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jueves, 3 de abril de 2025

El juicio final de Kiko

 

Sugerí en una entrada que el kikono del juicio final distorsiona y estropea los verdaderos iconos de dicha temática. En esta entrada me propongo argumentar tal afirmación.

Primero la imagen tradicional del icono del Juicio final.

Se lee de arriba abajo y está dividido en cuatro secciones.

La parte superior representa el cielo, por eso las imágenes descansan sobre nubes. En el centro de todo está Dios, de cuerpo entero, creador del universo representado con círculos concéntricos; al lado de la cabeza de Dios está el Espíritu Santo; a su derecha, la Jerusalén celeste, donde los justos se sientan al banquete de su Señor; a su izquierda se representa la historia de la salvación, con las dos venidas del Hijo y los dos ángeles que sostienen el gran rollo abierto de la Palabra de Dios; por último, a la derecha del todo (según se mira el icono), unos ángeles armados expulsan a los ángeles rebelados, los demonios, que caen por el borde del icono hasta el infierno.

La segunda sección representa el tribunal de Dios. En el centro, Cristo Pantocrator, a quién flanquean, en pie, los intercesores de la humanidad, Santa María y San Juan, a sus pies, postrados de hinojos, Adán y Eva, ella revestida de rojo, símbolo de la sangre y, por ende, de la vida, hasta los pies de él llega la gran serpiente anillada que surge del infierno.

A ambos lados del pantocrator, sentados en sitiales, los apóstoles (los once más San Pablo), instituidos jueces y con la ley en las manos. Y tras ellos una muchedumbre de ángeles, quizás ángeles custodios en su papel de defensores.

La tercera sección se dedica a los que van a ser juzgados. En el centro hay un altar custodiado por ángeles; bajo el altar, una copa con todas las lágrimas derramadas por la humanidad y la mano que sostiene a los que se doblan; a la derecha del altar, los benditos de Dios y a la izquierda, los condenados, a través de cuyas filas pasa un río rojo que nace en el infierno y muere a los pies de Jesús. Tanto el ángel de la derecha como el de la izquierda del altar sostiene un escrito, el primero apunta hacia el cielo con las buenas obras contenidas en él, el segundo apunta hacia el infierno con las malas obras escritas en su papel. Y por un borde del icono los demonios expulsados del paraíso caen y por el otro los monjes ascienden al cielo gracias a las alas que surgen de ellos.

La cuarta sección es la más compleja y anárquica. En centro está dominado por la serpiente anillada, el dragón antiguo. A su izquierda, dos círculos, el primero contiene los cuatro animales de la visión de Daniel, el segundo representa la resurrección de los muertos, el mar devuelve a los ahogados y de las tumbas salen los sepultados; más abajo, un lago de fuego en el que reina Satanás, que sostiene en brazos al anticristo; debajo del lago hay siete cuevas, una por cada pecado capital. A la derecha de la serpiente, María en un trono, servida por ángeles, y Daniel, acompañado por otro ángel, y un tercero, delante de ellos, mantiene a raya a un demonio; bajo María, la puerta estrecha, la única que conduce al cielo, San Pedro con la llave y una muchedumbre. El círculo inferior representa a los patriarcas, y junto a ellos al “buen ladrón” del Evangelio, que esperan en el paraíso.

Y entre el infierno y los que esperan para atravesar la puerta, un hombre atado a una columna, el hombre mundano.

Esta es una representación antigua. Con el tiempo, se introdujeron algunos cambios en el icono del Juicio final y, en concreto, la escuela de Novgorod rompió el molde con elementos nuevos:

  • Desaparecen las nubes para representar el cielo.
  • Los santos admitidos en la Jerusalén celeste visten túnicas blancas, igual que Dios Padre, y no banquetean.
  • Dios Hijo, en cambio, viste de oro, no de blanco.
  • En los círculos que representan la creación destaca la figura del profeta Ezequiel.
  • En lugar de un óvalo para la primera venida de Cristo, se representa el Calvario y la tumba vacía, para dar más énfasis a la historia de la salvación.
  • Los demonios expulsados están encerrados dentro de un círculo negro que representa la ausencia de luz.
  • Se omite la gráfica caída desde los cielos hasta los infiernos.
  • Las hileras de justos que se presentan al juicio, capitaneadas por Moisés, se sitúan a la izquierda del altar, y los condenados a la derecha.
  • Los patriarcas son representados fuera del paraíso, no así el buen ladrón, situado junto a los ángeles que sirven a María.
  • Algunos ángeles tienen alas negras.
  • La representación de los pecados capitales se vuelve abstracta, simplemente siete rectángulos que pavimentan el lago de fuego.
  • La puerta estrecha se simplifica y su coloración es peculiar, como poco.

Este icono de la escuela de Novgorod es el que Kiko imita. 




Lo malo no es lo que copia, sino los elementos ajenos e impropios que inventa e introduce en su kikono; y los que excluye del mismo.

  • La Jerusalén celeste se convierte en un lugar con salitas para pequeñas comunidades.
  • Hay unas líneas negras bajo los círculos del Pantocrator que representan las ruedas de la merkabá (¿para qué necesita ruedas un platillo volador?)
  • No hay ángeles defensores tras los jueces. Ni uno solo.
  • No hay altar, sino un trono vacío.
  • No hay separación entre “benditos de mi Padre” y condenados.
  • Daniel queda relegado a un rincón, sin ángel que le acompañe.
  • No se sabe a quién mira Moisés, tal vez a los resucitados devueltos por el mar y el polvo de la tierra.
  • Aparece de la nada una figura desnuda bajo una balanza que sostiene la mano de Dios. Esta figura, central en el kikono, es el enjuiciado, el reo. Y el suyo no es un juicio de misericordia, sino de humillación, por eso está desnudo y por eso hay espectadores en el margen izquierdo, tal y como sucede en una comunidad cualquiera durante un escruticidio cualquiera.
  • Y no menos grave: la serpiente anillada ha desaparecido de la composición.

Imagen tomada de https://thoughtfulcatholic.com/kikos-judgments/ con algunos añadidos

    Esto es muy serio. Según Kiko el demonio es algo así como el lacayo de Dios que hace ciertos trabajos sucios, según Kiko, todo sucede porque Dios lo quiere, así que la ausencia de la serpiente señala que fue Dios quien quiso la caída de Adán y Eva, les preparó una trampa en la que ellos cayeron con el objetivo final de someterlos a un juicio de humillación.

¿Alguna duda de que Kiko y su CNC no son católicos?

 

miércoles, 24 de febrero de 2016

De la escatología neocatecumenal



Tal vez uno de los temas insuficientemente tratados en el blog, y que tiene que ver con la kik-presunta inminencia de la Parusía, es el de la escatología. Para remediar el lapsus, se presenta una muestra de la doktrina escatológica neocatecumenal, muestra seleccionada a partir de un único mitin del gran maestro de la razón crucificada, mitin publicitario que tuvo lugar con ocasión de un así llamado anuncio de Adviento emitido en el otoño de 2005.
Sin más dilación ni preámbulo, aquí una recopilación de lo que da de sí un solo mitin en cuanto a frases neocatecumenalmente escatológicas:
Rincón "espantoso" diseñado por Dios para deprimir al hombre
«Vamos a ver, porque hay una situación tremenda, sabéis que están matando a las mujeres, más de 300 asesinadas».
«Yo quisiera en este anuncio que tengamos discernimiento para entender la historia. Tenéis que daros cuenta de que puede pasar de todo. La tragedia del aborto en el mundo, los millones y  millones de niños asesinados en el seno de su madre. Esto te hace ver que puede suceder rápidamente una guerra mundial donde se tirarán bombas atómicas. Aunque mueran millones y millones de hombres nunca será la cifra de millones y millones de niños que han sido ya asesinados. ¿Entendéis esto? ¡Comprendedlo! Que si mañana hay una guerra mundial, se tiran bombas atómicas y mueren millones, nunca será una catástrofe semejante a lo que significa hoy el aborto en el mundo. Están dando a las niñas la píldora abortiva».
Sin duda, hace falta mucho discernimiento para entender que no es lo mismo la muerte de millones u millones de hombre que la de millones y millones de niños. Y mucho más para creerse que entes desconocidos estén danto píldoras abortivas a las tiernas niñitas de todo el mundo.
«Cuando nosotros morimos, el mundo recibe la vida. Esto es lo que pensamos nosotros, en este mundo que se está haciendo tenebroso».
Pues nada, que se apresuren a morirse para quitar las tinieblas del mundo.
Otro rinconcito "deprimente"
«Los ancianos están solos, sin hijos, la familia totalmente rota, el 70% de la gente vive sola, es durísima la vida, etc… con todo el problema de suicidios enorme».
Es un problema gordísimo que tengan que suicidarse una y otra vez porque no les sale bien.
«Hacia esto estamos caminando: Aborto, droga en todos los colegios… En Holanda, a los hijos de las familias en misión les pegaban porque no se drogaban. Los únicos que no se drogaban. Y eran amenazados. Y hemos tenido un  encuentro de todas las familias en misión de toda Europa, y hemos visto la virtud en grado heroico, la virtud en grado heroica la hemos visto, y la hemos tocado con la mano, hemos experimentado a estos hermanos, cómo Dios les ha dado gracias especiales, para soportar estar en Kazaquistán a 30 grados bajo cero».
Es decir, que las gracias dadas por Dios a los esquimales deben ser siderales, y las dadas a los pingüinos deben ser de más allá de nuestro universo.
«Siento la palabra de Cristo: “¡Hipócritas!”, que ponéis cargas a los otros, y vosotros no las movéis ni con un dedo. Ese soy yo»
«Se educaban niños pequeños para venderlos a los pedófilos, en la Antigüedad, fijaros, todos los Padres de la Iglesia que han denunciado esas barbaridades, en un mundo de tinieblas, terrible».
Ni todos los padres de la Iglesia han vivido en esa Antigüedad en la que se “educaba” a los niños para que dieran buen servicio a los pedófilos, ni tampoco han tenido esa visión terriblemente tenebrosa del mundo, pero a Pako la versosimilitud de lo que cuenta no le importa.
Otro más
«Las mujeres de los cristianos, a los prostíbulos del ejército, condenadas a la prostitución, las mujeres cristianas, prostíbulos indecentes…»
Porque debe ser que hay prostíbulos decentes e indecentes, y a las cristianas las llevaban a los indecentes.
«Aunque haya abortos a nuestro alrededor, aunque haya bestialidades, aunque destruyan la escuela, aunque destruyan la Universidad…»
Pase lo que pase, lo importante es no dejar la comunidad, que ellos no están para preocuparse de practicar la caridad y esas cositas.
«¡Amaos como yo os he amado! Este “cómo” es enorme.  Y el que no quiera que se vaya, ¡que se vaya! ¿Qué tu hijo se quiere drogar? Que se vaya. ¿Qué ese matrimonio está siempre pesimista, en crisis y criticando? Que se vaya. ¡Que se vayan!».
Pura comprensión y misericordia el Pako: ¡que se vayan los que le molestan, leñe!
«Un italiano que va al norte de Alemania es tratado como un emigrante, piensan que vienen allí a quitarles el trabajo y no les dan trabajo. Y el párroco que los llamó no les quiere ver ahora. Y ¿qué hacen allí? Qué hacen ¿nos volvemos a nuestra casa? No, no se han vuelto. Ha dado fruto, un fruto grande, etc».
Este recorte es una muestra más de que los itinerantes no están en obediencia a párroco ni obispo alguno, sino que únicamente reconocen al CNC como su amo y señor.
«La gente, todo el mundo, el demonio nos invita a rechazar a Dios porque hay guerras, porque hay enfermedades, porque el mundo está muy mal y nos invita… el pecado original consiste en que el hombre se hace dios, él mismo se hace dios, él es el único Dios y vive la vida desde una cosmogonía, desde un áxis que significa mi felicidad, viviendo, intentando ser feliz con su inteligencia, con la sexualidad, con la cultura, etc.  Y luego vive amargado porque nunca logra satisfacerse realmente, vive siempre murmurando, siempre fastidiado».
«Cómo es maravilloso que Dios ha respetado que los hombres destruyan este universo, que se rebelen contra él».
Y otro...
Siempre tan positivo Pako, dándose cuenta de que lo único maravilloso es que los hombres destruyan el universo entero.
«La posibilidad de que el mundo se pervierta, de que los hombres se maten, de las guerras, de los adulterios, de la trata de blancas, que están trayendo miles y miles de mujeres rumanas, menores, las explotan, en todos los tugurios de Valencia, de todo el Levante, bandas y bandas de rumanos, de búlgaros. Las esclavizan, las torturan».
«Como todos los hombres están amargados por su matrimonio, amargados por sus hijos, amargados por su trabajo, amargados por su salud no dan gracias a Dios».
«Si no tienes esperanza ¿qué vas a creer? Ni crees en la resurrección, ni crees en la vida inmortal, ni crees en otra vida, ni deseas morirte. Deseas nada más que quedarte a ver la televisión y ver pornografía u otras cosas».
Por eso es tan maravilloso que los hombres destruyan el universo.

Para finalizar, con tanta destrucción y tanta calamidad... ¿está Dios por algún lado en el mitín de Pako?