Z: Estoy casado, tengo
tres hijos, trabajo en una fundición, tengo 9 años de camino.
Kiko: ¿Antes del camino estabas ciego? ¿Qué no veías?
Z: Antes del camino era intolerante, porque nací en la Iglesia y tenía un moralismo terrible, un miedo terrible al infierno. Siempre tenía que mostrar la cara de bueno, no tenía ningún pecado, la culpa siempre era de los demás. Hice lo que quise durante toda mi vida y en el fondo nunca me consideré un pecador porque era una buena persona, porque siempre iba a misa y no me veía ciego..
Z: Antes del camino era intolerante, porque nací en la Iglesia y tenía un moralismo terrible, un miedo terrible al infierno. Siempre tenía que mostrar la cara de bueno, no tenía ningún pecado, la culpa siempre era de los demás. Hice lo que quise durante toda mi vida y en el fondo nunca me consideré un pecador porque era una buena persona, porque siempre iba a misa y no me veía ciego..
Este menda ya ha adquirido la incoherencia típica eskikofrénica:
asegura que era un moralista con un enorme miedo a la condenación y a la vez
que eso no le impedía vivir como le daba la gana. Tal vez lo que intenta
transmitir es que sabía que su proceder no era bueno, así que se engañaba
echando la culpa de sus obras a otros; pero eso no es moralismo, es cinismo. Y
si no lo ve, es que el camino no le ha servido para corregir su ceguera.
Un día escuché el
anuncio y a través de eso el Señor me agarró; después de escuchar toda la
catequización, después de emprender el camino, el Señor hizo posible que a
través de su Palabra, a través de la comunidad, comenzara a ver que yo era un
cerdo. El Señor permitió, mientras yo estaba en la comunidad, me permitió pecar
para que viese cómo era. Dentro de la comunidad, a través de la Palabra, el
Señor ha puesto mis pecados delante de mí.
En resumen: no era bueno antes, sino que culpaba a los demás
para excusarse de su propia maldad, pero después asumió que no necesitaba
echarle la culpa sino a diosito que es quien le impulsa a pecar con fines
educativos. Mantra kiko asimilado.
Z: ¡En cantidad! No
entendía, antes del camino, por qué un casado se iba con otra; esto no lo entendía.
El Señor me permitió
cometer adulterio cuando ya estaba en camino. Me hizo ver que soy un
adúltero, me hizo ver que soy un egoísta, que adoro el dinero; me ha hecho ver
que no amo a nadie, ni a mi esposa ni a mis hijos, que solo me amo a mí mismo,
que siempre he tratado de aprovecharme de los demás. Esto me lo hizo ver el
Señor a través de este tiempo, me ha puesto barro en los ojos haciéndome ver
que estoy ciego para que pudiera ver que Él me ha amado así, no ha tenido
repugnancia de mis pecados, no me ha despreciado, ¡me ha amado!
Normalmente este tipo de declaraciones en las que el pecador
público se regodea en lo bien que pecó con la ayuda del querido diosito, suceden
delante de la esposa engañada, que tiene que tragarse su dignidad y su justo
enfado y no ser menos que el comprensivo diosito y perdonarlo todo sin
condiciones. Es muy útil tener un diosito que te invita a pecar con tanta
alegría (y que se fastidie la esposa que no transija, porque se la comerán
cuando sea eskruticiada).
Y vi esto en la
comunidad, porque conociendo mis pecados, el Señor se acercó a través de los
hermanos; a través de mi esposa se me acercó y me amó. El Señor se me ha acercado
en personas concretas, y me ha amado. Entonces experimenté que Dios me ama como
soy, reducido a ser un miserable.
Kiko: Y te ha perdonado
tus pecados.
Z: Me ha perdonado, la
Iglesia me perdonó. Esta fue una experiencia para mí que me da mucha alegría,
que me libera en cierta manera. Como estaba en el moralismo, tenía un miedo
terrible, creía que Dios era un monstruo. Antes pensaba: "¡Me castigará!"
y no me ha castigado, me ha amado. Esta es mi experiencia en este tiempo de camino;
no soy un buen hombre ahora, sigo teniendo los mismos pecados, pero sé que si
no caigo es porque el Señor me sostiene.
Y si cae, recurre al mantra de que ha sido voluntad de diosito.
En cualquier caso, nunca jamás asumirá que ha puesto en peligro su matrimonio,
antes bien, la que será acusada de tal delito es la esposa, a poco que ponga
mala cara a infiel. Sobre todo si es reincidente, que él solito avisa que sigue
con los mismos pecados, aunque a continuación Kiko lo maquille con el lenguaje
kiko oficial.
Kiko: Un momento. Debe
ser explicado. No es que tengas los mismos pecados; tienes las mismas
tentaciones. Él te ha quitado los pecados porque el castigo que debía caer
sobre ti, Jesucristo ha querido que recayera sobre sí mismo. El pobrecillo ha
sufrido el castigo que tenía que caer sobre ti por tu egoísmo, tus mentiras,
etc., para que puedas amar a Jesús, amarlo, porque es el único que realmente te
ama y te ama enormemente. Te digo esto para ayudarte un poco a llevar este amor
a la gente. ¡Porque si hablas con sinceridad y das tu testimonio, este amor
conmueve al más empedernido de los pecadores porque es un amor inmenso. ¡Inmenso!
Y sentirse amado así es algo grandioso, descubrir este amor en la vida. ¿Quién
dices tú que es este que te ha amado tanto?
Z: Digo que es el
Señor, que está vivo y resucitado porque me ha hecho experimentar estas
maravillas. También he tenido una experiencia muy fuerte en la empresa, donde
me han despreciado, uno también me golpeó sin razón, solo porque no le saludé.
Todos mis compañeros me decían: "Denuncia, para que sea castigado".
Pero gracias al Señor -porque esta es la experiencia que tengo en el camino-,
pude pedirle perdón, preguntarle qué le había hecho y decirle "¡Perdóname!".
Esto nunca lo había hecho.
Este es un caso muy “light”, porque da la impresión de que
realmente hubo una ofensa previa, los gordos son los casos en los que hay
agresión sin causa y aun así se exige a la víctima que pida perdón por juzgar
al agresor y considerarlo malo, y les da igual que el agredido no juzgue las
intenciones, sino que tan solo valore, acertadamente, que los hechos
concretísimos del agresor son malos.
Pero el Señor en ese
momento me dio la oportunidad de poder saber lo que significa amar al que viene
a matarte, a dejarte avergonzado delante de todos, lo que no me ha destruido.
Otras veces me habría destruido, pero en ese momento podría seguir feliz y
decirle: "¿Qué te pasa? Sigo amándote".
Trivializar para que lo suyo
parezca más heroico y martirial es otra cosa que les gusta mucho a los kikos. O
bien este tío no tiene ni idea de lo que es que su vida peligre de verdad.
Además, él era un compañero,
y hoy sigue siendo mi amigo y se maravilla. Jesús está vivo en la Iglesia y hoy
puede hacer en un hombre que está destruido el maravilloso trabajo de limpiar
sus pecados, armarlo, levantarlo, regenerarlo desde dentro.
Kiko: Exactamente.
Os digo una cosa: para
vuestro consuelo, todos los hombres en la tierra creen en Jesucristo, así para
que el camino es suficientemente fácil. Todos creen en Jesús: ¿sabéis por qué? Porque
todos quieren ser amados así, todos quieren ser amados gratis. Lo que sucede es
que la gente no los ama de forma gratuita. Uno se casa, trabaja y quisiera que
alguien lo amara incluso cuando es imperfecto. Por eso todos los hombres cuando
ven aparecer este amor tienen envidia de nosotros.
En el párrafo precedente, todos los hombres de la tierra sentían
una atracción insoslayable, ahora resulta que lo que siente es envía. Si no
fuese incoherente, no sería Kiko.
Por eso cuando hables
verás que hay un eco en las personas, resuena. Si el Señor te ayuda, verás que
algo se mueve en quien te escucha, porque todos quieren que alguien los ame
realmente y no "por el interés te quiero, Andrés", como dicen en
España.
Ahora vamos a cenar; quitad todo para que podamos preparar la sala para la Eucaristía. Poneos guapos, porque viene la fiesta, viene el domingo y el Misterio de Jesús se hace presente para nosotros, la sangre de Jesús se derrama por nosotros.
Ahora vamos a cenar; quitad todo para que podamos preparar la sala para la Eucaristía. Poneos guapos, porque viene la fiesta, viene el domingo y el Misterio de Jesús se hace presente para nosotros, la sangre de Jesús se derrama por nosotros.





