sábado, 6 de mayo de 2017

¡Ay de aquel que escandalice!




El Camino adopta una actitud hacia todo lo sacramental que de siempre ha provocado en mí recelo y desagrado.

Al principio observaba con sorpresa la forma en que se comportaban los neocatecúmenos en relación a los Sacramentos, fue bastante tiempo después cuando el estupor por lo que consideraba un proceder inadecuado creció y dio paso al escándalo.

Desde el principio sentí desagrado por la forma en que "había que" comulgar en la Comunidad: sentados. Porque que no se te ocurriese proponer cambios sobre lo que había dispuesto Kiko. Eso sí, haciendo el paripé con las manitas juntas a la altura del pecho, pero sin mover el culo del metacrilato.

Desde el principio pensé que el desorden que se forma en el Camino en torno a la pila o piscina bautismal (en mi comunidad, siempre fue pila) degradaba el Sacramento en favor del acto social.

Desde el principio me costó entrar en las folclóricas celebraciones penitenciales, bulliciosas, ruidosas, cansinas, nada propicias para el recogimiento y la intimidad.

Desde el principio el desorden que se permite en el rito de la paz, con todos deambulando de un lado a otro repartiéndo ósculos a diestro y siniestro, me pareció más propio de un juego de párbulos que de adultos participantes en una liturgia santa.

En esa época éramos una comunidad relativamente numerosa, motivo por el que teníamos asignada  la sala más amplia de las disponibles, que también era de las  peor acondicionadas. Un sitio a todas luces impropio para "la dignidad" de los tunicados, pero tal era el sitio que nos dejaban para que, sobre un tablón sostenido por dos caballetes, se realizase el milagro de la Eucaristía. Eran los días en los que el ajuar de la comunidad era prestado, hasta que fuésemos adquiriendo el propio.

El sacerdote, en cambio, no era prestado, era un hombre bueno que aceptó caminar con nosotros. En sus homilías, en ocasiones, nos hablaba de su estancia de años en una islita del Pacífico, del desvelo con que los lugareños embellecían y cuidaban del templo... nada que ver con la realidad que nosotros vivíamos, en la que el ajuar tenía que ser diseño kikil tanto si te gustaba como si no, que no estábamos allí para disertar sobre arte.

Utillería "sabatina"
Pasaron los años y la comunidad adquirió toda la utillería kika: el caballete del kikono, el kikono oficial, los jarrones, la cruz procesional, el trono del sacerdote, la alfombra, los libros, el atrilillo desmontable, los cubreatriles, las casullas, los portacirios, la falsa janukia con un brazo de más, el incensario, etc., etc. Por el camino, dejamos de ser una comunidad grande, pese a las fusiones, por lo que se nos trasladó a una sala más pequeña pero igualmente destartalada, tanto o más inapropiada para las "dignísimas" túnicas que la primera. Pero no había otra cosa, de modo que he visto procesionar a los tunicados para entrar ordenadamente en dicha indigna sala, en un rincón de la cual se amontonaban los maletines negros en los que habían llegado las túnicas.

Para entonces ya me había escandalizado la impiedad y el desprecio de algunos neocatecúmenos hacia los Sacramentos. El caso más sangrante fue el de un adúltero que ni faltaba a la 'uka' ni se abstenía de comulgar. El adúltero adulteraba y a continuación comulgaba, sin ningún problema, que aquello que él hacía era parte del ritual social de la comunidad. Y la esposa, que sabía de las infidelidades de su marido, se callaba. Ni le paraba los pies ni tampoco se lo comunicaba al sacerdote, para que éste supiese lo que estaba sucediendo ante sus narices.

Cuando tras años manteniendo dicho proceder, decidieron comentarlo en una convivencia de mes, a mí me resultó aberrante además de escandaloso. Se puede ser cristiano y pecador, pero si se es cristiano, no se puede ir a comulgar después de haber adulterado. Ni se puede consentir que el marido sume al pecado el sacrilegio, si es que crees que Dios está en ese pedazo de pan ácimo.

No pretendo saber lo que creían o dejaban de creer estos dos, sé lo que hacían. Y su obrar no era propio de cristianos. Y escandalizaban.

jueves, 4 de mayo de 2017

Paso del shemá (XVII)


 (En el centro, bien visible para todos, se coloca un gran crucifijo)
Es decir, se coloca el crucifijo procesional marca ACME, digo, diseño kikil, porque no vale ningún otro.
«KERYGMA
En esta realidad de la que hemos hablado y en la que hemos comenzado a vernos a nosotros mismos, me gustaría antes de la cena y de la forma más breve posible, anunciaros a Jesucristo.
Como os decía antes, este camino es un camino de descenso, de kenosis; los siete escalones que están en la piscina de nuestro Bautismo expresan esta kenosis que nuestro señor Jesucristo ha hecho por nosotros y que canta san Pablo en el himno que dice que Jesús no ha tenido en cuenta su dignidad de Dios, sino que se despojó a sí mismo asumiendo la condición de hombre y haciéndose hombre se humilló hasta la muerte, y qué muerte, muerte de malhechor, muerte de cruz. Esta kenosis que ha cumplido nuestro señor Jesús, que es lo que se llama el Misterio de la Pascua de Jesucristo, debe ser realizado por cada uno de nosotros a través de este camino catecumenal.»
Lo quieras o no lo quieras; es una obligación y los kikotistas están para asegurarse de que cada catecúmeno pasa por la cruz, la humillación y la muerte... las veces que haga falta. 
«El Cristianismo no es una teoría: nosotros no avanzamos hacia una teoría ni hacia ningún tipo de teología, sino que avanzamos hacia un hecho. El Cristianismo es fundamentalmente una praxis, es algo que se experimenta verdaderamente, realmente, porque este Jesucristo que ha sido clavado en la cruz, que ha muerto y que Dios ha resucitado, que se apareció primero a Pedro, como dice san Pablo, luego a los once (faltaba Judas) y después a más de 500 hermanos a la vez y por último al mismo san Pablo y de estos 500 que habían visto y tocado a Jesús algunos todavía vivían, este Jesús no es un mito, no es una idea. El Cristianismo es precisamente un encuentro con una persona, porque Jesús es una persona, porque este Jesús que estaba muerto y que ha resucitado, Dios le ha elevado por encima de todo poder, toda virtud y toda dominación, lo ha hecho Kyrios y Señor de todos, en Él se llevó a cabo el juicio sobre el pecado y sobre el mundo.
Ser cristiano no significa adherirse a una ley, a una superley, ni es una idea, ni siquiera una forma de ser; ser cristiano significa encontrarse con este Jesús que ha sido constituido por Dios, Espíritu vivificante y que es capaz de donarte una nueva existencia.
Me gustaría deciros algunas cosas que puedan ayudaros a hacer presente en vosotros una realidad, una realidad que, precisamente porque está presente, se hace carne en nosotros cuando es proclamada, cuando es escuchada y aceptada.
Lo que más me impresiona es saber que la salvación de los hombre viene por la predicación, por esto hoy la Iglesia descubre que su primera tarea es evangelizar. Está claro que la Iglesia no evangeliza sólo con palabras, con esta tromba que son los apóstoles que anuncian la Buena Nueva, sino que también sella esta realidad que el anuncio crea en nosotros con los Sacramentos, con los signos (mayúscula en el original, tal vez porque el ponente no capta la diferencia entre signo y Sacramento).
Veis así como el Bautismo (minúscula en el original) viene después: primero se da la fe y después el Bautismo sella esta realidad, como la circuncisión selló la fe de Abraham.»
En resumen, en el kikianismo lo importante es la “fe kikil” que se adquiere a través del oído mientras se calienta silla de metacrilato, y el Sacramento es sól la forma de oficializar lo que pre-existe, pero que no da la Gracia de ser hijo de Dios. Obviamente lo importante es lo que da la fe, no el reconocimiento oficial de la misma. ¿Se entiende?
«Probablemente todos vosotros que estáis aquí estáis agobiados, con montones de problemas, de actitudes neuróticas. No sé como sois.»
Pero no saberlo no le va a impedir hacer juicios de intención sobre lo que no sabe.

«El kerygma tiene el poder de liberaros porque hace presente un hecho, una praxis, una realidad que es verdad, porque así como es cierto que Jesús es el Salvador y que quien cree en Él, como aquella mujer que le toca la orla del manto, queda sanado y así como Jesús pasa y da la vida a Lázaro y da la vida a la hija de Jairo, hace caminar a un cojo y da la vista a un ciego, sucede que tantísimos otros, que han pasado junto a Él y que estaban presentes, no han recibido absolutamente nada.
¿Qué es esta Buena Nueva que Jesús resucitado, después de soplar sobre los apóstoles y darles su Espíritu que inaugura una nueva realidad, una nueva era, les dice que anuncien, enviándoles a recorrer el mundo, para salvar al mundo?
Yo soy esclavo de este anuncio, estoy encadenado a este anuncio que me hace recorrer el mundo continuamente. Porque la tarea fundamental de la Iglesia es evangelizar, es decir, anunciar constantemente con los hechos que tienen lugar en nostros, con la palabra, con todo el ser, la Buena Noticia, porque Jesús no ha muerto sólo para mí y para ti en la cruz, sino que ha muerto por todo el género humano. Esta nueva realidad que la humanidad ha adquirido en Jesucristo resucitado debe ser anunciada a toda la humanidad porque para ella ha resucitado Cristo.
¿En qué consiste este Misterio de Jesucristo?
Os decía ayer que para que podamos daros a vosotros hoy, ahora, no mañana, esta resurrección, para que este acontecimiento puede llegar a vosotros ahora, porque todos nosotros ahora podemos quedar inundados del Espíritu Santo, para que vuestro Bautismo pueda crecer por la predicación de la Buena Noticia, es preciso antes de nada creer en este anuncio. ¿Qué es lo que debemos creer?»
Ojo a la falacia: lo importante no es creer en Dios, sino creer en "este anuncio". Así el instrumento inútil se erige en fin último de todo, usurpando el lugar que no le corresponde.
«Entonces, he querido poner aquí en medio de nosotros una cruz muy grande, porque una de las cosas que más me ha ayudado en mi conversión, me sucedió un día que estaba andando a una iglesia para escuchar a un predicador de Cursillos de Cristiandad. Lo que más me impactó fue un gran crucifijo que estaba detrás de él, porque no escuché nada de lo que dijo el cura, sólo miraba aquel Cristo. Algo me decía que lo que yo veía en ella, en aquella escultura de Cristo a tamaño natural, era verdad, que aquella forma de amar expresada por Cristo en la cruz era en modo absoluto la verdad. Más tarde he entendido la palabra de san Pablo que dice: lo que nosotros os anunciamos no está lejos de vuestro corazón y de vuestra boca.
En la catequesis bautismal que tiene lugar entre Cristo y Nicodemo, Nicodemo pregunta: ¿Cómo es posible nacer de nuevo? Jesús le había dicho: si tú no naces de nuevo no podrás entrar en el Reino de Dios. Nicodemo es un hombre viejo y no entiende este lenguaje. ¿Cómo es posible para un hombre viejo nacer de nuevo? ¿Tal vez debo entrar de nuevo en el seno de mi madre para ser gestado? (Es precisamente lo que os decimos a vosotros, hay que iniciar una gestación en el seno de vuestra madre, que es la Iglesia)»
Por eso quienes se apartan de la Iglesia para dedicar su vida a la comunidad, acaban malogrados.
«Jesús le responde con un discurso un poco extraño: así como el viento va donde quiere y nadie le puede atrapar, sino sólo escuchar su rumor y no sabes de donde viene ni a donde va, así son los que nacen del Espíritu, porque quien no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino.
Antes de nada Jesús le explica qué significa ser un hombre que nace del Espíritu y le pone una contraposición entre el viendo y lo que no es el viento. Si vosotros pensáis en vuestra vida, es decir, en la vida de personas que no han nacido de Dios, de personas de la carne, vosotros descubris que es exactamente al contrario de lo que dice Jesucristo del viento. Ningún hombre quiera andar donde no sabe, ni venir de donde no sabe, cada uno de nosotros proyecta y diseña su propia existencia: programa su matrimonio y toda su vida se proyecta en esa dirección, programa tener un trabajo estable, programa tener hijos o no tenerlos, constantemente programa su vida.»
Para este tipo pensar qué vas a hacer de comida ya es proyectarse y, por lo tanto, propio de hombres de la carne. Claro, como él improvisa sobre la marcha según el restaurante al que le invitan… Pero en la publicidad pascual de este año bien que se proyectaba disponiendo que la Pascua la iba a pasar en la domus y que después iba a "kovertir" obispos.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Recordatorio a los hermanos del Camino




Tal vez sea conveniente recordar a los hermanos neocatecumenales que tanto tiempo pasan en este blog, que la Conferencia Episcopal Española ha dispuesto que desde el primer domingo de la Cuaresma 2017 (y ya está bien avanzada la Pascua), se utilice la nueva versión del Misal romano, versión que corrige ciertas expresiones para ajustar las palabras concretas que recita el sacerdote, que actúa in Persona Christi, a aquellas que los Evangelios refieren que fueron pronunciadas por Jesús.


Verdad es que no existe ninguna tradición que permita suponer que en la institución de la Eucaristía, Cristo pronunciase cantando la fórmula de la consagración, y sin embargo, en la Iglesia existe una larga y hermosa tradición de cantar la plegaria eucarística, por hacerla más armoniosa y así facilitar a la asamblea la predisposición adecuada al Misterio incomparable que va a tener lugar.

También es cierto que resulta sumamente dudoso que Jesús emplease el latín en la intimidad con sus discípulos. Y sin embargo, por razones históricas, ese ha sido el idioma de la Iglesia durante siglos.

Pero ya no es el caso. En el siglo XXI en cada nación se celebra la Misa en la lengua vernácula propia, cantada o recitada según la solemnidad que se dé a la liturgia. Lo que no es objeto de adecuación a los tiempos y lugares es que en todos sitios la Misa debe de celebrarse conforme a los libros litúrgicos aprobados por la Conferencia Episcopal local. Y aquí, en España, la CEE ha dispuesto las palabras concretas de la plegaria eucarística, en obediencia a lo expresado por Benedicto XVI…

…pero tal vez los kikos tunicados, que en lugar de disfrutar cada día de Pascua, la viven con agobio y trajín, preocupados por el qué dirán sus amadísimos hermanos y ocupados en lavar y planchar sus vestiduras blancas, no se hayan enterado y por eso no han apremiado a Kiko, sumo gurú al que prestan más atención que al Papa, mucha más, para que corrija el texto de los gorgoritos que el presbi que les ejecuta el ritual del brebaje mágico canta en la plegaria eucarística.

A las pruebas gráficas me remito, que están tomadas del secreto ritual de las 'ukas' pascuales para tunikados.
 

lunes, 1 de mayo de 2017

El "show folclórico" de las Eucaristías pascuales del Camino



 
En multitud de ocasiones se ha explicado a los hermanos neocatecumenales de forma clara, concisa y sin mala interpretación posible el alcance exacto de las licencias autorizadas en sus celebraciones eucarísticas a puerta cerrada.
 
Un negro, de Nigeria
Es posible que la primera vez que recibieron instrucciones de obligado cumplimiento sobre el particular, fuese en la famosa carta del cardenal Arinze, que es un negro de Nigeria. Pero es obvio que ese cardenal negro y nigeriano no se puso a impartir instrucciones por su cuenta ni en su propio nombre, sino que lo hizo por encargo del Papa. De hecho en aquel 2005 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos estaba analizando la praxis litúrgica pseudo-festiva del CNC.
 
Pero para que nadie piense que aquí se cuenta lo que no es, mejor leerlo con las palabras del líder:
 
«A todo esto la Congregación del Culto nos llama y hemos tenido una reunión el día 11 (os acordáis que habéis hecho en todo el mundo una vigilia rezando toda la noche, con la adoración al Santísimo). ¿Y qué pasó? Estaba el Cardenal Arinze, que es negro, de Nigeria, conoce muy poco el Camino porque hay muy pocas comunidades en Nigeria y en la diócesis donde él estaba no había comunidades; estaba Mons. Sorrentino que han nombrado Arzobispo de Asís, en Italia, y estaban los expertos, un tribunal; nos leyeron en dos páginas lo que dice la Congregación sobre los temas a tratar: sobre el eco de la Palabra, etc. Y, maravillosamente, al final, decía… La liturgia de la Iglesia Católica tiene unas normas y toda la Iglesia tiene que atenerse a estas normas; si por cualquier circunstancia un grupo o una Conferencia Episcopal, pide una exención, la Congregación tiene la misión de estudiarlo y tiene autoridad para decir si se permite o no. En el caso de que la Congregación viera que hay razones de peso, entonces se somete al Santo Padre que es quien al final tiene que decidir sobre las normas de la Iglesia. Entonces, al final este escrito decía que la Congregación había decidido someterlo al Papa.» (22 de Noviembre de 2005, publicidad de Adviento del CNC)
 
Ergo, cuando el 1 de Diciembre de ese mismo 2005 el cardenal Arinze, tan negro y tan nigeriano, escribe a los iniciadores del CNC, lo hace para trasladarles las disposiciones papales, pues fue Benedicto XVI quien a poco de ser nombrado Papa, tomó la decisión sobre lo que se le autorizaba y lo que no se le autorizaba al Camino.
 
En el CNC, en un ejercicio de tergiversación incomprensible dado lo respetuosos que son con la verdad, invariablemente se presentan las disposiciones transmitidas en aquella carta (se les ordena abrir las puertas y que las “ukas” sean parte de la pastoral sacramental de la parroquia, se limitan moniciones y ecos y se regula la forma de recibir la comunión) como ocurrencias particulares del negro y nigeriano cardenal Arinze, que no sabía casi nada del Camino.
 
Manda el de la derecha
Nada más lejos de la realidad. El cardenal no escribió en su nombre ni por su cuenta, sino que lo hizo en razón de su cargo de entonces, transmitiendo las disposiciones del Papa Benedicto VI, que algo debía saber del Camino.
 
Sabido es que no ha habido audiencia de los últimos dos Papas con el CNC en que éste no haya sido conminado a preservar la unidad en la Iglesia, a someterse y prestar servicio a la misma y a respetar en todo los libros litúrgicos y su propio estatuto.

Y tal vez sea conveniente informar a los hermanos neocatecumenales que ni en los libros litúrgicos que deben seguir fielmente ni en su estatuto figuran folclores como el baile pitufo, las explicaciones del didáscalos a los niños, las preguntas de los niños, el candelabro sobre la mesa que hace las veces de altar...
 
Esto son hechos concretos, fáciles de contrastar y de verificar. Como también son hechos muy concretos que las ‘ukas pascuales’ de los tunicados no respetan los libros litúrgicos de la Iglesia Católica, sino que añaden elementos más propios de rituales mágicos paganos que del Cristianismo, por ejemplo la “bendición del brebaje mágico”, digo, de la leche con miel, que no da superpoderes, pero dicen que es eficaz para evitar los resfriados.
 
Aquí está, por gentileza de una amiga del blog, el ritual totalmente ajeno a la liturgia de la Iglesia Católica que se ejecuta en esas “ukas de sábanas blancas y brebajes mágicos” celebradas a puerta cerrada pero con la aquiescencia de un sacerdote, digo, presbi, que es quien realiza la payasada. Y la ejecuta durante la Misa. No al terminar la misma, sino inmediatamente después de la comunión, como se indica en las instrucciones que reciben las comunidades tunicadas.




Para que quede aún más nítido, se detalla también la bendición solemne con la que finaliza la misa después de haber consumado la payasada y de haber trasegado el brebaje mágico de los tunicados.



 Y sólo ahora es cuando el sacerdote pronuncia la fórmula de despedida.

Por tanto, cualquier hermano neocatecumenal que diga que el brebaje se toma después de concluir la misa, miente. Él sabrá por qué, el hecho es que miente.