Sigue la monserga preparatoria para que los neocatecúmenos no se resistan cuando les digan en precio a pagar por una perekikación que se les impone; porque no se engañe nadie, no es opcional ir o no ir a las perekikaciones que Kiko, que no paga nada, dispone.
El espíritu de la peregrinación es precisamente lo contrario del aburguesarse, del instalarse, del perder el Oriente. Instalarse es corromperse, querer todo aquí a toda costa. Si nos instalamos, inmediatamente la fuente de la ternura, de la felicidad, se corrompe y nos volvemos completamente opacos. Esto le está pasando hoy a tanta gente. Dado que la palabra de Dios es siempre actual, Dios sigue interviniendo y envía un espíritu de confusión, de modo que hoy pasa lo mismo que pasó con la torre de Babel: el padre no comprende a sus hijos, los hijos no entienden a sus padres; nadie comprende a nadie, porque ni siquiera nos entendemos a nosotros mismos.
Tomad nota: cualquier problema con los hijos es culpa tuya, que eres un burgués y te has instalado por no querer soltar la tela para que Kiko se la gaste en lo que le pete.
Pero, como sabéis, este episodio de Babel preanuncia Pentecostés, el día en el que, milagrosamente, los hombres se entienden unos a otros a pesar de hablar lenguas distintas. Nosotros estamos aquí juntos: yo soy español, tú eres siciliano, el otro lombardo, aquél romano, y todos tenemos el mismo Espíritu. Cuando el hombre se hace dios, aunque el otro sea de su misma casa, de su misma carne, ya no le entiende, no le comprende: le odia. Pero si nos hemos encontrado con Jesucristo, aunque seamos de países distintos, negros, blancos, amarillos, tenemos un solo corazón, un solo Espíritu, un mismo lenguaje: ¡nos entendemos! ¡Dios ha hecho una nueva creación en Cristo muerto y resucitado!
Que no os engañe. El Camino está muy muy lejos de ser imagen de lo que es tener un mismo Espíritu, porque donde el Espíritu es uno no hay kikotistas y katekúmenos, todos son iguales.
Bien, hermanos, en este espíritu de desinstalación viviremos esta peregrinación a la tumba de S. Pedro y al santuario de la Virgen de Loreto. Espero que Dios os permita vivirlo como peregrinos. Haremos la peregrinación como comunidad, como pueblo, y siempre en clima de oración.
Iréis a vuestra verdadera casa, la casa de la Virgen en Nazaret, y allí encontraréis una sorpresa: es una casa de pobres, una casa muy pequeña, una casa de 4 por 9 metros. En una casa semejante, vivió durante tantísimos años la Familia de Nazaret. Y también tú estás llamado a vivir en esa casa pobre y pequeña, pero íntima y profunda.
¿Quién se llevará una sorpresa? ¿A estas algunas de Camino los neocatecúmenos no saben que Jesús no vivió en un palacio ni tenía criados? ¿No saben que no era el hijo hippie de un potentado?
En esa casa tendréis un encuentro personal con la Santísima Virgen María, la Virgen Inmaculada, concebida sin mancha alguna de pecado original.
Esto es una profecía magikika: déjate de visitas a las iglesias y de rezos de rosarios, tú haz caso a Kiko para encontrarte con María, porque lo que cuenta (para Kiko) no es tu conducta ni tu virtud, solo cuenta tu sometimiento.
Para los que somos españoles el dogma de la Inmaculada Concepción de María tiene una importancia especial, porque está muy vinculado a la historia de España. El dogma de la Inmaculada Concepción dice que la Virgen María, desde el primer instante de su concepción, ha sido preservada intacta de toda mancha de pecado original, en previsión de los méritos de Jesucristo, su Hijo, y en favor nuestro. Esto es un grandísimo consuelo para todos nosotros: María, nuestra Madre, nunca nos transmitirá ninguna actitud de violencia, de mezquindad, de hipocresía, etc., porque es "la Cordera sin mancha".
Atención. A partir de aquí Kiko se saca de la chistera un kuento que dice que es tradición hebrea. Puede que lo sea, pero carece de interés y le patina la lógica más elemental, por más que él pretenda que es algo super importante.
Esto estaba ya profetizado en la tradición hebrea del cordero pascual. La Torá prescribe que el cordero pascual tiene que ser sin ningún defecto. Y la tradición del ritual del templo de Jerusalén añade que tiene que ser perfectamente manso: si cuando está a punto de ser degollado tiene miedo y, aunque esté atado, trata de resistir y empieza a moverse y a querer dar patadas, ese cordero no sirve para el sacrificio.
Esto se lo ha inventado Kiko. Precisamente porque importaba cero si el cordero era manso o no es por lo que se le ataba, porque todavía no ha nacido un cordero con superfuerza capaz de resistirse pese a estar atado de patas y con el cuello inmovilizado. Es decir, todo cordero sin tacha servía, nadie se preocupaba de valorar su mansedumbre.
Pues bien, para asegurarse de que el cordero será perfectamente manso, los hebreos seleccionaban ovejas madres de raza especialmente mansa.
Esto es absurdo porque todo cordero tiene madre y padre. ¿De qué sirve que la madre sea mansa si el madre es el macho cabrío con peores pulgas de la Tierra? ¿No heredará el hijo la impetuosidad del padre?
¡Esto es una profecía de la Virgen María, Cordera sin mancha, la Humilde Cordera, la Humilde de Nazaret, que no se resiste al mal, Madre de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
Ahora una vuelta a la tortilla. Porque en el ritual sacrificial el cordero, ese que tiene que ser tan manso, no es un elemento agente, no actúa, es un elemento paciente sobre el que se actúa, pero ahora Kiko confunde los términos y pasa a reclamar mansedumbre al agente.
Dios no acepta sacrificios de uno que es orgulloso, que es violento, que se resiste al mal, que siempre murmura en su corazón, que no acepta su historia y siempre está quejándose.
Y a mí que esta descripción me recuerda al propio Kiko, tan quejica cada vez que se critican sus adefesios pictóricos.
Ese es exactamente lo opuesto de Jesucristo.
Tú lo has dicho.

