martes, 17 de febrero de 2026

¡Conviértete y cree en el Evangelio!

 


 

Mañana empieza la Cuaresma, como todos sabéis, por eso esta entrada es especial. La tenía reservada desde que me llegó este correo:

 

Acto de Reparación por los pecados y el abuso espiritual cometidos en el Camino Neocatecumenal

Una oración por la sanación de aquellos heridos por la rigidez espiritual y la violación de la conciencia.

 

Señor Jesucristo, reconocemos que a menudo hemos caminado con el corazón del fariseo en lugar del corazón del publicano. Confesamos que:

Creímos ser mejores que nuestros hermanos.

Cerramos las puertas del Reino creando una puerta tan estrecha y rígida que nosotros mismos no entramos, e impedimos el paso a quienes intentaban llegar a Ti.

Reconocemos que a menudo buscamos desenmascarar al pecador en lugar de consolar al afligido.

No Te vimos en aquellos que sufrían. En lugar de vendar sus heridas, interrogamos su dolor.

Añadimos pesadas cargas de culpa, miedo y vergüenza pública, olvidando que Tu yugo es llevadero y Tu carga es ligera.

Violamos el espacio sagrado de la conciencia, exigiendo conocer secretos que solo a Ti pertenecen, utilizando la "Cruz" como una herramienta de coerción en lugar de un símbolo de liberación.

A los que hemos lastimado, a los que se fueron en silencio y a aquellos cuya fe fue extinguida por nuestra rigidez:

Les pedimos perdón. Reconocemos que su partida no fue una rebelión, sino a menudo una huida de nuestra falta de caridad.

Nos comprometemos al silencio donde antes hablamos con juicio.

Nos comprometemos a escuchar donde antes exigíamos obediencia.

Buscamos restaurar y honrar la dignidad de cada alma como un santuario en el que ningún catequista tiene derecho a entrar sin temblar.

Señor, no permitas que sigamos siendo piedra de tropiezo para los más pequeños. Restaura lo que hemos roto y enséñanos que el único escrutinio verdadero es el Escrutinio del Amor.

Amén.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Si hoy escuchárais su voz...

 


 Tan próximos a la Cuaresma, cuando los neocatecúmenos se juntan en una reunión publicitaria en la que dirán que las correcciones del Papa por supuestísimo que no eran para ellos, sino para a saber qué otros que no estaban allí presentes, es interesante constatar que las lecturas del domingo 15 de febrero parecían especialmente destinadas a darles a ellos -a ellos, a los neocaminantes- en la línea de flotación, para destruir con la Palabra de Dios las falacias que una y otra vez Kiko y los loros les repiten.

Porque si hoy algún kiko escuchara la voz de Dios, descubriría que dice:

«Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamiento; permanecer fiel a ellos es cosa tuya» (de la primera lectura del domingo 15 de febrero de 2026, Eclo 15,15).

¿No dice Kiko que es imposible que tú hagas el bien? ¿No dice que es imposible que no te busques a ti mismo en todo? ¿No repite que no puedes amar al otro ni cumplir los mandamientos y que además pretenderlo es un moralismo clericalista y anticristiano?

Dios afirma justo lo contrario que dice Kiko. Va a ser que Kiko, por su ignorancia, no está capacitado para impartir doctrina cristiana, lo suyo solo es kikianismo, por más que muchos prelados miren para otro lado.

Y la primera lectura de hoy concluye como sigue:

«El Señor conoce todas las obras del hombre. A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar».

El Señor conoce todas las obras de todo hombre, las obras de los que confunden y engañan a los pequeños, y también las obras de los que les dejan hacer sin mover un dedo. Y el que obra el mal no lo hace porque no puede evitarlo ni porque a diosito así le place, cada uno es responsable ante Dios de lo que ha hecho.

Más de uno debería tomar nota.

El salmo de respuesta insiste en lo mismo: los preceptos de la ley de Dios no son para pisotearlos, sino para seguirlos por amor a Él. Porque para quien no ama son imposibles de cumplir.

La segunda lectura da una pista más:

«A los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados» (1 Cor 2,6).

Los adultos en la fe advertirían la falsedad en las palabras de Kiko, advertirían que su verborrea no viene de Dios. Por desgracia se diría que todos los neocatecumenales son pequeñines en la fe, o bien son tan retorcidos como Kiko y prefieren la presunta sabiduría de unos mamotretos adulterados.

El Evangelio remata la faena.

A lo largo del trozo de mamotreto del paso del Padrenuestro que se ha ido publicando, Kiko ha machacado muchas veces a quienes han sufrido en sus carnes la injusticia. Muchas veces pretende que el error, el fallo y el pecado está en la víctima por quejarse de la injusticia sufrida, por no callar, por pretender que la obra mala del agresor no quede impune.

La especialidad de Kiko es oprimir más a los oprimidos en favor de los opresores. Pero Dios no es así y el Evangelio de hoy lo pone en negro sobre blanco:

«Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo os digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo» (Mt 5, 17-37).

Ojalá hoy algún kiko escuche la voz de Dios, que sostiene todo lo contrario a lo que pretende vender Kiko. Es el opresor, el que desprecia, el que injuria, el que ofende, el que tiene que enmendarse y buscar al hermano dañado para congraciarse con él. Es el que ha provocado el mal el que tiene que buscar a su víctima y pedir perdón. La malvada hija de Satanás no es la víctima, sino quien obra el mal que ha aprendido en la casa de su padre.

¿Tal difícil es que algún kiko entienda esto? ¿O lo entienden pero ninguno se atreve a corregir a Kiko?

Sea como sea, lo que se proclama en el CNC, amparados en el secretismo que impera tras las puertas cerradas, no es doctrina cristiana. A los hechos me remito una vez más para demostrarlo.

viernes, 13 de febrero de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXVII)

 


Inevitablemente, tras la proclamación del Evangelio, que ellos dicen Palabra para fingir que lo mismo da AT que NT, Kiko emite un discurso cargado de sofismas que camufla bajo el falso título de catequesis.

Hemos escuchado que Jesús, después de expulsar a los vendedores del templo y de haber volcado las mesas de los cambistas, enseñaba diciendo: "¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes?". Jesús cita la profecía de Isaías que anuncia los tiempos del Mesías en los que no solo el pueblo de Israel, sino también los gentiles participarán en la salvación (Is 56,6-7).

Hago notar que tanto Isaías como Jesús se refieren a un templo en sentido literal, al edificio dedicado al culto a Dios. Si el templo fuese otra cosa, carecería de sentido la expulsión de vendedores con sus animales y de cambistas con sus monedas del espacio físico del edificio del templo.

Esto no es baladí, porque a continuación, Kiko el prestidigitador finge que Jesús siempre se ha referido a otra cosa:

¡Esta es la obra maravillosa que, en la plenitud de los tiempos, Dios ha realizado para todos los hombres en su Hijo, Jesucristo! El cuerpo de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, es el verdadero y definitivo templo de Dios, la casa de oración para todos los pueblos, el lugar donde todos los hombres tienen la posibilidad de adorar al Padre en espíritu y en verdad. Como dice S. Pablo, "en Cristo reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente" (cf Col 2,9).

Es decir, el templo de Jerusalén estaba de más y Jesús, que lo sabía, podría haber dejado tranquilos a los que allí hacían negocios. Es más, ¿qué necesidad tenía Jesús de ir al templo donde no se le había perdido nada?

A continuación hay una vuelta de tuerca más. Una vez que, sin sustento lógico, quita su validez al templo literal para disponer que el único templo es Cristo, traslada este a… ¡los paganos! NO A LOS CRISTIANOS, NO A LOS BAUTIZADOS EN CRISTO, a los gentiles sin más, pues da a entender que no hace falta conversión ni bautismo para adquirir tal condición templaria.

Y en Jesucristo, todos nosotros, gentiles, hemos sido 11amados gratuitamente por Dios a ser templo del Espíritu Santo.

También nosotros gentiles, que no pertenecemos al pueblo hebreo, hemos sido llamados por el Señor a formar parte de su pueblo, del pueblo de Dios, del pueblo de su alabanza; hemos sido llamados por el Señor a ser su templo. Por eso Jesucristo resucitado envía a los apóstoles a anunciar esta Buena Noticia a todas las gentes, a los hombres de todas las naciones.

En los Hechos de los Apóstoles vemos cómo Pablo, Bernabé, Silas, etc., evangelizan por todo el Mediterráneo y fundan comunidades formadas por cristianos que provienen de la gentilidad. Nosotros normalmente en vez de "gentil" decimos "pagano".

Y una vez establecida la tesis, sin consistencia lógica porque el tipo no sabe teología, se dedica a marear a la audiencia con añadidos psudoculturales que rompen el hilo del rollo. Esto es una estrategia para que el oyente no mantenga la concentración crítica y así colarle consignas que, de otro modo, rechazaría.

La palabra "pagano" viene del latín "pagus", que significa "aldea, pueblo"; eran llamados "paganos" los habitantes de las aldeas, de los pueblos, es decir, los campesinos. En la Iglesia primitiva los gentiles no cristianos eran llamados paganos porque, como sabéis, el cristianismo se difundió primero en las ciudades, y los habitantes de las aldeas, los paganos, se convirtieron al cristianismo después de los de las ciudades.

No es que los paganos fuesen ateos; muy por el contrario: los paganos eran gente muy religiosa. Los campesinos siempre han sido muy religiosos; al estar más en contacto con la naturaleza, viven más la religiosidad natural, la religión natural. Como sabéis, la palabra "religión" viene de "religar" o sea, del "religarse" a Dios, del tratar de establecer una relación con Dios. El religioso natural va al templo para ponerse en relación con Dios.

Atención aquí. Al principio Kiko dispone, en contradicción al Evangelio proclamado, que el templo literal no sirve, que el templo verdadero está en cada uno de ellos porque sí. Y ahora introduce la noción de que ir al templo es cosa de paganos, porque no es que los paganos sean ateos, es que son unos religiosos naturales como la copa de un pino.

Por tanto, los verdaderos hijos de Dios son los que pasan del templo y de la parroquia y de la Iglesia, donde todos son unos clericalistas.

Hoy vivimos una crisis de la religión, un proceso de secularización y de ateísmo. El Papa Juan Pablo II dice que en cierto sentido la secularización y el ateísmo constituyen un reto muy positivo para la Iglesia: nos impulsan y nos estimulan a vivir el cristianismo de modo más radical, sin mezclas de religiosidad pagana.

¿Veis? La religiosidad pagana es la de los templos, es decir, la de los parroquianos de misa de 12; el cristianismo sano, que dice Kiko que lo dice un Papa, es otra cosa y es tan radical que prefiere los catecumeniums a puerta cerrada para evitar mezclarse con los parroquianos. (Y quiera diosito que se muera quien intente mezclarlos con ellos).

Como os hemos explicado tantas veces, el cristianismo es la superación de la separación que hace la religión natural entre lo sagrado y lo profano, y que lleva al religioso natural a vivir un divorcio entre religión y vida: lo sagrado es el templo, el lugar en el que está Dios, el lugar al que va el hombre cuando necesita ponerse en contacto con Dios para pedirle algo a cambio de algún sacrificio; fuera del templo está lo profano, donde el hombre lleva adelante sus negocios, sus actividades, su vida, siguiendo sus proyectos y deseos.

Es curioso que eso es exactamente lo que sucede en la no-asociación CNC: sus no-expulsables no-miembros van a los pasos y a las cosas de la comunidad en busca de diosito, y fuera de la comunidad está lo profano, donde el cónyuge es el enemigo, los hijos son una carga insoportable, donde mienten y engañan y se buscan a sí mismos, sus proyectos y sus deseos.

¿Será que el Camino no sirve para nada?