jueves, 20 de agosto de 2026

Afán de dinero

 

Dios provee, y si no se pasa otra bolsa

Otra experiencia.

«La rapacidad entre los "catequistas" del Camino es increíble. Los responsables nacionales del Reino Unido mandaban a sus hijos a una de las mejores escuelas privadas del país. Ninguno trabajaba, pero no pasaba nada porque "Dios provee", decían. Dios no provee, lo hacen los miembros de la comunidad, cuyo esfuerzo, encima, es ninguneado.

Mi papá no era miembro, lo que nos protegió financieramente, pero muchos de los otros niños de la comunidad crecieron en la precariedad por culpa de voracidad del Camino.

Ninguno de mis hermanos está en el CNC, nuestro papá nos advertía de que era una secta, y que su praxis no era normal. Así que los responsables animaron a mi mamá, activamente, a guerrear contra él, y a nosotros intentaron convencernos de no respetar su autoridad, con el argumento de que estaba mentalmente mal (no más que el 100 % de los neocatecumenales, en el caso de mi padre tenía una enfermedad degenerativa).

Cuando murió, se nos echaron encima como buitres tratando de poner las manos en lo que ganó en su vida, afortunadamente mi papá sabía lo que pasaría y tenía su dinero y acciones en un fideicomiso a nombre de mi hermano. Mi hermano me contó que los neocatecumenales lo llamaban a diario e incluso se plantaban en la puerta de su casa sin avisar, ansiosos por echar mano a esos bienes».

 

2 comentarios:

  1. "Eres de la praxis" "este es un camino para bajar"
    grandes frases kikas de los "bien mandados patas negras"
    El trato al dinero en el Kikomino es bipolar, es malo cuando lo tiene la persona pero como toda secta les encanta cuando lo depositan en sus bolsas.

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  2. "El dinero es el demonio" pero en manos tuyas en las nuestras no.
    Mis padres fueron kikotistas y me decían que algunas veces tenían que tomar el dinero de las colectas que hacían las comunidades que ellos llevaban porque la precariedad era dura, pero que era una práctica normal entre los kikotistas, mas de la mitad se quedaba en sus manos y la otra en las arcas del kikismo

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