Inevitablemente,
tras la proclamación del Evangelio, que ellos dicen Palabra para fingir que lo
mismo da AT que NT, Kiko emite un discurso cargado de sofismas que camufla bajo
el falso título de catequesis.
Hemos escuchado que Jesús, después
de expulsar a los vendedores del templo y de haber volcado las mesas de los
cambistas, enseñaba diciendo: "¿No está escrito: Mi casa será llamada casa
de oración para todas las gentes?". Jesús cita la profecía de Isaías que
anuncia los tiempos del Mesías en los que no solo el pueblo de Israel, sino
también los gentiles participarán en la salvación (Is 56,6-7).
Hago
notar que tanto Isaías como Jesús se refieren a un templo en sentido literal, al
edificio dedicado al culto a Dios. Si el templo fuese otra cosa, carecería de
sentido la expulsión de vendedores con sus animales y de cambistas con sus
monedas del espacio físico del edificio del templo.
Esto
no es baladí, porque a continuación, Kiko el prestidigitador finge que Jesús
siempre se ha referido a otra cosa:
¡Esta es la obra maravillosa que,
en la plenitud de los tiempos, Dios ha realizado para todos los hombres en su
Hijo, Jesucristo! El cuerpo de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, es
el verdadero y definitivo templo de Dios, la casa de oración para todos los
pueblos, el lugar donde todos los hombres tienen la posibilidad de adorar al
Padre en espíritu y en verdad. Como dice S. Pablo, "en Cristo reside toda
la Plenitud de la Divinidad corporalmente" (cf Col 2,9).
Es
decir, el templo de Jerusalén estaba de más y Jesús, que lo sabía, podría haber
dejado tranquilos a los que allí hacían negocios. Es más, ¿qué necesidad tenía
Jesús de ir al templo donde no se le había perdido nada?
A
continuación hay una vuelta de tuerca más. Una vez que, sin sustento lógico,
quita su validez al templo literal para disponer que el único templo es Cristo,
traslada este a… ¡los paganos! NO A LOS CRISTIANOS, NO A LOS BAUTIZADOS EN CRISTO,
a los gentiles sin más, pues da a entender que no hace falta conversión ni bautismo
para adquirir tal condición templaria.
Y en Jesucristo, todos nosotros,
gentiles, hemos sido 11amados gratuitamente por Dios a ser templo del
Espíritu Santo.
También nosotros gentiles, que no
pertenecemos al pueblo hebreo, hemos sido llamados por el Señor a formar parte
de su pueblo, del pueblo de Dios, del pueblo de su alabanza; hemos sido
llamados por el Señor a ser su templo. Por eso Jesucristo resucitado envía a
los apóstoles a anunciar esta Buena Noticia a todas las gentes, a los hombres
de todas las naciones.
En los Hechos de los Apóstoles
vemos cómo Pablo, Bernabé, Silas, etc., evangelizan por todo el Mediterráneo y
fundan comunidades formadas por cristianos que provienen de la gentilidad.
Nosotros normalmente en vez de "gentil" decimos "pagano".
Y una
vez establecida la tesis, sin consistencia lógica porque el tipo no sabe
teología, se dedica a marear a la audiencia con añadidos psudoculturales que
rompen el hilo del rollo. Esto es una estrategia para que el oyente no mantenga
la concentración crítica y así colarle consignas que, de otro modo, rechazaría.
La palabra "pagano" viene
del latín "pagus", que significa "aldea, pueblo";
eran llamados "paganos" los habitantes de las aldeas, de los pueblos,
es decir, los campesinos. En la Iglesia primitiva los gentiles no cristianos
eran llamados paganos porque, como sabéis, el cristianismo se difundió primero
en las ciudades, y los habitantes de las aldeas, los paganos, se convirtieron
al cristianismo después de los de las ciudades.
No es que los paganos fuesen ateos;
muy por el contrario: los paganos eran gente muy religiosa. Los campesinos
siempre han sido muy religiosos; al estar más en contacto con la naturaleza,
viven más la religiosidad natural, la religión natural. Como sabéis, la palabra
"religión" viene de "religar" o sea, del
"religarse" a Dios, del tratar de establecer una relación con Dios. El religioso natural va al
templo para ponerse en relación con Dios.
Atención
aquí. Al principio Kiko dispone, en contradicción al Evangelio proclamado, que
el templo literal no sirve, que el templo verdadero está en cada uno de ellos
porque sí. Y ahora introduce la noción de que ir al templo es cosa de paganos,
porque no es que los paganos sean ateos, es que son unos religiosos naturales
como la copa de un pino.
Por
tanto, los verdaderos hijos de Dios son los que pasan del templo y de la parroquia
y de la Iglesia, donde todos son unos clericalistas.
Hoy vivimos una crisis de la
religión, un proceso de secularización y de ateísmo. El Papa Juan Pablo II dice
que en cierto sentido la secularización y el ateísmo constituyen un reto muy
positivo para la Iglesia: nos impulsan y nos estimulan a vivir el cristianismo
de modo más radical, sin mezclas de religiosidad pagana.
¿Veis?
La religiosidad pagana es la de los templos, es decir, la de los parroquianos
de misa de 12; el cristianismo sano, que dice Kiko que lo dice un Papa, es otra
cosa y es tan radical que prefiere los catecumeniums a puerta cerrada para evitar
mezclarse con los parroquianos. (Y quiera diosito que se muera quien intente
mezclarlos con ellos).
Como os hemos explicado tantas
veces, el cristianismo es la superación de la separación que hace la religión
natural entre lo sagrado y lo profano, y que lleva al religioso natural a vivir
un divorcio entre religión y vida: lo sagrado es el templo, el lugar en el que
está Dios, el lugar al que va el hombre cuando necesita ponerse en contacto con
Dios para pedirle algo a cambio de algún sacrificio; fuera del templo está lo
profano, donde el hombre lleva adelante sus negocios, sus actividades, su vida,
siguiendo sus proyectos y deseos.
Es
curioso que eso es exactamente lo que sucede en la no-asociación CNC: sus no-expulsables
no-miembros van a los pasos y a las cosas de la comunidad en busca de diosito, y
fuera de la comunidad está lo profano, donde el cónyuge es el enemigo, los
hijos son una carga insoportable, donde mienten y engañan y se buscan a sí
mismos, sus proyectos y sus deseos.
¿Será
que el Camino no sirve para nada?