En la entrada anterior, gracias a un
amable amigo del blog, se refería meticulosa y literalmente la praxis del chupito de leche con miel que realizan durante
la octava de Pascua y en la celebración litúrgica de la Santa Misa (que ellos
jamás llaman Misa, sino Eucaristía), las neo-comunidades tunicadas, es decir, las
que han acabado el Camino.
Era de esperar que apareciese algún
comentarista a asegurar tajantemente que “de
lo que cuentas yo no he visto nunca nada”
(ver aquí). Lo que lleva
a realizar las siguientes hipótesis sobre quien tales cosas afirma:
a)
Es un inmaduro kikokúmeno que no está preparado para
las cosas de los adultos en la fe kikil
b)
Falta a la verdad
c)
Acude a su comunidad con los ojos vendados.
No pudiendo descartarse que se den
las tres hipótesis simultáneamente en el tiempo y en el espacio.
Porque lo que se puede asegurar es la
praxis es la misma en cualquier sitio donde haya una comunidad neocatecumenal con
el Camino finalizado: las mismas túnicas, la misma cruz procesional, la misma menoráh
de pegote en el centro de una mesa, que no altar, adornada con flores, la misma
Biblia forrada en plata, la misma patena para el pan, el mismo cáliz con
pedrería para el vino, el mismo copón de vidrio transparente para el brebaje de
leche con miel.
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| Canto que se canta durante la degustación pascual de leche con miel |
Y, por supuesto, la bendición del
brebaje es la misma, la frasecita que dice el que presenta el brebaje también y
la respuesta del que lo recibe y bebe, también. Y también es el mismo en todas
las comunidades adultas el canto que se canta mientras se degusta el chupito,
antes de la bendición final con la que finaliza la Misa, porque no se olvide que
todo esto sucede durante la Misa que en el Camino llama Eucaristía.
Y es que Kiko el sensibilísimo no
sólo ha dispuesto quienes, cuándo y dónde degustar el chupito de leche con
miel, sino también cómo, incluyendo en el cómo la música ambiental… que es uno
de esos kikokantos reservados para kristianos adultos (es decir, que los que no
han acabado el camino, no lo pueden cantar porque “no les ha sido entregado por sus kikotistas”), pero que honestamente
podría haber sido mejor.
Se supone que esa música ambiental
que ayuda a alcanzar el clímax de la adultez total es la oda 40 de Salomón… eso
dicen en el Camino, pero las diferencias entre la oda 40 de Salomón y el canto
kikil son notorias.
Esta es la auténtica Oda 40 de
Salomón:
1 Como la miel emana de los panales
de abejas,
2 Y la leche fluye desde la mujer
que ama a su niño,
3 Así también fluye mi esperanza
hacia Ti, mi Dios.
4 Como el agua que brota de la
fuente
5 Así de mi corazón brotan las
alabanzas del Amo, mis labios pronuncian alabanzas a Él y mi lengua dice Sus
Salmos,
6 Y mi rostro se exalta con Su
felicidad y mi Espíritu se regocija en Su Amor y mi alma resplandece en
Él:
7 Y al venerarlo confío en Él; y mi
redención en Él está asegurada:
8 Y Su herencia es vida inmortal, y
aquellos que toman parte en ella son incorruptibles. Aleluya.
Obsérvese que en el original no hay
mención a males, ni corazones enfermos, ni temores… será que de lo que abunda
en el corazón, canta la boca; o que de vez en cuando el inconsciente se le
escapa al gurú para manifestar lo que lleva por dentro.






