lunes, 1 de junio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (III)

 


En el camino que no lleva a ninguna parte, además de romper el rezo de laudes con discursos monitorios tan innecesarios como inadecuados, se incorpora, después de la lectura breve, una segunda lectura ajena a la estructura reglada de las laudes.

En este caso, corresponde a Ascen la innecesaria introducción a esa lectura (que fue de la Carta a los Romanos 5,1-21).

Dice Ascen: «Todo el día de hoy está dedicado a prepararnos para el sacramento que celebraremos esta tarde. ¿Cómo no dar gracias a Dios de lo que ha hecho con el Camino? Porque el Espíritu Santo ha suscitado el Camino, lo hemos dicho muchas veces, para renovar la Iglesia del Concilio Vaticano II. Uno de los aspectos donde más claramente podemos ver esta renovación es en el sacramento de la conversión. Desde el Concilio de Trento la confesión se ha vivido a nivel individualista, y así se continúa viviendo en la mayoría de la Iglesia Católica. A nosotros el Señor nos ha dado esta gracia inmensa de poner en práctica la renovación del Concilio; viviendo el sacramento en una asamblea, y a la luz de la Palabra».

Digo en su disculpa que Ascen es de Tudela, pero digo también que sabiéndolo no deberían dejarla soltar majaderías en público.

Lo primero es la recurrente treta del uso de Dios en vano. Unas veces asegurarán que es María quien ha inspirado el CN, otras que ha sido el Espíritu Santo y siempre pretenderán que Dios está con ellos, por más que sus obras sean nefastas, como cuando desean muertes o persiguen a quienes hablan de ellos en algún canal social.

Lo segundo es que Ascen no tiene ni idea de la historia y la evolución del sacramento de la penitencia.

Jesús dio a sus amigos el poder de atar y desatar en la tierra y en el cielo, el poder de perdonar en la tierra y en el cielo. Ahora bien, los primeros cristianos solían bautizarse de adultos y el bautismo también limpia los pecados, quizá por eso se reservaba la confesión para pecados graves (adulterio, idolatría o apostasía) y en los demás casos se recurría a la oración para obtener el perdón.

Si alguien caía después del bautismo en alguno de los pecados graves y se arrepentía, tenía que acudir al obispo para recibir el perdón. La confesión no era pública, era con el obispo, la penitencia es lo que sí era público, por lo que toda la comunidad se enteraba de que ahí había habido un tomate gordo.

Más adelante, se fue reglamentando la penitencia a cumplir para cualquier pecado, grave o no, y se dejó en manos de los sacerdotes la explicación y aplicación de esta, por eso se extendió la confesión a todos los pecados. Pero no existían las celebraciones penitenciales entre los primeros cristianos, lo que había, cuando el pecador arrepentido que había acudido al obispo en busca de perdón cumplía la penitencia, era una celebración comunitaria por la recuperación del hermano perdido.

Pero al parecer Ascen desconoce esto y disparata. Y en su desvarío le parece que es la Iglesia quien tiene que cambiar su milenario sacramento recibido de Cristo para deformarlo según la praxis ideada en el Camino.

Y aún hay más:

«No quiero minusvalorar la confesión individual, que es fundamental en la vida de la fe. Es importantísima para los jóvenes, especialmente cuando se encuentran en situaciones difíciles de pecado o de esclavitudes».

¡Cómo es posible que Ascen no se dé cuenta de que hace precisamente lo que dice que no quiere hacer! ¡Cómo no ve que restringir la confesión a los jóvenes y solo en caso de que se encuentren esclavos del pecado es transmitir la idea de que los que no sean esclavos del sexo, las drogas o el vicio que sean no necesitan confesarse mas que cuando se junta la comunidad en un sarao penitencial!

Ya sé que es de Tudela, pero precisamente por eso deberían controlarla un poco, porque las tonterías no han acabado:

«Y acordaros que Carmen nos contaba que este sacramento [el perdón de los pecados] Dios lo fue preparando para la Iglesia, para nosotros, a través del pueblo de Israel, en la fiesta del Yom Kippur, el gran día del perdón, en el que tienen que pedirse perdón y reconciliarse con los enemigos, no basta pedir perdón solo a Dios».

¿Cómo es posible que Ascen confunda un sacramento – SACRAMENTO- con el Yom Kippur? El Yom Kippur, del que hay una entrada en el blog, es una fiesta sangrienta en la que no hay perdón para el portador de los pecados. Esto es importante. El sumo sacerdote vuelca los pecados personales, los de los demás sacerdotes y los de todo el pueblo sobre un cabrito que es llevado al desierto y despeñado para que muera, porque el castigo del pecado que porta es la muerte. No tiene nada que ver con el sacramento de la reconciliación en el que el verdadero culpable, arrepentido, recibe no lo que merece por su pecado, sino el perdón.

Pues para resaltar aún más la falta de aprecio de Ascen por esas confesiones que recomienda a los jóvenes si realmente están fatal, aún añade que una penitencial neocatecúmena «no es una confesión como la que podemos hacer en cualquier momento del año, no; es un día que el Señor nos llama a revisar nuestra vida. Cómo está nuestra vida con respecto a Él … en qué punto se encuentra nuestra existencia, a qué distancia de Cristo Crucificado».

¿A qué se pensará Ascen que se va a la confesión “que podemos hacer en cualquier momento del año”? ¿A contar penas y problemas, a despotricar de los políticos, a intercambiar recetas de cocina?

Un inciso antes de continuar. Ascen dice que en Yom Kippur los judíos “tienen que pedirse perdón”. En realidad, lo que dicta sus normas morales es que antes de la fiesta, es decir ANTES de Yom Kippur, los que han perjudicado a otros tienen que resarcir en lo posible el daño causado. No dicen en ningún caso que la víctima tenga que pedir perdón por haber juzgado al verdugo, dicen que este tiene que reparar el mal que provocó.

Ojalá tomen nota los neocatecumenales y se lo apliquen a sí mismos.

Una última tontería de Ascen: «Hay una palabra hebrea que Carmen nos enseñó y que está llena de esperanza: TESHUVÁ [mayusculitis en el original]. Decía que cuando Dios creó el mundo viendo el peligro de la libertad, creó la teshuvá: El camino de retorno, la posibilidad del hombre de volver hacia Él. Y esa posibilidad es Jesucristo para todos nosotros».

En realidad, lo que cuenta un midrash o el talmud o la cábala (no sé cual de los tres ni me importa) es que antes de crear el mundo, previendo que la libertad -todavía no existía la humanidad- traería errores, Dios preparó un camino de retorno a Él. No esperó a que Adán y Eva la pifiaran, sino que en previsión de una pifia preparó un plan de reconciliación.

Ahora bien, en el Judaísmo la teshuvá es todo lo que necesita el creyente para retornar a Dios, ellos no necesitan a Jesucristo, con el cabrito que despeñan una vez al año y la teshuvá les parece que lo tienen todo resuelto. Y mezclar esas cosas, que son tradiciones de otra religión, con Jesucristo son ganas de confundir a la gente. ¡Así están los neocatecumenales!

¡Ah! Y no se olvide que ese rollo se presenta en el mamotreto como una “monición” a una lectura.

Te rilas, prima, te rilas.

 

sábado, 30 de mayo de 2026

Así trata el Camino a los no-miembros

 


Habrá quién no esté de acuerdo, y sus razones tendrá, pero para mí la noticia del día está en religiondigital (y puede leerse también aquí).

  ¡Mirad cómo se aman!, dice alguno. Mirad, mirad, fijaos en que a algunos últimos no les falta de nada, a despecho de que les falte de todo a otros amados hermanos de esos últimos tan peores. Es que, al fin y al cabo, los necesitados ni siquiera son miembros, por lo que no tienen derechos.





 

Y no tengo nada más que añadir.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (II)

 


Tras la publicidad y las tediosas presentaciones de los asistentes, por si después de sesenta años no se conocen, comienzan las laudes (Viernes XXVI del T.O.), por llamarlo de alguna forma, porque los largos discursos de Kiko rompen por completo cualquier posibilidad de hacer pasar lo siguiente por tiempo de oración.

Lo que según el mamotreto publicitario es la “monición” al salmo invitatorio del rezo de Laudes (“monición” que, dicho sea de paso, sobra a quienes presuntamente llevan décadas rezando las laudes a diario) es un compendio de mantras usuales kikiles:

«Hoy Dios ha predispuesto para ti y para mí una Palabra: pero podemos resistirnos a la gracia, a la acción del Espíritu Santo» porque «yo hoy soy un instrumento para ti y tú mañana serás un instrumento para otros».

«El juicio por la negligencia de un hermano impide la conversión. Escandalizarse por un pecado [ajeno] destruye la conversión». Toma nota: sus pecados no impiden la conversión, es el escándalo, el pensar con soberbia que el otro es peor, es lo que la impide, pero tu pecado es una nimiedad sin importancia. Y se queda tan fresco.

«Es una gracia que tú estés aquí. ¿Por qué tanta gente está en la cárcel o en el hospital y tú no?».

«Hay tanta gente desesperada que no tiene a nadie que le diga una palabra buena y no entienden y no conocen la vía que lleva a la vida».

«Solo los que Dios en su predestinación ha pensado de configurar a Cristo, reproducir en ellos la imagen de su Hijo, estos son los cristianos».

En resumen, no te esfuerces más que en escuchar y obedecer a Kiko, que él, a su tiempo (que no llega nunca) te dará tu diploma de cristianito.

 

A continuación, más mantras con la excusa de monitar el salmo 50:

«Todo lo que sucede en nuestra vida tiene una única finalidad que es luchar contra nuestra soberbia, el gran pecado, el orgullo».

«Se sabe que tu corazón está lleno de soberbia porque no se te puede corregir, no se te puede decir nada, no lo soportas». Como Kiko cuando se le dice que sus dibujos son horrorosos, o como cuando les corrige el Papa, que miran para otro lado y fingen que no va con ellos.

«El orgullo y la soberbia hacen de nosotros hijos del demonio, y hacemos el mal; entonces nos tienen que pasar hechos de sufrimiento, nos tienen que pasar para salvarnos: enfermedades, problemas, conflictos. … Si entendéis esto, entendéis todo del Cristianismo y el porqué del sufrimiento». Me da que quien no entiende el Cristianismo es Kiko, por eso hace a Dios responsable de todos los males y del sufrimiento de los inocentes.

 

El segundo salmo se proclama sin tostón previo, que se deja para después, con la excusa de monitar el canto ¡Oh, Jesús, amor mío! La monición en sí consiste básicamente en destripar el canto y solo tiene un detalle interesante:

«Cristo se ha dejado despojar por mi avaricia para que yo reciba el abandono de las riquezas de Él, o sea el vivir libre. Solo Él me puede dar esta libertad sobre el dinero». A ver si se la da de una vez -la libertad sobre el dinero- para que deje de sangrar a sus huestes.

 

Tampoco hay rollo ni antes ni después del tercer salmo, a continuación se proclama la lectura breve y después Kiko vuelve a soltar consignas como “monición” al canto “María, casa de bendición”.

«Os puedo decir que estoy verdaderamente muy contento de esta convivencia, porque lo que expresa este canto se realiza en nosotros. María ha visto en las bodas de Caná que faltaba el vino y … solo en la obediencia Cristo puede transformar nuestra agua en vino nuevo».

Esto es muy confuso. En las bodas de Caná María no obedece a Cristo, más bien le pone en un aprieto y Él, atrapado, hace lo que ella desea. Además el agua, en sí, no es mala, es sanísima, pero suponiendo que lo que el canto intente transmitir es que Cristo es fiel y asiste a los suyos -a los que le obedecen a Él no al kikotista- cuando estos necesitan que el agua se transforme en vino, entonces he de puntuar que lo que dice el Evangelio es que ese vino era de excelente calidad, no dice que fuera nuevo, dice que era bueno, mejor que el provisto por el novio.

Kiko sigue perorando:

«La familia cristiana se basa en el vino, símbolo de la entrada en la tierra prometida que Cristo realizará con su resurrección». ¿Cuándo la leche y la miel han dejado de ser símbolo de la tierra prometida? ¿Cuándo han sido sustituidos no por un gran racimo de uvas frescas sino por vino?

«Solo el que tiene dentro vida eterna, el que participa de la victoria de Cristo sobre la muerte, puede morir al marido, morir a la mujer, morir a los problemas con los hijos, puede vivir verdaderamente esta aventura. Hablo de la familia, pero también en el trabajo, en la comunidad, también en los equipos itinerantes, también en la convivencia con el otro, también en el seminario». Ya sabes, si hay follones la culpa es tuya, que no tienes vida eterna.

«Nosotros somos indignos del hecho que Dios nos haya llamado, pero nos ha llamado El, nos ha elegido y nos confía una misión para el mundo verdaderamente impresionante».

«Rechazar las tentaciones o rechazar el sufrimiento significaría traicionar nuestra misión, porque Dios nos da una misión de salvación para todos los hombres».

Ese es el profundo problema kikil, él no está por la labor de ser un simple instrumento inútil al servicio de Cristo, quiere ocupar su lugar y ser el administrador de la salvación.