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sábado, 20 de octubre de 2018

Más anotaciones delirantes de Kiko Argüello



Retomando el asunto de las anotaciones delirantes de quien se tiene a sí mismo por sensibilísimo, me he encontrado un par de ellas que abundan en una extravagancia que ya se ha comentado en este blog:

Dichas anotaciones no son para el que las escribe, sino que están pensadas y redactadas para otros.


Invariablemente son los demás los que tienen que no compadecerse de sí mismos, ser humildes, los que tienen que dejarse corregir, los que tienen que obedecer y, en suma, los que se merecen todo lo malo que les pase porque son unos pecadores.


¿Alguien se ha creído que estas anotaciones estaban pensadas para consumo propio? La forma en que se han redactado deja claro que han surgido para ser impuestas a los demás, como si cuando el autor se aburre por no tener nada que hacer, se deleitase imaginándose que sermonea a un interlocutor imaginario.


Y otra característica invariable es el oscurantismo, el tenebrismo, el pesimismo, el recrearse en situaciones deprimentes, negativas, dolorosas o dañinas (sufrimiento, merecimiento de castigos, morir, ser esclavo, la cupa, el pecado...).


El que parece no aceptar vivir el hoy es uno que ha tiene decidido que va a hacer una encerrona padre a obispos en la domus, uno que se proyecta sobre el viajecito que podría darse en Enero... ¿No será consciente de sus incongruencias?

Sería interesante que algún médico psiquiatra se tomase la molestia de estudiar el complejo de Pepito Grillo de este sujeto.

jueves, 19 de abril de 2018

Otra anotación delirante de Kiko Argüello



Si algo caracteriza a un neocatecumenal es la desfachatez con que sostienen una cosa y su contraria simultáneamente.

Equipo mandamás internacional (bueno, manda más uno de ellos)
Tal característica está especialmente desarrollada en el llamado equipo itinerante internacional, y los demás, a fuerza de ser sermoneados una y otra vez con las mismas consignas, acaban asumiendo el lenguaje y adquiriendo la capacidad de sostener sin sonrojo cualquier postura y su contraria.

Un ejemplo típico es el de quien, ante un bache económico, pregunta ingenuamente a los kikotistas si puede dejar de dar el diezmo por un tiempo, hasta que se recupere. La respuesta de primero de kikotización es que antes está Dios (entiéndase que se refiere al Camino y la comunidad) que su familia y, por tanto, lo que tiene que hacer es dar el diezmo y fiarse de Dios, que proveerá a su debido tiempo. 

He presenciado como el ingenuo catecúmeno que obedientemente se desprendió de lo que necesitaba para vivir, protestaba a los kikotistas porque Dios no proveyó a su tiempo y su familia, falta de lo necesario, había tenido que acudir a la generosidad de los parientes. 

Respuesta de los kikotistas: Lo que pasa es que tú eres un soberbio que quiere un Dios a su servicio, por eso Dios te tiene que humillar, te tiene que hacer morder el polvo, para que te conviertas.

Uno que va y viene en su propio nombre y transporte privado
¿Acaso no le habían asegurado que si obedecía y se desprendía, Dios se lo tendría en cuenta y no permitiría que le faltase de nada? ¿No habían dicho que ellos no hablaban por su cuenta sino en nombre del que les había enviado, de Él?

Los kikotistas muy envarados aseguran que ellos no tienen que dar explicaciones a nadie y que quien no es capaz de bendecir al Señor en todo tiempo es porque tiene un demonio dentro. Y sin explicaciones ni arrepentimiento ni intención de pedir perdón por el daño ocasionado, advierten a la comunidad que su obligación es poner en “su verdad” al hermano endemoniado, para que se convierta y se salve.

De manera que además de haber sido engañado, el pobre hermano ingenuo se ve vilipendiado públicamente. Y escucha como los engañadores recomiendan a quienes hasta entonces consideraba sus queridos hermanos y amigos que le traten como a escoria hasta que se venga abajo y reconozca que el equivocado era él.

Otro ejemplo de sostener algo y su contrario según lo que convenga es el siguiente:



Cuando conviene, se exagera el valor salvífico del sufrimiento hasta asegurar que el sufrimiento es lo que te salva y que tienes que contar en la comunidad qué es lo que te hace sufrir, porque si no lo cuentas no podrán amarte en tu debilidad y estarás dejando que te domine el demonio mudo y tal y cual, pamplina va y pamplina viene, como la pamplina de la categoría extra-superior de quien se pasó toda su vida amargada por la depresión y sufriendo un disparate, eso sí, en secreto, bien compinchada con el demonio mudo que tanto temen los neocatecumenales.

Y cuando conviene se inventa que el sufrimiento es la puerta al pecado, y peor aún, es lo que te lleva a matar al otro... lo que deja en muy mal lugar la categoría extra-suprema de quien tanto sufrió.
Y no digamos la de tantísimos neocatecumenales que viven amargados y sufrientes.
 

miércoles, 28 de febrero de 2018

Anotaciones delirantes de Kiko Argüello




Desde hace algún tiempo hay algunos acérrimos de la “k-usa y tira” (© Sepul) que parecen sentir gustirrinín publicitando los dichos de cierto divo, de tal forma que sin tener el librillo de marras ni tampoco interés por leerlo, no me dejan de llegar fragmentos del mismo.

No puedo dar razón de los criterios empleados para elegir unos dichos sobre todos los demás, pero sí creo advertir ciertas tendencias que se repiten en los fragmentos seleccionados por los mismos seguidores del divo, tendencias que, en mi opinión, son para hacérselas mirar por un psicólogo.

Por ejemplo, he aquí las anotaciones 45 y 46:

45 - ¿Cómo podré amar al Señor con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas?
Con todo tu corazón: aceptando, sin murmurar contra Dios, los sufrimientos, las incomodidades propias de tu situación (falta de sueño, cansancio, enfermedad, conflictos con el que caminas, incomprensiones…), y ayunando.
Con toda tu alma o tu mente: aceptando la cruz que crucifica lo más profundo de tu yo (humillaciones, destrucción de tus obras y proyectos, fracasos…), y rezando.
Con todas tus fuerzas: poniendo todo tu trabajo al servicio del Señor, y dando limosna, aceptando la total precariedad para ser libre.

46 - ¿Y cómo podré amar a mi prójimo como a mí mismo? Considerándolo superior a ti. Sobre todo a los pobres, los que sufren enfermedades o son víctimas de algún vicio terrible: droga, lujuria, alcoholismo, etc. Estando en la verdad de ti: que eres un gran pecador.

No sé si se entiende el sentido de lo que he resaltado.
 
Hay uno que se pregunta cómo podrá hacer para amar al Señor. Y ese mismo se contesta que son los demás los que tiene que aceptar los sufrimientos, las incomodidades, la enfermedad, los que tienen que ayunar, todo ello sin murmurar; son los demás los que tienen que aceptar las humillaciones, los fracasos, la destrucción de todo lo suyo; son los demás los que han de poner todo su trabajo al servicio, dice, del Señor. Pero hago notar que el que se pregunta considera que él, lo que es él personalmente, no tiene por qué mover ni un dedo, son los demás los que han de hacerlo todo.

Ídem de ídem cuando el uno se pregunta cómo actuar para amar a su prójimo: se responde que son los demás, no él, quienes tienen que considerar a todos superiores a ellos mismos y convencerse de que ellos, los otros, los demás, son grandisisisisisisísimos pecadores, hijos del Demonio e incluso peores que el mismo Lucifer.
Lo dicho, tendría que hacérselo mirar, él y aquellos que babean con semejantes dichos.

No obstante, hay algunos dichos que me parecen muy acertados. Suelen ser dichos muy breves y muy generalistas (sabido es que a algunos las generalizaciones sólo les gustan cuando son ellos quienes las emplean). Por ejemplo:

162 - El que no se acusa a sí mismo acusa a los demás.

Me ha parecido un dicho muy oportuno que habría que hacer memorizar y repetir al divo cada vez que tenga ganas que escupir contra los obispos hostigadores, los curas clericalistas que son culpables de que todos se divorcien, etc. Por ejemplo, tendría que haber repetido cien veces ese dicho antes de autorizar la publicación de la siguiente sarta de acusaciones gratuitas:

389 - Hoy, jueves 3 de Junio del 2004
Vuelvo a estas páginas después de haber sido zarandeado y sacudido, expuesto a ludibrio público, insultado…
Me han llamado a pintar la Catedral de Madrid, honor que no merezco. En el ábside de la Catedral he pintado un gran Pantocrátor que preside todo el crucero. Son siete paños grandes como una corona mistérica: el Bautismo, la Transfiguración, la Crucifixión, el Pantocrátor, la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés. Sobre las pinturas 7 vidrieras y debajo del Pantocrátor una gran vidriera de Cristo resucitado.
En la Catedral se han casado el Príncipe Felipe y Doña Leticia. La boda fue televisada y se dice que la vieron en todo el mundo: 1200 millones de personas.
Las pinturas de ábside se vieron poco porque ya se había desencadenado una campaña contra mí y contra las pinturas.
Después de la boda se desató una persecución sorprendente. Comenzaron a aparecer artículos en los periódicos insultándome: “Pintamonas santurrón que ha llenado de chafarrinones la Catedral”, es un ejemplo. Todos los días aparecían críticas contra la fealdad de la Catedral y sobre todo contra la “corona mistérica”.
La primera acusación que me hizo mucho daño fue que yo era un principiante y no un profesional, acusando sobre todo al Cardenal Rouco. La segunda fue que las pinturas eran un plagio de un pintor de Santo Domingo, de la Capilla del Seminario “Redemptoris Mater”. Esas pinturas las había mandado hacer yo, copiadas de la corona mistérica que hice en Florencia. Lo más grave es que lo del plagio lo dijeron en todos los telediarios. La tempestad continuaba, sumándose a ella la firma de gente importante, como el escritor Antonio Gala y Francisco Umbral… Llegó a su ápice cuando los telediarios dijeron que la Real Academia de Bellas Artes había hecho un comunicado sobre las pinturas deplorando la obra por su ínfima calidad, etc.
Un escritor, académico de la lengua, en un artículo me compara con una chinche molesta que hay que fumigar. Termina así: “Pero hay chinches contra las que se debió emplear un gran destacamento de fumigadores y aún no bastaría. ¿Quién se atreve ahora contra esta chinche enorme y terrible, que grita su triunfo por las noches bajo el chisporroteo de las velas que domina malignamente en la Almudena, y celebra misas negras en honor de la superchería triunfante, casi en un escenario de terror?”

Soy de natural confiado, pero mi larga experiencia en el Camino me lleva a no aceptar a ciegas nada que no pueda contrastar. Por ello no me sorprendí en lo más mínimo cuando no encontré en las hemerotecas ninguna referencia al “Pintamonas santurrón que ha llenado de chafarrinones la Catedral”. Ni una. Sencillamente esa presunta cita sólo existe en las anotaciones de uno que no destaca por su sinceridad. 

Por supuesto tampoco encontré a ese presunto escritor y académico de la lengua que escribe sobre las chinches.

Nada sorprendente, cuando conviene a los intereses personales, la persecución hay que fabricársela como sea porque, como dice en otra de sus anotaciones...

194 - El que no posee la gloria de la humildad busca la gloria de los hombres…