martes, 25 de febrero de 2020

Traditio symboli (XLIII)



Z: Estoy casado, tengo tres hijos, trabajo en una fundición, tengo 9 años de camino.  
Kiko: ¿Antes del camino estabas ciego? ¿Qué no veías?
Z: Antes del camino era intolerante, porque nací en la Iglesia y tenía un moralismo terrible, un miedo terrible al infierno. Siempre tenía que mostrar la cara de bueno, no tenía ningún pecado, la culpa siempre era de los demás. Hice lo que quise durante toda mi vida y en el fondo nunca me consideré un pecador porque era una buena persona, porque siempre iba a misa y no me veía ciego..

Este menda ya ha adquirido la incoherencia típica eskikofrénica: asegura que era un moralista con un enorme miedo a la condenación y a la vez que eso no le impedía vivir como le daba la gana. Tal vez lo que intenta transmitir es que sabía que su proceder no era bueno, así que se engañaba echando la culpa de sus obras a otros; pero eso no es moralismo, es cinismo. Y si no lo ve, es que el camino no le ha servido para corregir su ceguera.
Un día escuché el anuncio y a través de eso el Señor me agarró; después de escuchar toda la catequización, después de emprender el camino, el Señor hizo posible que a través de su Palabra, a través de la comunidad, comenzara a ver que yo era un cerdo. El Señor permitió, mientras yo estaba en la comunidad, me permitió pecar para que viese cómo era. Dentro de la comunidad, a través de la Palabra, el Señor ha puesto mis pecados delante de mí.
En resumen: no era bueno antes, sino que culpaba a los demás para excusarse de su propia maldad, pero después asumió que no necesitaba echarle la culpa sino a diosito que es quien le impulsa a pecar con fines educativos. Mantra kiko asimilado.
Kiko: Todo el barro que había en ti, la suciedad que había en ti.
Z: ¡En cantidad! No entendía, antes del camino, por qué un casado se iba con otra; esto no lo entendía. El Señor me permitió cometer adulterio cuando ya estaba en camino. Me hizo ver que soy un adúltero, me hizo ver que soy un egoísta, que adoro el dinero; me ha hecho ver que no amo a nadie, ni a mi esposa ni a mis hijos, que solo me amo a mí mismo, que siempre he tratado de aprovecharme de los demás. Esto me lo hizo ver el Señor a través de este tiempo, me ha puesto barro en los ojos haciéndome ver que estoy ciego para que pudiera ver que Él me ha amado así, no ha tenido repugnancia de mis pecados, no me ha despreciado, ¡me ha amado!
Normalmente este tipo de declaraciones en las que el pecador público se regodea en lo bien que pecó con la ayuda del querido diosito, suceden delante de la esposa engañada, que tiene que tragarse su dignidad y su justo enfado y no ser menos que el comprensivo diosito y perdonarlo todo sin condiciones. Es muy útil tener un diosito que te invita a pecar con tanta alegría (y que se fastidie la esposa que no transija, porque se la comerán cuando sea eskruticiada).
Y vi esto en la comunidad, porque conociendo mis pecados, el Señor se acercó a través de los hermanos; a través de mi esposa se me acercó y me amó. El Señor se me ha acercado en personas concretas, y me ha amado. Entonces experimenté que Dios me ama como soy, reducido a ser un miserable.
Kiko: Y te ha perdonado tus pecados.
Z: Me ha perdonado, la Iglesia me perdonó. Esta fue una experiencia para mí que me da mucha alegría, que me libera en cierta manera. Como estaba en el moralismo, tenía un miedo terrible, creía que Dios era un monstruo. Antes pensaba: "¡Me castigará!" y no me ha castigado, me ha amado. Esta es mi experiencia en este tiempo de camino; no soy un buen hombre ahora, sigo teniendo los mismos pecados, pero sé que si no caigo es porque el Señor me sostiene.
Y si cae, recurre al mantra de que ha sido voluntad de diosito. En cualquier caso, nunca jamás asumirá que ha puesto en peligro su matrimonio, antes bien, la que será acusada de tal delito es la esposa, a poco que ponga mala cara a infiel. Sobre todo si es reincidente, que él solito avisa que sigue con los mismos pecados, aunque a continuación Kiko lo maquille con el lenguaje kiko oficial.
Kiko: Un momento. Debe ser explicado. No es que tengas los mismos pecados; tienes las mismas tentaciones. Él te ha quitado los pecados porque el castigo que debía caer sobre ti, Jesucristo ha querido que recayera sobre sí mismo. El pobrecillo ha sufrido el castigo que tenía que caer sobre ti por tu egoísmo, tus mentiras, etc., para que puedas amar a Jesús, amarlo, porque es el único que realmente te ama y te ama enormemente. Te digo esto para ayudarte un poco a llevar este amor a la gente. ¡Porque si hablas con sinceridad y das tu testimonio, este amor conmueve al más empedernido de los pecadores porque es un amor inmenso. ¡Inmenso! Y sentirse amado así es algo grandioso, descubrir este amor en la vida. ¿Quién dices tú que es este que te ha amado tanto?
Z: Digo que es el Señor, que está vivo y resucitado porque me ha hecho experimentar estas maravillas. También he tenido una experiencia muy fuerte en la empresa, donde me han despreciado, uno también me golpeó sin razón, solo porque no le saludé. Todos mis compañeros me decían: "Denuncia, para que sea castigado". Pero gracias al Señor -porque esta es la experiencia que tengo en el camino-, pude pedirle perdón, preguntarle qué le había hecho y decirle "¡Perdóname!". Esto nunca lo había hecho.
Este es un caso muy “light”, porque da la impresión de que realmente hubo una ofensa previa, los gordos son los casos en los que hay agresión sin causa y aun así se exige a la víctima que pida perdón por juzgar al agresor y considerarlo malo, y les da igual que el agredido no juzgue las intenciones, sino que tan solo valore, acertadamente, que los hechos concretísimos del agresor son malos.
Pero el Señor en ese momento me dio la oportunidad de poder saber lo que significa amar al que viene a matarte, a dejarte avergonzado delante de todos, lo que no me ha destruido. Otras veces me habría destruido, pero en ese momento podría seguir feliz y decirle: "¿Qué te pasa? Sigo amándote". 
Trivializar para que lo suyo parezca más heroico y martirial es otra cosa que les gusta mucho a los kikos. O bien este tío no tiene ni idea de lo que es que su vida peligre de verdad.

Además, él era un compañero, y hoy sigue siendo mi amigo y se maravilla. Jesús está vivo en la Iglesia y hoy puede hacer en un hombre que está destruido el maravilloso trabajo de limpiar sus pecados, armarlo, levantarlo, regenerarlo desde dentro.
Kiko: Exactamente.
Os digo una cosa: para vuestro consuelo, todos los hombres en la tierra creen en Jesucristo, así para que el camino es suficientemente fácil. Todos creen en Jesús: ¿sabéis por qué? Porque todos quieren ser amados así, todos quieren ser amados gratis. Lo que sucede es que la gente no los ama de forma gratuita. Uno se casa, trabaja y quisiera que alguien lo amara incluso cuando es imperfecto. Por eso todos los hombres cuando ven aparecer este amor tienen envidia de nosotros.
En el párrafo precedente, todos los hombres de la tierra sentían una atracción insoslayable, ahora resulta que lo que siente es envía. Si no fuese incoherente, no sería Kiko.
Por eso cuando hables verás que hay un eco en las personas, resuena. Si el Señor te ayuda, verás que algo se mueve en quien te escucha, porque todos quieren que alguien los ame realmente y no "por el interés te quiero, Andrés", como dicen en España.
Ahora vamos a cenar; quitad todo para que podamos preparar la sala para la Eucaristía. Poneos guapos, porque viene la fiesta, viene el domingo y el Misterio de Jesús se hace presente para nosotros, la sangre de Jesús se derrama por nosotros.

domingo, 23 de febrero de 2020

Hechos kikos que contradicen los dichos



Ya que en la entrada pasada se dieron unas pinceladas, como le gusta decir a su sensibilidad, sobre la gran distancia existente entre la doctrina cristiana y los panfletos kikianos, en esta ocasión quiero demonstrar que también hay mucha diferencia entre lo que dicen -sobre todo si lo dicen delante de oídos no kikotizados- y lo que hacen.
Y la demostración va a venir a partir de un par de frases procedentes de la propaganda de Cuaresma realizada en el salón de usos múltiples del RM de Roma el día 13 del presente mes.
La primera frasecita bonita para la galería dice: «No hemos sido creados para quedarnos aquí, en un cementerio, no, hemos sido creados para vivir eternamente con Cristo».
Sin embargo, lo que dice con la boquita lo niega con las obras y con el hecho concreto de la construcción de un mausoleo de categoría superior para sí mismo y para la depresiva extinta. 
Si proclama que no ha sido creado para quedarse en el cementerio, ¿a cuento de qué obligar a los pobres kikokúmenos a desprenderse incluso de lo que les hace falta para pagarle el antojo de un mausoleo?
La incoherencia es marca de la kasa. Y es por los frutos, no por los gorgoritos, por lo que se distingue al árbol bueno del malo.
Sigue la cosa de darle a la lengua para decir lo contrario de lo que gusta hacer:
«Dios nos ha dado la vida no para quedarnos aquí, porque, como dice el talmud, aquí estamos como en un albergue, no es nuestra casa, nuestra casa es de otro sitio. Cristo ha preparado nuestra casa en el cielo con Él, porque Él es Amor».
Obviaré la mención al talmud, que no forma parte del Cristianismo, pero sí del kikismo. Lo que me interesa hoy es que eso es lo que dice, pero esto otro es lo que hace, con el dinero de otros:

Lo hace a sabiendas de que su “obra artística” (entre comillas, como lo anunció con guasa algún medio informativo cuando publicó la noticia) es mediocre cuando no simplemente mala, como valoró la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde su humildad dice que “estudió” de joven; lo hace a sabiendas de que la mayor parte de tal “obra artística” ha sido realizada por otros y que él se limita a garabatear la firma; lo hace a sabiendas de que es una vanidad; y sobre todo, lo hace pese a que con la boca asegura que su casa es otra.
Pues muchas molestias se toma para perdurar allí donde no está su casa.

Y mucho le gusta que se "peregrine" en clase turista a donde dice que no va a quedarse. E incluso que se postren de hinojos ante determinadas piedras donde no queda nada, y que se besen tales piedras...

¿Por qué será?