«Bien, hermanos, yo estoy contento de veros, estoy contento de que este encuentro nos anuncia que viene la Pascua del año 2022 (tres patitos, el año de los tres patitos). Pues, ánimo».
En mi opinión es la Cuaresma la que precede y anuncia la Pascua, no el tostón de uno, pero los niñitos necesitan ayuda para enterarse.
A continuación viene lo de siempre, porque el kikismo parece reducir la Pascua a la vigilia pascual y ya, se acabó. Es más, para ellos lo importante es que esa noche pase Cristo -«la Vigilia Pascual es que es una noche llena de expectación escatológica, porque el Señor ha prometido que vendrá»- y se los lleve a todos -«esperamos que él (sic) entre esta noche y nos coja a todos»-, y si la Parusía no se presenta, a esperar al próximo año. Ese es su planteamiento.
Con este punto de partida, Kiko hace lo de siempre: lío. Junta la Parusía con el faraón, la huida de Egipto, presuntas relaciones de causa-efecto que no son tales y falsas citas de la Biblia, como en él es costumbre. En esta ocasión, la falsa cita dice: «Está escrito en la Escritura que no dormirás esta noche, porque el Señor no ha dormido, ha velado para librarte de la esclavitud de Egipto».
No hay tal cosa en la Biblia, pero quién sabe si Kiko se refiera a otra “Escritura”, a los diarios depresivos de categoría superior o a saber a qué.
Y a continuación toca la consabida historia de las cuatro noches: la primera, la de la creación, la segunda, la de la fe, que le sirve para enfatizar que Abraham no hizo lo que en el Camino sí se hace: «"Parte hacia un país que te mostraré... Mira las estrellas en el cielo, así será tu descendencia". Y creyó en Dios y partió; siguiendo a Dios, no pone a Dios a su servicio, sino que camina detrás de un Dios que le habla y le hace una promesa. Sin que pueda instrumentalizar a Dios en su servicio».
La tercera es la noche de la liberación de la esclavitud, que Kiko cuenta tan mal como que asegura que antes de ser liberados, esa noche en que mueren los primogénitos, los esclavos estaban celebrando pesaj. No es así, pesaj conmemora precisamente esa huida de Egipto. Pero los viajes espacio-temporales de Kiko hacen que a veces no sepa en qué tiempo está y mezcle cosas: «En esta noche murieron los primogénitos; estaban celebrando pesaj con el bastón en mano; en esa noche se llevaron la masa de los panes sin levadura, no dio tiempo a fermentar porque salieron deprisa. En esa noche, en que comieron un cordero y pintaron las jambas de las puertas con la sangre del cordero, en esa noche la muerte pasa saltando -pesaj- pasa saltando donde ve la sangre del cordero. Como decía Melitón de Sardes: "Oh muerte, ¿por qué te espanta ese cordero, qué viste allí?" La muerte saltaba y andaba a otra casa y mataba. En esta noche se abre el mar: la luna estaba llena y vio el mar, símbolo de la muerte, que se abre cuando la gente llega al mar que les cierra el paso. El faraón llega al encuentro del ejército, han visto un milagro: el mar se ha abierto.
Hay personas descendientes de ese pueblo, que en la noche de Pascua de este año 2022 se reunirán en familias y celebrarán el seder pascual».¡Menuda bola! A ver si acierto a despiezarla.
Primero. La descendencia de Abraham no son precisamente los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto, por lo que poco interés tiene lo que hagan o dejen de hacer los que no son descendencia de Abraham.
Segundo. Ya me sorprendería a mí que los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto celebren pesaj en una fecha distinta al 14 de nisan que este año no cae precisamente la misma noche de la vigilia pascual.
Pero como a Kiko la realidad no le va a estropear el cuento, suelta un rollo sobre lo que hacen los de otra religión que nada tiene que ver con la Pascua cristiana. Que si pesah -esta vez con h- por aquí, que si ritual por allá, que si una copa lujosa, que si una berakah… Lo de la berakah lo transcribo literalmente porque es para nota: «Harán [los descendientes de ese pueblo que murió en el desierto] una berakah, una bendición de la que nace el cáliz de nuestra Eucaristía».
Ninguneo total a que el único motivo por el que en la Eucaristía hay un cáliz es que Cristo lo instituyó así. La Eucaristía no se hace por rememorar el éxodo, se hace en memoria de Cristo.
Y sigue la cosa
con shemá por aquí, zikaron por allí, hagadá por acullá… todo aderezado de
párrafos en los que uno muy sensible se pone en el lugar de Dios. Por ejemplo: «esa misma noche Yo pasaré en medio de vosotros.
Porque mi brazo no se ha acortado, ese brazo que destruyó el poder más grande
de la tierra, Egipto».
«Cuando lleguéis a esta tierra de libertad haréis un
memorial, tendréis una liturgia por familias y me daréis gloria y alabanza.
Mi brazo no se ha acortado. Esa noche te prometo que pasaré de nuevo en medio
de ti, y te daré la misma libertad que te di esa noche, para liberarte de la
esclavitud del faraón y llevarte a una tierra de libertad. Has visto mi acción;
esta noche la volverás a ver. El que se halle en esclavitud en esa noche que
venga a hacer Pascua, que paso Yo en medio de vosotros. Quien se encuentre en
angustia, que pase a la felicidad; el que se encuentre en pecado que pase a la
gracia».
No solo es malo que pretenda que es Dios quien habla por su boca, es que además dice cosas contrarias a la doctrina, como lo de pasar a la gracia solo por acudir a una kikada, sin confesión que valga.
O
como lo siguiente:
«En este contexto nace verdaderamente la Eucaristía
cristiana. Pero este
diseño que Dios hizo con el pueblo de Israel, era para
nosotros. Ya Israel dejaba un puesto libre en la mesa porque había entendido
que todo esto era una preparación para el Mesías, que debía venir a hacer el
verdadero Éxodo: Llevar a la humanidad a la inmortalidad.
Cristo celebra el seder pascual, en el que anticipa el
sacramento de la
Eucaristía en el memorial de la pascua judía. Dirá que este pan significa la
salida de Egipto, que Dios rompe la esclavitud.
Dos mil años lleva la Iglesia afirmando que lo que Cristo dirá es que es su cuerpo entregado por nosotros, ha tenido que llegar Kiko para corregir el despiste eclesial.
Pero se le presenta un problema, porque ni pesaj, ni seder, ni hagadá que valga mencionan un cáliz sacrificial lleno con la sangre de la víctima propiciatoria. Eso es una absoluta y radical novedad del Cristianismo, como lo es también afirmar que el pan ázimo de la huida es su cuerpo, de nuevo una imagen sacrificial.
Así que Kiko, en un nuevo ejercicio de retorcimiento espacio-temporal se afana por relacionar la entrada en la tierra prometida con la nueva Alianza sellada con la sangre de Cristo y no quiere darse cuenta de que en ese caso, sus queridos hermanos mayores jamás han entrado en la tierra prometida, puesto que no han aceptado esa Alianza nueva.
«Esta copa de la Sangre de la Alianza -porque la Alianza debe ser sellada con sangre- "esta es mi Sangre". La entrada de nuestra humanidad en la tierra prometida no está sellada con sangre de machos cabríos o de corderos como lo estaba el primer pacto, sino con su propia Sangre. Es decir, el juramento que Dios hace sobre nuestra salvación fue hecho con la Sangre de Cristo derramada por nosotros; de forma que si alguno duda del amor de Dios "aquí está la Sangre de Cristo para ti". No es la sangre de un macho cabrío o de un cordero: es Cristo mismo quien derramó su Sangre para que el Padre te introduzca en su casa. La Sangre de Cristo tiene el verdadero valor de santificarte, de purificar nuestros pecados».
Este hombre tiene algo contra el Sacramento de la Reconciliación, no hace más que buscar vueltas para declararlo caduco e inservible.
«En esta Pascua os invitamos
a volver al cáliz donde sea posible. Ya en
Madrid y en muchas partes las comunidades ya habéis
retomado el vino. Esperamos que en el
tiempo pascual todos los hermanos puedan ya celebrar con el pan y el vino».
Pues qué curioso, porque en Madrid y en muchas partes sigue la obligación de estar con la mascarilla puesta en los sitios cerrados. ¿Qué sentido tiene la mascarilla si luego todos beben del mismo copón?






