viernes, 25 de marzo de 2022

Un solo pueblo unido en la oración

 

Hoy, que tiene lugar el Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María, no es día para estropearse la vista con las monsergas inútiles de Kiko. En lugar de eso, esta entrada se hace eco de una reciente oración del Papa.

 


 

PAPA FRANCISCO: oracion por la paz en UCRANIA

Queridos hermanos y hermanas, en el dolor de esta guerra hacemos una oración todos juntos, pidiendo al Señor el perdón y pidiendo la paz. Rezaremos una oración escrita por un obispo italiano [el arzobispo de Nápoles, Mimmo Battaglia].

 

«Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros pecadores.
Señor Jesús, nacido bajo las bombas de Kiev, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, muerto en brazos de la madre en un bunker de Járkov, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, enviado veinteañero al frente, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que ves todavía las manos armadas en la sombra de tu cruz, ¡ten piedad de nosotros!

Perdónanos Señor,
perdónanos, si no contentos con los clavos con los que atravesamos tu mano, seguimos bebiendo la sangre de los muertos desgarrados por las armas.
Perdónanos, si estas manos que habías creado para custodiar, se han transformado en instrumentos de muerte.
Perdónanos, Señor, si seguimos matando a nuestros hermanos, perdónanos si seguimos como Caín quitando las piedras de nuestro campo para matar a Abel.
Perdónanos, si seguimos justificando con nuestro cansancio la crueldad, si con nuestro dolor legitimamos la brutalidad de nuestras acciones.
Perdónanos la guerra, Señor. Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ¡te imploramos! ¡Detén la mano de Caín!
Ilumina nuestra conciencia,
no se haga nuestra voluntad,
¡no nos abandones a nuestras acciones!
¡Detennos, Señor, detennos!
Y cuando hayas parado la mano de Caín, cuida también de él. Es nuestro hermano.
Oh Señor, ¡pon un freno a la violencia!
¡Detennos, Señor!»

Amén.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Pérdida de tiempo neocatecumenal (IV)

 

Bueno pues estaba poniéndoos este ejemplo, que yo fui… fuimos enviados a Roma por este monseñor Don Dino Torregiani, que nos llevó primero a poner nuestra misión debajo de la Virgen, y después le dije: “Padre yo quisiera… no sé, ¿qué quiere que hagamos?”. “Bueno, pues vamos a visitar a los párrocos”. “Usted pide una audiencia con un párroco de Roma y usted me traduce. Yo no tengo ni idea de italiano. Y yo digo un poquito de mi experiencia y a qué hemos venido y qué es una iniciación cristiana en la parroquia”.

Elemental, lo primero es explicar a los ignorantes párrocos qué es una iniciación cristiana, porque los pobres salen del seminario pensando que la parroquia es una tienda donde se reparten sacramentos a petición. 

Se puede ser más engreído, pero es difícil.

Bueno, pues vamos a un párroco y el pobre Don Dino me traducía, y el párroco: ¡Uy, qué bonito!, ¡uy, qué bien! Eso es muy importante para la Iglesia. Para España, aquí no, aquí tenemos la Acción Católica. Buenos días. Al cuarto párroco que dijo lo mismo, que es muy bueno todo eso para España, le dije yo a Don Dino: Padre, yo me voy a vivir con los pobres hasta que Dios me llame. Y me fui a vivir en el Borghetto Latino… Una barraca… no era una barraca, había una parroquia cercana y le dije al párroco: “Padre, ¿usted sabe cómo podía yo venir a vivir aquí en el Borgheto Latino?”. Era una miseria terrible.

Traducción: trató de colarse de rondón en una parroquia, para tener cama y comida por la cara, pero ni Don Dino ni el párroco estuvieron por la labor. Es más, ni siquiera Carmen estuvo por la labor de costearle el hospedaje, solo se procuró el suyo.

“Quizá hay una monja que trabaja con los pobres allí”. “Pues llámela”. La llama y dice: Ay, no te preocupes, que yo te ayudo. Fue a hablar con uno que tenía un gallinero para los pollos y dijo: Bueno pues te puedo dar este gallinero. Entonces me dio un gallinero de seis metros por dos y medio y fuimos a buscar unas puertas viejas en el basurero y fuimos a buscar no sé qué y allí me metí. Hicimos una murallita allí arriba y, bueno, fenómeno.

¡Y tan fenómeno! El gallinero incluso contaba con toma eléctrica. Se cuenta aquí

Pues fijaros la cosa, allí vinieron unos jóvenes de una parroquia, de la parroquia de Mártires Canadienses de Roma, que habían oído hablar de mí que estaba allí. Primero me dijeron que quedaron muy impresionados de mi experiencia, de cómo era mi barraca, allí, en el suelo, y me dicen: “Tenemos un convenio de comunidades de base en el lago de Nemi, 400 jóvenes de todas las parroquias, todos son comunidades de base politizadas, de izquierdas, todos en vez tener a san Francisco tienen al Che Guevara, todas. ¿No te importaría venir a darnos tu experiencia?”. “¡Qué va! ¿Sois capaces de escuchar que Lenin era un falso profeta, que el comunismo…?”. “Sí”. “¿Que Che Guevara es un falso profeta…? ¿Os arriesgáis a escuchadme?”. “Sí, sí, sí, tú ven”.

Incoherente que sean todos “jóvenes de parroquia” y adoradores del Che a la vez, pero así son los cuentos del abuelete Kiko.

Solamente iba a decir -voy a hacerlo más breve- que este grupo de jóvenes que hacían una misa en Mártires Canadienses, de jóvenes, con guitarras, me invitaron. “¿Quieres venir a la misa vip -la llamaban-?”. Y fui por la noche, en una cripta, todo lleno de jóvenes aquello, con guitarras, y han hecho una serie de cantos y me dijeron: “¿qué te parece, qué te parece?”. “Que no se renueva la parroquia con las guitarras”. “¿No? y ¿cómo se renueva la parroquia?”. Digo “pues con el misterio pascual”. Y me dicen “¿y eso qué es? Nunca hemos oído hablar nosotros del misterio pascual”.

Jóvenes de parroquia que no faltan a la “misa vip” y no tienen ni idea del núcleo mistérico de la fe. Es como si un médico ignorase lo que es un estetoscopio o un profesor lo que es una pizarra.

“¿Queréis que os lo explique? Pues mirad, os voy a llevar a hacer una convivencia a la montaña, conozco una hermana que tiene una casa, y allí voy a llevar a un grupo de los jóvenes responsables”.

Menudo cuento. Vive en un gallinero, dice, pero conoce una “hermana” que no tiene inconveniente en ceder una casa en la montaña para que kikotice a un grupo de “jóvenes responsables”. Todo muy creíble.

Y en esa convivencia les solté el kerigma, les solté el camino…, y se quedaron todos sobrec… y “¡Oye! ¿por qué no empezamos en la parroquia…?” Bien. Dije: “Bueno, si invitáis a gente adulta porque no es cosa para jóvenes”.

No es cosa para nadie que aprecie la lógica y la coherencia, no es cosa para quien no esté dispuesto a consentir que se pisotee su razón y su libre albedrío. No es cosa para jóvenes ni para adultos cristianos.

Pero quiero deciros que estos jóvenes que me acogieron han hecho que hoy el Camino Neocatecumenal esté extendido en toda Italia por haberme acogido a mí sin dinero y sin alforjas. Y a Carmen. Y en ciento cincuenta parroquias, quinientas comunidades, solamente por haberme acogido a mí. Se cumple realmente lo que dice el Evangelio, quien acoge a vosotros a mí me acoge. Y de estos está lleno todo de catequistas: Sicilia, Milán, todo lleno de comunidades, toda Italia, en todas las diócesis. Aparte de que hayan surgido familias en misión. Tenemos cuatro seminarios: el seminario de Roma, tenemos un seminario en Cosenza, tenemos otro seminario en… Bueno,  etcétera.

¡Cómo le gusta presumir de logros mundanos! A ver: los testigos de Jehová son muchos más y más extendidos que los kikos. ¿Significa eso que quien acoge a un testigo acoge al que le envía? Posiblemente, pero, como en el caso de los kikos, el que envía no es más que un charlatán.

Todo lo que Dios ha hecho verdaderamente. Por eso os digo porque tuve hambre y me diste de comer. Bueno ¿porque decía esto? No me acuerdo. No importa.

En efecto, no importa porque es pura farfolla.

Bien, hermanos, pues hoy tenemos aquí una encuentro vocacional, o sea que voy a pedir… no sé… vocaciones si es hay aquí algún joven… Es interesante estos encuentros. Me decía un joven, porque en este encuentro Jesucristo va a pasar por aquí en medio, no sé si por aquí o por allí, y va a decirle a ese joven: tú levántate. No se lo había dicho antes, nunca había sentido la llamada al presbiterado, va a ser en este encuentro que va a decir: tú ponte en pie. Y a esa chica: tú levántate, que te vas a ir a China. Y a esa familia: levantados. 

O sea, el Señor pasa y le dice a Mateo: sígueme. ¿Verdad? Uno que estaba sentado en la mesa de los impuestos, pasa Jesús, lo mira y le dice: tú sígueme. Dejándolo todo le siguió. Pasa, ve a dos que estaban arreglando las redes, dijo: seguidme, y dejando a su padre y las redes le siguieron. Pues aquí va a pasar el señor y va a decir lo mismo, aunque tengas la novia al lado: tú sígueme. Y la novia va a decir: “Oye, ¿qué haces levantao?”. “Hija mía, qué quieres que te diga yo, el que manda manda”.

¿En serio algún akikado se cree que Dios obliga a nadie a levantarse y que gusta de hacerlo de forma sangrante, dolorosa y humillante para la presunta novia?

Por eso este encuentro, aquí, va a cambiar la vida de algunos. Habéis venido aquí tan ingenuamente a escuchar al Kiko y vais a salir transformados. Ojalá diga uno: Ojalá me llame a mí. Yo si me llama, como es Dios no se le puede decir que no, si te llama.

Bien, pues este encuentro es un encuentro que tiene esta dimensión, que es una gracia para todos, por eso… pero antes de empezar, me gustaría… yo hago un canto para comenzar.

Lleva cuarenta minutos dando la tabarra y todavía no ha comenzado.