viernes, 27 de febrero de 2026

¿Sectas o movimientos religiosos? (I)

 


Al menos desde los años 80 del pasado siglo la Iglesia sigue y analiza el auge de las sectas en general y de las que se maquillan como grupos cristianos en particular.

Lo siguiente procede de un informe titulado “Desafíos pastorales. SECTAS O NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS”, publicado en la revista ECCLESIA, del 17-V-1986, Núm. 2.267.

El documento detalla las cualidades que caracterizan a las sectas y sucede que el CNC cumple muchas, si no todas ellas:

§  Podrían ser sectas aquellos grupos que, además de la Biblia, tienen otros libros “revelados” –cual es el caso de los mamotretos secretos.

§  Las sectas son grupos estructuralmente autoritarios –no se permite debatir ni oponerse a lo que deciden los kikotistas–, que se sirven de formas de ‘lavado de cerebro’ y de control mental –“Tú ahora no lo puedes ver, obedece que ya lo verás más adelante”–, y que fomentan y alimentan un sentimiento de culpa o de miedo –“Si dejas la comunidad le das la espalda a Dios, que te ha traído a ella”.

§  Si el fenómeno aparece en el seno de la Iglesia, la secta se constituye a sí misma como modelo de iglesia auténtica –los únicos cristianos adultos frente a todos los demás, que son religiosos naturales de misa de 12.

§  Pocos se unen a una secta con malas intenciones. La secta atrae a gente buena con una motivación también buena –“Venimos de parte del obispo, para implantar un camino de crecimiento en la fe”.

Hay más rasgos definitorios que en el documento se presentan en relación con lo que busca la persona que se acerca a una secta. «La razón por la que alguien es presa de una secta está primeramente en íntima relación con las necesidades y aspiraciones que aparentemente él no puede satisfacer dentro de la Iglesia».

«Las sectas gritan a voces que tienen y dan respuesta a estas carenciass. Y responden frecuentemente a las necesidades afectivas en una forma que adormece las facultades cognoscitivas. Las sectas piensan por el individuo».

«Estas necesidades y aspiraciones se pueden agrupar bajo nueve capítulos. En cada grupo de “aspiraciones” se indica lo que las sectas parecen ofrecer».

1.               La búsqueda de pertenencia (sentido de comunidad).

La estructura de muchas spciedades ha sido destruida, el estilo tradicional de vida ha sido hecho pedazos, los hogares se han disuelto, la gente se siente desarraigada y sola. Por lo tanto, hay necesidad de pertenecer.

Las sectas parecen ofrecer calor humano, cuidado y ayuda en comunidades pequeñas y compactas, compartiendo propósitos y compañerismo; atención por el individuo; protección y seguridad, especialmente en situaciones de crisis; resocialización de los individuos marginados (por ejemplo, divorciados, migrantes).

2.               Búsqueda de respuestas.

En las situaciones complejas y confusas, las personas buscan una respuesta y una solución.

Las sectas parecen ofrecer respuestas simples y confeccionadas para los problemas y las situaciones complicadas; versiones parciales o simplificadas de las verdades y valores tradicionales; una teología pragmática; una teología triunfante; un sincretismo teológico propuesto como “nueva revelación” para un pueblo que frecuentemente conserva poco de la “vieja revelación”; directrices claras; llamamiento a la superioridad moral, etcétera.

3.               La búsqueda de integridad (holismo).

Muchas personas han sido dañadas por familiares o maestros, por la Iglesia o la sociedad. Se sienten excluidas. Buscan un ideal religioso que pueda armonizar a todos los seres humanos y a todas las cosas; un culto que deje espacio al cuerpo y al alma, a la participación, a la espontaneidad, a la creatividad. Quieren ser salvadas, incluso corporalmente.

Las sectas parecen ofrecer una experiencia religiosa gratificante, ser salvados, conversión, lugar para experiencias y emociones, para la espontaneidad (por ejemplo, en las celebraciones religiosas), salvación corporal y espiritual, comprensión de la situación vital.

4.               Búsqueda de una identidad cultural.

Aspecto íntimamente unido con el número anterior. En muchos países la sociedad se encuentra muy disociada de los valores culturales y religiosos tradicionales, y de este modo, de la fe tradicional.

Las sectas parecen ofrecer espacio para la herencia cultural/religiosa tradicional, creatividad, espontaneidad, participación, una forma de oración y de predicación muy cercana a los rasgos culturales y aspiraciones del pueblo.

5.               Necesidad de ser reconocido, de ser especial.

La gente siente la necesidad de salir del anonimato, de construirse una identidad, de sentir que son especiales y no simplemente un miembro anónimo de una multitud. Parroquias enormes dejan poco espacio para el encuentro con cada persona individualmente.

Las sectas parecen ofrecer interés por el individuo, oportunidad de participación, de testimoniar, de expresarse, de descubrir el propio potencial personal, oportunidad de formar parte de un grupo selecto.

6.               La búsqueda de la trascendencia.

Dios inspira en el ser humano una motivación para buscar el aspecto trascendente de lo obvio, lo inmediato, lo familiar, lo controlable y lo material, para buscar una respuesta a las cuestiones últimas de la vida y para creer en algo que pueda cambiar la propia vida en un momento determinante. Muchas veces las personas en cuestión pueden conocer o no lo que la Iglesia ofrece, o están desilusionadas por lo que consideran insistencia sobre la moralidad, o con los aspectos institucionales de la Iglesia. Una persona, hablando de los candidatos, dice:

Las sectas parecen ofrecer la Biblia y la educación bíblica, un sentido de salvación, gracia del Espíritu, meditación, realización espiritual.

7.               Necesidad de una guía espiritual.

Las sectas parecen ofrecer guía y orientación a través de un fuerte liderazgo carismático. La figura del maestro, líder o gurú, juega un papel importante en la cohesión de los discípulos. Al mismo tiempo, no existe sólo sumisión, sino abandono emocional, y siempre una devoción casi histérica hacia un líder espiritual (mesías, profeta, gurú).

8.               Necesidad de una visión.

La gente se siente preocupada por el futuro, con frecuencia desesperada, sin ayuda, sin esperanza, sin fuerza. Algunos tienen un deseo vago de construir un mundo mejor.

Las sectas parecen ofrecer una “visión nueva” de uno mismo, de la humanidad, de la historia, del cosmos. Prometen el comienzo de una época nueva, de una nueva era.

9.               Necesidad de participación y compromiso.

Muchos candidatos sienten no solo la necesidad de una visión del presente mundo-sociedad y acerca del futuro, sino que quieren participar en la toma de decisiones, en la planificación, en la realización.

Las sectas parecen ofrecer una misión concreta para un mundo mejor, llamado a una dedicación total, a una participación a los más altos niveles.

 

A manera de resumen, se puede decir que las sectas parece que viven lo que creen, con fuerza (frecuentemente magnética), con convicción, devoción y compromiso; saliendo al encuentro de la persona para llevarla a donde ellos están, afectuosa, personal y directamente; sacando al individuo del anonimato, promoviendo la participación, la espontaneidad, el compromiso… y practicando un seguimiento mediante múltiples contactos, visitas y brindando continua asistencia y guía. Ayudan a reinterpretar la propia experiencia, a considerar de nuevo los propios valores y a llegar a las últimas consecuencias. Frecuentemente están convencidos también del ministerio de la salvación. En una palabra, se presentan a sí mismos como la única respuesta, la “buena nueva” en un mundo en crisis.

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXIX)

 


Acababa la precedente entrega del paso intermedio del Padre nuestro con una frase que denuncia al CN, que pretende arrogar a sus no-miembros la exclusividad de una unidad al margen de la Iglesia, oxímoron espeluznante donde los haya.

Pues insiste en lo mismo: no en que ellos se unan a la Iglesia, sino en quitar feligreses a la Iglesia para llenar las mermadas filas de la no-asociación sin miembros.

¡Esta es la "pastoral" revelada por Jesucristo! Por eso nosotros insistimos siempre en la necesidad de pasar hoy a una pastoral de evangelización basada en estos signos de la fe, que llaman a los hombres a la fe: el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. ¿Cómo es posible que la gente conozca a Jesucristo y se convierta si no ve en la parroquia comunidades de hermanos que se aman como Jesucristo nos ha amado y que son perfectamente uno como el Padre y el Hijo son Uno?

¿Cómo podría ser que alguien vea a quienes se esconden tras puertas cerradas para morderse y despedazarse entre ellos con la excusa vil de “ponerse en la verdad”? ¿No se esconden precisamente para que no se vean sus obras que nada tienen que ver con el amor y unidad?

Nos dice Jesús: "Amaos como Yo os he amado, en la dimensión de la cruz, dejándome crucificar por vosotros, dejándome matar por vuestros pecados, amándoos cuando erais malvados; en este amor, en esta forma de amor, sabrán todos que sois discípulos míos".

La expresión dimensión de la cruz NO EXISTE en la Biblia, por lo que es inútil buscar la presunta cita, es falsa… o quizá la biblia kikil no sea la de los católicos.

 Como en el mundo todos tienen miedo a la muerte y quieren defender su propia vida, nadie en el mundo ama así; en el mundo nadie ama al otro cuando es malo, cuando es enemigo, nadie se deja matar por los pecados de la mujer o del marido, sin resistirse al mal, nadie se deja robar la vida por el otro; por tanto, si nosotros amamos así, como Cristo nos ha amado, y somos perfectamente una sola cosa con Él, inmediatamente todos sabrán que somos discípulos de Cristo y creerán que Dios ha enviado a su Hijo al mundo.

Así es la antropología kikil: todos son malísimos porque no lo pueden evitar, solo la kikotina puede hacerte cambiar alguna vez que aún no ha llegado. Y puede que sea por eso por lo que se ocultan porque hoy quien les vea sabe inmediatamente que no son discípulos más que de Kiko.

Por eso siempre les decimos a los párrocos: "¿Queréis hacer una pastoral seria de evangelización? Abrid en vuestra parroquia un camino de iniciación cristiana a la fe adulta, un camino en el que la gente de la parroquia, redescubriendo en una pequeña comunidad las riquezas del bautismo, pueda crecer y madurar en la fe hasta llegar a la estatura de la fe adulta, capaz de hacer visibles en el mundo los signos que llaman a la fe a los alejados: el amor en la dimensión de la cruz y la perfecta unidad. ¡Si hacéis eso, veréis cómo los alejados vendrán a centenares a pediros la fe!"

¿Dónde podrían ser vistos por los alejados los que se ocultan y no quieren juntarse con los feligreses? Ya sé, no se les ve en las parroquias, donde antes prefieren la muerte de un Papa que juntarse con religiosos de domingo, pero lo que hacen es “adornar” sus casas con espantos kikianos y juntarse en danzas sosas en las plazas, y si a alguien captan con tales teatrillos, lo sumergen en su no-asociación de no-miembros, nunca lo encaminan a ser parte de una parroquia.

En las parroquias en las que está el Camino Neocatecumenal hay un útero de gestación a la fe adulta, un instrumento serio para llevar a la gente a la madurez de la fe, un catecumenado postbautismal de iniciación cristiana, un camino de conversión y de crecimiento en la fe, que ayuda a la parroquia a transformarse en una comunidad de comunidades que dan al mundo los signos de la fe, el amor y la unidad, de modo que la Iglesia local pueda resplandecer como sacramento de salvación para el mundo, conforme a lo que ha reafirmado la renovación del Concilio Vaticano II.

En conclusión, el objetivo no es llevar alejados a la parroquia, sino fagocitar esta.

Párrocos, no escuchéis los cantos de sirena, estos no saben hacer cristianos, sino kikianos que, por suerte, ya no engañan ni atraen a casi nadie.

Algunos todavía nos dicen: "Vosotros sois un particular, pero la comunidad es la parroquia". ¡Esto, dicho así, en esta disyuntiva, es falso! Nosotros decimos que hoy más que nunca, precisamente para que la parroquia aparezca visiblemente frente al mundo como comunidad cristiana y no como una masa anónima de personas que ni siquiera se conocen, es urgente que se transforme en una comunidad de comunidades. En esta visión pastoral, las comunidades neocatecumenales no son "grupos particulares" al lado o al margen de la parroquia, sino comunidades de la parroquia articulada como comunidad de comunidades.

Primero, es falso que en la inexistente comunidad de comunidades (porque no se pierda de vista que la parroquia es otra cosa) todos se conozcan, quizá de vista sí, pero son grupos cerrados y muchas veces enfrentados. Segundo, lo que la Iglesia necesita son buenos pastores, no kikadas que sesenta años después no han dado ningún fruto bueno. Tercero, Kiko no tiene visión pastoral, su entelequia es dominar la Iglesia desde las parroquias trasformadas por la kikotización.

No sé si habéis leído el Informe provisional sobre el fenómeno de las sectas hecho por los Secretariados de la Santa Sede para la unidad de los cristianos, para los no cristianos, para los no creyentes, y por el Pontificio Consejo para la cultura.

A continuación Kiko lee un párrafo, pero no tomado de ese informe al que alude, sino de L'Osservatore Romano del 7 mayo 1986, de modo que el párrafo carece de contexto. Lo interesante es que es un informe sobre sectas… y que cuadra a la perfección con la praxis real del CNC. Me comprometo a publicar una entrada sobre ese informe para que el que quiera compruebe que todo cuanto se dice sobre las sectas aplica al Camino.

Sigue el rollo de Kiko:

¿Cómo va a poder ver la gente que amo a otro si ni siquiera le conozco? En cambio, amando a los hermanos de la pequeña comunidad muestro al mundo que amo a todos, porque en cada comunidad hay siempre la neurótica, el pesado, el cabezota, etc., ¿verdad? El Señor hace que cada comunidad sea como una especie de muestra de la sociedad, para que puedas mostrar que eres un hombre nuevo que ama a los demás tal como son, que ama como Cristo nos ha amado.

¿Cómo va a poder verlo la gente si solo “amo” tras las puertas cerradas de la comunidad? Lo que ve es que los neokikos se tienen por una casta superior, que no se junta con los demás por no mancharse.

Una vez, hablando de esto con el Papa, nos preguntó: "¿dónde celebráis la Eucaristía?" Le dijimos: "En la parroquia". "¿Y dónde hacéis las catequesis?" "En la parroquia". "¿Y dónde trabajáis?" "En la parroquia". "Entonces -dijo el Papa- no entiendo por qué dicen algunos que no estáis insertados en la parroquia".

Es decir, le mintieron al Papa y se quedaron tan frescos. Demos aquí las respuestas sinceras: "¿dónde celebráis la Eucaristía?" Le dijimos: "Usamos una sala de usos múltiples de la parroquia a la que no dejamos acceder a nadie que no sea de la comunidad. Es que no nos gustan los altares, preferimos una buena mesa en la que una vez quitados los manteles blancos, se ponen las chistorras y las birras del ágape". "¿Y dónde hacéis las catequesis?" "Monopolizamos una sala de la parroquia, para que parezca que somos eclesiales". "¿Y dónde trabajáis?" "Siempre usando los medios de la parroquia, pero al margen de esta, sin juntarnos ni mezclarnos con los religiosos de misa de 12. Antes se muera el Papa que sumarnos a la parroquia".