Continuando con la publicación del Anuncio de Pascua 2014 , aquí les dejamos los enlaces anteriores del mamotreto integro sin omisiones que nos hemos tomado la libertad de subtitular:
- Kiko aún se resiste a creer lo del tirón de orejas
- La respuesta del Papa Francisco a la carta de Kiko
- La nueva estrategia neoevangelizadora del Camino Neocatecumenal 2014
- Kiko y la conversión de los obispos endemoniados en la Domus
- Kiko anuncia su "cruci-ficción"
- La diócesis de Londres le roba vocaciones a Kiko
- Verdades a medias...
- Los neocatecumenales se van de las parroquias
- Kiko sabe que el "canto de los niños" no está aprobado, pero desobedece
- "Todo hay que hacerlo pagando" - Kiko
- "Los Kikos están precipitando el fin del mundo"
- "Los que no tengáis fe, tenéis que largaos" del camino neocatecumenal
Ahora continuamos
Kiko en el mamotreto del anuncio de Pascua 2014 (Parte 13)
Madrid, Santa Catalina Labouré
Sábado, 12 de abril de 2014
La cuarta noche. La noche del Éxodo, atención, dicen los hebreos, de ahí la palabra memorial, en hebraico “zicaron”, significa que Dios ha prometido que en la noche de la Pascua extenderá de nuevo el brazo potente, pasará de nuevo. Es la noche en que Dios pasa de nuevo. Tenemos que estar atentos, pasa de nuevo salvando a su pueblo, destruyendo al faraón. ¡Oh santa humildad de Cristo!
Vamos a ver, ¿quién de aquí no es un soberbio? ¿Quieres que te señale a ti, y a ti, a ti? Somos todos unos soberbios, es la verdad. ¿Quién no tiene dentro un faraón de soberbia, por qué nos enfadamos? si fuéramos humildes no nos enfadaríamos, aceptaríamos envejecer, aceptaríamos que tu hijo no te obedece, aceptaríamos que tu mujer no es como tu quieres o tu marido; aceptaríamos nuestra historia, seríamos humildes. No lo somos. No los somos, esa es la verdad. Por eso tenemos que convertirnos todos los días, no somos cristianos, somos unos pecadores.
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| veis esta piscina |
Esta noche viene a llamarnos a la conversión. El Señor quisiera, veis esta piscina, sumergirnos aquí, porque no se sumerge el faraón de los que se bautizan, sino de toda la comunidad. La Iglesia quiere que todos renuncien a Satanás, toda la asamblea. Que toda la asamblea proclame el amor a Cristo, que renueve las promesas bautismales, toda la asamblea. Es la noche de las noches, es la noche gloriosa que ha visto la hora en que Cristo ha resucitado. Y es tan grande, tan grande esta noche, que dice San Agustín que le siguen cincuenta días de fiesta, como un solo domingo. Cincuenta días en los que un cristiano no puede enfadarse, no puede estar triste, tiene que vivir como un único domingo. Cincuenta día de felicidad, si es que sois cristianos y habéis sido bien catequizados, que a lo mejor, ni sois cristianos, ni habéis sido bien catequizados y te tiene sin cuidado el tiempo pascual o el tiempo cuaresmal. Dice S. Agustín, la cuaresma es la imagen del tiempo terrestre, la Pascua es el tiempo del cielo, es la imagen que Dios ha hecho del cielo. La Iglesia está llena de riquezas. Ay si los hombres conocieran la Iglesia, y el amor a Cristo, que es la esposa de Cristo.
La quinta noche. Dicen que los hebreos celebran la Pascua y dejan la puerta abierta, y un plato libre, porque dicen que es la noche en la que vendrá el Mesías. Entonces en la Pascua hebrea, en el Seder pascual, está profetizado que vendrá el Mesías, en esa noche. Y los niños, como está escrito en el Seder, un niño tiene que decir lo mismo que con el canto “¿por qué esta noche es diferente…?”, si un niño dice vosotros fuisteis sacados, es un niño estupido. Hay que enseñar al niño que se tiene que meter él, que es él protagonista. No está contando algo de ayer, lo que dice el Seder pascual hebraico. Y un niño tiene que decir: ¡papá, papá la puerta se mueve!, aunque no se haya movido. Y todos se ponen de pie, ¿por qué ?, porque llega Elias a anunciar que llega el Mesías, aunque no venga nadie. Pero aunque no venga nadie, no importa, dicen, esa noche nos hemos llenado todos de ilusión, de
alegría, de esperanza mesiánica. Ha crecido nuestro amor al Mesías, en esa noche. Hay que ver lo que canta la liturgia en la familia.
Y
Louis Bouyer* (uno de los realizadores del Concilio, ese teólogo tan afín a nosotros, que fue profesor en Takamatsu, que
dijo que podía morirse después de haber visto el Camino) dice: “Y Cristo, que había llegado esa noche celebrando la Pascua, ¿cerró la puerta?. No, no la cerró, porque en esa noche volverá”. Por eso toda la Iglesia espera en la noche de la Pascua que vuelva el Mesías, por eso está llena de escatología la Pascua. ¿Y si viniera esta Pascua? sería maravilloso.
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| A lo mejor el anticristo era Lenin |
Y entonces ¿eso del anticristo? No**, a lo mejor ya vino. A lo mejor el anticristo era Lenin o a lo mejor era otro y se sentó allí. Mirad las blasfemias que han dicho contra Dios. No sabemos. Quiere la Iglesia que todos los cristianos que vamos a la Pascua, vayamos con esa alegría, esa esperanza escatológica, que va a venir el Señor y nos va a llevar con El. Porque dice S. Pablo que cuando venga el Mesías, la última generación de los cristianos, no pasarán por la muerte física, sino que serán arrebatados al cielo y de pronto se transformarán, arrebatados en los aires. Es palabra de Dios. Pero es que S. Pablo se pone él en el deseo de que venga, sin pasar por la muerte física. Ayer el evangelio decía: “el que escucha mi palabra y la pone en práctica no gustará, experimentará la muerte nunca”. No experimentará nunca la muerte, y dicen los hebreos: ¿no tienes ni cincuenta años y has visto a Abrahán? ¿dices que el que escucha tu palabra nunca verá la muerte?. ¡Que te crees tú. Abrahán murió y los profetas! y tu ¿quién te crees? Era el evangelio de ayer. Y tu dices que el que escucha tu palabra no experimentará la muerte nunca, nunca. La muerte no la experimentamos, la muerte la ha experimentado Cristo por nosotros. Y en un instante, en un pestañear de ojos, el Señor aparecerá para llevarnos con El. Porque no es este nuestro lugar; estamos aquí en el exilio.
Y el Señor nos recuerda que nos tenemos que ir, porque se nos cae el pelo, los dientes, porque no oímos, oímos mal, porque tenemos lumbago como yo el otro día. Bueno, pero eso no es nada.
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*El P. Bouyer fue uno de los impulsores más importantes del Movimiento Litúrgico durante la primera mitad del siglo XX, y participó con entusiasmo de la idea de una necesaria reforma litúrgica del rito romano de la que se hablaba ya en esa época. Cuando la misma se comenzó a cristalizar durante el Concilio Vaticano II, Bouyer fue convocado como uno de los especialistas más relevantes de la Comisión encargada de preparar la reforma. Duró poco en ella.
**La existencia futura del Anticristo es para los cristianos un asunto de fe; en las cartas de Juan, en las de Pablo, en el profeta Daniel y en el Apocalipsis se anuncia la presencia y la venida del Anticristo en su doble vertiente, la política y la religiosa. El primero en acuñar el término de Anticristo fue el apóstol Juan quien en su primera carta (2, 18) dice: “Habéis oído que ha de venir el Anticristo y ahora muchos se han vuelto Anticristo”. En el Evangelio de Juan , dijo Jesús a los judíos: “He venido en nombre de mi Padre y no me recibisteis pero vendrá otro en su propio nombre y a ese sí lo recibiréis” (5, 43).
Pablo en su Segunda Carta a los de Tesalónica identifica a este personaje como “el hombre de pecado”, “el hijo de la perdición”, “el ánomos” – el hombre sin ley. El profeta Daniel en sus visiones escatológicas le denomina “el devastador”, “el desolador” (9, 27).