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jueves, 14 de mayo de 2026

Convivencia bacanal neocatecumenal

 

Feísmo tenebroso típico de Kiko

Testimonio que he recibido por correo.

 

«Ingresé al camino en junio de 2025; una vecina me invitó a las charlas y me dio pormenores de lo que se hacía en el “itinerario” (termino usado por ella, todo lo que ponga entre comillas son sus términos, frases y palabras), me contó que en su parroquia estaba la primera comunidad que había terminado el camino. Asistí a la primera “catequesis” y debo decir que parecía una reunión de alcohólicos anónimos, donde cada persona a cargo de la charla contaba su historia y el antes y después de su vida [antes y después del CNC].

Me sorprendió que había un seminarista que era el quinto de once hermanos, al comienzo pensé que era una broma, más adelante doy más detalles.

No asistí a ninguna otra catequesis, porque debía atravesar media ciudad o más y no vi la necesidad, ya que al lado de mi casa hay una iglesia a la cual asistía todos los domingos (soy católica).

Un mes después me encontré a mi vecina y me preguntó sobre las catequesis a lo que respondí que la distancia era mucha y que no tenía tiempo, insistió en que fuera porque era la última semana e iba a haber un retiro de fin de semana; le cuestioné si era una secta, un multinivel, si debía pagar algo, si era católico, si me iban a vender algo... planteé mil dudas a lo que ella respondió que era algo “que vendrá en mi ayuda para mi salvación”. 

No asistí al retiro de fin de semana o “convivencia” (luego me enteré que así lo llaman), pese a lo cual mi vecina muy alegre me dice que ella habló con los catequistas, que eran de su comunidad, y que no veían ningún problema en que yo perteneciera a la comunidad recién nacida, que asistiera el sábado a la celebración de la Eucaristía en la cual se iba a festejar el nacimiento de dicha comunidad. Acepte a ir porque ella y su esposo me llevarían hasta allá y me regresarían a mi casa; me presentaron a los catequistas y al responsable de la nueva comunidad quien me tomó datos y me ingresó a un grupo de WhatsApp.

La Eucaristía me produjo un choque de emociones tanto positivas como negativas ya que me sorprendió que se proclamaran las lecturas del domingo, a cada lectura le hacían una introducción que no entendí muy bien la relación con la lectura (hablaban de lo malos que somos y que Dios nos ama así), me chocó el cuestionario del cura a los niños (aquí vi que son normales dentro de este movimiento las familias numerosas, puesto que dos de los niños entrevistados eran el mayor de cinco hijos y el otro el décimo de trece hijos), al rato empezaron a hablar las personas más grandes, y al fin escuché al cura en una homilía larguísima sobre el porqué los carmelitas no están de acuerdo con el CNC, en fin; luego vino la paz donde se formó un desorden, besos, abrazos, risas, chismes, música, aplausos... Sigue la comunión en el puesto, al concluir el cura no pudo dar la bendición final porque los catequistas debían presentar a la comunidad naciente, nos pusimos de pie, aplausos y más desorden, finalmente la bendición y luego una danza, más desorden, más aplausos, más risas, más faltas de respeto hacía la Eucaristía... Luego hubo un “ágape” y conocí a los que eran miembros de la naciente comunidad (treinta en total, de los cuales diecisiete eran niños de catorce años, hijos de familias con muchos hijos, 11, 10, 8, 14 hijos). ¿De qué viven?, pensé.

Al salir de allí hablé con mi vecina y le realicé muchas preguntas sobre lo que acababa de presenciar, a lo que respondió que todo estaba en los estatutos aprobados por el Papa. No hubo otra respuesta por parte de ella, su esposo me dijo que el tiempo me iría iluminando las respuestas, pero que en la medida de lo posible asistiera a una convivencia de fin de semana para entender todo. No volví.

El grupo de WhatsApp de la comunidad quedó archivado y nunca lo consultaba porque mandaban obscenidades y chistes de mal gusto, por pura casualidad un día vi que me mencionaron en el grupo y era para preguntar si asistiría a una convivencia de inicio de curso, y sería un fin de semana completo; accedí porque me generó algo de curiosidad, y pensé que obtendría respuestas... Aquí viene lo turbio.

En la “convivencia” estábamos dos comunidades lideradas por el grupo de catequistas, en total unas setenta personas de las cuales unas cincuenta eran menores de edad; entre los adultos habría quizá cinco matrimonios y el resto solteros.

El catequista comenzó el viernes por la noche hablando de fornicación, sexo, masturbación, pornografía, erotismo, castidad y virginidad. Hizo un comentario horrible frente a cincuenta menores de edad: "la sexualidad es un regalo de Dios para los matrimonios, nada me une más a mi esposa que el que ella me espere con las piernas abiertas cada noche..."  no entendí muy bien a que iba todo esto y perdón por mi ignorancia pero el esposo de mi vecina me dio a entender que en estas convivencias de fin de semana se hablaba de la Eucaristía, de allí mi confusión...

Me acomodaron en una habitación compartida con dos niñas de 14 años, lo cual me pareció inapropiado porque soy una mujer adulta y no tenían por qué colocarme a dos menores de edad en la misma habitación, además no las conocía, así que protesté. No sirvió de nada, me dijeron que debía obedecer y que no había más habitaciones. Eso sí, me pusieron de niñera y me dieron las llaves solo a mí y solo yo podía tenerlas.

La noche fue un caos. Las dos niñas se escaparon por la ventana, yo no estaba para cuidar a nadie, era más de medianoche y el sueño me pudo... A las 3 de la mañana y en vista de que las niñas no volvían y el frío era insoportable cerré la ventana; a las 5 de la mañana escuché las voces del par de infantes y de una catequista, quien no dudo en golpear la puerta a esa hora de la madrugada. NO soy una mujer paciente y me levanté de muy mal humor, hubo gritos de mi parte, porque sencillamente desde el minuto 1 manifesté que no era apropiado imponerme semejante tarea, y que la responsabilidad de esos cincuenta menores de edad era de sus respectivos padres o del equipo catequizador que había asumido llevárselos de “convivencia”. Fui acomodada en otra habitación, si bien me dijeron que tenía que asumir un costo adicional (me extrañé, porque mis vecinos dijeron que no había un costo fijo y que "podía" pagar lo que Dios me pusiera en el corazón).

El sábado en la mañana desayunamos en un silencio sepulcral, porque esa era la orden. Pues bien yo no supe cuando dijeron eso, así que muy amable saludé a quienes se sentaron en mi mesa y les ayudé a servir su desayuno (éramos todos adultos y un par de ellos eran ya mayores); susurramos un poco sobre el ruido de la noche, hasta que la misma catequista de la madrugada levantó la voz para regañarnos por ser unos incapaces para guardar silencio.

Después del desayuno, que fue a las 8 de la mañana, hubo una larga jornada de catequesis y penitencial, la catequesis era sobre Sansón y que no debíamos hablar con el demonio, que era Dalila. Soy diabética y en ningún momento me dijeron que el almuerzo se atrasaría hasta las 5 de la tarde, me puse grave de salud, y el responsable de los catequistas dijo que mi mareo era Dalila y que yo no debía dialogar con él, se acabó, todo solucionado… salvo que me desmaye a eso de las 3 de la tarde. Solo entonces me pusieron atención y me dieron alimentos. Mi mal genio no me permitió seguir aquel día en las charlas, llegada la noche fue la Eucaristía y me pidieron asistir, estaba emocionada porque pensé que por fin iba a tener una explicación sobre la Eucaristía, no fue así, y terminó pasada la medianoche.

Esta segunda noche fue peor que la anterior, el ruido de los menores de edad era insoportable, se sumaron gritos de los catequistas y el cura, se escuchaban golpes de puertas, risas, regaños y un olor fuerte a marihuana.

Me levanté, empaqué mis cosas y al llegar a la puerta del lugar me dijeron que no podía salir porque la orden de los catequistas era esa; discutí con la mujer y le explique que debía ausentarme porque no quería estar allí, además como mujer adulta tenía todo el derecho de salir; en esas se acercó uno de los catequistas (uno que apenas participó, todo lo abarcaron el que solo hablaba de sexualidad y la gritona, los otros tres, o sea la esposa predispuesta a abrirse de piernas del primero y otro matrimonio no participaron mucho), él me dijo que de querer irme debía hacerlo en la mañana, que tratara de descansar que ya todo se había solucionado.

Pues bien, fui a dormir y al amanecer me disponía a salir, trataron de persuadirme, dije que si no podía irme no quería escuchar nada más, la esposa del catequista aberrante habló conmigo y me pidió que diera buen ejemplo, que no escandalizara a nadie, en fin, después de solo hablar de sexo se acabó la “convivencia” y el catequista soltó que el dinero era el demonio y que debíamos dejar todo allí.

Salí de allá decidida a no volver nunca y buscando información encontré está página y de buenas que puedo contar mi testimonio».

 

domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo de Ramos 2026

 


Arranca la Semana Santa.

Hoy los neocatecúmenos habrán desfilado con palmas y ramos de olivo, entre alboroto de guitarras y voces, para hacerse notar por los religiosos naturales.

Hoy, me tomo la libertad de publicitar un vídeo de Pater Noster sobre la adultez de la fe de tantos y tantos neocatecúmenos.

 


Feliz domingo de Ramos.

 

miércoles, 18 de junio de 2025

¿Por qué dejé el Camino Neocatecumenal?

 


Quiero empezar diciendo que hay muchas personas de buen corazón que estimo y aprecio que siguen allí y no tengo problema con eso.

Estuve varios años en dicho “itinerario de formación cristiana”, llegué hasta el Segundo Escrutinio abierto. Tampoco tuve problemas muy severos con los mal llamados catequistas. Y digo mal llamados porque no tienen formación. “Kikotistas” es más acertado.

En la comunidad no era más que un miembro común y corriente. A veces ayudaba en ciertas cosas pero no buscaba protagonismo. Estaba divorciado con un hijo. 

Yo me retiré voluntariamente, sin tener problemas directos con nadie, más que nada por observar ciertos comportamientos:

1.       La idolatría a los señores Francisco Argüello y Carmen (qepd) es enfermiza. Todo es lo que “Kiko dice” no lo que “Jesucristo dice” ni siquiera lo que el Papa dice. ¿Somos católicos o no lo somos?

2.       El comportamiento sectario es notable. El párroco tenía varios problemas porque los catecúmenos no ayudaban en la parroquia. El murmullo catecumenal era de burlas y críticas absurdas: “Ese párroco es un cura pagano”, “ese párroco es un curita de parroquia campesina” y cosas así. Era una parroquia citadina. El catecumenado tiene esta onda de que si un párroco les pide ayuda o no hace lo que ellos quieren lo tildan de epítetos, y esto es auspiciado por los “kikotistas” de turno y muchos responsables “patas negras”.

3.       Todo lo que digas puede ser usado en tu contra. En mi comunidad había una pareja sencilla de señores ya mayores y muy buenas personas. No eran adinerados, ambos trabajaban de maestros, cada cual en su rubro. Los catequistas le exigían a la señora dejar su trabajo. Ella explicaba que no podía porque apenas sobrevivían con un salario en conjunto. Su único hijo había fallecido años atrás en un accidente de tránsito. Los kikotistas usaban esto para decir que no habían perdonado al Señor por haberse llevado a su hijo y no tenían fe. Encontré bastante despreciable aprovecharse de esta situación para “exigirles” hacer lo que ellos decían. Me parecía una canallada.

4.       La presión psicológica es enfermiza e insensata. El responsable original de mi comunidad era un señor viudo que era manipulado por otro matrimonio patas negras con hijo cura. Cuando pusieron a este matrimonio de responsable, las cosas cambiaron. Eran dictatoriales, y a punta de favores se ganaron a ciertas personas de la comunidad para hacerle la vida imposible al viudo exigiéndole prácticamente que pensara en entrar al seminario. El señor dijo que esa decisión la pensaría pero que él prefería seguir viudo y vivir como un célibe. Lo atacaron diciendo que era un egoísta, que tenía que donarse. Lo defendí en varias convivencias alegando que las decisiones deben ser tomadas en libertad, pero había demasiadas personas en mi contra. El viudo termino retirándose de la comunidad y entró en otro movimiento apostólico.

5.       No tendrás vida propia. Como he leído en comentarios de este blog, el Camino o como se llame, es como una boa constrictora que se enrosca en tu vida y te aniquila cualquier intento de hacer cosas inofensivas ajenas a dicho grupo. Algo tan simple como ir a un estadio de fútbol lo convierten en “pecado” usando la manipulación de que no amas a Jesucristo o a su Iglesia si no le dedicas toda tu vida a ese grupo.

6.       A Kiko Arguello le encanta dar órdenes desde Roma como si fuera un Papa laico. Recuerdo la orden de evangelizar en las plazas o la imposición de poner una foto de Carmen (qepd) en cada celebración de Palabra. Es irónico, porque escuché muchas veces a kikotistas criticando cualquier oración a los santos, pero eso buscan con Doña Carmen. Kiko Arguello me recuerda más a un predicador protestante pidiendo diezmos y no le veo ni un ápice de humildad. No me crean a mí, escúchenlo hablar. Es notable su discurso contra el Papa Benedicto (qepd). Además de desearle la muerte indirectamente, hace ver que la Iglesia jerárquica lo perseguía. Este pensamiento coquetea con los protestantes.

7.       Imposiciones ridículas. Acepto que hay algunas cosas buenas en el Camino, pero hay otras bastante estúpidas como exigirles a los matrimonios rezar antes de tener relaciones sexuales o hacer los Laudes más largos de lo que realmente son. Jesucristo nos vino a liberar de las cargas. El señor Arguello le impone a sus súbditos una soberana clase de reglas ridículas que ni él cumple. “Abiertos a la vida” siendo la principal. Mientras Arguello Wirtz se deleita en banquetes con obispos un padre de familia con 10 hijos intenta buscar pan en las piedras para dar de comer a su prole, pidiendo dinero prestado que después no paga o peor aún poner a sus hijos a pedir limosna. Y esto no es invento mío.

 8.       Drama y más drama. La vida cotidiana tiene de por sí drama, pero en el Camino la vida privada de cada persona es una telenovela en vivo y directo. Recuerdo un caso de un joven que salía con una hija de patas negras y terminaron la relación y toda la parroquia se enteró de la ruptura. Por supuesto, la niña patas negras es la blanca paloma y él, un joven sencillo que había entrado por ella es el pagano impío que la intentó corromper. Por lo que he leído aquí no es caso aislado.

 9.       Es retrogrado y misógino. El trillado “reina del hogar” es una fachada para poner a la mujer en una posición de desventaja ante el matrimonio. El hombre debe ser el proveedor principal, la mujer a la cocina. Aunque lo disimulan, no ven con buenos ojos que una mujer casada trabaje. Parece que al señor Argüello no le cuajan las mujeres profesionales.

 10.   El Kikoismo Catecumenal no respeta la libertad individual. Si opinas diferente al resto eres “un demonio” o algo en esa índole. Crean esa masa manipulada psicológicamente que piensa que porque sigue lo que dice el señor Argüello y sus secuaces, siguen a Jesucristo y no es así. Jesucristo nunca impuso su doctrina.

 

Podría seguir con más pero creo que ya captan mi idea. No se puede servir a dos señores, a Jesucristo o a Kiko Argüello. Y aunque Kiko se pasee con la cruz de metal, eso no lo hace cristiano ni católico, ni siquiera buena persona.

 

“Vendrán falsos profetas” (Mt 24,11)

 

 

R… (Perú)