«El Evangelio dice más: quién no lleva su propia
cruz. En esta convivencia, el Señor os llama a conversión, que significa: quien
no porta la propia cruz, acepta la propia realidad de hoy. ¿Qué no aceptas?
Para pasar en este escrutinio debéis aceptar vuestra realidad, aceptarla hasta
el fondo. ¿Qué eres? ¿Un homosexual? ¿Qué tienes que no puedes soportar? ¿Qué eres
un vicioso? ¿Que tu matrimonio está fatal porque estás casado con una colérica
que no te ama? ¿Que has abortado? ¿Que has robado? ¿Qué eres un soberbio? ¿Qué
eres una persona violenta? ¿Qué te hace sufrir?»
Para
aquellos que se empecinan en negar que en los segundos se pregunta con pelos y
señales por tus pecados y los de los demás ¡Aquí está Kiko para dejar claro lo que
hay que preguntar!
«Bien, quien hoy no toma su cruz no puede ser mi
discípulo.»
La frase no
está en ningún Evangelio, luego obviamente no es requisito para ser discípulo
de Cristo, sino de Kiko.
«Aquí queréis que el Señor os quite su cruz y después
le seguís, ¡no! Aceptar radicalmente. Dios lo ha permitido, de hecho a través
de esa cruz vas a encontrar la salvación.»
Entonces,
si Dios permite que el padre enferme justo cuando toca el paso o que el hijo se
niegue a caminar, aceptar la cruz significa quedarte con tu padre y no echar de
casa al hijo, es decir, ignorar la prédica papanatas que dice que les tienes
que odiar.
«Es precisamente esa cruz la que te ha traido aquí,
la que te ha redimensionado, te ha hecho comprender que no eres Dios de ti
mismo, te ha hecho poner tu boca en el polvo. Por esto sufres, porque quieres
ser Dios, esto es el pecado, porque quieres ser amado por todos. Pero gracias a
esa neurosis, gracias a esa injusticia que has tenido que sufrir en tu
historia, gracias a que eres la cuarta hermana, que siempre has tenido que
vestir con las cosas de las mayores, has visto que tu madre no te amaba, que
tenías que hacer las camas de todos, que te han matado; está bien, gracias a
esa historia tuya, gracias a eso el Señor te hace justicia y tú has entendido mucho
más que tu hermana, la mayor, que se creía una reina, lo que es la verdad
porque has tenido que sufrir la injusticia del mundo.»
¡Vaya
película digna de esos marxistas de los que habla tan mal!
«De lo que estás negando es precisamente lo que te
está salvando. Pero no te importa. A ti te importa ser la reina. Como a la
gente de las chabolas. Conmigo había un paralítico y su mayor felicidad era
tener las dos piernas: ¿hermano, quieres que me corté ambas piernas para
hacerte entender las cosas? ¿No ves que quienes tienen piernas no son felices?
¡Pues nada! Pensaba que con las dos piernas sería completamente feliz. El ciego
piensa: tú tienes ojos y eres feliz. ¡Fíjate qué alienación! Quien no toma su
cruz y me sigue no puede ser mi discípulo.
Bien, ¡si estás en este camino pensando que el Señor
te quite la cruz, eres un necio! Pero como te la va a quitar si es precisamente
lo que te está salvando, te está redimensionando, te hace ser humilde. Recuerda
a San Pablo.»
Lo
siguiente nada tiene que ver con recordar a San Pablo, sino con inventarse una
historieta plagada de juicios de intención.
«Decía que tenía el ángel de satanás. Tal vez tenía crisis
coléricas. ¡Pensad en un cristiano con crisis coléricas! Y estas crisis le hacían
perder la compostura. Todos pensaban que era un santo y, en cambio, se encontraban
frente a alguien que perdía los estribos. Este demonio lo humilló, le hizo
sufrir y como sufría tanto, decidió pedirle al Señor que se lo quitara. Y casi
idolátricamente, supongo que estaba arrodillado en su habitación. Y reza al
Señor: "Señor, quítame esta cruz, no puedo más". Pero el Señor no
responde esa noche, por lo que continúa la segunda noche, ayuna, etc. La
tercera vez que lo hace con dificultad, el Señor responde y le dice:
"¿Pero no sabes que yo (sic) soy fuerte en tu debilidad? ¿y quieres que te
lo quite?" Todos ven que tú eres repelente y entonces la gente piensa que
las comunidades no son obra de Pablo porque nos acercamos a él y apesta. Pero
entonces, ¿es Dios? De hecho, Él aparece en tu debilidad. Y esto Y esto es muy
bueno para ti porque eres un soberbio tremendo y te gustaría que todos los
frutos de la evangelización fuesen tuyos. Así que esto te mantiene humilde y mi
gracia y mi Espíritu te son suficientes para soportarlo. San Pablo se quedó
contentísimo porque su cruz se hizo gloriosa. La cruz en definitiva nos hace
sufrir mucho porque el demonio la usa para decirte que Dios no te ama. Pero si
Dios te la ilumina, entonces te dice que esta cruz no es la prueba de que Dios
no te ama, sino que es la prueba de que te amo en relación con los demás. Y
esto porque el hombre no vive solo. Necesitas esa cruz en relación con los
demás para que seas más eficaz, mejor servidor. Entonces sabes que es en
beneficio de la evangelización. Y entonces, bendito sea el Señor, porque es su
prueba de amor.
Un homosexual en una catequesis dijo que había hecho
7 años de psicoanálisis pero que no le habían servido de nada. Pero la comunidad
lo ha salvado. Y hoy es un gran apóstol.»
Esta
película ya la contó en las kikotesis de inicio, concretamente en la
correspondiente al quinto día. Sólo que en esa ocasión los años de
psicoanálisis mencionados fueron cinco…
Y dijo que Dios le había dado esa cruz para que
nunca se separara de él (sic). Cuando quita los ojos de Jesucristo, cae y da gracias
al Señor. Esto había sido algo horrible para él, lo había destruido, había
odiado a Dios al principio, a la sociedad y especialmente a sí mismo de un modo
espantoso. Ahora se había convertido en una cruz gloriosa. Dios sabía que era
infantil, que era uno que quería sobresalir en todo, y había permitido esto para
que así se uniese sólo a Cristo.
Dice la parábola: "Quien de vosotros si quiere
construir una torre no calcula los gastos para ver si puede completarla,
haciendo bien los cimientos para que si llueve, no se caiga la casa". Lo
habéis visto, la gente dice que es un tonto porque no calculó los gastos antes
de construir. Dios dice: ¡Esto también os sucederá a vosotros!»
Eso es lo
que les sucede a los kikos con tanto proyectarse.
«¿Cómo podéis calcular los gastos? Renunciando a todas vuestras riquezas.»
Nada de “en
tu libertad”, ni de lo que tú quieras o lo que tú consideres conveniente, nada
es suficiente si no es todo.
«¿Estás dispuesto a amar a Dios por encima de todas
las cosas? Comienza a vender tus bienes. Pruébate a ti mismo. Está claro que
odiar a tu esposa en el sentido evangélico es difícil. Es mucho más fácil en el
sentido que el mundo da a esta palabra.»
No sólo es
más fácil, es más natural, más humano y más cristiano poner a la esposa después
que a Dios que no ese odio reconcentrado que exige el CNC.
«Una cosa que te hemos dicho en este camino que te
puede ayudar: pruébate a ti mismo con el dinero, calcula si en el fondo de ti
mismo hay rectitud de intenciones. Esto es lo que tienes que calcular. Te crees
seguro de ti porque estás habituado a engañarte, estás alienado, no te conoces
a ti mismo.»
Tú no te
conoces, dice Kiko, que para eso está él, para juzgarte sin conocerte de nada.
«Una forma de conocerte es: ve y vende tus bienes y quédate
pobre y tendrás un tesoro en el cielo, y luego vienes a mí y serás mi
discípulo. Y esta es una Palabra para todos nosotros y no solo para los
frailes.»
Más bien,
eso de ser discípulo de un tal Kiko no es para los frailes, sólo es para ellos.









