos no se dedican a juzgar, sino que asumen los pecados de esta generación, perdonando a sus enemigos, sin resistirse al mal. No resistirse el mal, no oponer resistencia a los malvados.»
Nada que ver con lo que hacen los kikianos, que juzgan, murmuran y condenan a destajo. 
«Si alguien no ha entendido bien, Jesús da ejemplos; dice: "Si alguien te ofende gravemente, si alguien te golpea en la mejilla derecha…". Ser abofeteado significa perder el honor, ser despreciado; esto también en la Edad Media, cuando se podía hacer un duelo tras una ofensa, se tomaba  el guante y se abofeteaba como diciendo: "Bien, me has ofendido, tengo derecho a batirme hasta la muerte, tengo derecho a hacer justicia incluso hasta la muerte". Pero ¿qué significa esta frase: "Si alguno te golpea en la mejilla derecha"? Incluso si te atacan tu honor profundamente y tienes el derecho de que la ley te ayude, incluso si quieres hacer justicia, demandar a alguien, vosotros no lo hacéis aunque tengáis todo el derecho, vosotros ponéis la otra mejilla. Si alguien te roba, no se lo reclamas. Si alguien te quita lo tuyo, tú no lo denuncias.
Entonces, así dice el Señor; son signos concretos de la vida práctica para que nadie se engañe con esta actitud del Siervo de Yahveh, que es el carisma que el Señor nos invita a vivir profundamente en la comunidad. Surgirá en vosotros una actitud diferente, aparecerá una misión universal: debemos amar también a los enemigos.»
Por moralismo y por puños, pero por más que el CNC se inventa muchos enemigos, amar a los que declara enemigos, hasta la fecha no ha sucedido; al contrario, invariablemente les declaran anatema.
«Hoy, participar de este Cuerpo de Jesús significa decir amén a este cuerpo que se rompe, que se deja matar, que se deja romper sin oponer resistencia. Nosotros no soportamos esto. Esto es un escándalo, es un absurdo. Este hombre escandaloso, esta absurdidad se llama: el escándalo de la cruz; es una locura para el mundo, dice San Pablo.
Cuando los apóstoles predicaron esto, los llamaron locos, tontos, este escándalo va contra la naturaleza humana. El hombre debe perder la libertad. ¿Por qué no resistirse al mal? Simple, porque Jesucristo ha resucitado. Él ha vencido al mal. El mal ya no tiene poder contra Él, contra el cristiano, porque los cristianos resucitan con Cristo. El que se resiste, se resiste porque tiene miedo. Tiene miedo del mal. Vosotros tendréis un solo miedo: perder a Dios, quien es el Único que tiene poder de salvarnos. Cristo no necesita defensas como piensan los fascistas, los guerrilleros de Cristo Rey; que piensan que tenemos que defender a Jesucristo con cadenas, con escuadrones..., tienen ideas maníacas. Ellos piensan: hay una lucha en el mundo, el bien contra el mal. ¡No! Cristo ya ha vencido al mal y reina en los cristianos donde el mal no tiene poder: por lo tanto, los Padres de la Iglesia ni siquiera le temían al maligno a pesar de que se les aparecía físicamente. Cristo ha vencido definitivamente. Estas ideas están en el pueblo: en España los soldados hacían primero la comunión y luego mataban mejor, como en el Líbano. Hoy Dios nos llama a vivir de manera diferente.»
Yo no conozco soldados capaces de “hacer” la comunión para matar mejor, pero sí he presenciado como después de “hacer la uka” los kikos murmuran “mejor” de todos sus hermanos.
Quienes creen que el amor es la verdad pueden participar del Cuerpo de nuestro Señor Jesús que está vivo, que vive y que se hará presente. Por lo tanto debéis respeto a este Cuerpo, poned las manos como dicen los Padres de la Iglesia en forma de cruz, y sobre esta cruz tuya se te pondrá el Cuerpo de Jesucristo que ya ha sido despedazado. En este rompimiento, la Iglesia primitiva veía los signos de la Pasión: por lo tanto, la fracción del Pan es muy importante: "Aquí está mi cuerpo que se entrega a la muerte por vosotros, para el perdón de todos los pecados".»
Otra cita falsa. ¡Qué afición a la falsificación de la palabra de Dios!
«Ahora en ese cuerpo roto están tus pecados. Los puedes entregar para que puedan ser perdonados. Los pecados son cosas contrarias a esta actitud.
Escuchareis en todas las lecturas: "Aplana las montañas, abaja las colinas". ¿Qué son estas montañas? El orgullo, la murmuración. Son todos los impedimentos. Bien, hermanos, el Señor nos llama como a una novia, nos llama desde nuestra tiniebla, de nuestros inmundicia, de nuestras debilidades. Recibimos al Presidente que es signo de Jesucristo, el Esposo, con el colegio de los presbíteros símbolo de los Apóstoles, que viene a tomar a su Iglesia y viene a introducirla en la casa del Padre a través de esta Pascua, este memorial de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. Nos ponemos en pie.
Canto: Ven del Líbano»


martes, 19 de diciembre de 2017

¿Parásitos parroquiales?





Escribo esta entrada en domingo. He vuelto de misa con la idea de escribir sobre un aspecto más de la pertinaz desobediencia de los neocatecumenales respecto a que tienen la obligación de atenerse en todo a la liturgia de la iglesia, que es una sola.

Catedral de Maringa, Brasil
La idea ha surgido de repente, al escuchar y adherirme a las oraciones recitadas según figuran en el libro ‘Oración de los fieles’, editado por la CEE.  Pues ha sido entonces cuando he caído en la cuenta de que ni en mi comunidad ni en ninguna de las que conozco se hace uso, ni tan siquiera creo que se conozca, tal libro ni ninguno otro que contenga oraciones específicas para ser oradas en la celebración eucarística, sino que el respon o el que toque sale al atril e improvisa sobre la marcha, de forma que lo que salga de su boca, sea, dicen aquellos que no vacilan en usar el nombre de Dios en vano, ‘lo que el Espíritu Santo le inspire’.

La realidad, según he constatado durante largos años, es que invariablemente lo que sale de la boca del improvisador es sumamente reducido y pacato, en el sentido de que conscientemente o no se disminuye y se reduce la asamblea de todos los fieles a un mero cortijo donde sólo caben los neocatecumenales.

Los neocatecumenales, a semejanza de lo que se cuenta de las sectas, se reúnen aparte tras puertas cerradas, celebran separados, tienen una ‘decoración’ propia, tienen sus propios cantos por más que sean poco afortunados, tienen una jerga para identificarse entre ellos, se afanan por ser distintos y distantes de la Iglesia de Cristo. Y esa distancia se aprecia en sus oraciones: no piden por los cristianos perseguidos, que los hay; pero piden por los ‘kikianos hostigados por obispos endemoñaos’. No piden por la vocaciones, pero piden que vaya gente a las ‘kikotesis’. No piden por la gran asamblea, sino que piden por los que dan vueltas sin cesar en un camino que no lleva a ninguna parte.

Han perdido la perspectiva, han perdido la hermandad con toda la Iglesia, se tienen por algo distinto. Y si son otra cosa, es que son un parásito en las parroquias.
 
Catedral de Doumo, Italia

domingo, 17 de diciembre de 2017

Segundo escrutinio (XIX)




EUCARISTA (a las 20:00 horas de Kikónides, las 20:45 en el resto del universo)

«NOTA: Después de muchos escrutinios, hemos visto que en esta convivencia falta un anuncio de Kerygma que nos parezca fundamental. Pensamos que se debe aprovechar las moniciones y las introducciones al canto de la Eucaristía, empezando, si es posible, por la Palabra del día. Es imprescindible hacer el anuncio de Kerygma. Las siguientes moniciones pueden ayudaros.»
Conviene recordar que la Santa Sede, esa institución que lejos de aprobar el CNC sólo lo reconoce, les ha ordenado en más de una ocasión que las moniciones, de haberlas, porque son opcionales, sean breves. Pues bien, las siguientes son las “breves” moniciones que hay que memorizar y soltar en el paso, en clara desobediencia a las instrucciones recibidas.

«MONICIÓN AMBIENTAL (Kiko)
Jesucristo nos da el domingo como día de reposo, como el día del triunfo de Cristo sobre la muerte. Porque durante  toda la semana hemos tenido la contra-catequesis: que Dios no nos ama. El demonio se sirve de hechos concretos de nuestra vida. El demonio se sirve de tantas catequesis para decirnos lo contrario. Si Dios te ama, ¿por qué no eres feliz? ¿Por qué todas estas cosas? ¿Por qué estás enfermo?...
La Pascua, el domingo, vienen a sacarte de toda esta debilidad. Viene a decirnos que no es verdad, que Cristo murió y resucitó por nosotros, viene a invitarte a una fiesta, a un banquete para levantarnos. Entonces esta Eucaristía entra en el contexto de este Día del Señor, inaugura hoy el domingo con el atardecer del sábado. El domingo comienza con la caída del sol del sábado y nos invita al reposo y a la fiesta.»
¡Qué concepción tan pueril! Ni media mención al grandioso Sacramento que se conmemora, sólo miradas al propio ombligo, al descanso, al festejo, reduciéndolo a una fiestuqui sin trascendencia.
«Para nosotros se hace presente aquí la Pascua, el memorial de nuestro Señor Jesucristo a través de un Sacramento, un pan que se rompe, sacramento del Cuerpo de Cristo que se rompe, que entra en la muerte por nosotros, que penetra en la muerte confiando en el Padre. Una copa que significa el Reino, el banquete mesiánico que se inaugura en la Sangre de Jesucristo que ha sido derramada por nosotros para que podamos participar del cuerpo y de la sangre de nuestro Señor Jesucristo, que está vivo. Participar en estos Sacramentos significa entrar en comunión con Jesucristo, con lo que significa, con lo que ha hecho con su Espíritu.
A través de estos Sacramentos se nos dona el verdadero Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, el verdadero cuerpo que está vivo y resucitado, de tal manera que nosotros nos convertimos en templos del Espíritu de Dios mismo. La Eucaristía, sabéis, perdona nuestros pecados. ¿Qué predica la Eucaristía? El Siervo de Yahvéh.»
El menda, tal vez por ignorancia, se lía con los Sacramentos y no sabe distinguir entre en de la Reconciliación y el de la Eucaristía, que es uno, no varios.
«San Pedro dice: "Pedisteis gracia para un asesino y rechazasteis al justo". Esto es lo que hacemos cuando nuestra esposa hace algo malo: porque no aceptamos la injusticia. En el trabajo, ¿por qué no aceptamos la injusticia? Decimos que la actitud del siervo, del cordero, tan pasiva, es un absurdo. Decimos que la Cruz de Cristo no sirve de nada, que lo que sirve es hacer justicia, enseñar a hacer justicia, exigir justicia, que es lo que quería hacer Barrabas, que protestaba, que quería expulsa a los romanos. Era un político porque le parecía injusto que un pueblo fuese invadido. Hacer justicia con nuestras manos, nos convierte en asesinos. Cuando nosotros, en nuestra vida, hacemos esto, es decir, ante la injusticia que se nos infringe, nos oponemos, oponemos resistencia. Tratamos de hacer entender que esto no se puede hacer, que hay que cambiar; decimos que Jesucristo no sirve para nada, renegamos del justo y decimos que lo que vale es la violencia, que tienen razón los comunistas, que tiene razón el mundo, que hay que hacer violencia, que se tienen que hacer huelgas.»
Que hay que hacer manifestaciones multitudinarias en Colón para el lucimiento de uno que no sabe cantar, que hay que hacerse objetores de conciencia cuando lo disponga el kikotista… Ese tipo de cositas.
«Todo esto es porque no hemos creído que Dios ha resucitado a su Siervo. Porque quien crea que este es el Único, que esto es amor, no juzga al otro, respeta que el otro se equivoque, que tome sobre sí la injusticia, que se deje matar. Este Dios lo ha resucitado como la única verdad. Cree que este es el único que está vivo, que esta alabanza es la vida eterna, porque todo pasará. Cristo viene a juzgar todas las cosas. Todo pasará, el arte, la política..., todo morirá. Cristo permanece, porque Dios lo ha resucitado. Esto lo hará el catecumenado, vivir en la comunión, vivir en el Espíritu de Jesucristo siervo de Yahvé y no vivir en la carne.
Dice San Pablo: "El que vive en la carne es idólatra, es envidioso; el que vive en el Espíritu persevera, tiene paciencia, tiene misericordia, todo esto quien vive en el Espíritu de Jesucristo".»
Hay comillas para despistar, porque no es una cita de S. Pablo.