Para hoy rescato un comentario recibido. Lo más interesante es que el autor es sacerdote y sabe bien el terreno que pisa:
El 99,99 % de las veces,
a pesar de los doctorados honoris causa, Kiko no sabe hablar.
Kiko se pierde en su
propia verborrea. Pone en boca de otros lo que a él le interesa, frecuentemente
cita autores sin precisión y sin verificar la cita. Y puesto que una verdad a
medias es una mentira, no es osado afirmar que miente cuando cita.
Y su carecía de precisión,
y también de respeto, hacia los dichos ajenos no es un caso aislado. Es pintor,
aunque decir "pintor", es también otra exageración suya, hace
garabatos, esto es todo. Es músico y otro tanto de lo mismo, mi burra entona
mejor cuando le jalan la cola. Lo mismo le sucede con la teología. ¿Es teólogo?
Definitivamente, ¡NO!
Ese es un problema grave,
quizá incluso un pecado grave pues con sus errores arrastra a muchos lejos de
la verdad. Kiko no tiene N. P. I. de teología y lo hicieron doctor. ¿Puede
hablar de Dios? ¡Claro que puede! Aunque sus temas favoritos parecen ser los
defectos y pecados, sobre todo los pecados, ante los que asegura que el ser
humano está indefenso del todo.
Que pueda hablar de lo
que quiera no se desprende que tenga la missio canónica para enseñar a otros
sobre teología. ¡Dios libre a esos otros!
Esa es la fuente de los
horrores del neokatekumenado. Que la ignorancia es osada, que teniendo
estatutos no los obedecen, que no aceptan correcciones.
Habría que preguntarle a
Genarini qué ha sido del movimiento, perdón, de la “realidad” en USA, porque de
los florecientes años 90 a la penumbra de estos últimos años, que casi se han
retirados a las catacumbas, hay una gran diferencia. Ya no son lo que eran. En
diócesis como la de Orange, otrora floreciente gracias a los iberoamericanos, han
sido reducidos a una sola parroquia. Ahí están los casos de Japón, de Guam, de
la China, que se la iban a comer con presbikikos bien adiestrados. ¿Hay qué
decir más?
En los años que vivimos
no hay cosa que resulte más odiosa que el colonialismo. Y en el neokatetismo
hay mucho de eso: Hay que kikotizar a estos salvajes paganos por la salvación
de sus almas. Son unos ignorantes que ni siquiera saben leer. Yo les voy a
decir lo que deben hacer en sus camas, perdón, en sus tálamos. Yo les voy a
hurgar la conciencia para demostrarles que no son más que miserables burgueses,
yo les voy a juzgar para demostrarles que la salvación viene nada más si se
someten a mí. Vosotros, katekistas, repetid como loros lo que yo he dicho...
Y así va la historia. Una
versión religiosa de "La letanía de los poderosos" de Gabino
Palomares.
La Lumen Gentium llama a
la Iglesia sacramento, pero creo que algo más. Ahí tienes las tres citas
referenciales, de los números 1, 9 y 48 respectivamente. En el primero es una
comparación, los otros dos van en orden a clarificar qué tipo de
sacramentalidad tiene la Iglesia: «Sacramento universal de salvación».
«Porque la Iglesia es en
Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con
Dios y de la unidad de todo el género humano» (1).
«Dios formó una
congregación de quienes, creyendo, ven en Jesús al autor de la salvación y el
principio de la unidad y de la paz, y la constituyó Iglesia a fin de que fuera
para todos y cada uno el sacramento visible de esta unidad salutífera» (9).
«Porque Cristo, levantado
sobre la tierra, atrajo hacia sí a todos (cf. Jn 12, 32 gr.); habiendo
resucitado de entre los muertos (Rm 6, 9), envió sobre los discípulos a su
Espíritu vivificador, y por Él hizo a su Cuerpo, que es la Iglesia, sacramento
universal de salvación» (48).
Ergo, para mi salvación
sólo necesito la Iglesia, que es sacramento de salvación en cuanto que es
Cuerpo de Cristo. Todo lo demás sale sobrando, el CNC en particular.