(En el centro, bien visible para todos, se
coloca un gran crucifijo)
Es decir, se coloca el crucifijo procesional marca ACME, digo, diseño kikil, porque no vale ningún otro.
«KERYGMA
En
esta realidad de la que hemos hablado y en la que hemos comenzado a vernos a
nosotros mismos, me gustaría antes de la cena y de la forma más breve posible,
anunciaros a Jesucristo.
Como
os decía antes, este camino es un camino de descenso, de kenosis; los siete
escalones que están en la piscina de nuestro Bautismo expresan esta kenosis que
nuestro señor Jesucristo ha hecho por nosotros y que canta san Pablo en el
himno que dice que Jesús no ha tenido en cuenta su dignidad de Dios, sino que
se despojó a sí mismo asumiendo la condición de hombre y haciéndose hombre se
humilló hasta la muerte, y qué muerte, muerte de malhechor, muerte de cruz.
Esta kenosis que ha cumplido nuestro señor Jesús, que es lo que se llama el Misterio de la Pascua de
Jesucristo, debe ser realizado por cada uno de nosotros a través de este camino
catecumenal.»
Lo quieras o no lo quieras; es una obligación y los kikotistas están para asegurarse de que cada catecúmeno pasa por la cruz, la humillación y la muerte... las veces que haga falta.
«El Cristianismo no es una teoría: nosotros no avanzamos hacia una
teoría ni hacia ningún tipo de teología, sino que avanzamos hacia un hecho. El
Cristianismo es fundamentalmente una praxis, es algo que se experimenta
verdaderamente, realmente, porque este Jesucristo que ha sido clavado en la
cruz, que ha muerto y que Dios ha resucitado, que se apareció primero a Pedro,
como dice san Pablo, luego a los once (faltaba Judas) y después a más de 500
hermanos a la vez y por último al mismo san Pablo y de estos 500 que habían visto
y tocado a Jesús algunos todavía vivían, este Jesús no es un mito, no es una
idea. El Cristianismo es precisamente un encuentro con una persona, porque
Jesús es una persona, porque este Jesús que estaba muerto y que ha resucitado,
Dios le ha elevado por encima de todo poder, toda virtud y toda dominación, lo
ha hecho Kyrios y Señor de todos, en Él se llevó a cabo el juicio sobre el
pecado y sobre el mundo.
Ser
cristiano no significa adherirse a una ley, a una superley, ni es una idea, ni
siquiera una forma de ser; ser cristiano significa encontrarse con este Jesús
que ha sido constituido por Dios, Espíritu vivificante y que es capaz de
donarte una nueva existencia.
Me
gustaría deciros algunas cosas que puedan ayudaros a hacer presente en vosotros
una realidad, una realidad que, precisamente porque está presente, se hace
carne en nosotros cuando es proclamada, cuando es escuchada y aceptada.
Lo
que más me impresiona es saber que la salvación de los hombre viene por la
predicación, por esto hoy la Iglesia descubre que su primera tarea es
evangelizar. Está claro que la Iglesia no evangeliza sólo con palabras, con
esta tromba que son los apóstoles que anuncian la Buena Nueva, sino que también
sella esta realidad que el anuncio crea en nosotros con los Sacramentos, con
los signos (mayúscula en el original, tal vez porque el ponente
no capta la diferencia entre signo y Sacramento).
Veis
así como el Bautismo (minúscula en el original) viene después: primero se da la fe y después el Bautismo sella esta realidad, como la circuncisión selló la fe
de Abraham.»
En resumen, en
el kikianismo lo importante es la “fe kikil” que se adquiere a través del oído
mientras se calienta silla de metacrilato, y el Sacramento es sól la
forma de oficializar lo que pre-existe, pero que no da la Gracia de ser hijo de Dios. Obviamente lo importante es lo que da la
fe, no el reconocimiento oficial de la misma. ¿Se entiende?
«Probablemente
todos vosotros que estáis aquí estáis agobiados, con montones de problemas, de
actitudes neuróticas. No sé como sois.»
Pero no saberlo no le va a impedir hacer juicios de intención sobre lo que no sabe.
«El
kerygma tiene el poder de liberaros porque hace presente un hecho, una praxis,
una realidad que es verdad, porque así como es cierto que Jesús es el Salvador
y que quien cree en Él, como aquella mujer que le toca la orla del manto, queda
sanado y así como Jesús pasa y da la vida a Lázaro y da la vida a la hija de
Jairo, hace caminar a un cojo y da la vista a un ciego, sucede que tantísimos
otros, que han pasado junto a Él y que estaban presentes, no han recibido
absolutamente nada.
¿Qué
es esta Buena Nueva que Jesús resucitado, después de soplar sobre los apóstoles
y darles su Espíritu que inaugura una nueva realidad, una nueva era, les dice
que anuncien, enviándoles a recorrer el mundo, para salvar al mundo?
Yo
soy esclavo de este anuncio, estoy encadenado a este anuncio que me hace
recorrer el mundo continuamente. Porque la tarea fundamental de la Iglesia es
evangelizar, es decir, anunciar constantemente con los hechos que tienen lugar
en nostros, con la palabra, con todo el ser, la Buena Noticia, porque Jesús no
ha muerto sólo para mí y para ti en la cruz, sino que ha muerto por todo el
género humano. Esta nueva realidad que la humanidad ha adquirido en Jesucristo
resucitado debe ser anunciada a toda la humanidad porque para ella ha
resucitado Cristo.
¿En
qué consiste este Misterio de Jesucristo?
Os
decía ayer que para que podamos daros a vosotros hoy, ahora, no mañana, esta
resurrección, para que este acontecimiento puede llegar a vosotros ahora,
porque todos nosotros ahora podemos quedar inundados del Espíritu Santo, para que
vuestro Bautismo pueda crecer por la predicación de la Buena Noticia, es
preciso antes de nada creer en este anuncio. ¿Qué es lo que debemos creer?»
Ojo a la falacia: lo importante no es creer en Dios, sino creer en "este anuncio". Así el instrumento inútil se erige en fin último de todo, usurpando el lugar que no le corresponde.
«Entonces,
he querido poner aquí en medio de nosotros una cruz muy grande, porque una de
las cosas que más me ha ayudado en mi conversión, me sucedió un día que estaba
andando a una iglesia para escuchar a un predicador de Cursillos de
Cristiandad. Lo que más me impactó fue un gran crucifijo que estaba detrás de
él, porque no escuché nada de lo que dijo el cura, sólo miraba aquel Cristo.
Algo me decía que lo que yo veía en ella, en aquella escultura de Cristo a
tamaño natural, era verdad, que aquella forma de amar expresada por Cristo en
la cruz era en modo absoluto la verdad. Más tarde he entendido la palabra de
san Pablo que dice: lo que nosotros os anunciamos no está lejos de vuestro
corazón y de vuestra boca.
En
la catequesis bautismal que tiene lugar entre Cristo y Nicodemo, Nicodemo
pregunta: ¿Cómo es posible nacer de nuevo? Jesús le había dicho: si tú no naces
de nuevo no podrás entrar en el Reino de Dios. Nicodemo es un hombre viejo y no
entiende este lenguaje. ¿Cómo es posible para un hombre viejo nacer de nuevo?
¿Tal vez debo entrar de nuevo en el seno de mi madre para ser gestado? (Es
precisamente lo que os decimos a vosotros, hay que iniciar una gestación en el
seno de vuestra madre, que es la Iglesia)»
Por eso quienes se apartan de la Iglesia para dedicar su vida a la comunidad, acaban malogrados.
«Jesús le responde con un discurso un
poco extraño: así como el viento va donde quiere y nadie le puede atrapar, sino
sólo escuchar su rumor y no sabes de donde viene ni a donde va, así son los que
nacen del Espíritu, porque quien no nace del agua y del Espíritu no puede
entrar en el Reino.
Antes
de nada Jesús le explica qué significa ser un hombre que nace del Espíritu y le
pone una contraposición entre el viendo y lo que no es el viento. Si vosotros
pensáis en vuestra vida, es decir, en la vida de personas que no han nacido de
Dios, de personas de la carne, vosotros descubris que es exactamente al
contrario de lo que dice Jesucristo del viento. Ningún hombre quiera andar
donde no sabe, ni venir de donde no sabe, cada uno de nosotros proyecta y
diseña su propia existencia: programa su matrimonio y toda su vida se proyecta
en esa dirección, programa tener un trabajo estable, programa tener hijos o no
tenerlos, constantemente programa su vida.»
Para este tipo
pensar qué vas a hacer de comida ya es proyectarse y, por lo tanto, propio de
hombres de la carne. Claro, como él improvisa sobre la marcha según el
restaurante al que le invitan… Pero en la publicidad pascual de este año bien que se proyectaba disponiendo que la Pascua la iba a pasar en la domus y que después iba a "kovertir" obispos.