viernes, 22 de mayo de 2026

Carmen y las flores

 


En la convivencia publicitaria de este curso 2025-2026, se leyó una presunta carta que narra una supuesta gracia carmelitana de categoría superior. De hecho, tan superior es la categoría que no hay ni que tener la estampita ni rezar la oración que en ella viene ni tener ni la más remota idea de quien es Carmen para ser agraciado por ella.

La presunta carta ha empezado a circular por internet, por lo que, aunque pensaba publicarla en su sitio, al final del tostonazo de inicio de curso, lo adelanto para que la conozcáis. Arranca la cosa con una presentación de Ascen, que es quien la lee:

«Como regalo final de la convivencia os vamos a leer un testimonio muy bonito que nos han enviado para la causa, que como es una persona que está metida en cárteles de violencia y de droga, no puedo dar nombres ni decir de dónde, los nombres los hemos tachado y los lugares, y esto para que veáis cómo Carmen está viva, está muy viva. Dice la carta:

A quien corresponda.

[Lo normal sería dirigirse a un obispado para que la remitiese a la causa de Carmen, pero Ascen dice que la carta les ha llegado a ellos, que son quienes la han derivado a "la causa"].

Yo, (nombre), redacto este documento para enterarlo de los hechos que nos sucedieron a mi esposa y a mí dentro en la parroquia ... de la ciudad de ... el día martes 11 de marzo.

Para esto me es necesario decirle quién soy, de dónde vengo y por qué buscó fervientemente de Dios y mis sacramentos.

[No, para referir un hecho prodigioso no hace falta nada de eso… salvo que haya de por medio kikotistas especialistas en hurgar en las vivencias de los demás, con predilección por las zonas más tenebrosas y escabrosas; en cuyo caso, si no hay crímenes y delitos de por medio, no interesa].

 Mi nombre biológico es ... nacido en ... mi madre, mis hermanos y yo formamos “el cártel de «”, dedicándonos al narcotráfico y a la delincuencia organizada. Toda esta vida desordenada y sin sentido me llevó a estar en prisiones en diferentes partes como ..., ..., ..., ... y en ..., llevé una vida de excesos pero llena de amargura y soledad con un vacío en el pecho que dolía y con una gran necesidad de Dios.

[Esto es lo normal en todo testimonio kiko que se precie. Uno no puede haber tenido una vida dedicada a rescatar gatos perdidos o acompañar ancianos, qué vulgaridad, por lo menos hay que haber estado en una banda de trata de blancas o de contrabando ilegal de órganos].

El día 5 de junio salí libre y deportado de una cárcel de ... por lo cual regresé a ... pero esta vez para buscar de Dios, ya que en el pasado jamás lo hice.

[Tal cual, sin ninguna causa ni explicación, de repente, por gracia magikika decide cambiar de vida. Esto también es muy kiko].

Primero lo busqué con los hermanos separados, más nunca me sentí a gusto hasta que mi prometida y yo decidimos radicar en ... que empezamos a buscar de Dios en la Iglesia Católica, ya que ella es católica. Nos instalamos a vivir en la avenida ..., por ese motivo buscamos en los alrededores una iglesia católica para que yo pudiera recibir mis sacramentos, para así poder casarme con mi prometida, yendo a la parroquia de ... por dos ocasiones sin éxito ya que la iglesia estaba cerrada.

Pero insistimos por una tercera ocasión el día martes 11 de marzo del 2025, llegamos a la parroquia ... antes de que comenzaran la Misa con el propósito de pasar a la oficina para pedir información sobre los sacramentos. Nos dijeron que ya no se podía por la fecha, que teníamos que ir hasta la catedral.

[Desconozco si todas las parroquias disponen de medios para abordar la catequización de adultos. Yo habría apostado que sí, que un puntal básico de toda parroquia es poder atender a quien pide ser catequizado… salvo que quien se presente no pida precisamente ser catequizado, sino recibir sacramentos sin más, en cuyo caso me parece muy procedente enviar al solicitante al obispo].

Por lo cual salí de ese lugar un tanto enojado con la Iglesia Católica y también con Dios, todo era tan difícil para lo que yo creí que era fácil, pero mi compañera insistió para que nos quedáramos a Misa, a lo cual me quedé pero de mala gana.

Por ese motivo en cuanto la misa se terminó le sugerí a mi compañera que nos retiráramos de dicho recinto…

[Obvio, ¿no? ¿Acaso iban a quedarse a acampar allí? La carta está tan mal redactada que me desconcierta].

…lo hicimos por el pasillo pegado a la pared donde está el confesionario. Al caminar unos 3 o 6 pasos por ese pasillo nos impidió prácticamente el paso una dama como de unos 55 a 60 años, vestida en un color verde azul con flores estampadas, la cual nos tomó con sus manos a ambos: a mi esposa con la mano izquierda y a mí con la mano derecha…

[Inesperadamente la prometida se ha convertido en esposa... sin que él haya recibido todavía “sus sacramentos” para poder casarse. A mí me parece que esto sí que es milagroso].

…mientras todo el ambiente se impregnaba de una hermosa fragancia a flores, arándanos, azahares, a durazno, a rosas, no sé cómo explicarlo: una aroma único el cual nunca lo he olido en ninguna parte o en otro momento.

[A tabaco, seguro que olía a tabaco. Lo que pasa es que él debía estar dejando de fumar y el olor repentino le pareció delicioso por puro síndrome de abstinencia].

La señora empezó a hablarnos mientras nos seguía sujetando con sus suaves manos y nos dijo las siguientes palabras: que nos quedáramos un poco más que a continuación venía algo maravilloso para nosotros.

[Ojo. Acaban de asistir a misa, ante ellos se ha producido el misterioso milagro de la transustanciación, Dios se ha hecho pan y vino, se ha hecho alimento para que la carne de los que lo reciben sea divinizada, la carne, la materia… Pues la señora olorosa les dice que lo maravilloso es lo que va a continuación, no el milagro de la Eucaristía].

De inmediato ella se retiró hacia una puerta que queda atrás del altar de la iglesia. Mi prometida y yo nos regresamos hacia la banca donde anteriormente habíamos escuchado la Misa. La iglesia ya estaba casi sola en su totalidad, cuando llegaron dos parejas y se sentaron hasta la banca de enfrente. Mi compañera se acercó con una de las señoras, la cual se llama ..., para preguntarles sobre los sacramentos y fue cuando también me acerqué a ellos y conocí al hermano ... y su esposa ...; y al hermano ... y a su esposa .... Ellos nos sugirieron hablar con el padre ... sobre los sacramentos; pero que nos invitaban a que nos quedáramos a escuchar una catequesis, a lo cual con gusto aceptamos.

[Es decir, tampoco estos que acaban de llegar les dan ninguna indicación sobre “los sacramentos”, ni siquiera los encaminan a quien les pueda ayudar, solo les dicen que se queden a una catequesis (sic), lo que no tiene nada que ver con lo preguntado. Pero mientras que a Misa se quedó de mala gana, ahora ambos aceptan “con gusto”].

Después de esto vino lo del retiro y ahora formamos parte de la sexta comunidad; más mi compañera y yo seguimos yendo a la parroquia... y a la misa, pero también a buscar a la señora antes mencionada ya que al hacernos la invitación a que nos quedáramos después de la Misa y la forma que nos tomó con sus manos nos inyectó calma, tranquilidad y un amor por mí mismo y por mi prójimo que no conocía; y sobre todo por las cosas de Dios. Esto hizo que anhelara más mis sacramentos. Fue ... y su esposa ..., quien nos presentó con la señora ... y su esposo ..., para que nos dieran los estudios para los sacramentos, lo cual lo estamos haciendo en su casa una vez a la semana.

[Hago notar que aquí no participa ningún sacerdote. Ni tampoco la Iglesia. De cara a la Iglesia esta persona no está recibiendo catequesis de iniciación, está acudiendo una vez a la semana a casa de unos conocidos, y podrían pasar el tiempo hablando de fútbol. Además, si el que necesita formación es él, ¿por qué acude también su compañera, prometida, esposa o lo que sea? La respuesta es obvia, hay que kikotizar a ambos].

Y sucedió así como 3 semanas que mirando las fotos que ... tiene en su sala, miramos retratada la señora que en la parroquia nos agarró con sus manos y nos invitó a quedarnos hasta después de la Misa. Están ella y un caballero en la foto.

[Todo kikotista ha de tener en el salón de casa, en lugar de honor, fotos de los iniciadores. El culto al líder es de primero de grupo coercitivo].

Le comentamos a ... que ella había sido la mujer que nos había invitado en la parroquia de... y que nos quedamos después de la Misa. A lo cual ... se sorprendió y nos dijo que ella era la señora Carmen Hernández y Kiko Argúello, pero que ella ya tenía mucho tiempo de fallecida.

Por lo tanto, yo, ..., en pleno uso de mis facultades mentales declaro que es verídico y verdadero lo que en este documento narro, que la persona de la iglesia de ... y la de la foto en casa de la señora ... es la misma. Atentamente y a sus órdenes. Firmado. ...».

Y hasta aquí la kikotería.

 

2 comentarios:

  1. ¡Qué malo es el odio neokiko! Aquí una muestra:
    https://www.facebook.com/del.tercer.milenio/posts/pfbid02ciwXf2BkTMTHhAKKKomg4rdrfL8yXkBvdgaBiBdNKLcbuVs2CGaNbpvY7ubNe9KUl

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    1. ¡Ladran! Bueno, lo hacen siempre, no es nada nuevo. Son típicas pataletas kikiles. Es su manera de practicar la humildad, la sencillez y la alabanza de las que presumen tanto.

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