martes, 6 de junio de 2017

Falacia neocatecumenal del guía de la caravana (y II)




Hay un aspecto en la manida falacia del guía de la caravana, tan repetida por los kikines loritos de razón crucificadita, que intencionadamente dejé a un lado en la primera entrega de esta entrada.

Para situar la acción en su contexto, conviene recordar que de lo que se trata es de conducir a un pueblo –una comunidad- desde su situación presente de presunto alejamiento de la Iglesia, de tibieza, de no sentirse Cuerpo de Cristo a un estado futuro en el que sean piedras vivas que edifiquen la Iglesia de todos.

Ese es el objetivo. Y esa es la situación de partida: presuponer que entre los integrantes de la caravana, no hay ningún docto en la materia, ninguno cuya fe interese a nadie, ni uno solo que no sea un moralista, un apegado al dinero, un religioso natural que sólo busca su beneficio y piensa, por pura superstición heredada de los ancestros cromañones, que para que Dios le beneficie tiene que ser buenecito, como suele decir el guía supremo de la Kikandad. Que tanta suposición sea un compendio de juicios de intención, y por tanto, sean contrario a la Justicia, que es atributo divino, y que sea errado, toda vez que los caladeros donde prueban suerte en la pesca de caravaneros son las mismas parroquias que tanto se afanan por ver vacías, al gran jefe le importa un churro, porque lo de no juzgar al otro, que es Cristo, es para los demás, no para él.

Es más, para que la karavana se ponga en marcha no es sólo que se presuponga que todos los que van en dicha caravana son unos idólatras iletrados desconocedores de Dios y carentes de fe, es que es requisito fundamental que todos asuman que esa es su realidad: que por más que hayan estado en la Iglesia toda la vida, por más que se creyeran cristianos, es decir, seguidores de Cristo, tienen que descubrir que en realidad no tienen nada de fe para poder marchar con la karavana.

Y el que no quiera admitir su paganismo, que se vaya, que ya sabe donde está la puerta.

Esta es la primera simplificación falaz en la falacia del guía de la caravana. No la única.

Otro aspecto insostenible de esta falacia tan popular en el Camino es que: el guía se conoce todos los pasos para atravesar las montañas. El jefe de la caravana, por el contrario, no los conoce.

Ahí queda eso. Recuerdo que el jefe de la caravana no es uno que pasase por allí, sino el párroco de la parroquia en la que se instala en Camino, es decir, es alguien a quien Dios ha elegido para ser su ministro, una persona con un carisma especial y unos cuantos años de estudio a sus espaldas… Pues aun si fuese tri-doctor en Sacra Teología, pudiera ir guardado sus títulos en la papelera más próxima y asumir humildemente que su fe no interesa a nadie, porque es una fe infantil, como un barniz cuarteado, como un trajecito de Primera Comunión ajado por el tiempo.

Pero que no se preocupe ese jefe de la caravana desconocedor de cuantos pasos existen para atravesar las montañas, porque hete aquí que el guía, que no es el jefe, se los conoce TODOS, sin que se le escape ninguno.

En consecuencia, pudiera pensarse que el inventado carisma de guía conocedor de los pasos es más importante que el carisma sacerdotal, puesto que el primero es el único que se conoce TODOS los pasos que conducen a la ansiada meta, mientras que el segundo no los conoce. Pudiera pensarse, ¿no? Pues eso es exactamente lo que se hace pensar en el CNC: que lo mismo que hay santas de categoría superior, al menos una, y santos del montón, también hay un carisma superior a todos los demás, que es el del guía de la caravana de carentes de fe, entre los que se encuentra el propio jefe de la caravana.

Pero, y este es el meollo del asunto, el motivo por el que la caravana quiere atravesar las montañas es para alcanzar la fe adulta, para llegar a ser cristianos adultos, para ser transformados en piedras vivas de la Iglesia.

Es decir, la falacia es afirmar y asegurar que el jefe de la caravana -el párroco-, cualquier jefe de caravana -todo párroco-, no solo carece de fe, es que además es un ignorante incapaz de conducir a nadie a la fe verdadera; no así ello, no así, que son como la paja que se lleva el viento, digo, que son los guías que se conocen TODOS los pasos que conducen al auténtico Cristianismo.

Bueno, esa afirmación es una falsedad, porque conocerse todos los pasos tendría que significar que dominan todos los innumerables caminos previstos por Dios para conducir a sus criaturas hacia él. Y resulta ser todo lo contrario, puesto que estos guías “sabihondos” desprecian cuantos caminos han sido, son y serán en la Iglesia y sólo reconocen el suyo.

Y así se llega al único lugar al que puede conducir tanta falsedad: quien se deja guiar por tales guías no alcanza la meta deseada, es decir, no queda transformado en cristiano adulto por la “fuerza mágica” del trípode, por el embrujo de la nefasta obediencia ciega al guía, por el poder de las bolsas y más bolsas ni por los sortilegios melosos, bailongos y demás, sino que queda transformado en un tristísimo adicto a la “kikotina” que es un ser que se caracteriza por su incapacidad para amar al otro, por ver enemigos en todos sus hermanos y por la virulencia con que emite juicios y condenas cada vez que abre la boca.

Todo lo cual demuestra que quien pone su vida en manos de tales guías no sólo no adquiere fe, sabiduría y prudencia, sino que además destruye su vida y se vuelve un ser amargado de quien surge la maledicencia como fruto natural.

Tomen nota los jefes de las caravanas, porque por sus frutos los conoceréis y los frutos de estos guías son agraces.

5 comentarios:

  1. Hay una derivada más en esta falaz fábula del guía de la caravana, consevuencia de la afición kikil de sostener una cosa y su contraria a la misma vez.

    Porque si fuese verdad que todos los Papas del universo, cualtos cardenales hay, la inmensa mayoría de los obispos y una inmensidad de párrocos y sacerdotes conociesen al dedido el cnc y, por conocerlo, lo aprobasen y lo bendijesen todos los lunes y todos los martes un par de veces y los demás días de la semana hasta tres, entonces resultaría que el jefe de la caravana no necesitaría contratar a un guía.

    Insisto, si tal conocimiento tuviesen los jefes, no habría necesidad de quía en ninguna parroquia.

    Pero resulta que no, que invariablemente el jefe de la caravana no conoce los pasos, que sólo el guía se los conoce todos. Es decir, sólo el guia, que no es más que un loro, tiene los kikotretos y puede repetir las paparruchas que lea en ellos.

    Pues igual que es falso que todos los Papas, cardenales y la inmensa mayoría de obispos(excluidos los obispos japoneses, el de Guam, los danes, unos cuantos franceses y algunos ingleses, como poco) conozcan al dedillo la praxis del camino, lo son también las cienes y cienes de aprobaciones y bendiciones.

    Y el Papa sigue sin tiempo en su agenda para recibirles, tal vez para que no vuelva a suceder que luego se dice que dicen que le cuenta cosas bonitas al oído al tahur del Misisipi.

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  2. Entre muchos posibles interogantes que puede suscitar esta entrada,personalmente destaco la sistemática subestimacion de la figura de la persona bajo el Sacramento del Orden Sacerdotal.
    Cuáles serían sus causas ?

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    1. Lo señalado por Trento mueve a la reflexión. Pero antes de indagar sobre las causas, pienso que hay que sopesar las consecuencias de ese debilitamiento del Orden Sacerdotal al que aspira todo catequista del cnc que se precie de serlo. Una de tales es, en mi modesta opinión, asumir para sí las competencias que son propias de los Consagrados: gobernar (ya lo hacen, sobre la masa que conducen), educar (también lo hacen, a lo largo del año) y santificar (misión imposible para ellos). Otra , no menos grave, es descalificar los sacramentos que administra la Iglesia de 12. Ésto también lo han estado procurando. Las catequesis iniciales del cnc apuntan en este sentido: hacer una nueva visión de la iglesia; cambiar la pastoral de sacramentalización por una pastoral de evangelización , como ellos la entienden (la evangelización). Esto último me parece grave. Pero ya se da. Hablar de "misitas" para ,despectivamente , referirse a la Eucaristía administrada por un Párroco no afecto al cnc es ya una práctica de años que ha mostrado ser eficaz en quienes atienden esta falacia. Sí. Para muchos adeptos, la misa que administran estos párrocos no es eficaz. Entonces, se entiende mejor que si se anula, descalifica y se aparta del escenario parroquial a los PROPIOS PÁRROCOS, se estará haciendo lo propio con la EUCARISTÍA, verdadero objetivo del cnc. Esto último podría alguien tomarlo como una exageración de mi parte. No obstante, bastará recordar y consultar todas las llamadas de atención que la Iglesia ha hecho en este sentido, y la conducta que todavía observan en el cnc.

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  3. La primera falacia es sin duda mi experiencia en el cnc durante más de veinte años.
    Un camino guiado por loros que repiten lo que dice el cuervo jefe y que no conduce a ninguna parte. Donde nunca se llega a ser un cristiano adulto, con discernimiento y obras en su vida que lo atestigüen. De hecho, cualquier kiko que manifieste lo contrario es tachado de religioso y de que "no se ha enterado de nada" y "no ve sus pecados".
    Un camino que insiste únicamente en que hay que reconocerse como lo peor e incapaz de dar fruto. "No hago el bien que quiero sino que me sale el mal que aborrezco...no está en mis fuerzas...cuando el señor me lo conceda...etc etc, son las frases que se aprenden y que son aceptadas en el cnc.
    Todo queda en el quiero pero no puedo, hago (trípode, diezmos, convis..) pero no me sirve, y cumplo y miento.

    Un escaparate de personas que parecen cristianas pero no lo son, parece que se quieren pero se aborrecen, parece que quieren a la Iglesia pero en el fondo hay un profundo desprecio hacia ella.
    Lo más parecido a un reality show donde lo importante estando dentro no es lo que se es, sino lo que se aparenta ser, y gana el mejor actor. Y lo que gana el mejor actor es ser alguien, ser aceptado, considerado y estimado en este show. Para ello harán lo que sea, jugarán a cristianos teniendo muchos hijos, jugarán al yo más levantándose para la mercabá, jugarán al más kikón para ser alguien en la comunidad.
    Figureo y postureo en ese camino tortuoso de ciegos guiando a ciegos, donde si hay alguna conversión real no es gracias al cnc sino a pesar de él.

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    1. Todo y sólo apariencia, nada más. Nadie crece en virtudes. Yo lo que he visto ha sido: apariencia, chismorreo, arrogancia, prepotencia, y a veces, grandes peleas. Ellos, unos despiadados. Ellas, unas amargadas. En general, salvo contadas excepciones.

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