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sábado, 21 de febrero de 2026

El que persevere EN LA VERDAD, será salvo

  



La consigna de este año en el anuncio publicitario de Cuaresma ha sido clarísima y nada novedosa, a saber, que todo el que deja la comunidad es porque ha sido engañado por el maligno. El abandonador puede pensar que no ha sido por eso, sino porque está harto de tomaduras de pelo, de bolsas, de injusticias, de desplantes y desprecios, pero si le parece eso es, precisamente, porque el demonio le ha engañado. Y sin la comunidad, todos caen en las garras de ese que engaña a los que se van.

En resumen, receta típica de secta: en el mundo reina el maligno y todos son hijos suyos menos los últimos y los peores, a quienes el consumo habitual de kikotina les preserva.

Traducción, va a ser que ni con el matrikikonio, imitación cutre del rito judío de la ketubá (y dudo mucho que los amados hermanos hebreos aprecien que se trivialicen sus tradiciones), evitan que muchos se liberen y no vuelvan más.

Lo cuenta a continuación un colaborador del blog:

 

Hace tres años me fui de la comunidad.

No fue un berrinche ni una pelea. Fue asfixia. Yo estaba viviendo con un clima interior de muerte: una angustia existencial constante, como si la fe se me hubiera convertido en una habitación sin ventanas. Me di cuenta de que, si seguía así, iba a perder algo esencial: la honestidad conmigo mismo y la paz. Así que me fui. No “contra” nadie. Me fui por supervivencia espiritual.

Después de salir, empezó otro capítulo.

No me quedé en la rabia ni en el chisme. Me puse a estudiar con seriedad, como quien se sienta a reconstruir su casa desde los cimientos: Biblia con método, teología digna, teología sistemática, y derecho canónico. Esos estudios no me hicieron menos creyente; me hicieron más libre. Me devolvieron lenguaje para nombrar lo que viví, y me dieron herramientas para distinguir entre Cristo y una estructura concreta, entre fe y miedo, entre conciencia y control.

En este tiempo mi esposa siguió en la comunidad. Eso ha sido muy difícil, dos mundos y dos visiones, no es fácil.

Hoy, 20 se febrero 2026, fui al anuncio de Cuaresma del Camino Neocatecumenal con mi esposa .

Fui por una razón simple: quería escuchar de primera mano cómo estaban contando el encuentro con el Papa León XIV. Yo ya había oído versiones, ya estaba enterado de cómo lo estaban “tratando” y reinterpretando, pero quería comprobar si era verdad. Entré sin ansiedad. Entré con paz. Entré con una conciencia adulta: no a la defensiva, pero tampoco ingenua.

Y me encontré con lo mismo.

No necesariamente las mismas palabras, pero sí el mismo mecanismo: el miedo como hilo conductor. Por un lado, la macarrónica "homilía" de la catequista italiana quien salió con la idea de que si escuchas “cosas raras” y te dejas engañar, el demonio te saca y “mañana no estarás aquí”; la duda presentada como peligro espiritual. Por otro lado, el Anuncio del presbikico instalando la infraestructura: obediencia a catequistas y a líneas, no defenderse, permanecer en el ritmo comunitario —Palabra, Eucaristía, convivencia, comunidad— como si eso fuera la garantía principal de estar bien.

Lo noté con claridad, pero ya no me hundió.

Porque hoy yo no entré con el miedo de antes. Entré con herramientas, con fe depurada, y con una certeza que estos tres años me han ido confirmando: yo no me fui de Cristo. Me fui de un modo de vivir la fe que me estaba quebrando por dentro.

Cuando terminó, salí en paz.

No con superioridad, no con ganas de pelear. Con paz y con una convicción serena: irme hace tres años fue lo más honesto que pude hacer. Y estar hoy ahí, escuchar, verificar, y poder irme sin que el miedo me gobierne… también es parte de mi sanación.

La Paz,

R.

«El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Romanos 14,17).

 

martes, 17 de febrero de 2026

¡Conviértete y cree en el Evangelio!

 


 

Mañana empieza la Cuaresma, como todos sabéis, por eso esta entrada es especial. La tenía reservada desde que me llegó este correo:

 

Acto de Reparación por los pecados y el abuso espiritual cometidos en el Camino Neocatecumenal

Una oración por la sanación de aquellos heridos por la rigidez espiritual y la violación de la conciencia.

 

Señor Jesucristo, reconocemos que a menudo hemos caminado con el corazón del fariseo en lugar del corazón del publicano. Confesamos que:

Creímos ser mejores que nuestros hermanos.

Cerramos las puertas del Reino creando una puerta tan estrecha y rígida que nosotros mismos no entramos, e impedimos el paso a quienes intentaban llegar a Ti.

Reconocemos que a menudo buscamos desenmascarar al pecador en lugar de consolar al afligido.

No Te vimos en aquellos que sufrían. En lugar de vendar sus heridas, interrogamos su dolor.

Añadimos pesadas cargas de culpa, miedo y vergüenza pública, olvidando que Tu yugo es llevadero y Tu carga es ligera.

Violamos el espacio sagrado de la conciencia, exigiendo conocer secretos que solo a Ti pertenecen, utilizando la "Cruz" como una herramienta de coerción en lugar de un símbolo de liberación.

A los que hemos lastimado, a los que se fueron en silencio y a aquellos cuya fe fue extinguida por nuestra rigidez:

Les pedimos perdón. Reconocemos que su partida no fue una rebelión, sino a menudo una huida de nuestra falta de caridad.

Nos comprometemos al silencio donde antes hablamos con juicio.

Nos comprometemos a escuchar donde antes exigíamos obediencia.

Buscamos restaurar y honrar la dignidad de cada alma como un santuario en el que ningún catequista tiene derecho a entrar sin temblar.

Señor, no permitas que sigamos siendo piedra de tropiezo para los más pequeños. Restaura lo que hemos roto y enséñanos que el único escrutinio verdadero es el Escrutinio del Amor.

Amén.

 

domingo, 16 de marzo de 2025

Hijo, aprende a morir un poco...

 

Conferencia Episcopal Española:

«El ayuno se practica el miércoles de ceniza y el viernes santo, y la abstinencia ambos días y todos los viernes de cuaresma».

«El ayuno que ha de guardarse el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, consiste en no hacer sino una sola comida al día; pero no se prohíbe tomar algo de alimento a la mañana y a la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad de los alimentos» (21 noviembre 1986, «Boletín de la Conferencia Episcopal», n. 16, 1987, págs. 155 y 156).

«La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años».

 

El ayuno de alimento no es opcional en la Iglesia, pero solo es dos días al año, porque si algo se repite de forma rutinaria, pierde su sentido. La Iglesia ordena ayunar en recuerdo de los cuarenta días de Jesús en el desierto.

Pero como madre sabia no exige lo imposible. Sus hijos no pueden retirarse durante cuarenta días a la soledad de un desierto, no pueden detener su actividad durante cuarenta días, así que el ayuno se adapta a las circunstancias y la edad de cada uno.

 

Pero el kikismo no sigue las normas de la Iglesia, sino los caprichos de uno muy sensible que carga sobre los demás pesados fardos que él ni con un dedo quiere mover.

Por eso, Ascen la caducada “invita” desde hace varios años a someter a un ayuno absurdo a cuantos están en la órbita del kikismo, sin importar edad ni circunstancias. Y además a hacerlo todos los viernes de Cuaresma.

Omite el miércoles de Ceniza, que jamás ha tenido importancia en el CNC y, en cambio, se inventa un ayuno irregular y abusivo todos los viernes del tiempo cuaresmal. Y además, en un rasgo típico de los grupos coercitivos y manipuladores, presenta el abuso como una grandísima idea sin la cual ni se transmite la fe a los hijos ni se prepara uno debidamente para la gran Pascua.

«Ese amor tan grande que han tenido Kiko y Carmen por la familia, por poder transmitir la fe a los hijos, por traer a los hijos a la Pascua, por prepararlos para la Pascua. En todo esto tuvieron ideas geniales, como la idea genial de invitar a la familia a comer los viernes sólo pan y agua, mientras se habla de algún personaje de las Escrituras o de un santo. Esto es muy importante para preparar a los niños para la Pascua. No perdáis este regalo, animo a las familias a hacer este ayuno familiar» (Tostón publicitario de Cuaresmas 2024).

Un rasgo del kikismo es que jamás se invita a ofrecer por nadie los actos penitenciales. Además, ni por asomo se propone a los pobres captados emplear el tiempo de ayuno en rezar a Dios, no, mejor que hablen, que empleen el tiempo en transmitir las consignas del sensible, que hay que asegurarse de que los niños las memoricen bien.

Y esto no es lo único:

«El año que viene tendremos que venir a Roma para el Jubileo. Por eso os invitamos a hacer algo más sencillo, quizás llevarlos a lugares donde duerman en el suelo» (Tostón publicitario de Cuaresmas 2024).

¿Quién obligará a esta pobre gente a que tengan que ir a Roma para el Jubileo? ¿Será que no saben que se puede ganar sin abandonar el país? ¿Será que quieren abrumar a alguien haciendo mucho multo y mucho alboroto?

¿Qué tiene que ver el Jubileo con la práctica de dormir en el suelo? ¿Será que el kikismo no entiende que el Jubileo es mucho más que un acto penitencial? ¿Será que no entienden las indulgencias?

 Si esto decía el año pasado, este año no iba a ser muy diferente. Primero Ascen menciona a Carmen, como para dar a entender que es la finada Carmen y su alta categoría superior la que ha determinado lo que es correcto que los neocatecúmenos hagan en Cuaresma y a continuación, sin el menor respeto a lo que decreta la Iglesia, dispone:

 «Es bueno enseñar a los niños a morir un poco, a sacrificarse, a morir un poco. Esto es especialmente importante los viernes de Cuaresma: el ayuno a pan y agua que hacemos en familia: es un sufrimiento, quizás los niños dicen: “Tengo hambre”, pero así aprenden un poco a morir, no confiando en las propias fuerzas, sino empezando a mirar a Cristo crucificado» (Tostón publicitario en Cuaresma 2025).

Un disparate de principio a fin. ¿Qué tiene de bueno que los niños aprendan a “morir un poco”? ¿Hay que maltratarlos con ayunos absurdos para que aprendan?

Ascen no propone enseñar a los niños a rezar ni a ofrecer sacrificios por otros, sino solo hacerles pasar hambre para morir un poco, al parecer persuadida de que solo así, en la debilidad física, se acercarán a Dios. ¿Será que el método de trasmisión de la fe neokiko es un fracaso y hay que recurrir al maltrato en busca de resultados?

Insisto una vez más: la Iglesia jerárquica debería tomar medidas, porque las “invitaciones” que hace Ascen a los neocatecumenales sobre cómo actuar con sus hijos no solo son ajenas a la tradición de la Iglesia, es que además huelen a maltrato infantil.