martes, 9 de enero de 2018

«No exasperéis a vuestros hijos»




Hoy quiero compartir una triste historia de persecución y discordia neocatecumenal.
Idílica (e inexistente) familia catecúmena
Los protagonistas son inmigrantes afincados en Madrid. Lejos de su familia natural se hicieron adictos a la comunidad, que les proporciona un sucedáneo de relaciones sociales estables. Ella tiene alguna dolencia de corazón, nada tan serio que no pueda golpear a su hija primogénita cuando así le sale de dentro, pero suficiente para reclamar atenciones y obediencia ciega, bajo amenaza de que cualquier conato de rebeldía agravará su mal y le restará años de vida. A él apenas le conozco; y prefiero abstenerme de opinar, porque ignoro quien de los dos progenitores es promotor del calvario que están haciendo pasar a la hija mayor.
El caso es que esta jovencita es amiga de uno de mis retoños desde la época del colegio. En mi familia nunca se ha visto mal la amistad con buenas personas, independientemente de su raza, posición social, creencia religiosa o inclinación sexual; lo que valoramos es la bondad de aquellos con quienes nos relacionamos. Así que aunque mis hijos nunca han querido saber nada del CNC, eso no ha sido óbice para que conserven amistad con quien, sin poder elegir, en cuanto ha tenido la edad suficiente ha entrado en una comunidad.
Pero sucede que en la actualidad yo soy persona “non grata” para mis kikotistas y, al parecer, por efecto y consecuencia de la afición a los chismes y a la murmuración, también para cuantas comunidades llevan dichos kikotistas. Y no sólo yo, la malquerencia y maledicencia ha alcanzado a toda mi familia. Todos hemos sido declarados (por la espalda, claro, a la cara no dicen nada) anatema.
Como ven a las familias burguesas
Y en consecuencia, esta familia severamente kikotizada ha prohibido a su hija tener cualquier tipo de relación con mi familia. Y para convencerla de que mantener trato con nosotros sería no sólo un error, sino una ofensa a diosito, no han dudado en vilipendiarnos y difamarnos con una sarta de falsedades procedentes de los chismes que “amorosamente” se propagan de una comunidad a otra.
Pero la amistad de esta joven con mis retoños es real, fuerte y sana. Ella sabe que los argumentos de sus padres son falsos, sabe que nosotros no somos monstruos ni mala gente, pero también sabe que sus padres no quieren escuchar la verdad. Sencillamente, para ellos somos cananeos y por tanto, anatema.
La persecución (en este caso, una persecución de verdad, no esos cuento del abuelito Pako) ha llegado a tal punto que le prohíben salir de casa salvo que vaya con alguien que la vigile, que cuando está en su casa le quitan el móvil, que vigilan sus comunicaciones, que cuando sale tiene que enviarles fotos para que vean con quien está… Y cuando contraviene las órdenes recibidas y los padres se enteran, recibe castigos físicos. Además de estar sistemáticamente sometida a cruel chantaje emocional, pues los padres la acusan de estar destruyendo a la familia.
Lo más lamentable es que esta joven, que está sola, sin apoyo porque su mundo social es la comunidad y sabe que no se puede fiar de nadie de la comunidad, ha caído en el maligno juego que juegan sus padres: sabe que lo que le exigen es injusto e injustificable, pero si no se somete su madre se pondrá peor del corazón y su desobediencia destruirá a la familia… así que cuando se atreve a desobedecer, lo hace a escondidas, con engaños, con trampas, sin libertad, con miedo a las consecuencias.
Si lees esto, quiero hacerte ver la trampa que te han tendido tus padres. También ellos saben que lo que te exigen es injusto e injustificable. Y no les importa. También ellos saben que tú sufres. Y no les importa. Lo que les importa es someterte. Y para ello el primer paso es destruir tu autoestima, hacerte sentir culpable de todo. Y no lo eres.
Como ven a mi familia
Pero les has mentido, lo has hecho empujada por ellos, porque ellos te han exigido algo que no tenían derecho a exigir, porque te oprimen y te impiden elegir libremente tu camino. Pero, por intentar lograr un poco de paz en tu casa, ellos te han arrastrado a mentir. Han sido ellos quienes te han llevado a ese callejón sin salida. Y tú les has dado la victoria en bandeja.
Lo siento, pero es así. Ahora tienen un arma para acusarte a ti. Ya no se trata de que no les guste tu amistad con alguien, ahora pueden decirte: ¿ves como esa persona es malísima para ti? ¿ves en qué te has convertido por ir con esa persona? ¿no te advertimos? ¿ves lo que estás haciendo a tu madre, que está tan mal del corazón? ¿ves como estás destruyendo esta familia?
De nuevo todo son mentiras porque ellos, que van de víctimas, son en realidad los culpables que han provocado el mal. Pero ahora tienen un arma que esgrimir contra ti, algo que cualquier kikotista escucharía.
Por eso mismo, te hago una advertencia más, porque te aprecio y aprecio tu amistad con mi familia: si tus padres te vuelven a amenazar con llevarte a hablar con los kikotistas, no lo dudes: acepta. Pero no vayas sola, en una encerrona de ese tipo hay que ir con testigo, grabadora y cuaderno para apuntar lo que digan. Y digan lo que digan, no hay que hablar, es mejor callar pase lo que pase y digan lo que digan, imitando a Aquel que no se defendió cuando fue llevado ante el procurador romano bajo falsas acusaciones. Y quiero que sepas que puedes contar conmigo para tal eventualidad y para cualquier otra que se presente.
Y que la puerta de nuestra casa está abierta para ti.

domingo, 7 de enero de 2018

Segundo escrutinio (XXIII)



«De la Eucaristía hecha en Madrid

Monición ambiental
En verdad no estamos aquí solo para cumplir un precepto, para escuchar la Misa, ya que mañana es domingo y debemos ir a misa. Esta fiesta de la Eucaristía está en el marco del segundo escrutinio que estamos viviendo. Es el momento en que el Señor prepara una mesa frente a nuestros enemigos, frente a nuestra realidad de debilidad y de rechazo de la historia y de las personas.»
Me parece que lo he mencionado ya alguna vez: para el cristiano todos son hermanos, no enemigos; para el neocatecúmeno es justo al revés, todos son enemigos, todos le destruyen y machacan, no se puede fiar de nadie, no tiene hermanos.
«Me doy cuenta de que para ti puede ser algo difícil porque verdaderamente se trata de cambiar de religión. Es muy difícil pasar de mahometano a hebreo o cosa por el estilo. De concebir la religión en ciertos contextos que teníamos antes, pasar a una religión completamente nueva. Porque esto supone una verdadera revolución en nuestros conceptos, incluso de espacio, de situación, de historia, de todo. Por esto haremos ahora un rito, una celebración: celebraremos una fiesta. Quizás muchos de vosotros no comprenden el significado profundo de esta fiesta o lo viven poco. Ahora cantamos, hacemos un canto.
Típica escena de 'uka': todos con el móvil porque 'no comprenden el significado profundo de esta fiesta'
Jesucristo instituyó para nosotros un banquete. Nuestro Señor Jesucristo se hará presente en medio de nosotros para ayudarnos, para destruir en nosotros el principio de la muerte que nos rodea, para abrir un camino a través de la muerte, a través del cual podamos realmente pasar, precisamente a través del camino que él (minúscula en el original, porque seguramente hace referencia a diosito) nos abre a la felicidad. Porque los acontecimientos de muerte que encontramos cada día en nuestra vida lo niegan, cierran nuestro acceso al amor. Porque estos acontecimientos son un lenguaje que nos asegura que Dios no está ahí, que Dios no es amor, que no nos ama. No somos amados porque tu marido es insoportable, y es verdad, porque tu esposa, tus hijos... porque los acontecimientos de muerte nos consumen. El maligno, en la historia, nos da una catequesis para decirnos que Dios no nos ama. Ahora el mismo Jesucristo se hará presente en este pan, que transformará en su Cuerpo, y se dará como alimento para nosotros para que podamos comer la muerte de Cristo, su entrada en la muerte, su obediencia a la voluntad del Padre sin murmurar de corazón, sabiendo que el Padre nos ama.
Comencemos esta fiesta. Os invito a celebrar la Pascua, esta Pascua, con nuestro Señor Jesucristo. El domingo, la resurrección del Señor, viene para ayudarnos y nos invita a entrar en la fiesta, en la alegoría, nos invita a no tener miedo, a no pensar que mañana será igual. Estamos caminando de Pascue en Pascua. Debemos pasar constantemente a través de la historia sin ahogarnos en la desesperación, sin que se descomponga nuestro ser más profundo.»
Debe ser que como algunos tienen varias caras, también piensan que tienen varios seres: el superficial, el mediano, el profundo y el más profundo todavía.
«Esta Eucaristía es nueva, no la conoces. Todavía no ha sido inaugurada. Nunca la hemos experimentado y no sabemos qué puede pasar. Os puedo asegurar, por experiencia, que hay gente que ha estado en la comunidad durante cuatro años sin entender nada y de repente, en una convivencia, su vida cambió radicalmente.»
¡Qué pena que no le haya sucedido a ninguno de los kiko-adictos cuatripodeadores del blog! ¡Con lo necesitados que están de conversión!
«Porque el tiempo del Señor es inesperado. Porque ninguno de nosotros puede conquistar a Dios con sus manos, con su fuerza. Algunos dicen –no he hablado antes con Carmen-: "Lo que me sucede es porque rezo poco". Esto es una estupidez. No porque hagas muchas oraciones, vas a ser más cristiano: te lo digo yo.»
Faltaría más. Sabido es que Jesús oraba incesantemente, pero en el Camino no se trata de seguir a Jesús, sino a uno que da vueltas en círculo sin llegar a ninguna parte, por eso, para ellos lo importante es el ‘tripodeo’ sin desmayo. Y no oses rezar el rosario hasta que ellos no de lo ordenen.
«No puedes comprar a Cristo ni con la oración, ni con sacrificios, ni con el ayuno. Con nada. Es Dios quien nos precede. Nuestro Dios no funciona con gestos. En absoluto. Haciendo muchos gestos lo que sucede es que te vuelves cada vez más hipócrita y fariseo y te crees mejor que nadie y, en el fondo, no tienes misericordia. Si el Señor te permite rezar ahora, bendícelo, porque te ha dado un don muy grande, porque puedes rezar.»
Que nadie piense que está emitiendo juicios inmisericordes, es que su visión estrábica-hiperbólica le permite verlo todo, o mejor dicho, sólo le permite ver defectos, pecados, enemigos, malignos… Será que es lo que lleva dentro.
«Recibimos, hermanos, a los presbíteros que son la cabeza de nuestra asamblea, para que podamos, a través del camino en el que Cristo nos precede y que se abre por medio de esta celebración, por medio de la palabra, los canto, la fiesta, reunidos en este banquete,en el Amor, en la comunión. Porque podemos satisfacernos con los alimentos del banquete que Dios nos da, que es como un aceite, un bálsamo sobre nuestras heridas más profundas y comenzamos a ponernos en comunión los unos con los otros.Es Él quien viene a hacer esta obra en cada uno de nosotros.¿Esta Eucaristía no te cura ninguna herida? ¿Estás aquí enojado, negro porque no puedes más y cuando termina la Eucaristía no ha pasado nada? Muy bien. ¿Y qué?¿Qué está cerca y ha venido aquí hecho trizas verdaderamente y el Señor lo visita en esta Eucaristía y puede entrar en comunión con los demás? Entonces ¡bendice al Señor!

Acogemos a los presbíteros cantando "Alzaos puertas", que se abran las puertas del egoismo y de la muerte porque entra Jesús resucitado. 
Canto: Alzaos, puertas (También se puede cantar: "Hacia ti, morada santa")»
¡Nos ha fastidiado mayo con tanta flor! ¡Hasta lo que se puede y lo que no se puede cantar está regido por reglas kikóticas! 
 

viernes, 5 de enero de 2018

Los Reyes Magos no van a las casas judías


Los hebreos no celebran la Navidad ni la Epifanía; no tendría sentido que lo hicieran, claro. La tradición de hacer regalos a los niños con motivo de la Epifanía es propia de los cristianos y no existe nada parecido en el judaísmo.
Me he encontrado un gracioso escrito que relata el descubrimiento de la tradición de los Reyes Magos por parte de una niña judía, una niña cuyos padres, por fortuna para ella, no eran cerrados ni intransigentes:
«Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.
¿Y esa muñeca? le pregunté. Me la trajeron los reyes, me contestó. Yo me quedé de una pieza. ¿Qué reyes? dije. ¡Los Reyes Magos! me dijo asombrada ¿Qué, a vos no te trajeron nada los Reyes? Yo no entendía de què me estaba hablando.
¿Pusiste los zapatitos? volvió a inquirir conmovida por mi ignorancia. ¿Qué zapatitos? volví a preguntar, mareada por el extraño interrogatorio. Los ojos se me estaban nublando, no entendía de qué reyes hablaba la Susi. Yo conocía los reyes de los cuentos pero no sabía que había reyes de verdad. Los reyes de los cuentos me encantaban pero los magos me asustaban. Y nunca supe que había reyes que además eran magos. Pero era un hecho, existían unos reyes que traían regalos. Y yo no sabía nada.
La Susi siguió, ¿no pusiste los zapatitos? No, le contesté. Entonces pasaron de largo y no te dejaron nada porque no pusiste los zapatitos, dijo la Susi, mirando y peinando a su muñeca. Yo enmudecía cada vez más.
Bueno, hay que poner los zapatitos a la noche, para que ellos los vean, y les tenés que poner agua y pasto para que coman los camellos. ¿Camellos? grité azorada. Sí, dijo la Susi, porque vienen en camello, cuando vos estás durmiendo. Y cuando te despertás, te encontrás con un regalo arriba de los zapatos. Como no dejaste los zapatos, no te dejaron nada, dijo y siguió jugando con su muñeca, sentada en el umbral de su casa. De pronto se paró al verme tan paralizada, y exclamó ¡Cómo tus papás no te dijeron que pongas los zapatitos!
Salí corriendo a mi casa con la seguridad de que mis padres ignoraban la existencia de esos reyes. Yo sabía que éramos distintos, que mis papás habían venido de otro país y que tal vez no se habían enterado de que a la Argentina venían unos reyes en camello que le ponían un regalo a los chicos en los zapatos.
Entré corriendo de la calle al negocio, y encontré a papá sentado en su escritorio leyendo "Di Presse". Le espeté casi sin respirar: "papá, ¿vos sabías que ayer vinieron unos reyes a la noche y le pusieron regalos a los chicos en los zapatitos? Mi papá me miró con cierta sonrisa socarrona y me dijo unas palabras terribles: No vienen ningunos reyes, son los padres que les ponen los regalos en los zapatos el 6 de enero y les dicen que vienen unos reyes con camellos...
Entonces me sentí en una encrucijada total y le dije: ¡todos los chicos tienen un regalo menos yo, qué voy a hacer! Observé que la cara de mi papá cambiaba. Se levantó de la silla y llamó a mi mamá: ¡Ana, venga! gritó. Llegó mi mamá secándose las manos en el delantal, y mi papá le dio una orden severa: ¡vaya a la juguetería y compra un regalo para la nena!
Pero yo en el acto reaccioné indignada y mirándolos a los dos, les dije: ¡no quiero un regalo de la juguetería, quiero que hagan como los otros padres, que me pongan esta noche un regalo en los zapatos y que yo me encuentre el regalo de sorpresa mañana cuando me despierte! Mis padres se miraron sonriendo uno al otro, y cada cual se volvió a su lugar. Y yo volví a pararme frente al escritorio y le agregué a mi papá: y quiero que le compren un regalo a mis hermanitos, y que les digan que vinieron los Reyes Magos, yo voy a guardar el secreto.
Y así se hizo. Ese día me aguanté hasta la noche sin juguete de reyes. Me fui a dormir y puse los zapatitos. Y cerré los ojos ilusionada pensando en el regalo que me encontraría al otro día, igual que todas mis amiguitas.
Cuando me desperté, vi una muñeca preciosa sobre mis zapatos, y salté feliz de la cama y vi que mis hermanitos tenían un regalo cada uno al pie de sus cunas. Y yo guardé el secreto para mis hermanos. Les conté feliz la historia de los Reyes Magos, y cada año vinieron a su tiempo y en sigilo, sin volverse a tocar el tema jamás del secreto guardado según lo convenido.»


Este año también pasarán los Reyes Magos por la domus Galilaeae, pero tal vez como consecuencia del egocentrismo de cierto divo, a la domus van de teloneros. Se plantan por allí en la mañana del día 6, a las 9:00 y reparten chuches y poco más, porque lo que se van a encontrar los que acudan es que les hacen escuchar un churro sonoro al que alguien llama sinfonía. ¡Pobres chicos! ¡Qué idea tan confusa se van a hacer de los Reyes Magos! 

miércoles, 3 de enero de 2018

Infalibilidad en el Camino Neocatecumenal


El desamor de los amorosísimos hermanos del Camino Neocatecumenal hacia todo ser vivo que no sea "de los suyos", sumado a su capacidad para ver infaliblemente las intenciones de cualquiera, es algo que no tiene parangón en el mundo entero. ¡Qué digo en el mundo! En todo el universo sideral.

En este caso el hecho concreto es una información relacionada con el primer escuticidio que alguien ha tenido a bien elaborar y colgar en internet.




Y la prueba de que el desamor neocatecumenal alcanza a cualquiera está en los comentarios. 

Obsérvese con qué "elefancia" de macarra pendenciero y malencarado Jorge González hace saber al autor del vídeo que conoce sus pensamientos y sus intenciones, y si no es así que no tiene reparo en inventárselos, porque el caso es emitir juicios y condenas contra el otro, que es Cristo. Obsérvese el recurso a una autorización inexistente, pues basta informarse un poco para saber que lo único aprobado, más aún, aprobadísimo, son unos estatutos que sistemáticamente se incumplen. Obsérvese la idiocia hipócrita de acabar el mensaje con una paz que brilla por su ausencia en todo el comentario.























¿Y qué decir de Isaac Daniel Álvarez Ramírez, el veedor de la fe de los demás? ¿Qué decir de alguien que garantiza que nunca en jamás de los jamases se ha dado el caso de que un "kikotista" se enquivocase, y que aún en el hipotético caso -que no sólo es inconcebible, sino también impensable e imposible- de que un "kikotista" se equivocase, ya haría Dios lo que tuviese que hacer para enmendar el yerro, pues Dios está al servicio de Kikónides? 

Como poco habría que mandar a dicho menda a Viena, a que aprenda de él el cardenal de los globitos que se conforma con simplezas como descubrir la imposibilidad de las sectas en la Iglesia Católica.
 

lunes, 1 de enero de 2018

Segundo escrutinio (XXII)



«Monición al Evangelio (Kiko)
Estoy persuadido de que Aquel que comenzó en vosotros esta obra buena la llevará a su cumplimiento en el día de Cristo Jesús.
Dice San Pablo que Jesús volverá para juzgar todas las cosas. Para la iglesia, para esta novia, este juicio ya ha sido anticipado para nosotros. Todas nuestras cosas, nuestras injusticias están perdonadas. Cristo ha venido a traernos el tiempo de la misericordia. Dice San Pedro: "Algunos dicen: 'Pero tarda mucho en venir este Jesús'".»
¡Cuánta afición a manipular las citas! ¿Verdad, Mónica? Se permite declarar una amnistía sideral porque le peta.
«Dice San Pedro: "Para Dios mil años son como un día". El Señor quiere dar tiempo a cada generación. Nosotros estamos ahora, pero dentro de cien años no estaremos aquí, habrá otra generación.
Quiero deciros una cosa: este año hemos invitado a 20 equipos de itinerantes de toda España a todas las ciudades donde todavía no hay este camino, para anunciar el Kerygma, el Siervo de Yahvé, para predicar a los párrocos y para predicar a los obispos. Es impresionante que de estos 30 obispos que han visitado, llamándolos a la conversión como tres pobres, para decirles que esta es la única verdad, la actitud de Jesucristo: "Tal vez hasta ahora habéis sido llamados a apoyaros en las personas, en el éxito, en el dinero... y en tantas otras cosas. Nosotros, en el nombre del Señor, te decimos: conviertete, porque Dios ha resucitado a Su Siervo Jesús como la única verdad. Esta es la única verdad, el único que vive". El resto morirá y verás que esta generación, todo el mundo, vive en la mentira porque todas nuestras actitudes se basan en cosas contrarias, es decir, el siervo de Jahvé es una locura, es un absurdo. Bien, los Obispos han aceptado impresionadísimos a estos profetas que les llaman a la conversión a este Siervo. Incluso rogaron la bendición a estos tres pobres.»

Del cuentecito sólo saco una conclusión: en 20 equipos de itinerantes, sólo hay tres individuos. Los demás deben ser fantasmas.
«A cada hombre de esta generación tiene que llegar un itinerante, uno de vosotros que le anuncie esto. Sabéis que en la traditio anunciaréis a esta gente la verdad, de casa en casa, que Jesucristo viene, que Dios ha resucitado a Su Siervo, que vosotros sois testigos. Yo, hermanos, soy testigo de esto, que Jesucristo vive, que esto no es una mentira, una utopía, no es una estupidez; que es cierto que Jesucristo vive, que yo me he encontrado con Él, que ha cambiado mi vida, que viene y que Dios os llama a conversión. Aquellos que no quieran convertirse, perecerán»
No podía faltar el vil recurso de la amenaza, la palanca del miedo, a sabiendas de que el hecho de que alguien no quiera escuchar a uno que vende “kikotina” no significa que no quiera convertirse ni que no esté convertido, pues tal vez su fe sea más adulta que la de uno que no sabe distinguir entre catolicismo y “kikisno”.
«Y el Señor vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos porque esta forma de amor, de este Cordero que quita los pecados de los demás, es la verdad. El amor no es forzar al otro a hacer justicia, a que cumpla con la ley. No, el amor es cargar con los pecados de los demás. Este es el amor de Dios. Él ha revelado en Jesucristo una luz radiante de sí mismo, como Dios nos ama. Él nos ama sin resistirse al mal. Dios nos ha amado cuando éramos sus enemigos. Aquí hay muchos enemigos de Cristo, muchos, yo también soy un enemigo de Dios. No respeto la naturaleza que Dios ha creado, no respeto a las personas que Dios ama. Él ama incluso al último desgraciado de esta tierra. Él ha dado la Sangre de su Unigénito en rescate por nosotros. Y yo he pecado. Y él me perdona una vez, dos veces, me sigue llamando. No se resiste mal, cuando peco, que destruyo la vida, Cristo se deja matar porque Cristo murió por todos los pecados que yo cometeré, no sólo por aquellos que ya he cometido. Si Dios me ha amado así, cuando era su enemigo, Él quiere que ame también a los enemigos, que no me resista al mal de los otros, de manera que los demás vean en mí de forma práctica que Dios existe.
¿Cómo me ama Dios? ¿Pensáis que cuando soy malo, Dios me castiga? Enviándome enfermedades, terremotos... esas cosas. Ayer escuchamos en el Evangelio que no es cierto que las enfermedades, los terremotos sean castigos. Eso lo puede pensar nuestra razón, el hombre que quiere racionalizar todo lo que no entiende.»
Nada más alejado de la verdad. El hombre que quiere racionalizar lo que no entiende, investigará el origen de los movimientos de tierra, estudiará las fallas, la tectónica de placas, y aprenderá la causa de los terremotos. Eso es racionalidad. Lo otro son los cantos de sirenas que tanto gustan a los ‘sensibles’.
«Entonces, hermanos, ¿qué está haciendo Dios en ti? Hermanos, Dios está abriendo en vuestra parroquia un camino de salvación porque después tenemos que recorrer la tierra.»
El único camino de salvación es Cristo. Cualquier otro que pretenda tener la exclusiva de la salvación es ladrón, que no pastor.
«En esta generación no debe quedar una persona que no conozca la verdad. Si no quiere acogerla es otra cosa. Pero cuando tú anuncies a la gente que la verdad es que este Amor y te digan: "Pero si este amor es la verdad, entonces estoy en la mentira, porque hago lo contrario todos los días. Entonces, ¿qué tengo que hacer? Soy impotente. Cuando mi mujer me levanta un poco la voz, me destruye; cuando los niños no estudian, me destruyen. ¡Lo que he sufrido porque no me dan el sueldo que quiero! ¡Hago todo lo contrario! ¿Qué debo hacer?"
Cuando S. Pedro predicaba, decía: "Hermanos, habéis renegado del Justo aunque por ignorancia, habéis dicho que la verdad es un asesino, Barrabás".»
Nueva tergiversación y manipulación de una cita bíblica. No podía ser de otro modo, para que se manifieste su afición por el engaño, la simulación y la trampa.
«Dice San Pedro: "Bueno, sé que lo hicisteis por ignorancia, pero Dios lo ha resucitado para vosotros, y nosotros somos testigos". ¿Qué deberíamos hacer? Pedro responde: "Convertíos, arrepentíos y bautizaos, y recibiréis el don de este mismo Espíritu". Bien, cuando vayáis de casa en casa llamando a la puerta como profetas, como enviados de Dios a esa familia, para que la gente deje de ser pecadora... En el pecado está la penitencia, sabéis que los pecados no se castigan después: aquí está el castigo, aquí se castigan los pecados. El pecado es abandonar a Dios, significa abandonar la vida; y vivir en la muerte, y experimentar el odio, la envidia, los celos, la muerte... No experimentar la paz.»
De todo eso saben mucho los neocatecumenales, no hay más que ver que no se quitan el odio de la boca ni del teclado.
Cuando la gente os diga: "¿Qué tenemos que hacer?" Entonces: "Bautizarte". Pero, ¿dónde? ¡Si no hay un camino donde se reciba el Espíritu Santo! Bueno, lo primero es abrirlo y llevarlo a las parroquias y las naciones vendrán de un exilio, y Dios lo quiere hacer en esta generación.»
Falsedad absoluta. Hay que estar muy kikotizado para tragarse que hasta que llegaron ellos no apareció el Espíritu Santo, que es precisamente lo que ha dicho.
«Estamos preparando el terreno del Señor para que estos hombres puedan entrar; muchos se rehusarán, se reirán, pero muchos están esperando este anuncio, esta predicación.
Estamos llamados a correr sin descanso por toda la tierra, porque hay poco tiempo; podemos morir pronto: a mí tal vez que queden dos años, no sé qué tiempo me dará el Señor. Tal vez 3 años o 5, no lo sé. Ya ves, me falta un riñón, el otro lo tengo mal... ¡No sé! Tal vez un auto o un avión se caiga en uno de estos viajes que tengo que hacer. No lo sé, no sé nada. Este mundo pasa y todos pasaremos.»
Y nadie es imprescindible para traer la salvación a los demás, salvo Cristo, por más que el pobrecito ignorante pretenda ser indispensable.
«Bueno, hermanos, el Señor nos dice en el Evangelio: "Hay aquí una voz que clama en el desierto, diciendo: 'Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos, porque viene el Señor, cada valle será allanado, cada colina será rebajada, lo tortuoso se enderezará recto".
Entonces, hermanos, abajad vuestras murallas, vuestras defensas para que el Señor pueda entrar, para que el Señor pueda salvarnos. En pie para cantar el canto al Evangelio.»
No se llama canto al Evangelio, se llama Aleluya.
El Evangelio era Lc 3, 1-6