martes, 6 de enero de 2026

Hemos visto su estrella

 


Por ser el día que es, hoy no tocan kikadas.

 

A mí personalmente se me antoja que el relato de los magos de Oriente está cargado de misterios. Por supuesto entiendo que la interpretación cristiana es que Dios quiso manifestar que la salvación que traía su Hijo abarcaba a toda la humanidad de todos los tiempos, no solo a los judíos, pero no deja de ser sorprendente todo cuanto sucede alrededor de esos magos que viajan desde algún lugar del Oriente en seguimiento de una estrella que desaparece al llegar ellos a Judea, o tal vez a Jerusalén.

Los magos eran gente ilustrada, sabios de la época. Muy excepcional debía de ser la estrella que les convenció de que acababa de producirse un acontecimiento de alcance mundial. Pero ellos, acertadamente, lo interpretaron así, es más, interpretaron que Dios estaba en ese acontecimiento, pues de otro modo no tendría sentido que se apresurasen a viajar con intención de adorar a un recién nacido.

Cuando la estrella desaparece, los viajeros asumen que han llegado a su destino: el bebé que buscan ha nacido en una tierra conquistada por los romanos.

Entonces, en lugar de irse a preguntar a los dominadores, los sabios magos cuentan el motivo de su viaje al rey Herodes. Imagino que pensaron que los judíos, que incomprensiblemente no habían visto la estrella o no habían entendido su significado, se alegrarían de saber que el Libertador que llevaban siglos esperando había nacido ya.

También es misterioso que, tras consultar con escribas y doctores de la Ley, el rey no mande a una comitiva de funcionarios con los magos extranjeros, los deja solos. Les da una pista valiosa, pero no se mueve, no parece dispuesto a cambiar su vida por nada ni nadie. Y los sacerdotes, tampoco.

Y a continuación, cuando ya saben dónde ir, resulta que la estrella aparece de nuevo y de nuevo guía a los magos hasta la casa concreta donde está el Niño. No se trata de una cueva con animales ni de un pesebre, José y María ya han conseguido refugio en una casa, pero no dejaría de ser una casita corriente y ellos gente corriente y el Niño un bebé corriente. Pero los magos, que son gentiles, es decir, paganos, no se dejan engañar por la apariencia y reconocen en Él lo que ni Herodes ni sus ilustrados sabios han reconocido, y por eso lo adoran.

Para mí que ellos adoren a un bebé es mucho más misterioso que sus regalos, porque los magos no han tenido la visita de un ángel, no han sido avisados, no han recibido mensaje ni explicación, solo han visto aparecer una estrella.

Y ha sido suficiente para ellos, habituados a buscar y ver a Dios en la creación.

Los magos de Oriente fueron los primeros que reconocieron en Jesús Rey al del universo. Y Dios se vale de ellos para que llegue a Israel la noticia de que el niño que ha nacido es igual a Él en su naturaleza y se le debe la misma adoración. Desde el principio fueron avisados, pero hoy todavía no lo han comprendido.

 

domingo, 4 de enero de 2026

CNC y la apropiación de los mártires de la Iglesia

 


Me han pasado un par de noticias que reflejan cómo funciona el Camino Neocatecumenal.

La primera se refiere al intento de sacar partido del martirio de algo más de un centenar de cristianos fusilados cerca de Palomeras durante la cainita guerra civil española.

«Ha habido una Guerra Civil española donde han matado a más de 6.000 curas, torturado, mártires: no ha habido una sola apostasía. Las raíces del Camino Neocatecumenal están bañadas en sangre de muchos mártires de España».

¿Qué tendrá que ver el asesinato de sacerdotes y algunos seglares acontecido en 1936 con algo que no arrancó hasta 1964?

Absolutamente nada. Pero tampoco la espiritualidad de Carlos de Foucauld tiene nada que ver con el tren de vida de Kiko y compañía, lo que no es óbice para que el propio Kiko pretenda presentar su oronda persona como hija espiritual de Foucauld.

Pues lo mismo con quienes fueron sacados del tren en un apeadero próximo a Palomeras y fusilados sin otra razón que su fe y, en la mayoría de los casos, su sacerdocio ministerial. Es como pretender que la sangre que regó ese suelo, por ósmosis, alcanzó las chabolas de Kiko y Carmen y, sin ningún esfuerzo, porque Kiko es enemigo acérrimo del esfuerzo personal, la fe de los mártires pasó a ser suya.

¡Ja! Si alguno de ellos tuviese fe como un granito de mostaza no se producirían venganzas miserables como la relatada en la segunda noticia que me han pasado: un “responsable” del Camino llamando a los suyos a boicotear al padre Eugenio.

 


Por su frutos se conoce al árbol.