domingo, 3 de abril de 2022

Tostón publicitario. Pascua 2022 (II)

 

«Bien, hermanos, yo estoy contento de veros, estoy contento de que este encuentro nos anuncia que viene la Pascua del año 2022 (tres patitos, el año de los tres patitos). Pues, ánimo».

En mi opinión es la Cuaresma la que precede y anuncia la Pascua, no el tostón de uno, pero los niñitos necesitan ayuda para enterarse.

A continuación viene lo de siempre, porque el kikismo parece reducir la Pascua a la vigilia pascual y ya, se acabó. Es más, para ellos lo importante es que esa noche pase Cristo -«la Vigilia Pascual es que es una noche llena de expectación escatológica, porque el Señor ha prometido que vendrá»- y se los lleve a todos -«esperamos que él (sic) entre esta noche y nos coja a todos»-, y si la Parusía no se presenta, a esperar al próximo año. Ese es su planteamiento.

Con este punto de partida, Kiko hace lo de siempre: lío. Junta la Parusía con el faraón, la huida de Egipto, presuntas relaciones de causa-efecto que no son tales y falsas citas de la Biblia, como en él es costumbre. En esta ocasión, la falsa cita dice: «Está escrito en la Escritura que no dormirás esta noche, porque el Señor no ha dormido, ha velado para librarte de la esclavitud de Egipto».

No hay tal cosa en la Biblia, pero quién sabe si Kiko se refiera a otra “Escritura”, a los diarios depresivos de categoría superior o a saber a qué.

Y a continuación toca la consabida historia de las cuatro noches: la primera, la de la creación, la segunda, la de la fe, que le sirve para enfatizar que Abraham no hizo lo que en el Camino sí se hace: «"Parte hacia un país que te mostraré... Mira las estrellas en el cielo, así será tu descendencia". Y creyó en Dios y partió; siguiendo a Dios, no pone a Dios a su servicio, sino que camina detrás de un Dios que le habla y le hace una promesa. Sin que pueda instrumentalizar a Dios en su servicio».

La tercera es la noche de la liberación de la esclavitud, que Kiko cuenta tan mal como que asegura que antes de ser liberados, esa noche en que mueren los primogénitos, los esclavos estaban celebrando pesaj. No es así, pesaj conmemora precisamente esa huida de Egipto. Pero los viajes espacio-temporales de Kiko hacen que a veces no sepa en qué tiempo está y mezcle cosas: «En esta noche murieron los primogénitos; estaban celebrando pesaj con el bastón en mano; en esa noche se llevaron la masa de los panes sin levadura, no dio tiempo a fermentar porque salieron deprisa. En esa noche, en que comieron un cordero y pintaron las jambas de las puertas con la sangre del cordero, en esa noche la muerte pasa saltando -pesaj- pasa saltando donde ve la sangre del cordero. Como decía Melitón de Sardes: "Oh muerte, ¿por qué te espanta ese cordero, qué viste allí?" La muerte saltaba y andaba a otra casa y mataba. En esta noche se abre el mar: la luna estaba llena y vio el mar, símbolo de la muerte, que se abre cuando la gente llega al mar que les cierra el paso. El faraón llega al encuentro del ejército, han visto un milagro: el mar se ha abierto.

Hay personas descendientes de ese pueblo, que en la noche de Pascua de este año 2022 se reunirán en familias y celebrarán el seder pascual».

¡Menuda bola! A ver si acierto a despiezarla.

Primero. La descendencia de Abraham no son precisamente los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto, por lo que poco interés tiene lo que hagan o dejen de hacer los que no son descendencia de Abraham.

Segundo. Ya me sorprendería a mí que los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto celebren pesaj en una fecha distinta al 14 de nisan que este año no cae precisamente la misma noche de la vigilia pascual.

Pero como a Kiko la realidad no le va a estropear el cuento, suelta un rollo sobre lo que hacen los de otra religión que nada tiene que ver con la Pascua cristiana. Que si pesah -esta vez con h- por aquí, que si ritual por allá, que si una copa lujosa, que si una berakah… Lo de la berakah lo transcribo literalmente porque es para nota: «Harán [los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto] una berakah, una bendición de la que nace el cáliz de nuestra Eucaristía».

Ninguneo total a que el único motivo por el que en la Eucaristía hay un cáliz es que Cristo lo instituyó así. La Eucaristía no se hace por rememorar el éxodo, se hace en memoria de Cristo.

Y sigue la cosa con shemá por aquí, zikaron por allí, hagadá por acullá… todo aderezado de párrafos en los que uno muy sensible se pone en el lugar de Dios. Por ejemplo: «esa misma noche Yo pasaré en medio de vosotros. Porque mi brazo no se ha acortado, ese brazo que destruyó el poder más grande de la tierra, Egipto».
«Cuando lleguéis a esta tierra de libertad haréis un memorial, tendréis una liturgia por familias y me daréis gloria y alabanza. Mi brazo no se ha acortado. Esa noche te prometo que pasaré de nuevo en medio de ti, y te daré la misma libertad que te di esa noche, para liberarte de la esclavitud del faraón y llevarte a una tierra de libertad. Has visto mi acción; esta noche la volverás a ver. El que se halle en esclavitud en esa noche que venga a hacer Pascua, que paso Yo en medio de vosotros. Quien se encuentre en angustia, que pase a la felicidad; el que se encuentre en pecado que pase a la gracia».

No solo es malo que pretenda que es Dios quien habla por su boca, es que además dice cosas contrarias a la doctrina, como lo de pasar a la gracia solo por acudir a una kikada, sin confesión que valga.

O como lo siguiente:
«En este contexto nace verdaderamente la Eucaristía cristiana. Pero este
diseño que Dios hizo con el pueblo de Israel, era para nosotros. Ya Israel dejaba un puesto libre en la mesa porque había entendido que todo esto era una preparación para el Mesías, que debía venir a hacer el verdadero Éxodo: Llevar a la humanidad a la inmortalidad.
Cristo celebra el seder pascual, en el que anticipa el sacramento de la
Eucaristía en el memorial de la pascua judía. Dirá que este pan significa la salida de Egipto, que Dios rompe la esclavitud.

Dos mil años lleva la Iglesia afirmando que lo que Cristo dirá es que es su cuerpo entregado por nosotros, ha tenido que llegar Kiko para corregir el despiste eclesial.

Pero se le presenta un problema, porque ni pesaj, ni seder, ni hagadá que valga mencionan un cáliz sacrificial lleno con la sangre de la víctima propiciatoria. Eso es una absoluta y radical novedad del Cristianismo, como lo es también afirmar que el pan ázimo de la huida es su cuerpo, de nuevo una imagen sacrificial.

Así que Kiko, en un nuevo ejercicio de retorcimiento espacio-temporal se afana por relacionar la entrada en la tierra prometida con la nueva Alianza sellada con la sangre de Cristo y no quiere darse cuenta de que en ese caso, sus queridos hermanos mayores jamás han entrado en la tierra prometida, puesto que no han aceptado esa Alianza nueva.

«Esta copa de la Sangre de la Alianza -porque la Alianza debe ser sellada con sangre- "esta es mi Sangre". La entrada de nuestra humanidad en la tierra prometida no está sellada con sangre de machos cabríos o de corderos como lo estaba el primer pacto, sino con su propia Sangre. Es decir, el juramento que Dios hace sobre nuestra salvación fue hecho con la Sangre de Cristo derramada por nosotros; de forma que si alguno duda del amor de Dios "aquí está la Sangre de Cristo para ti". No es la sangre de un macho cabrío o de un cordero: es Cristo mismo quien derramó su Sangre para que el Padre te introduzca en su casa. La Sangre de Cristo tiene el verdadero valor de santificarte, de purificar nuestros pecados».

Este hombre tiene algo contra el Sacramento de la Reconciliación, no hace más que buscar vueltas para declararlo caduco e inservible.

«En esta Pascua os invitamos a volver al cáliz donde sea posible. Ya en
Madrid y en muchas partes las comunidades ya habéis retomado el vino. Esperamos que en el tiempo pascual todos los hermanos puedan ya celebrar con el pan y el vino».

Pues qué curioso, porque en Madrid y en muchas partes sigue la obligación de estar con la mascarilla puesta en los sitios cerrados. ¿Qué sentido tiene la mascarilla si luego todos beben del mismo copón?

 

viernes, 1 de abril de 2022

Tostón publicitario. Pascua 2022 (I)

 

Es usual que la primera versión de cada tostón publicitario tenga lugar en Roma y la segunda en Madrid. Este año 2022, que Kiko llama «el año de los tres patitos», no ha sido la excepción a la regla (Roma el 20 de marzo y Madrid el 29).

Como tampoco es una excepción a la regla que Kiko trate a los oyentes como a niñitos, o quizá como a bobalicones.

Imagen graciosa para niñitos

Quizá por eso tras años y años dedicados a denostar a los religiosos de misa de 12 y a declarar que la parroquia no salva ni sirve y que hay que reconstruir las parroquias -la neoesteikika es importante, aunque se hunda el suelo- y tal y tal, ahora resulta que Kiko siempre ha sido muy devoto de los santos y de la religiosidad popular. 

En suma, toca intento de blanqueo del CNC.

Y este tostón publicitario de Pascua arranca con la noticia de la canonización del beato Carlos de Foucauld.

«Este acontecimiento es una buena noticia no solamente para mí, sino para todo el Camino, porque fueron tres los santos, y los tres son franceses, que me llevaron a las barracas y me acompañaron en Palomeras Altas: Santa Teresita de Lisieux, Santa Isabel de la Trinidad y Carlos de Foucauld, que todavía no era ni beato ni santo. Ahora lo van a canonizar el 15 de mayo».

Unas veces cuenta que fue la complicada situación familiar de la cocinera que había en casa de sus padres la que le impulsó a irse a las chabolas, otras veces fue porque había notado un soplo en el cogote, en esta ocasión, toca que fue llevado de la mano por dos santas y un monje trapense que posteriormente fue ordenado sacerdote.

«En el mensaje que me dijo la Virgen: “Hay que hacer comunidades como la Santa Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo”, en las barracas la humildad la representaba Carlos de Foucauld, la sencillez, Teresita de Lisieux y la alabanza, Sor Isabel de la Trinidad».

Sin embargo, lo que cuentan los loros adiestrados es lo que se dice en los mamotretos. A saber: la humildad es el precatecumenado, desde las kikotesis iniciales hasta el segundo estropicio, la sencillez son las etapas intermedias del camino que no lleva a ninguna parte y la alabanza es la etapa fina de la elección y el seguir de por vida asidos al tacatá como los niños que están en proceso de aprender a andar.

Y como a Kiko le encanta hablar de sí mismo…

«Cuando estaba en Bellas Artes, al padre Aguilar, un dominico del convento de Atocha, le dieron una beca de la fundación Juan March, y me invitó, junto con otros tres, a realizar un viaje por toda Europa para conocer la relación entre el arte protestante y el arte católico. Antes de empezar el viaje, hicimos un retiro en el desierto de los Monegros, que está en Aragón, y allí, que hay una parte muy desértica, con una serie de grutas, y allí estaba, por casualidad, el padre Voillaume, que es el fundador de los hermanitos de Foucauld».

El narcisismo de Kiko se la ha jugado. No existe ninguna orden que se llame Hermanitos de Foucauld, afortunadamente. Carlos de Foucauld se escandalizaría si en lugar de mirar a Cristo se le pone a él como centro y figura a seguir.

«Él estaba con unos profesos. Allí me fui a rezar a la gruta de San Pancracio. El padre Voillaume puso en mis manos las obras de Carlos de Foucauld. Yo me quedé sorprendido al ver en ella que todo estaba basado en el tiempo escondido de la Familia de Nazaret. Hacía un eco de lo que yo había recibido de la Virgen.
Varios años más tarde, convencido de que Jesucristo estaba en medio de los pobres, me fui a las barracas de Palomeras, no para hacer asistencia social ni para anunciar nada ni para predicar el Evangelio, quería, como Carlos de Foucauld vivir a los pies de Cristo Jesucristo (sic), entre los más pobres, quería vivir una espiritualidad monacal, silenciosa, de contemplación al misterio de Cristo entre los hombres. 

Mi ideal era la espiritualidad de Carlos de Foucauld, que estaba basada toda sobre la vida oculta de Jesús en Nazaret, de vivir allí en silencio. Pero allí, en las barracas, me encontré que Dios tenía otro proyecto para mí.

Así que no tuvo más remedio el pobrecito que someterse a viajar en jet privado, a alojarse en hoteles de muchas estrellas, a darse banquetes y comilonas… Planes de Dios que hay que aceptar, ya se sabe.

«Carlos de Foucauld, después de vivir seis años en un monasterio trapense en Francia, fue a Israel, tenía ilusión de que en el Monte de las Bienaventuranzas, quería que hubiera allí una capilla con la presencia real de Cristo, de Jesús sacramentado. Vivir allí como un desierto, como un monje, adorando el Santísimo Sacramento. Una familiar suya le ayudó a comprar el terreno, pero eran árabes y lee (sic) estafaron, y le robaron todo, no pudo realizar su sueño».

Cuando deja la Trapa, Carlos se instala en Nazaret, donde es contratado por las hermanas clarisas. Pero la bola de cristal de Kiko le permite saber no solo dónde hubiera querido instalarse, sino también sus intenciones. En cuanto al comentario racista sobre los árabes estafadores, nada nuevo, los de Nigeria son negros y los árabes… eso.

«Sin embargo, nosotros lo hemos cumplido, con la construcción en el Monte de la Bienaventuranzas de una capilla donde constantemente está expuesto el Señor. Encima de la capilla he hecho una escultura que representa a Jesucristo predicando el sermón de la Montaña, y debajo está el Santísimo en exposición permanente. Se ha realizado así el deseo de Carlos de Foucauld, un santo que siempre ha estado muy cerca de mi vida y que en este tiempo Pascual será canonizado. Damos un aplauso a Carlos de Foucauld».

En sus escritos de lo que fue su estancia en Israel, Carlos cuenta cómo encontró lo que su alma ansiaba: “En mi cabaña de madera, a los pies del Sagrario de las Clarisas, en mis días de trabajo y mis noches de oración, encontré tan bien lo que buscaba que es evidente que Dios me preparaba ese lugar”. Dudo que una domus pretenciosa que trata de competir con un hotel muy estrellado sea cumplir el sueño de Carlos de Foucauld, pero es que Kiko no se distingue por su empatía hacia el otro.