Dios siempre escucha lo que decimos, incluso si estás hablando con tu esposa antes de acostarte y criticando: "¿Has visto lo que dijo en la comunidad? ¿Y qué más? ¡Pero qué tonterías dicen!”. Dios está escuchando y estas palabras no permanecerán sin castigo. La murmuración nunca permanece sin castigo, en todas las cosas que hacemos Dios tiene justicia para nosotros.
Si Dios estuviese al servicio de Kiko, es probable que nada mereciese más castigo que el no dejarse mangonear por unos kikotistas muy pobrecitos y sin nociones de nada. Pero como Dios no está al servicio de Kiko, la misericordia se ríe del juicio y del afán castigador de su sensibilidad.
Bueno, hermanos, hoy esta palabra del Evangelio se cumple aquí. Todos los que estamos aquí, enfermos de lepra por la murmuración, por el pecado, serán tocados por Jesús y serán curados. Por esto acogemos a Jesús que viene a sanarnos, porque cada vez que se proclama el Evangelio se realiza, se cumple en nosotros. Aquí veremos a este leproso de rodillas, porque tiene fe en Jesús: "Si quieres, solo tú puedes limpiarme". Mira mi vida miserable: ¡Si quieres puedes limpiarme! Tienes lepra adentro, tenemos dentro deseos impuros, tenemos envidia, tenemos el pecado dentro y no sabemos cómo eliminarlo porque vuelve a salir.
Y cada vez más, porque la kikotina provoca que los vicios se cronifiquen ya que está muy mal visto que no alardees de ser lo “pedor de lo pedor”.
Parece que lo hemos limpiado desde fuera, pero las llagas regresan de nuevo: estamos enfermos. "Si quieres, puedes limpiarme". Y Jesús se compadeció y dijo: "¡Quiero: queda limpio!", Lo tocó y terminó todo.
Sin pedir nada a cambio, sin imponerle una penitencia, ni diezmo vitalicio, ni rezos a las 5:30 de la mañana. Gratis de verdad. Porque Dios no se complace en sacrificios y oblaciones.
Este Jesús que tiene este poder (esto no es más que un signo) se hace presente aquí. Luego dirá: "Ve y da testimonio ante los sacerdotes", para que los sacerdotes sepan que algo está sucediendo aquí.
Cita tan falsa como suele ser habitual en uno tan sensible. Jesús dice al sanado que se presente ante los sacerdotes, ya que ese es el procedimiento que deben seguir los que se curan, nada dice de dar testimonio ante ellos.
No es tan fácil que uno se recuperarse de la lepra: ¡algo está sucediendo hoy en el pueblo de Israel! Veremos que este hombre se apresura a anunciar la noticia a todos: "¡Ha venido uno que cura!". Es lo mismo que vais a decir vosotros. ¿Dónde está este que cura? ¿Dónde está esto que te da alegría, que te enseña a vivir, dónde está?
Pero os diré otra cosa, para que no os equivoquéis con la palabra. Escucharemos que Jesús le dice al leproso: "No se lo digas a nadie". Entonces, ¿qué significa esto?
sabéis que Jesucristo no quiere que se lo confunda con el mesías político que todos esperaban: la gente esperaba un mesías que vendría a resolver los problemas de la injusticia social, como hoy. Cuando Jesús dice: "Mi reino no es de este mundo", algunos judíos de la izquierda de la época se echaron a reír y todavía se están riendo; todavía hoy, muchos judíos se ríen tanto como pueden de esta frase de Jesús: "Mi reino no es de este mundo".
Ya está Kiko murmurando, en este caso de los judíos de antes y de ahora… Ah, espera, que no, que es que lo sabe gracias a su capacidad para los viajes espacio-temporales y para ver las intenciones de otros.
Por eso Jesús siempre hizo signos mínimos, porque había un fermento enorme en ese momento: los zelotes, como dicen todos los estudiosos de la época, tenían un verdadero ejército organizado y esperaban poder derrocar el poder establecido. Y se levantarán más tarde: visto que el Mesías no venía, se levantarán contra Roma y Tito tendrá que venir y sitiar Jerusalén por culpa del movimiento zelote. Por eso Jesús siempre hace signos mínimos pero importantes para que solo aquellos que tienen oídos los descubran. Hay personas que ya han abierto sus oídos, la onda receptora (como dijo Carmen), hay personas que están esperando porque Dios preparó a través de Juan el Bautista un grupo, de las comunidades de pobres que se llamaban "pobres de Yahvé". Jesucristo debe hacer signos inequívocos: los que saben escuchar escuchan.
También aquí en el camino hay signos: quien quiera ver sabe verlos.
Desde luego que sí: signos de manipulación y de intromisión en el fuero interno. Quien quiera verlos, sabe verlos.
Los signos que Dios está haciendo con vosotros son signos con los que se demuestra si esto es una secta, si estás siguiendo alguna acción carismática o si hay una acción de Dios aquí. Y siempre ocurre lo mismo: hay personas que no quieren ver, hay personas que no pueden soportarlo, y cada vez se hace lo mismo.Los que no ven, se quedan; los que ven, no lo soportan.
Por eso aquí, después de curar a este leproso, le ordena que tenga cuidado: Jesucristo tiene mucho miedo al éxito, que puedan confundirlo, que lo hagan rey, y se esconde. El domingo pasado vimos que querían hacerlo rey y Él se esconde; porque si se corría el rumor de que el Mesías había llegado, todos los líderes irían inmediatamente y lo llevarían a obligarlo a la misión que Cristo no quiere hacer, colocándolo a la cabeza de un ejército. Lo confundirían, como mucha gente quiere confundirnos hoy.
Otra murmuración, digoooo, otro hecho concretísimo que conoce muy bien porque en uno de sus viajes intertemporales se lo preguntó al interesado en correcto arameo.





