El pasado 3 de febrero de 2024, el dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el documento 'Gestis verbisque' (Acciones y palabras) que, en pocas palabras, recuerda la importancia de respetar la fórmula, las palabras concretas y exactas y los gestos precisos establecidos por la Iglesia para cada Sacramento.
Por ejemplo, no es válida la fórmula “Nosotros te bautizamos…” ¿Nosotros quienes? Padres y padrinos no bautizan, bautiza el cura.
Las palabras son importantes. No es lo mismo “Haced esto en conmemoración mía” que “haced esto como mi memorial”. No es lo mismo que el sacerdote en el momento de comulgar haga una oración secreta (llamada así porque es sin voz): “El cuerpo de Cristo/la sangre de Cristo me guarde para la vida eterna”, que hacerla comunitaria: “El cuerpo de Cristo/la sangre de Cristo nos guarde para la vida eterna”.
Y tan importantes como las palabras son los gestos.
El sacerdote SIEMPRE comulga antes que la asamblea, no es válido que comulgue con ésta puesto que no es válida ninguna modificación arbitraria de los gestos litúrgicos, que es en lo que incide el documento Gestis verbisque: «Lo que está escrito en los libros litúrgicos promulgados debe ser fielmente observado sin añadir, quitar o cambiar nada».
Puesto que el Misal Romano dice que el sacerdote DEBE comulgar ANTES que la ASAMBLEA tanto con el pan como con el vino, es que NO SE PERMITE y NO ES VÁLIDO que comulgue A LA VEZ QUE la asamblea.
Y qué decir de lo de comulgar sentados. Pues que la norma establece con claridad que la comunión se recibe de pie o de rodillas y se consume de inmediato y por completo.
No es sorprendente que el Papa Benedicto XVI estuviera tan tan interesado en conseguir que los neocatecumenales cambiasen los errores de sus eukas a puerta cerrada y se adaptasen a la norma litúrgica de toda la Iglesia, no es de extrañar su insistencia en que observasen los libros litúrgicos fielmente, no es casualidad que buscase que las comunidades “adultas” se sumasen a las liturgias parroquiales y se dejasen de ligas aparte.
«Les comunico la decisión del Santo Padre:
En la celebración de la santa misa, el Camino Neocatecumenal aceptará y seguirá los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia, sin omitir ni añadir nada» (1 de diciembre de 2005).
«Sobre el modo de recibir la Santa Comunión, se da al Camino Neocatecumenal un tiempo de transición (no más de dos años) para pasar del modo actual de recibir la Santa Comunión en sus comunidades (sentados, alrededor de una mesa preparada en el centro de la Iglesia en lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la Iglesia de recibir la Santa Comunión. Esto significa que el Camino Neocatecumenal debe caminar hacia el modo previsto en los libros litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo» (1 de diciembre de 2005).
«Para ayudar al Camino Neocatecumenal (…) la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos os ha impartido recientemente en mi nombre algunas normas concernientes a la celebración eucarística (…). Estoy seguro de que cumpliréis atentamente estas normas, que recogen lo previsto en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia» (12 de enero de 2006).
«La celebración en pequeñas comunidades, regulada por los libros litúrgicos, que hay que seguir fielmente, y con las particularidades aprobadas en los Estatutos del Camino» (20 de enero de 2012).
También Francisco les hizo advertencias en términos similares:
«Puede ser mejor renunciar a vivir en todos los detalles lo que vuestro itinerario exigiría, con tal de garantizar la unidad entre los hermanos que forman la única comunidad eclesial, de la que siempre debéis sentiros parte» (1 de febrero de 2014).
«El carisma puede deteriorarse cuando nos cerramos o jactamos, cuando nos queremos distinguir de los demás» (18 de marzo de 2016).
«La acción celebrativa no pertenece al individuo sino a Cristo-Iglesia, a la totalidad de los fieles unidos en Cristo. La Liturgia no dice “yo” sino “nosotros”, y cualquier limitación a la amplitud de este “nosotros” es siempre demoníaca» (29 de junio de 2022).
Sin olvidar aquella vez que, ante la resabiada acusación de Kiko (¿quién es el acusador?) contra ciertos obispos hostigadores que pretendían meterlo en cintura, Francisco le hizo llegar una carta a través del sustituto de su secretario en el que le ordenaba que se dejase de pamplinas infantiles y se atuviese a los Estatutos. Y sucede que los Estatutos imponen seguir los libros litúrgicos sin omitir, añadir ni cambiar nada.
No es sorprendente que tanta
insistencia en enmendar los errores neocatecumenales llevase a uno muy sensible
a desear la muerte del Papa.

