miércoles, 22 de abril de 2026

Mala terapia de grupo

 


Una mala sesión de terapia de grupo (enviado por un exkiko)

 

En una terapia de grupo, un psicoanalista (psicólogo, psiquiatra o terapista con licencia) intenta ayudar a un grupo de pacientes, por lo general un mínimo de 5 a un máximo de 15, aunque esta cifra puede variar. Dicha terapia es una forma legítima de tratar diversas situaciones, puesto que la persona que lo dirige mantiene unas reglas claras donde los pacientes no pueden intervenir en las expresiones de los demás.

Todo lo contrario a lo que ocurre en una convivencia kika, donde los miembros de la comunidad opinan, intervienen, cuestionan y critican lo que expresa el “hermano” o “hermana”, en la mayoría de los casos sin tacto, sin misericordia y hasta sin cortesía.

El neocatecumenado “kikil” opera de forma similar a una terapia de grupo, pero como ya explicamos no lo hace debidamente, tanto en sus celebraciones de Palabra, como en sus convivencias mensuales tradicionales. Con un responsable, por lo general poco preparado para aconsejar, mucho menos para psicoanalizar al resto de los integrantes de una comunidad.

Aunque no todos los “responsables” son iguales, en etapas avanzadas del kikismo, salen algunos con tendencias de “psicoanalistas”, pese a no contar con la preparación debida. Al menos un cura ha pasado por siete años de estudios, sin contar con una labor pastoral que inició cuando era un seminarista.

No puedo aconsejar acudir a un pastor protestante siendo católico, pero estoy seguro que un pastor tiene al menos más preparación que un laico simplón sin estudios debidos para aconsejar a alguien de forma objetiva.

El kikismo es una mala imitación de terapias legítimas. Si le cuentas tus problemas a un psicólogo o un psiquiatra obtendrás una respuesta coherente, si les cuentas tus problemas a un responsable o “kikotista” o a un híbrido que fusiona los dos, recibirás alguna tontería como respuesta. Algo en la línea de que eres un “pecador” y que debes “circuncidar tu razón” o que vigiles tu diezmo hasta que dejes de hacer “juicios temerarios” o algo similar. Y tampoco olvidemos el tan cacareado “demonio”, muy popular en el folclor kiko.

Laicos, sin preparación alguna, dirigiendo a otros laicos. Los “frutos” postconciliares tan defendidos por el kikismo.

lunes, 20 de abril de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXVI)

 


Ya comenté que tras la segunda convivencia de la etapa del Padre nuestro hay una reunión para “informar” sobre el periplo por Italia. Esta segunda parte del mamotreto se distingue de la primera en que hay menos citas. En la primera parte los maquilladores introdujeron cientos de citas en el discurso kikil, aquí se conoce que no tuvieron tiempo de hacerlo, hay algunas notas a pie de página, pero para quien se las lea se hace evidente que han sido añadidas un poco al tuntún, sin relación con la monserga de Kiko.

Arranca Kiko como sigue:

En el Camino Neocatecumenal se hacen dos peregrinaciones: ésta que vais a hacer ahora a la tumba de S. Pedro y al santuario de la Virgen de Loreto, y la que haréis como "viaje de bodas" a Tierra Santa, después de haber renovado las promesas de vuestro Bautismo en la vigilia Pascual presidida por vuestro Obispo. Como os acabo de decir, ambas son peregrinaciones, es decir, viajes muy importantes de oración, de catequesis y de celebraciones; no son en absoluto viajes turísticos.

¡Ah, el comodín de la perekikación!

En una peregrinación normal, los peregrinos saben qué van a visitar, por dónde van a pasar, se les da una planificación con los lugares y los días, y también conocen dónde se van a alojar en cada lugar… En el Camino eso es información arcana solo para kikotistas.

Los perekikos tienen una idea general del destino del viaje, nada más y no tienen derecho a pedir explicaciones sobre los alojamientos ni mucho menos sobre el precio de nada. ¡Pobre de aquel que tenga la ocurrencia de pedir el presupuesto y la planificación! Aunque trabajes en una agencia de viajes, aunque puedas conseguir ofertas más económicas, te callas… o te atendrás a las consecuencias.

Y ahora viene la venta de que solo los perekikos y nadie más recibe lo que ellos van a recibir:

En la peregrinación que vais a hacer ahora a la tumba de S. Pedro y al santuario de la Virgen de Loreto, recibiréis sobre todo un regalo enorme, inmenso; mediante un signo, la Iglesia os hará fuertemente conscientes de una realidad: que la Santísima Virgen María es vuestra Madre, que Jesucristo os ha dado a su Madre como vuestra Madre. Reviviréis esto en un rito muy sencillo pero muy importante, que haréis en la Casa de la Virgen en Nazaret, que se encuentra en el santuario de la Virgen de Loreto.

Un detalle importante. Una nota al pie subraya dos puntos importantes. Uno, las peregrinaciones a santuarios son una forma de expresión de la religiosidad natural, no son sacramentos ni sacramentales, sino devoción del pueblo, de esa devoción que Kiko rechaza y desprecia salvo cuando responde a sus intereses.

El otro matiz es todavía mejor: el objetivo de la peregrinación, más allá de visitar un lugar de culto, es, y cito textualmente, practicar la oración “con la Iglesia”. Es decir, una perekikación en la que el objetivo es mantenerse aparte de los peregrinos (se va con reserva para tener exclusividad por un tiempo) y tener rituales especifikikos solo para ellos, no es orar con la Iglesia ni es ser Iglesia, es ser intruso en la Iglesia.

Haremos esta peregrinación con un fervor especial y en comunidad.

En el Camino ser sentimental se considera un defecto, algo negativo a corregir, hasta que a Kiko le da por el fervor especial, que en Kiko es algo así como que les quiere ver levitando en cada eco.

No es fácil moverse "en pueblo"; para poder hacerlo es necesario desinstalarse. La peregrinación misma entraña la idea de la desinstalación: salir de la propia casa, que es la casa de una familia humana, para pasar a la Casa de Nazaret, a la Sagrada Familia de Nazaret que, como sabéis, es imagen de la Trinidad.

Atrevida es la ignorancia. NO, no y no. La sagrada familia de Nazaret es imagen de la familia cristiana, no de la Trinidad. No puede serlo de la Trinidad, no hay una misma y sola naturaleza en los tres miembros de la familia de Nazaret.

Hemos recibido del Señor, a través de la Virgen María, la misión de hacer comunidades como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza, donde el otro es Cristo.

¡Ahí queda eso!: la pretensión de un mandato divino, del que María hace de cartera, como presunta justificación de todas las prácticas abusivas que se producen tras las puertas cerradas de las comunidades, con la necesaria complicidad de párrocos que no cuidan de los feligreses.

El que llega a la fe adulta ve en el otro a Cristo.

Esto demuestra que ningún kiko ha llegado a la fe adulta, puesto que siguen anclados en que el otro es el enemigo, el que te destruye, el que te roba la paz interior porque kikirikanta por internet sin tu permiso…

Dios es el "totalmente Otro", pero se ha hecho hombre en Jesucristo, y Jesucristo está presente también en el otro, en el hermano de la comunidad cristiana, que es el Cuerpo de Cristo.

Por eso mismo es anticristiano desear la muerte de quien te dice que lo que debes hacer es diluirte en la comunidad que es el Cuerpo de Cristo.

Y Jesucristo está presente también en todo hombre, porque el Verbo de Dios, haciéndose hombre, de alguna manera ha unido a Él a todos los hombres. Ver a Cristo en cada hombre ha sido uno de los ideales cristianos que la Iglesia ha vivido siempre.

Pero quien no ve a Cristo en el hermano le denuncia para que le cierren el canal en las redes sociales.

Os decía, entonces, que hacer una peregrinación significa desinstalarse. Ya hemos dicho en otras ocasiones que un enemigo del cristianismo es la instalación, el instalarse, el aburguesarse. Dice el Génesis que, cuando la humanidad abandonó el Oriente -símbolo de Dios- se instaló.

Incorrecto. Dice el Génesis: «Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron» (Gn 11,2).  Talmente como Kiko, en cuanto vio la oportunidad, abandonó a los pobres de Palomeras y se estableció ricamente en Roma.

Cuando el hombre abandona a Dios, la amistad con Dios, cuando el hombre ya no cree en Dios, se instala, se aburguesa e intenta construir una torre para alcanzar el cielo, intenta construirse el cielo en la tierra.

Kiko lo sabe bien porque se diría que está describiendo su pretensión de construirse un negocio de venta de la salvación a incómodos diezmos con una “iniciación” a la fe que no termina nunca.

Los cristianos siempre tenemos el peligro de querernos instalar; la Iglesia siempre corre el peligro de instalarse.

Hermanos, los cristianos somos peregrinos, estamos en la tierra cómo extranjeros, porque nuestra patria es la patria celeste. Como os hemos dicho mil veces, los cristianos somos "parroquianos", somos "pároikoi", es decir "peregrinos"; la palabra "parroquia" viene del griego "paroikia" que significa "peregrinación".

Este es uno de los casos en los que Kiko no permite que la verdad le estropee el kuento. Parroquia, del griego paroikía, formada por el prefijo para- (junto a, al lado) y oikos (casa), significa "el que habita cerca" o "vecino".

 

sábado, 18 de abril de 2026

La alegría perfecta

 



Un neocatecúmeno asiduo lector del blog ha enviado lo siguiente, muy adecuado para afear la conducta de aquellos hermanos que, si pudieran, llenarían el blog de comentarios injuriosos, maliciosos y mentirosos. A ellos va dedicada esta entrada, a ver si alguno toma nota de que en lugar de dar patadas al aguijón debería estar agradecido al blog y plantearse qué le quiere decir Dios con lo que aquí encuentra (que no son palos sino hechos concretos), pues de lo contrario seguirá triste y amargado, sin entender que en el kikismo no hay alegría perfecta.


     «Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Ángeles en tiempo de invierno … El hermano León le preguntó: Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en que está la alegría perfecta.

Y San Francisco le respondió: Cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: «¿Quiénes sois vosotros?». Y nosotros le decimos: «Somos dos de vuestros hermanos». Y él dice: «¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!». Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche.

Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe, ¡oh, hermano León!, que aquí hay alegría perfecta.

Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa, entre insultos y golpes, como a indeseables importunos, diciendo: «¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables; id al hospital, porque aquí no hay comida ni hospedaje para vosotros!». Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh, hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.

Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: «¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido». Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh, hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.

Y ahora escucha la conclusión, hermano León: en todos los dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios; por eso dice el Apóstol: ¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Él, ¿por qué te glorías como si lo tuvieras de ti mismo? (1 Cor 4,7). Pero en la cruz de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro; por lo cual dice el Apóstol: No me quiero gloriar sino en la cruz de Cristo (Gál 6,14)» (de las Florecillas de san Francisco).