“El
pecado vive en nosotros, reina en nosotros como algo que nos esclaviza y que,
sin que lo queramos, nos lleva a pecar. Estamos a merced de nuestra
concupiscencia. Basta que sepamos que hay algo prohibido para que lo queremos
hacer. ¿Por qué? Porque el hombre que ha experimentado la muerte ahora no
quiere morir; ha experimentado el no ser y quiere ser, tiene miedo de morir,
tiene miedo a la muerte. No ser, significa no ser amado. Vivir es ser
amado. Así que tratamos en todo de ser amados: con el dinero, con el prestigio,
con una mujer hermosa. El hombre quiere ser amado, quiere ser estimado, porque
esto es vivir.
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| Lo que sea para que Pako me quiera, hasta me arrodillo |
Entonces
hacemos lo que sea para obtener la estima de los demás, para ser respetados y
amados. EL HOMBRE SE CONVIERTE EN ESCLAVO DEL MAL. SE CONVIERTE EN IDÓLATRA.
Este hombre está dispuesto a vender su alma al diablo con tal de ser. Busca la
vida en mil cosas: dinero, fama, diversiones, etc. Por eso Jesús dice en el
Evangelio: Vuestro pecado es que queréis vivir y creéis que la vida está
garantizada por la abundancia de bienes”.
¿En qué Evangelio Jesús
dice que querer vivir es un pecado? En ninguno. Pako se lo inventa.
“El
hombre, que pecando ha experimentado la muerte, no quiere morir; por eso todo
lo que en la vida le lleva a la muerte, no lo puede soportar, no puede
aceptarlo. Huye de todo lo que le destruye y le hace sufrir.
El
trabajo, que antes del pecado era una creación para el hombre, ahora se
convierte en una esclavitud. Antes, la mujer casada aceptaba que su marido gobernase la casa; ahora, dice el Génesis, no soporta ser dominada
por el hombre. Antes, tener niños parecía maravilloso, porque el dolor
tenía sentido en el contexto de la vida, ahora se convierte en una pesadilla.
Porque, antes, el dolor físico existía, pero tenía sentido; ahora, es imagen de
la muerte y no se puede soportar. Porque el dolor, si no tiene sentido, es una
monstruosidad; el dolor -como símbolo de la destrucción del ser que ya ha
probado interiormente con el pecado- es insoportable”.
Más falsedades. Ni la
Biblia habla de trabajo antes del primer pecado ni tampoco que Adán gobernase
sobre Eva, es más, Adán la considera su igual, carne de su carne y hueso de su
hueso. Y en cuanto a los hijos, como no los tuvieron en el Paraíso, sino tras
la expulsión, no hubo un antes y un después.
“EL
HOMBRE, A CAUSA DEL PECADO, ESTÁ ATRAPADO POR EL MIEDO A LA MUERTE Y NO PUEDE
PASAR AL OTRO, NO PUEDE AMAR”.
Gran error. Porque
nadie ha llegado a santo sin amar, y nadie ha llegado a santo sin pecar.
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| Los adefesios también nos hacen sufrir |
“ESTO
ES LO QUE NOS HACE SUFRIR: EL MIEDO A LA MUERTE. Y por escapar a la muerte,
caemos víctimas del maligno, nos hacemos idólatras por buscar la vida.
El
hombre, cuando se casa, pide la vida al matrimonio; hace del matrimonio un
ídolo. Cuando trabaja, pide la dicha al trabajo; gana dinero buscando en ello
la felicidad. Busca la felicidad en el sexo, en el alcohol, en lo que sea.
Sobre todo busca la vida en la estima de los demás. Aquí vemos claramente que
no sirve el moralismo ni sirve exigir a nadie. Si no se va a la fuente de todos
los adulterios y de todos los robos, que es el corazón del hombre, se pierde el
tiempo. Destruid en el
hombre este círculo de muerte que le esclaviza, cambiad su corazón y
veréis cómo empieza a repartir el dinero y deja de ser socialmente injusto”.
¿Destruid, cambiad,
quienes? Son instrumentos inútiles tan engreídos que se apropian de lo que sólo
corresponde a Cristo.
“No
sirve de nada decirle a la gente que hay que amar. Nadie puede amar al otro. (…) Un hombre
podrá dar su vida por algo que le haga crecer en el aprecio de los demás, por
algo noble, por la patria, por un ideal... pero ¿quién va a dar su vida por
nada? ¿Quién daría vida por los enemigos? (Enemigo es todo lo que atenta contra
tu personalidad). ¡Para nada! Por el contrario: hay que matar al enemigo, porque se opone a lo que crees
que es bueno. ¿Perder la vida por nada? Es absurdo”.
Doy fe de que los
kikines practican con entusiasmo y dedicación lo de matar al enemigo, que es
quien se opone a lo que ellos creen que es bueno. Lo que prueba que no son
capaces de amar.
“Por
esto tantos matrimonios fracasan. Lo máximo que obtienen es la convivencia. La
ley que impera en el matrimonio es la educación. Son muy educados el uno con el
otro, tanto que ni siquiera se hablan. Llegan a un compromiso: tú tienes
derecho a tu libertad y yo a la mía; yo tengo mis manías y mi egoísmo, y tú los
tuyos; seamos civilizados: yo soporto ciertas manías tuyas y tú las mías... Lo
importante es no molestar.
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| Ideal de felicidad chato: afear la catedral |
El
ideal de felicidad de la sociedad moderna se ha aplanado: tener una casa
bonita, un magnífico coche, salir el sábado y el domingo, ser honesto, ir a
Misa, trabajar, etc., aquí acaba la felicidad del hombre. Pero, ¿qué sucede?
Que nadie está satisfecho. Porque Dios no hizo al hombre para una felicidad tan
plana, aunque la filosofía y el marxismo intenten convencernos de que no hay
otra. Hemos reducido al hombre, le hemos encogido. No es este el diseño que
Dios hizo para el hombre. Por esto el hombre no se conforma con un tipo de
felicidad tan plana, su ansiedad de felicidad es mucho más grande, sus
problemas son mucho más profundos que no tener dinero, televisión, nevera,
coche.
(…)
Así que el hombre se escapa y se aliena. La nuestra es una sociedad de
alienados porque el hombre no puede soportar esta infelicidad.
(…)
¿CUÁL ES LA BUENA NOTICIA?
CRISTO
HA ROTO ESTE CÍRCULO DE MUERTE Y DE PECADO QUE NOS ESCLAVIZA; HA VENCIDO AL
SEÑOR DE MUERTE PARA QUE PODAMOS TRASPASAR LA BARRERA QUE NOS SEPARA DEL OTRO Y
AMARLE; LA MUERTE HA SIDO VENCIDA POR LA MUERTE Y RESURRENCIÓN DE JESUCRISTO.
AHORA PODEMOS AMAR EN UNA NUEVA DIMENSIÓN.
Por
esto, el único signo que anuncia Jesucristo resucitado vencedor de la muerte,
es la Iglesia.
"Amaos
los unos a los otros como yo os he amado. En este amor conocerán que sois mis
discípulos". Porque la única garantía para el mundo de que la muerte ha
sido vencida es el amor en la dimensión de la cruz.
Porque
nadie puede amar así: nadie se puede dejar matar por el enemigo, a menos que lo
haga como táctica, porque tiene miedo, porque es un cobarde. Pero, ¿quién puede
dejarse matar por el enemigo amándolo, permitir ser destruido por la
esposa, dejarse crucificar por los defectos del compañero de trabajo? Al
contrario: hay que dar
lecciones a todos, juzgar a todos...
El
Justo, el único que podía juzgarte, se negó a juzgar al hombre. No ha
considerado a nadie asesino ni ladrón. Por eso se puede entender lo que dice
San Pedro: no hay que obedecer sólo a los amos justos, sino también a los
injustos (cf. Pe 2,18). Porque Jesucristo no respondió a la bofetada con
bofetada ni al insulto con insulto, sino que lo fiaba a la justicia del Padre.
Pero no porque pensase: Ahora vendrá Él y os castigará a todos. Esto es no
comprender a Jesucristo.
(…)
¿Conocéis el canto del Lagarero? Las palabras están tomadas de Isaías 63. Habla
de uno que avanza vestido de rojo, que viene de Edom (Edom, son los enemigos de
Israel) y se preguntan: ¿Por qué se tiñeron de rojo tus vestidos? (Esta lectura
se realiza el Viernes Santo). Parece un lagarero, que pisa las uvas en la cuba.
¿Por qué viene así? Dice: En el lagar entré solo; de mi pueblo, no había nadie
conmigo; Miré y no había quien me ayudase; el día de la venganza había
llegado, pisoteé las naciones en mi ira.
¿Sabes
lo que significa? Todos los enemigos del pueblo de Dios han sido pisoteados.
¿Sabes quiénes eran los enemigos del pueblo de Israel? Tú y yo. ¿Tú has sido
pisoteado? Yo no. ¿Sabes quién fue pisoteado? Aquel que fue pisoteado es Jesús.
En tu lugar y en el mío. Los enemigos del pueblo de Israel, del pueblo de Dios
fueron todos puestos en la cuba y pisoteados. Pero Él amó tanto a los enemigos
que dice: ninguno entrará, voy a entrar yo solo”.
Está tergiversando el
salmo, porque en él no se excusa a nadie, sino que todas las naciones son
aplastadas.
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| Jesús con boquita de pitiminí |
“Tenemos una gran ignorancia de la Escritura.
Por eso tenemos la idea de un Jesús meloso, con barba recortada y cejas
depiladas, con la mano puesta así y que mira así... (cómo ciertas imágenes del
Sagrado Corazón). Creemos que Jesús es todo dulzura. Y no sabemos que Jesús
dijo: ¡sinvergüenzas! ¡raza de víboras! Y refiriéndose a Herodes dice: Este
zorro... Jesucristo se enfadaba. Pero como tenemos esta imagen del Dios de la
estampita, no podemos entender al Dios de la Biblia que es un Dios potente y
firme.
¿CUÁL
ES LA SALVACION PARA EL HOMBRE? QUE SEA DESTRUIDA EN ÉL LA MUERTE, LA
BARRERA QUE TIENE EN SU CORAZÓN. ESTO HA SIDO HECHO CON LA MUERTE Y
RESURRECCIÓN DE CRISTO.
Jesucristo
viene a decir lo contrario que la serpiente. La serpiente nos ha convencido de
que Dios no es amor. Él nos está diciendo que Dios es amor. Pero no con palabras,
sino haciéndolo y realizándolo. La ley fue el instrumento que la serpiente usa
para convencernos de que Dios está celoso y no nos ama. Jesucristo nos resucita
a la ley, porque en Él se nos da gratuitamente cumplida. Para que la ley
no sea más para nosotros piedra de tropiezo. Ahora la manifestación de Dios no
es una ley sublime que tenemos que cumplir (ni la justificación viene de su
cumplimiento). Ahora hay una nueva teofanía: por esto en la Transfiguración,
Jesús aparece con Moisés y Elías. DIOS, SU MÁS GRANDE MANIFESTACIÓN LA HA HECHO
EN JESUCRISTO, A QUIEN HA RESUCITADO DE LA MUERTE Y HA CONSTITUIDO EN NUESTRO
SEÑOR, NUESTRO KYRIOS. ES EL SEÑOR DE SINAI, DE LA VERDAD.
Pero
si la verdad es Él, si la verdad es el amor al enemigo, la misericordia que en
Él se ha manifestado, no hay más ley que la misericordia. PORQUE EN ÉL LA MUERTE
HA SIDO VENCIDA, podemos dejarnos matar por el otro, podemos cumplir la ley,
ser todos los días como ovejas llevadas al matadero. Como dice S. Pablo:
"Por tu causa somos llevados a la muerte todos los días: somos
considerados como ovejas destinadas al matadero".
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| Incapaz de entrar en la muerte |
Antes
el hombre no podía entrar en la muerte, porque la muerte era un monstruo, el
Leviatán. Ahora podemos entrar en ella invocando el nombre de Jesucristo, porque
A ESTE JESÚS, DIOS LE HA RESUCITADO DE LA MUERTE Y LE HA HECHO NUESTRO
SALVADOR, NUESTRO SEÑOR. LE HA DADO EL ESPÍRITU SANTO PROMETIDO, LE HA DADO EL
PODER DE ENGENDRAR DE DIOS, PARA DARNOS UNA NUEVA VIDA, DE RESUCITARNOS, DE
DARNOS LA VIDA ETERNA.
Porque
el salario del pecado es la muerte. Él fue entregado por nuestros pecados para
que nosotros no muramos. DIOS LE HA RESUCITADO PARA QUÉ NOS ANUNCIE NUESTRO
PERDÓN. POR ESTO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ES ANUNCIADO EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. S. Pablo dice, fue entregado por nuestros pecados y resucitado
para nuestra justificación (cf. Rm 4:25). Lo que nos justifica no es la muerte,
sino la resurrección. Si Jesucristo no está vivo ahora, capaz de entrar en ti,
de amarte profundamente, para destruir la serpiente del odio hacia tu marido
que no te deja hablar con él y hacer las paces, ¿qué te dice que tus pecados
están perdonados? ¿Por qué te lo digo yo? ¡No! Los Apóstoles han experimentado
que Dios es Kyrios, Señor, sólo cuando Cristo ha estado vivo en ellos. PORQUE
-dice San Pablo- DIOS LE HA CONSTITUIDO, POR SU RESURRECCIÓN, ESPÍRITU VIVIFICANTE, QUE DA VIDA.
Adán
es el primer hombre, paradigma de este hombre de la carne esclavo del poder del
pecado, es hombre viviente; Jesucristo es el segundo hombre, el primero de una
nueva creación, ÉL ES ESPÍRITU VIVIFICANTE. Él puede vivir en ti y en mí,
porque el nuevo hombre es uno con Dios. Dios tiene tal amor por la humanidad,
que nos hace sus hijos. ÉL PUEDE VIVIR EN NOSOTROS. Este hombre nuevo, esta
nueva dimensión que el hombre recibe en Cristo, no se puede representar, no se
puede visibilizar mejor que en una realidad: la IGLESIA. Porque el hombre nuevo
es comunión de corazones. Si
tú has sido injertado en Cristo, si has resucitado con Cristo, y has sido hecho
Espíritu vivificante, también tú puedes dar vida a otros hombres, porque
puedes transmitirles a ellos el Espíritu, porque puedes anunciarles a ellos la
buena noticia de la que eres testigo. Entonces tú vives en el corazón de todos,
porque las preocupaciones del mundo ya no son preocupaciones porque amas a los
hombres como Dios les ama; tú vives en Cristo y por tanto eres una sola cosa
con la humanidad”.
Ya está de nuevo
apropiándose algo que sólo pertenece a Dios.