jueves, 24 de enero de 2019

Los signos de los tiempos en la domus Galilea



Los signos de los tiempos son duros para el CNC. 

Asistentes, mayormente muy adultos, esperando la llegada de los Reyes Magos a la domus Galilea
Una y otra vez, no se sabe como y por más que el padre Rino vigile, cada vez que invitan al amadísimo pueblo judío a visitar la domus Galilea, se pierde la cruz.

La cruz brilla por su ausencia, pese a la mirada que el padre Rino dirige a donde no está
Como digo, es algo tan usual que ya ni siquiera es noticia. Lo novedoso de este año y que pone de relieve la dureza de esos signos de los tiempos es que también se han perdido los Reyes Magos.

Imaginaos la situación: el padre Rino que ha cursado invitaciones a cuantos amados hermanos mayores judíos ha podido, la charanga orquestal preparada, la cruz debidamente perdida, las golosinas dispuestas y sus majestades los Reyes Magos que se pierden y no llegan.

Los Reyes Magos adolescentes y sus ofrendas
Hubo que echar manos de las tortugas ninjas adolescentes mutantes, digo, de unos chicos que pasaban por allí.

El reportaje gráfico llega con un poco de retraso, pero es que no me lo han pasado antes.

































martes, 22 de enero de 2019

El salón de usos múltiples del amigo Schönborn




El pasado 30 de noviembre, con motivo del día mundial del SIDA, el cardenal Christoph Schönborn, amiguísimo del CNC, asistió a un evento autorizado por él mismo que tuvo lugar en la catedral de San Esteban de Viena.


El evento consistió en la representación dentro del templo de una obra sinfónico-catequética en la que, por exigencias del guión, un descamisado actor homosexual se encaramó sobre la barandilla del presbiterio, hubo música rock y electrónica, y actores disfrazados de demonios.


Faltaron los globitos de colores, pero es que no pegaban con los demonios cornudos.

Tal despropósito consiguió la catalogación de evento benéfico puesto que la recaudación se destinó, al parecer, a un hospicio en Sudáfrica para niños con VIH.


El padre Johannes Maria Schwarz, un sacerdote austriaco, publicó al respecto un artículo en el sitio web Kath.net comentando que esta casa de Dios, “el corazón de la Viena católica”, se está convirtiendo en un “salón de usos múltiples”.

Es de suponer que los neocatecumenales del mundo estén contentos, puesto que son los primeros defensores de que no haya altar ni templo, sino salones de usos variopintos, entre ellos los tostones sinfónico-kikotéticos.

El caso es que los anfitriones del evento que tuvo lugar en la catedral de San Esteban fueron el cardenal Schönborn, la Orden de Malta, y el LGBT Life Ball de Gery Keszler que se mostraron orgullosos y satisfechos del acto y de la recaudación de 68.000 euros.

Philipp Hochmair, un conocido actor austriaco defensor de los derechos LGBT, fue el actor principal de esa actuación, junto con su banda God’s Electrohand (Elektrohand Gottes).


El concierto fue ruidoso, con luces parpadeantes, y muchos actores estaban vestidos como demonios. La obra `Jedermann´ representa a un hombre rico en sus últimas horas de vida que se da cuenta de que ni sus amigos ni su dinero lo siguen hasta la muerte. Luego se convierte al cristianismo.

No queda claro si es antes o después de tan milagrosa conversión cuando se siente llamado a descamisarse y bailar de gozo sobre la barandilla de la comunión que separa el presbiterio del resto del templo. Pero el hecho –concreto- fue que el actor Hochmair se puso a bailar en el carril de la comunión con una botella de cerveza y un micrófono en las manos, así que tal vez su excitación fuese cosa del alcohol.


Y todo ello sucedió el amiguísimo cardenal Schönborn observando desde la primera fila, para tener buena vista.

Sin embargo, como hay gente que no se contenta con nada, para el padre Schwarz, la buena causa de este concierto no es suficiente para justificar el hecho de que se realizó en la casa de Dios. «Me avergüenzo de mi Iglesia –la austriaca, encabezada por el amigo Schönborn- por esto», escribe. «¡Ya no tememos al Todopoderoso! ¡Nada es ya santo para nosotros! ¡Pisoteamos a las almas que nos son confiadas!»


«Seguramente habría habido otra forma de promover la ”gran iniciativa del Padre Gerhard Lagleder“, que trabaja con pacientes con VIH», agrega educadamente el Padre Schwarz.

Y no contento con eso, agrega que el riel de la comunión es una «extensión del altar». Y aún dice el padre Schwarz refiriéndose al obispo de Viena: «¿Olvidó realmente el significado de la barandilla del altar? También en la catedral de San Esteban? Es decir, ¿allí donde los fieles, en todas las Misas, reciben al Dios vivo en esa extensión santa del altar? Así parece. La Catedral de Viena es ahora una sala de usos múltiples, que ofrece un ”ambiente“».


Si no tenemos otra idea de cómo promover una buena causa, continúa, «entonces la actuación de Jedermann en la Catedral de San Esteban no solo es la historia de la muerte de un hombre rico, sino también de la muerte de un Iglesia débil».

Muchos católicos también podrían preguntar si tal actuación no es realmente, y en varios aspectos, una bofetada a Dios, como lo fue el evento anterior en la Catedral de San Esteban el año pasado, en el que Conchita Wurst, una famosa drag queen, dio un discurso.


El activista homosexual y copatrocinador del evento del 30 de noviembre afirmó en septiembre que el Cardenal Schönborn lo había bendecido a él y a su compañero homosexual en una cena privada. Más tarde, el cardenal Schönborn dijo que simplemente bendijo a Keszler y su compañero como anfitriones de esa noche, negando así haber realizado una bendición especial de la pareja homosexual.
 

domingo, 20 de enero de 2019

Control mental. ¿Algo que ver con el Camino Neocatecumenal? (XVIII)



Llave No. 5: Conseguir que el adepto contemple la realidad desde perspectivas muy variadas
Cada vez que el miembro de una secta considera una perspectiva distinta, el dominio que ejerce la secta sobre él se debilita un poco. Además de pedirle a la persona que recuerde quién era antes de ingresar en el grupo, también puede ser muy valioso pedirle que se imagine el futuro. ¿Cómo será él dentro de un año, de dos, de cinco o de diez? Con toda sinceridad, ¿qué se ve haciendo en el futuro? ¿Seguirá vendiendo flores en una esquina? Si no es así, ¿cómo se sentiría si continuase sin poder hacer nada más que vender flores por la esquinas durante los próximos diez años?

Otra perspectiva muy valiosa puede ser la opinión sobre el líder del grupo. Yo le pregunté a una mujer: «Si usted fuera el Mesías, ¿viviría de la misma manera que el señor Moon, una mansión que es casi un palacio, tendría dos yates de 250.000 dólares cada uno, coches de gran lujo, etc?». Ella me respondió: «¡Claro que no! Daría todo mi dinero para ayudar a los pobres. Viviría de una manera muy sencilla». Al escuchar su respuesta, pude preguntarle qué pensaba ella de que él lo hiciera. Me dijo: «Esto es lo que me preocupa. ¡Siempre me ha preocupado!».

Cada vez que un miembro es capaz de salir de su personalidad y ponerse en el lugar de otra, ya sea la de un miembro de otra secta, o incluso la de sus padres o su líder, está debilitando su rigidez psicológica. De hecho, alentar psicológicamente al adepto para que adopte otra perspectiva le permitirá poner a prueba su realidad. En este proceso, la información con que fue programado es considerada bajo otro prisma.

El medio para suprimir la fe ciega es introducir nuevas perspectivas.

Llave No 6: Evitar los procesos de interrupción del pensamiento mediante una forma indirecta de suministrar información
Todas las personas que forman parte de una secta han sido programadas para interrumpir todos los pensamientos «negativos» acerca del líder, la doctrina o la organización, y también han sido adoctrinadas para creer que este grupo es superior a todos los demás grupos y diferente a todas las demás sectas.

El proceso para interrumpir el pensamiento se desencadena cada vez que se produce un «ataque frontal», o, en otras palabras, cuando la persona advierte que alguien ataca la validez del grupo. De esta manera, la interrupción del pensamiento actúa como un escudo que debe levantarse contra cualquier enemigo que se aparezca.

Sin embargo, el adepto no emplea la interrupción del pensamiento cuando no hay una percepción del «peligro». Dado que el miembro del grupo cree que no está integrado en una secta, pero que existen otros grupos que sí son sectas, es relativamente fácil mantener largas y detalladas conversaciones sin que él tenga, en ningún momento, la sensación de que usted está atacando al grupo o a su líder.

En consecuencia, la forma de comunicarse con el adepto es a través del acercamiento indirecto. Si es miembro de El Camino Internacional, no se sentirá amenazado en lo más mínimo cuando usted le cite a los Moonies. Si habla con un adepto de los Moonies, él no se sentirá amenazado si le habla de El Camino. Él piensa que su grupo es muy diferente, muy superior a todos los demás, De esta forma, se puede obtener una idea de los procesos de control mental y técnicas específicas utilizadas por este otro grupo de una manera muy sutil y apacible.

Usted estará suministrando al inconsciente de la persona (su identidad "Juan Juan") los marcos de referencia imprescindibles para que comience a analizar lo que le ha sucedido a él.

Este método indirecto de transmitir información evita los mecanismos de interrupción del pensamiento.

Llave No. 7: Visualizar un futuro feliz para vencer las fobias del adoctrinamiento
Las fobias del adoctrinamiento o el miedo a dejar alguna vez el grupo residen, por lo general, en el inconsciente. La identidad «sectaria» jamás piensa en abandonar el grupo. Ni que decir que está siempre feliz, entusiasta y obedece a sus líderes. Es «Juan Juan» el que está esclavizado.

A menudo le pregunto al adepto: «Si usted no hubiera conocido jamás a este grupo, e hiciera ahora lo que deseaba poder hacer, ¿qué sería?».
Después de unos instantes de confusión y resistencia, por lo general tengo que repetir la pregunta varias veces, «Imagínese tan sólo que usted hace exactamente lo que deseaba hacer, de tal forma que es completamente feliz, que se siente espiritual y personalmente gratificado; y que desconociera por completo la existencia del grupo, ¿qué estaría haciendo ahora?»

Cuando la persona ha verbalizado su fantasía, procuro que se meta en la visualización de su nueva vida, y la estimulo para que se involucre emocionalmente con la misma.

Al dar este paso, estoy en condiciones de comenzar a neutralizar los sentimientos negativos programados. Éstos disponen que el miembro no puede hacer ninguna otra cosa que no sea ser un adepto. Una vez establecido un punto de referencia positivo, la imagen generada por el grupo sobre una vida oscura y llena de desastres fuera de la secta comienza a modificarse. Cuando la imagen positiva está en su lugar, se tiende un puente hacia otras posibilidades. Se considera a la gente ajena al grupo como personas buenas y cariñosas, hay muchísimas cosas de las que disfrutar, puede lograrse la gratificación religiosa y espiritual. Cuando el mundo exterior se llena de experiencias positivas, el grupo pierde el control total sobre el sentido de la realidad del adepto. Este estará entonces en, una posición más ventajosa para decidir si quiere permanecer donde está, o cruzar el puente y hacer algo personal que sea más valioso y gratificante.

Llave No. 8: Ofrecer al adepto definiciones concretas sobre el control mental y las características de una secta destructiva
En mi caso, hasta que mis asesores no me enseñaron lo que los comunistas chinos habían comenzado a practicar en 1950, no fui capaz de entender con claridad el proceso del «lavado de cerebro» Y también cuando ellos pudieron demostrarme que todas las sectas destructivas estaban estructuradas de la misma manera autoritaria que la Iglesia de la Unificación, dejé de creer que los Moonies eran por completo diferentes a todos los otros grupos.

También hago ver que yo me había entregado al grupo, y que había escogido abandonarlo por las razones «correctas». Pretendía poner en duda lo que le habían dicho en su adoctrinamiento: que las personas abandonaban el grupo por razones equivocadas, porque eran débiles o indisciplinadas, o porque querían caer en el materialismo. Quería que supiera que yo había dejado el grupo debido a mi integridad y fuerza de voluntad.

Abandoné el grupo porque había llegado a comprender de forma objetiva lo que había estado haciendo. Me había dedicado a una «fantasía» creada por el adoctrinamiento de los Moonies en sus talleres de trabajo. Pensaba que seguía al Mesías, la persona que sería capaz de acabar con las guerras, la pobreza, las enfermedades y la corrupción, y que establecería el Reino de Dios en la Tierra. No me importaba sacrificarme en aras de estos nobles ideales. Pensaba que, como adepto, enseñaba a la gente los modelos más elevados del amor y la verdad, y a llevar una vida ejemplar.

En cambio, para mi horror, me di cuenta de que había aprendido a comprometer mi integridad en nombre de Dios. Me di cuenta de que cuanto más alto ascendía en la organización, y cuanto más cerca estaba de Moon, me volvía cada vez más obsesivo. El poder casi se convirtió en adicción, y empecé a tomar decisiones con miras a defender y ampliar mi poder, no para defender lo que era moralmente correcto.

Abandoné cuando comprendí que el engaño y el control mental no podían nunca ser parte integrante de ningún movimiento espiritual auténtico: con su utilización, el grupo había creado un virtual «Infierno en la Tierra», un reino de esclavos. Cuando advertí que, a pesar de que yo quería creer que era verdad (que Moon era el Mesías y el Principio la Verdad) mi fe lo convertía en verdad, comprendí que aunque me quedara en el grupo cincuenta años más, la fantasía por la cual me estaba sacrificando no sería nunca verdadera.

El hecho de que me dieran unas cuantas definiciones concretas del control mental me permitió ver con claridad que habían hecho de mí una víctima y que había aprendido a convertir a otras personas en víctimas. Personalmente, llegué a un acuerdo con mis propios valores, creencias e ideales. Cuando lo conseguí, a pesar de lo mucho que había puesto de mí en el grupo, de haberme convertido en un líder y haber establecido fuertes vínculos con muchos miembros, no pude continuar en él. Nunca podría reintegrarme en su seno para volver a convertirme en un «auténtico creyente».