jueves, 20 de enero de 2022

No entres en el CNC, salir cuesta mucho

 

Una carta de alguien que salió del CNC.

 


Hace 18 años que entré en el camino, uno que salí. 

Desde el minuto uno me avisaron (nada menos que dos de mis alumnos de confirmación) que era una "secta" y con las manos juntitas, me rogaron que no entrara a sus filas.
A pesar de estas advertencias y de algunas de religiosas de la parroquia, entré, quería comprobar por mí misma si era verdad lo que se comentaba y aseguraba.

Tengo que destacar el esmero que tuvieron los itinerantes para captar mi atención y curiosidad, no escatimaron esfuerzos, se mostraron escandalosamente amorosos, y no aceptaban un no por respuesta. Ya mis padres habían entrado años atrás y me llamaba la atención el "cambio" que se notaba en ellos.

Desde el primer momento me nombraron corresponsable. No hice ni el huevo por dos años. Lo que sentía era "rechazo", ante tanta presión y fanatismo. Cuando tomaba vacaciones desaparecía el mes completo... Esa sensación de desagrado me acompañó el resto de mi caminar en el CNC, aunque debo reconocer que este malestar fue "in crescendo" a medida que sumaba años dentro.

A los dos años nos anunciaron el 1er. Escrute. Recuerdo especialmente bien que a la catequista a quien le tocó el tema del "desprendimiento", el "ve y vende todo lo que tienes y dáselos a los pobres", le colgaban del cuello cadenas de oro y en sus muñecas pulseras de oro macizo, lo cual, fue un "escándalo" para todos los presentes. Y lo más notable es que no todo quedó ahí: La que ostentaba oro, se atrevió a decir a "gritos pelaos" que debíamos vender todos nuestros bienes y si era necesario ¡vivir debajo de un puente!

Y esta es la riqueza de haber estado caminando por varios años, saber de qué va la cosa y que nadie puede refutar la experiencia que da luz a tantos incautos que caen sin ser advertidos sobre la magnitud de esta "secta" que te va envolviendo y acaparando todo tu vida, tus bienes y tus pensamientos. 

Fui salmista y catequista. Fui "fanática" en muchos aspectos por querer hacer las cosas bien y debo pedir disculpas a muchas personas dentro, a las cuales falté en amor. Pero en este punto debo mencionar la impresionante fuerza que tienen con su adoctrinamiento. La maquinaria de "programación" es potente y te convierte en prepotente a fuerza de machacar. 

Dentro del grupo dije siempre lo que sentía, nunca me amilané. Pero otra cosa era en "la presencia" de los catequistas, estos no te permiten decir la verdad, ni quieren escuchar problemas, no se decantan por la justicia, al contrario, defienden al "responsable" aún en sus posiciones equivocadas e injustas, lo único que desean es obediencia y al final el "policía fiel" es el responsable y su equipo de catequistas.

Los mamotretos son su "biblia", su doctrina "la religión" y su papa no fue J.P.II, ni B.XVII ni muuuuuucho menos el actual Papa Francisco, es Kiko Argüello. Y dudo mucho que esas orientaciones catequísticas fuesen revisadas. Estoy segura de que enviaron los suavizados por ellos.

Esta de más decir que comparto todo lo que señalan los que tienen como servicio avisar, alertar sobre los riesgos de formar parte de estos grupos. Y me sumo en la tarea de "abrir los ojos" de mucha gente que desconoce el trasfondo del mundo de las sectas que separan, dividen y aniquilan por dentro. ¿Qué me salvó?...

La propia Palabra de Dios, que nos llama a anunciar el amor de Jesucristo al mundo y a "denunciar" los dogmas y circunstancias que nos alejan del Evangelio.

La desprogramación es lenta, pero funciona.

martes, 18 de enero de 2022

Odia a tu padre y a tu madre... e idolatra a tu lorokista

 

«En aquel tiempo vio Jesús que se acercaba Nataniel y dijo de él “ahí tenéis a un israelita de verdad en quien no hay engaño”. Nataniel le contesta “¿de qué me conoces?”. Jesús le responde “antes de que Felipe te llamara cuando estabas debajo de la higuera te vi”.

Nataniel respondió “rabí, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”.

Jesús le contestó “¿por haberte dicho que te vi debajo de la higuera crees?, has de ver cosas mayores” y añadió “en verdad en verdad os digo, veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el hijo del hombre”».

Palabra del señor

 


Lo siguiente es la propaganda proselitista de sí mismos que hizo un presbikiko tras la proclamación del Evangelio.

 

Podéis sentaros, hermanos. Una fiesta maravillosa hoy los santos arcángeles.

Sabéis que en la jerarquía celestial, en la en la iglesia celeste, podemos decirlo así, hay ángeles y hay arcángeles, hay querubines, depende de la misión que tengan. Hay una… Yo no sé aquí, en Colombia, porque se ha metido el utilizar a los ángeles en la santería, en la superstición, hechicerías, ¿no? Tú vas al indio amazónico y lo mezclan todo, los ángeles, la angelología… Y hay que tener cuidado con eso.

¿Le salió la venilla racista al presbi o es puro desdén hacia el indígena?

Y algunos se inventan nombres de ángeles. No, no, arcángeles, que sepamos, solo son los tres: Gabriel, Miguel y Rafael. Ni Uriel ni Manuel ni Joriel, nadie, que se inventan nombres para todo. Gabriel, fortaleza de Dios, fuerza de Dios significa; Miguel, quien como Dios. Miguel es el jefe, el general, digamos, del ejército celeste, quien vence, veíamos en la primera lectura, al gran dragón, a la serpiente antigua, dice, al diablo, a Satanás, y Rafael, qué quiere decir medicina de Dios, el médico, que cura a Tobit.

Los ángeles, hermanos, no tienen alas ni vuelan. Los ángeles están con nosotros, tenemos todos un ángel de la guarda, ya celebraremos dentro de poquito la celebración de los ángeles de la guarda, los ángeles custodios, pero depende de la misión toma el nombre el ángel.

Digo que no tienen alas y no vuelan porque yo os puedo contar mi experiencia Dios me ha enviado a mí ángeles, y me imagino que a ti también. Ángeles de carne y hueso que te han ayudado, ¿verdad? Ángeles de carne y hueso.

Los ángeles de verdad, esos que “no tienen alas y no vuelan”, tampoco tienen carne ni hueso.

Ángel quiere decir enviado. La palabra ángel -ággelos- quiere decir enviado, enviado a anunciarte algo.

Ángel quiere decir mensajero. Un enviado no tiene por qué llevar ningún mensaje. El ciego de nacimiento fue enviado a lavarse, nada más, no tenía que trasmitir nada a nadie. Un ángel es un mensajero.

Yo he tenido enviados a mi vida y me estoy acordando de dos que han marcado mi vida y tengo presente el día, tengo presente el momento, cómo estaba yo, dónde estaba yo, qué estaba viviendo… Uno fue… Bueno, fueron dos catequistas, mira tú por dónde, y ninguno de los dos era cura, para que veas, para que evitemos todo el clericalismo que hay: solo el padre tiene palabras de vida eterna. No.

Dos catequistas. Uno que solamente me hizo una pregunta, una pregunta tonta, una pregunta que puede pasar así, rápido, desapercibida y sin darle mayor importancia. Se acercó, se llama… En España tenía un apodo: Ximo.

Habrá que recordarle al presbi sus palabras, solo se conocen tres nombres de ángeles: Miguel, Gabriel y Rafaél. Ni Uriel ni Joriel ni Ximo ni Chimo. Que tú vas al consumidor de kikotina y lo mezcla todo, los ángeles, el Ximo, las churras, las merinas… Hay que tener cuidado.

Este catequista, que tengo en mis oraciones siempre, porque me ayudó muchísimo cuando yo tenía diecisiete o dieciocho años. Nunca, nunca, pero es que ni se me había pasado por la cabeza ser presbítero, ni se me había pasado por la cabeza nunca jamás. O sea, era una cosa, la última, la última que se me hubiera venido, y este hombre me hizo una pregunta y me dijo, mira qué pregunta tan tonta: ¿tú qué crees que quiere Dios de ti?

Qué pregunta tan tonta. Pues ya ves tú. Se la pueden hacer a cualquier otro y de pronto dices “pues no sé” y listo. Pues a mí esa preguntita, esa preguntita ya empezó a suscitar en mí, desde ese momento, la llamada del Señor, esa pregunta tonta que me hizo, y no le di respuesta. Y no le supe responder, pero ya me quedé yo rumiando, rumiando como las vacas, que rumian, rumiando esta preguntita: qué cree que quiere Dios de mí, qué quiere Dios de mí. Nunca me lo había planteado.

Pues quizás gracias a ese ángel que envió Dios estoy hoy acá.

Y otro ángel que me anuncio el 30 de abril de 2005 el amor tan grande que Dios me tenía. Desde ese día 30 de abril de 2005, hermanos, mi vida se parte en dos y lo puedo decir así, se parte en dos. De no sentirme amado por nadie a sentirme amado por Dios. Y ese ángel me dijo una cosa maravillosa, me dijo “Dios te ama como eres”.

Y yo sabía muy bien cómo era. Porque quizá lo difícil es que te des cuenta de lo que tú eres para que Dios te pueda amar ahí.

¿Acaso si no te das cuenta “de lo que tú eres” Dios no puede amarte ahí? La frasecita es típica jerga kikiana y carece de sentido, pero la repiten mucho como si fuese una gran revelación teológica.

Yo sabía muy bien lo que yo era, odiaba mi historia, tenía conflictos afectivos con mis padres, una sexualidad desordenada, yo sabía muy bien lo que yo era, y ese ángel me dijo que Dios me amaba como yo era, así. Un ángel.

Desde ese día, mi vida puede tener más pecados, menos pecados, más sufrimientos, menos sufrimientos, pero hay algo que nadie me quita y es el amor del Señor a mi vida. Punto. Eso no me lo quita nadie por este ángel que envió.

El amor de Dios no depende de tú se lo reconozcas o lo dejes de reconocer, te lo anuncien o te lo dejen de anunciar, pero los kikos siempre dan todo el mérito y el crédito al mensajero, que a Dios no le hace falta.

Y como a mí -te pongo mi ejemplo, que yo no puedo hablar por ti, pero tú sí puedes hablar por ti-, el Señor habrá enviado ángeles, personas… Además es curioso, porque los ángeles vienen, te ayudan y se van. Y se van. Llega un momento que se van, desaparecen o se mueren o se van a otra misión o se van a otro lugar o lo que sea. Ángeles que el señor pone en nuestra vida, ángeles que nos abren el cielo. ¿Te has fijado en este evangelio maravilloso? Dice: “veréis el cielo abierto”. Veréis el cielo abierto.

Hoy el mundo nos ha cerrado el cielo. El cielo no existe, existe esta vidita y lo que tú te goces aquí y lo que la pases bien aquí. Punto. Y salud, dinero y amor. Tres cosas hay en la vida, el resto, carretera. No sirve para nada. Esto es la vidita que tenemos aquí, por eso nos da tan duro cuando nos dicen que nos vamos a morir.

Pero Dios a través de su hijo Jesucristo ha abierto ese cielo, lo ha abierto. Dice que veremos los ángeles subir y bajar. ¡Qué maravilloso! Subir y bajar sobre el hijo del hombre. Esto, Cristo en la cruz muriendo y resucitando, sobre todo resucitando, ha abierto el cielo, lo ha abierto para nosotros. O sea, que tú ya puedes experimentar el cielo, tú puedes experimentar el cielo en lo que estás viviendo hoy, en el sufrimiento concreto que tienes, sí, porque el cielo no es no sufrir, el cielo es estar alegre y feliz. ¿Se puede estar alegre y feliz con un sufrimiento? Sí. Sí, porque ¿qué es lo contrario de la alegría? No es el sufrimiento, lo contrario de la alegría ¿qué es? La tristeza, la tristeza.

Sufrimiento tenemos todos, hermanos, creas en Dios o no creas en Dios, seas ateo o seas creyente, vengas a misa o no vengas a misa, estes casado o estés soltero, tengas noventa años o estés recién nacido, todos tenemos nuestros sufrimientos, nuestra cruz. Ahora hay una cosa que el cristiano tiene que no tiene un no cristiano, que el sufrimiento es salvífico, que el sufrimiento te salva, que Dios ha hecho el sufrimiento santo. ¡Mira tú qué maravilla! Esto es santo. El sufrimiento es santo.

El sufrimiento no salva, solo Dios salva.

A ninguno nos gusta sufrir, pero un cristiano está alegre como veíamos ayer a Job en medio del sufrimiento y no reniega del Señor, antes al contrario bendice a Dios. Y esto, hermanos, gracias también a los ángeles que Dios nos pone.

Pidamos al señor por estos ángeles que Dios nos ha puesto, como le puso a la virgen María a Gabriel, como le puso a Tobit a Rafael, como puso a Miguel, también a nosotros nos ama el Señor y por eso nos envía ángeles. Pidamos también la intercesión de estos tres arcángeles para que nuestra vida de fe se vaya fortaleciendo, se vaya llenando del Espíritu Santo, del espíritu de Jesucristo, del espíritu de amor, de amor a todos los hombres, especialmente a nuestros enemigos.

Que así sea, hermanos.