Después de las prescindibles palabras de Ascen y de proclamar Romanos 5,1-21, no se callan de una vez para que los convocados puedan rezar, sino que Kiko suelta una arenga en la que me da que habla de sí mismo, aunque generalice, cuando dice:
«Cuando estamos en nuestros proyectos, siempre somos idólatras de nuestro deseo de hacer las cosas como queremos nosotros».
Y con tal de salirse con la suya no duda en desear la muerte del que se ponga por medio, así de idólatra de su deseo se llega a ser.
Y justo a continuación, suelta lo siguiente, que o bien es otro de esos deseos suyos por los que está dispuesto a desear la muerte de cualquiera o bien no sabe lo que dice:
«Nosotros hemos existido en Cristo desde siempre; Dios nos ha pensado en su Hijo desde siempre, aquellos que hemos sido predestinados a reproducir la imagen de su Hijo».
«San Juan de la Cruz decía que un acto de amor vale más que toda la evangelización que puedas hacer en todo el mundo, un acto de amor puro a Jesucristo. Por amor a Cristo, una mujer casada no murmura contra su marido: ofrece sus sufrimientos a Cristo y Dios le da la gracia de no murmurar».
Y una vez más lo que Kiko, tan sensible, propone es que la víctima se someta calladita, sin la menor queja. Y si no lo hace, se la acusa de no amar a Cristo y de ser ella la engañada por el maligno. Así de monstruosa es la praxis del Camino, por eso hay tantas víctimas.
«¿Te hacen sufrir un poco? ¿Te han robado acaso el amor de Dios? ¿Te han quitado algo del amor que Cristo te tiene? ¿Qué nos han quitado? ¡Nada! Entonces, ¿por qué lo has expulsado de tu espíritu? Porque amas más tu cuerpo que su amor; amas más tu honor que su amor; amas más a tu mujer que su amor, amas más a tu marido que su amor, amas más a tus hijos que su amor. Entonces te has enojado y has echado fuera al Señor».
«¿Te han hecho una injusticia? Mira a alguien que dice ser cristiano y no acepta la injusticia: es un cristiano que da risa. ¿Qué clase de injusticia no aceptas? No quieres seguir a uno que tuvo un juicio inicuo, que no tuvo defensor, que fue golpeado, burlado, ¿y quieres llamarte cristiano? Quizás eres presbítero ¿y no aceptas la injusticia? Es ridículo. Estás casado y no aceptas la injusticia de los familiares de tu mujer o tu marido, o de tus hijos; ¿y quieres llamarte cristiano?».
Kiko patina mucho. Dios tampoco acepta la injusticia, Dios es Justo. Lo que el cristiano no hace es vengarse de la injusticia, lo que no significa que le dé carta de naturaleza, porque si no eres justo, entonces sí que “echas fuera al Señor”.
«¡Cómo no sufrir al ver la situación de Europa! ¡Cuántos jóvenes destruidos por las drogas, por la pornografía, por las adicciones! ¿Cómo podemos salvar a estos jóvenes, cómo podremos ayudarlos? El Señor pone en nuestro corazón amor por los jóvenes».
Sospecho que más bien lo que pone es la preocupación por la pandemia de adictos al porno que hay en el Camino. Pero tranquilos, que Kiko sabe lo que tienen que hacer los demás:
«Sabéis que el discernimiento proviene de la pobreza, de la precariedad, de estar bajo la tienda del Señor. Cuando el hombre se instala con el dinero, inmediatamente se cumple en él la Palabra del salmo que dice que el hombre en la prosperidad se vuelve como un animal: no entiende nada. Al pobre, como San Francisco, se le concede el discernimiento, que le trae una de las virtudes cardinales que es la prudencia».
Está claro, el que tenga un hijo adicto al porno es porque no se ha desprendido de todo, como san Francisco.
Esta arenga, muy poco inspirada, acaba con una frase extraña: «Todos los pecados que cometemos van destruyendo poco a poco, van minando, la fe, la caridad: ya no tenemos caridad y, sobre todo, van destruyendo la virtud de la esperanza, que es lo máximo. Sin esperanza no hay nada».
Pensaba que Kiko tenía claro que la caridad (el amor) es Dios, pues ahora parece que ha decidido sustituirlo por la esperanza, que solo aplica a esta tierra, porque en la tierra nueva no habrá ni fe ni esperanza, solo quedará la caridad.
Y a continuación, pese a que todos los años se hace lo mismo y, por tanto tendrían que ser innecesarias las explicaciones, viene la “monición a la scrutatio”, con un latinismo también innecesario, consistente en leer la nota a pie de página de la Biblia de Jerusalén correspondiente al versículo Ro 5,5 y aderezarlo con algunos comentarios improcedentes como el siguiente:
«Nosotros tendremos que juzgar si las personas tienen este espíritu, porque no debe acceder al Bautismo nadie que no haya recibido el Espíritu, ya que no se puede dar el Bautismo sin la fe. Si una persona no ha recibido esta inhabitación del Espíritu divino, no puede acceder al Bautismo».
Kiko habla a bautizados, pero como es dado a pensar que el Bautismo es inoperante en todos a menos que él, sin derecho, juzgue lo contrario, es plausible que también le dé por pensar que es necesario repetir el bautismo al final del camino que nunca acaba.
Otra muestra:
Hace falta «un discernimiento de la realidad que muchos de vosotros no tenéis. ¿Cómo podéis ser catequistas sin un discernimiento sobrenatural de los hechos? Quien no tiene discernimiento es un pagano; no ve la acción divina en los acontecimientos. Sólo ve la maldad, la injusticia, las cosas que suceden».
Eso le pasa a Kiko y los que le imitan, solo ven lo malo, y sin embargo reclaman ser llamados catequistas pese a no serlo.






