martes, 1 de septiembre de 2026

Otro error doctrinal kikil

 


Ha llegado septiembre. Y como parece que lo de censurar el blog va despacio, tendré que dedicarme a preparar más entradas. Todavía me quedan algunos testimonios recopilados sin publicar (sin contar los que han surgido este verano), quizá vean la luz más adelante, de momento, mientras desentumezco los dedos para trocear otro mamotreto de la etapa del Padrenuestro, esta entrada la he tomado de aquí.

 

En la propaganda publicitaria del Adviento de 2017, Kiko dio una muy cuestionable explicación sobre la Asunción de la Virgen María.

En la versión en español, dice Kiko en el mamotreto correspondiente:

«Mirad el icono de la Dormición de María, que está muy presente en la Iglesia de Oriente, donde se muestra también la muerte de un cristiano. María, en este icono, es imagen de todo cristiano, es una imagen de la fe de la Iglesia de Oriente. Está la Virgen dormida y los apóstoles a su alrededor y viene Cristo a recoger el alma de María: se ve que Cristo lleva en sus manos el alma de la Virgen María. Así todos vosotros, cuando uno de vuestros hermanos de la comunidad está grave, con cáncer, por ejemplo, le habéis sostenido yendo a rezar Vísperas con él algunas noches, algunas tardes; y, cuando el médico dice que está a punto de morir, habéis ido y habéis cantado el Credo con él, en el momento en que está pasando al Padre. En el momento que ese hermano muere, viene Cristo a recoger su alma y lo lleva con él, unido a él con todo amor».

Nada muy significativo. Sin embargo, en la versión italiana el discurso es el siguiente:

«In questo momento in cui muori, in cui l’anima si separa dal nostro corpo, sappiamo che viene Gesù Cristo a prendere la nostra anima. Per questo nell’icona della Chiesa di Oriente – che potete vedere lì in alto – si vede la Madonna che è morta e Gesù Cristo che viene e porta l’anima di Maria. Così Lui viene a prendere la nostra anima per farla uno con lui e portarla in cielo con lui.  Il corpo, le nostre spoglie, restano qui e le portano al cimitero, ma Cristo viene per noi. Questa è l’icona della Chiesa d’Oriente per spiegare la morte di ogni cristiano, questa è la mia e la tua morte. Nel momento della morte della Vergine Maria vengono gli apostoli, che sono stati portati da tutte le parti del mondo, e viene Cristo a prendere la sua anima e la porta in cielo, e c’è l’Assunzione della Vergine Maria».

Cuya traducción es:

«En el momento de la muerte, cuando el alma se separa de nuestro cuerpo, sabemos que Jesucristo viene a llevarse nuestra alma. Por eso, en el icono de la Iglesia Oriental —que podéis ver arriba— vemos a la Virgen muerta y a Jesucristo que viene y lleva el alma de María. Así, Él viene a llevarse nuestra alma para unirla a Él y llevarla al cielo con Él. El cuerpo, nuestros restos, permanecen aquí y son llevados al cementerio, pero Cristo viene por nosotros. Este es el icono de la Iglesia Oriental para explicar la muerte de todo cristiano; esta es mi muerte y la tuya. En el momento de la muerte de la Virgen María, llegan los apóstoles, traídos de todo el mundo, y Cristo viene a llevarse su alma al cielo, y allí tiene lugar la Asunción de la Virgen María.

Aquí hay dos cuestiones, y una de ellas es muy problemática.

Primero, Argüello dice que María murió. Debe ser que sabe más que la Iglesia, que nunca ha especificado formalmente si María murió o no antes de ser asunta al Cielo, por eso se habla de la dormición de María, no de su muerte.

La segunda cuestión, que es muy grave, es que en su discurso (publicitario) asocia explícitamente solo el alma de la Virgen con la Asunción, no su cuerpo. Incluso la doctrina ortodoxa oriental sobre la Dormición de María (la más proclive a defender la muerte física de la Madre de Dios),  incluye lo que ellos llaman la asunción de su cuerpo al cielo, pero Argüello no menciona en absoluto la Asunción del cuerpo de la Virgen al cielo.

La Iglesia enseña clara y solemnemente:

«La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte» [Lumen Gentium 59].

«La Asunción de la Santísima Virgen es una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos» [CIC 966].

La seguridad con la que Kiko afirma que María murió puede estar tomada de la tradición ortodoxa oriental de la Dormición de María, pero trastoca y mutila dicha tradición al no incluir la asunción de su cuerpo al cielo. Esta omisión es muy extraña, ya que la «resurrección» es fundamental en los mamotretos neocatecumenales, por lo que cabría esperar que, dado que la Asunción de la Virgen María anticipa nuestra resurrección, Argüello mencionara la asunción de su cuerpo. Por cierto, si bien la palabra «resurrección» aparece unas 83 veces en el primer volumen de las orientaciones para kikotistas, la resurrección del cuerpo no se menciona ni una sola vez en dicho volumen. ¿Por qué será?

 

domingo, 30 de agosto de 2026

Realidades del Camino

 


Otro testimonio.

«Soy de Italia, dejé el Camino Neocatecumenal hace casi 15 años, pero todavía tengo algunos amigos allí.

Una de las razones por las que me fui es porque cuando tenía unos 30 años y estaba soltero me sugirieron encarecidamente (primero de forma sutil, luego de forma explícita) que fuera a un centro vocacional (obviamente dirigido por el Camino Neocatecumenal). Mientras estuve vi tanto bodas arregladas como gente empujada a consagrarse a Dios.

Contaré solo algunas de las historias que presencié.

  • Un tipo fue convencido de ir al seminario dejando la universidad, pasó 4 años allí y luego salió sin nada en las manos, con más de 30 años. Le arreglaron una boda con una chica del Camino Neocatecumenal, le ayudaron a encontrar trabajo y cuando el trabajo fracasó, lo convencieron de ir a una misión (no lejos de casa, por supuesto, porque ella es de una familia importante en el Camino Neocatecumenal). En la misión, por lo que sé, viven de las providentes bolsas negras.
  • Una chica rompió con su novio y en pleno duelo por la ruptura se levantó en un “encuentro” con Kiko y su comunidad la convenció para entrar en un convento.
  • Un matrimonio con cinco hijos fue enviado a una misión en un lugar terrible. Ella desarrolló una enfermedad y tuvieron que regresar porque necesitaba asistencia médica y cuidados imposibles de recibir en el lugar de misión.
  • En mi comunidad, se ponía como ejemplo de matrimonio ideal a unos con once (11) hijos a la edad de 33/34 años. La chica tiene tantos problemas de salud que los médicos del hospital no querían atenderla después del quinto. 

Solo ejemplos que conozco en primera persona».

viernes, 28 de agosto de 2026

Sentimiento de kikotista

  


Un buen kikotista es el que además de saberse el último y el peor de todos presume de ello, como en el siguiente testimonio.

«Nací en el Camino. Durante años fui obligado a ir a la eucaristía, también se me forzó a ir a la peregrinación a Brasil (no fuimos a la JMJ, sino a escuchar a Kiko), durante más de dieciocho años me obligaron a seguir el Camino en una comunidad. Desde la pandemia dejé de ir, aunque mis padres y mis hermanos me fastidian para que regrese.

Hay muchos momentos y episodios del Camino que se me han quedado grabados, pero uno que me impactó tuvo lugar en una sala de un hotel al que fuimos para una convivencia de paso (no recuerdo cual de ellos). Había varias comunidades reunidas y quien dirigía el cotarro era un catequista de otra parroquia. Se puso de pie para hablar. 

Las primeras palabras que salieron de su boca, potentes, fueron: "Odio a mi esposa".

Señaló a la mujer más miserable y sombría que he visto nunca. No había vida en ella, ni alegría ni felicidad mientras miraba a su marido. Me imagino que no pueden separarse para no ser rechazados por el CNC, pero la profunda oscuridad en la expresión de esa mujer me hizo entender que el marido no exageraba, la odiaba y la hacía sumamente desdichada.

Tengo grabada su cara, su dolor, su pesar, su impotencia. Esta fue una de las muchas cosas que refuerzan mi decisión de no volver jamás, por más que insista mi familia».