sábado, 5 de septiembre de 2026

Kiko, ¿escucharás hoy su voz?

 


 Artículo de Ramón Fandos publicado aquí.

 

El 26 de agosto una madre de Quito publicó una carta abierta al iniciador del Camino Neocatecumenal.

Una madre de Quito ha escrito a Kiko Argüello. Le dice que su hija, menor de edad, fue abusada por el presbítero que dirigía su comunidad neocatecumenal en la parroquia Santa Cruz de Casitagua. Le dice que ese sacerdote reconoció los hechos ante ella, por escrito y ante los katekistas. Le dice que hay un audio. Le dice que los katekistas respondieron que "fue el demonio" y le exigieron silencio. Le dice que sus responsables de comunidad van a declarar a favor del sacerdote en el juicio. Y le pide una sola cosa: una respuesta de pastor, no de burócrata.

Ha pasado más de una semana. Ni pastor ni burócrata. Nada.

 

Separemos con cuidado, porque la precisión es la primera forma de respetar a una víctima.

Lo que cuenta la madre lo decidirá un tribunal de Ecuador, donde hay un proceso abierto desde 2024. El sacerdote es inocente hasta que un juez diga lo contrario. Yo no he oído el audio y no estaba en Quito.

Lo que digo yo no necesita audio ni juez. Es un hecho público que cualquiera puede comprobar: una madre ha pedido auxilio al iniciador del Camino, con nombres, lugares y fechas, y el iniciador del Camino calla.

Y no es la primera vez que calla. Religión Digital contó ya en septiembre de 2024 que este presbítero había sido denunciado, que hubo audiencia judicial aquel agosto y que el arzobispo de Quito lo mantenía al frente de la parroquia sin haber llamado siquiera a la familia. Dos años. La carta a Kiko no es el primer intento de esta madre. Es el último. 

 

Las cuatro excusas que Kiko no tiene

"No me he enterado." La carta se ha publicado y ha dado la vuelta al mundo. El Camino tiene en Quito katekistas itinerantes, responsables de zona y una cadena de mando que termina en Madrid. Kiko se entera de cuántas comunidades hay en cada parroquia de Ecuador. Se ha enterado de esto.

"Es un asunto de la diócesis." El Camino lleva cincuenta años exigiendo ser reconocido como itinerario propio: estatutos propios, katekistas propios, seminarios propios, responsables propios. No se puede ser autónomo para todo menos para responder de los propios.

"Los katekistas actúan por su cuenta." Los katekistas de La Concepción no son vecinos que pasaban por allí. Son personas nombradas dentro de la estructura del Camino, que mandan en nombre del Camino y responden ante el Camino. Si dijeron a una menor abusada que aquello "fue el demonio", lo dijeron con el traje puesto. Con el traje que Kiko les dio.

"No es asunto mío." En el Camino se enseña que cuidar del hermano es mandato divino. Aquí hay una hermana, de una comunidad del Camino, menor de edad, y este mandato no solo está ausente, sino que parece que alguien ha mandado lo contrario. Si esto no es asunto de Kiko, nada lo es. 

 

Las cosas por su nombre

Cuando una víctima dice "los kikos protegen al agresor", regala a todos una coartada. "Los kikos" suena a secta ajena, a cosa de otros. Añadamos el eslabón que falta.

No es "una comunidad tapó un abuso". Es en una parroquia católica, con conocimiento del párroco y bajo la autoridad de un arzobispo, personas investidas de poder por un movimiento con estatutos aprobados por la Santa Sede habrían exigido silencio a la madre de una menor abusada.

No es "los katekistas dijeron que fue el demonio". Es laicos sin formación, con autoridad de conciencia sobre una familia entera por mandato de una estructura eclesial, habrían convertido un presunto delito en un caso de posesión demoníaca. Eso tiene nombre: disolver la responsabilidad. Si lo hizo el demonio, no lo hizo nadie. Y si no lo hizo nadie, nadie responde.

No es "unos hermanos van a testificar por el cura". Es un matrimonio responsable de comunidad, que según la madre oyó al presbítero reconocer los hechos, se dispone a declarar ante un tribunal en sentido contrario. Si es cierto, eso no es fidelidad al Camino. Es un delito. Y quien lo sepa y calle, lo comparte.

No es "Kiko no ha contestado". Es el iniciador de un movimiento reconocido por tres papas ha recibido la denuncia pública de una madre por el abuso de su hija a manos de un presbítero de ese movimiento, y ha decidido callar.

La diferencia entre las dos versiones no es de estilo. Es de imputación. La primera permite encogerse de hombros. La segunda obliga a responder.

De todo lo que cuenta la madre, hay una expresión que reconocerá cualquiera que haya pasado por una comunidad neocatecumenal. Le pidieron silencio para buscar la "justicia divina".

Suena a piedad. Significa: no vayas al juez, que ya se encargará Dios. Es la misma frase con la que se ha tapado durante décadas cada escrutinio humillante, cada matrimonio roto por los katekistas, cada persona expulsada al vacío por salirse. Dios como excusa para que no responda nadie.

Jesús no habló así. Llamó "sepulcros blanqueados" a los que cuidaban la fachada (Mt 23,27). Dijo que nuestro hablar fuera "sí, sí; no, no" (Mt 5,37). Y sobre los pequeños no dejó margen para catequesis: "Al que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino al cuello y lo hundieran en el fondo del mar" (Mt 18,6). No dijo "fue el demonio". No dijo "esperad la justicia divina". Tampoco dijo: hay que perdonar al que escandalice a uno de estos pequeños. Dijo piedra de molino al cuello y al fondo del mar. 

 

Lo que Kiko debe hacer hoy mismo

Nada de esto exige condenar a nadie sin juicio. Es lo que haría un padre que cuida de sus hijos.

1.     Decir públicamente que ha leído la carta.

2.     Ordenar que ningún katekista ni responsable del Camino testifique en ese proceso sin que antes el Camino haya escuchado a la madre y a la niña.

3.     Apartar cautelarmente a los katekistas de La Concepción mientras se aclara qué dijeron y a quién.

4.     Prohibir que nadie del Camino, en ninguna comunidad de Quito, se acerque a esa familia si no es para pedir perdón. Y llamar a esa madre.

Todo eso protege a la niña sin prejuzgar al sacerdote. Que no se haga dice a quién se está protegiendo.

 

Los que habéis estado dentro alguna vez...

Reconoceréis la escena. La reunión donde el que ha hecho daño llora y pide perdón, y de pronto el problema ya no es el daño sino tu falta de misericordia. El "ama a tu enemigo" que solo funciona en una dirección. El silencio "por el bien de la comunidad" que en realidad es por el bien de la estructura. Y la guinda: cuando alguien los denuncia, esa soberbia enfermiza que les hace creer que son los bienaventurados de los que habla Jesús: Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos"

Yo estuve veinte años dentro. Sé cómo se fabrica esa culpa y cómo se instala ese miedo. Por eso sé lo que está haciendo esta madre: lo más difícil que puede hacer alguien que ha vivido en una comunidad neocatecumenal. Hablar en voz alta y con nombres.

Kiko Argüello: conteste. Y si no contesta, no vuelva a decir en un estadio lleno que el Camino defiende a los pequeños. Uno de esos pequeños tiene nombre, tiene madre, y sigue esperando.

fandosrj@gmail.com

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

De profesión, sus sablazos

 


En junio, gracias a un colaborador, se publicó la siguiente noticia.

Este colaborador me dio “algunas pinceladas” de su historia: «En el camino me dicen que nací porque mis padres se casaron en el camino y en mí profesión de fe he tenido que decir que gracias al caminito estoy vivo y he nacido, literalmente los katekistas me han influenciado a decir eso».

No es original, pero demuestra que los usos y maneras del CNC son iguales aquí y en República Dominicana: los kikotistas reclaman a los chicos nacidos en el CNC que asuman que le deben la vida al Camino y a Kiko, no a Dios ni tampoco a sus progenitores, meros colaboradores inútiles y, con frecuencia, abrumados por tanta prole no deseada.

Es una forma de hacerles entender que pertenecen al CNC, son suyos y lo serán siempre porque la deuda de vida no caduca ni se paga mientras uno está en ese mundo… y quien sabe si no se extiende más allá.

Educado en el kikismo acérrimo que se vive en RD, mi interlocutor reconoce que supo de este blog por sus detractores: «cuando entré [en la comunidad] y tenía pocos años en el camino nos sugirieron reportar tu blog y a antikikos, pero hizo el efecto contrario. De mi parte lo he leído siempre y lo usaba para ver qué se dice en las convivencias y las transcripciones que haces e ignorar los comentarios y así hacer mejores moniciones y ecos; si sé que suena loco pero eso hacía. Ahora he tenido que releer todo más objetivamente y poco a poco».

Ahora, pese al condicionamiento recibido durante toda su vida, esta persona busca la Verdad: «yo este año es que me he ido limpiando la cabeza porque para mí el neocatecúmeno era el católico real. Leyendo sobre sectas por curiosidad y con el documental del Opus dei me comencé a dar cuenta que es igual lo que vivía… y estoy tratando de salirme poco a poco;  psicológicamente es difícil entender que todo lo que he vivido desde que nací es mentira o está mal fundado y hasta con intenciones ocultas».

Puedo asegurar que esta persona, tan estrechamente vinculada al CNC, lo que quisiera es que se corrigiesen los errores, él mismo lo dice: «yo quiero contribuir a la verdad sin importar nada; y para mí lo mejor sería que todos se den cuenta y que se arregle lo que está mal».

Su contribución es destapar el malestar que oprime a tantísimos neocatecúmenos exprimidos por el CNC pero que no se atreven a oponerse, no sea que diosito se enfade y les mande un cáncer o destruya a su familia.

Para destapar la realidad del cansancio y el hartazgo de tantísimos, me manda prueba de uno de los “cometidos kikiles” de los semivacíos RM, por lo menos es un cometido muy extendido entre los RM de América: rifas, boletos, sorteos… en suma, sacacuartos. Cuartos que invariablemente proceden siempre de las filas neocatecumenales que, si no consiguen colocar los boletos a “los del mundo” se ven “invitados” amorosamente a rascarse el bolsillo personalmente para llenar las arcas de los que dirigen dicho RM.

Entendedlo bien: la profesión de estos presbikikos ligados a los RM y de sus grupos de kikotistas es el sableo inmisericorde e injustificado.

 

martes, 1 de septiembre de 2026

Otro error doctrinal kikil

 


Ha llegado septiembre. Y como parece que lo de censurar el blog va despacio, tendré que dedicarme a preparar más entradas. Todavía me quedan algunos testimonios recopilados sin publicar (sin contar los que han surgido este verano), quizá vean la luz más adelante, de momento, mientras desentumezco los dedos para trocear otro mamotreto de la etapa del Padrenuestro, esta entrada la he tomado de aquí.

 

En la propaganda publicitaria del Adviento de 2017, Kiko dio una muy cuestionable explicación sobre la Asunción de la Virgen María.

En la versión en español, dice Kiko en el mamotreto correspondiente:

«Mirad el icono de la Dormición de María, que está muy presente en la Iglesia de Oriente, donde se muestra también la muerte de un cristiano. María, en este icono, es imagen de todo cristiano, es una imagen de la fe de la Iglesia de Oriente. Está la Virgen dormida y los apóstoles a su alrededor y viene Cristo a recoger el alma de María: se ve que Cristo lleva en sus manos el alma de la Virgen María. Así todos vosotros, cuando uno de vuestros hermanos de la comunidad está grave, con cáncer, por ejemplo, le habéis sostenido yendo a rezar Vísperas con él algunas noches, algunas tardes; y, cuando el médico dice que está a punto de morir, habéis ido y habéis cantado el Credo con él, en el momento en que está pasando al Padre. En el momento que ese hermano muere, viene Cristo a recoger su alma y lo lleva con él, unido a él con todo amor».

Nada muy significativo. Sin embargo, en la versión italiana el discurso es el siguiente:

«In questo momento in cui muori, in cui l’anima si separa dal nostro corpo, sappiamo che viene Gesù Cristo a prendere la nostra anima. Per questo nell’icona della Chiesa di Oriente – che potete vedere lì in alto – si vede la Madonna che è morta e Gesù Cristo che viene e porta l’anima di Maria. Così Lui viene a prendere la nostra anima per farla uno con lui e portarla in cielo con lui.  Il corpo, le nostre spoglie, restano qui e le portano al cimitero, ma Cristo viene per noi. Questa è l’icona della Chiesa d’Oriente per spiegare la morte di ogni cristiano, questa è la mia e la tua morte. Nel momento della morte della Vergine Maria vengono gli apostoli, che sono stati portati da tutte le parti del mondo, e viene Cristo a prendere la sua anima e la porta in cielo, e c’è l’Assunzione della Vergine Maria».

Cuya traducción es:

«En el momento de la muerte, cuando el alma se separa de nuestro cuerpo, sabemos que Jesucristo viene a llevarse nuestra alma. Por eso, en el icono de la Iglesia Oriental —que podéis ver arriba— vemos a la Virgen muerta y a Jesucristo que viene y lleva el alma de María. Así, Él viene a llevarse nuestra alma para unirla a Él y llevarla al cielo con Él. El cuerpo, nuestros restos, permanecen aquí y son llevados al cementerio, pero Cristo viene por nosotros. Este es el icono de la Iglesia Oriental para explicar la muerte de todo cristiano; esta es mi muerte y la tuya. En el momento de la muerte de la Virgen María, llegan los apóstoles, traídos de todo el mundo, y Cristo viene a llevarse su alma al cielo, y allí tiene lugar la Asunción de la Virgen María.

Aquí hay dos cuestiones, y una de ellas es muy problemática.

Primero, Argüello dice que María murió. Debe ser que sabe más que la Iglesia, que nunca ha especificado formalmente si María murió o no antes de ser asunta al Cielo, por eso se habla de la dormición de María, no de su muerte.

La segunda cuestión, que es muy grave, es que en su discurso (publicitario) asocia explícitamente solo el alma de la Virgen con la Asunción, no su cuerpo. Incluso la doctrina ortodoxa oriental sobre la Dormición de María (la más proclive a defender la muerte física de la Madre de Dios),  incluye lo que ellos llaman la asunción de su cuerpo al cielo, pero Argüello no menciona en absoluto la Asunción del cuerpo de la Virgen al cielo.

La Iglesia enseña clara y solemnemente:

«La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte» [Lumen Gentium 59].

«La Asunción de la Santísima Virgen es una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos» [CIC 966].

La seguridad con la que Kiko afirma que María murió puede estar tomada de la tradición ortodoxa oriental de la Dormición de María, pero trastoca y mutila dicha tradición al no incluir la asunción de su cuerpo al cielo. Esta omisión es muy extraña, ya que la «resurrección» es fundamental en los mamotretos neocatecumenales, por lo que cabría esperar que, dado que la Asunción de la Virgen María anticipa nuestra resurrección, Argüello mencionara la asunción de su cuerpo. Por cierto, si bien la palabra «resurrección» aparece unas 83 veces en el primer volumen de las orientaciones para kikotistas, la resurrección del cuerpo no se menciona ni una sola vez en dicho volumen. ¿Por qué será?