sábado, 26 de agosto de 2023

"Discernimiento" neocatecumenal

 


Para empezar, un testimonio tal y como está publicado en la web original:

 

«...En cuanto a la atribución que hacen [en el CNC] sobre si las cosas vienen de Dios o del demonio te diré mi experiencia. La relación con mis padres neocatecumenales es bastante mala y ellos se empeñan en ver en mi vida continuamente la mano de Dios o del demonio. Y pasan cosas curiosas... todo lo que me hace feliz parece que para ellos está endemoniado y todo lo que me causa algún sufrimiento es la voluntad de Dios. Lo último de lo último ha sido mi operación.

Bueno, la cosa en realidad viene de antes. En semana santa les anuncié que me casaba. Ellos en general son poco expresivos y poco afectivos así que quizá estaban muy ilusionados pero la verdad es que tampoco lo demostraron en exceso, vamos no tuve ni una llamada posterior a la noticia para hablar del tema.

Unos días después di la noticia de que me tenían que operar. Fue entonces cuando se volcaron y me llamaban a casa para ver cómo estaba, para ofrecer su ayuda... etc.

Poco después me enteré de su razonamiento. De la boda siguieron bastante apáticos pero de la operación surgieron ciertos comentarios. La cosa es que el problema que tenía, que hacía que me tuvieran que operar me lo había puesto Dios para ponerme en mi sitio.

Yo que siempre había hecho lo que quería en cada momento ahora Dios me ponía a prueba y me ponía el sufrimiento en el camino para que me humillase un poco. En fin, paso palabra!!!

Ahora que ya me he operado, que ha salido todo bien, me paso el día sola en casa, porque aún no puedo casi salir, no me han hecho ni una sola visita a casa...(viven a unos 50 metros)... pero claro, mi casa debe estar endemoniada o algo así ya que como vivo en pecado con mi pareja... En fin, no hay quien les entienda».

 

En el fondo no es tan difícil entenderles.

Para unos padres neocatecumenales que una hija suya se case, aunque se case “por la Iglesia”, con un no catecúmeno no puede venir de Dios. Es obvio.

Si además sucede que al poco tiempo de dar la noticia de la boda con ese indeseable (no que los padres lo consideren indeseable, sino que a la fuerza ese matrimonio ha de ser contrario a la voluntad de Dios y, por tanto, un error indeseable) la novia comunica que va a tener que pasar por quirófano para una operación, para el discernimiento neocatecumenal la correlación entre ambos acontecimientos no puede ser más clara: Dios ha escuchado sus oraciones y ha intervenido para evitar que la hija díscola cometa un error incorregible.

Siguiendo su razonamiento, esa operación viene de Dios y viene para arreglarlo todo: la operación no será de muerte -o sí, Dios sabrá-, pero será una bendición para hacer que la novia tome su vida en peso, recapacite, medite, reconozca su pequeñez y su incapacidad, se dé cuenta de que no puede dar un paso sin la ayuda de una comunidad de chismosos, la guía de los kikotistas que se saben de memoria los mamotretos y la obediencia ciega a las consignas del Camino.

¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!

Pero entonces sucede que la operación es un éxito y que la hija sigue en sus trece, decidida como siempre a casarse con el indeseable, sin la menor intención de agachar la cabeza y entrar en una comunidad… ¿Qué ha pasado?

Ha pasado que esa hija ingrata carece de discernimiento y no ha sido capaz de ver la acción de Dios en su historia personal a través de esa operación, significa que ha dejado pasar una oportunidad de oro para hacer la voluntad de Dios -que sus padres pueden transmitirle porque ellos la entienden a la perfección- y sigue empeñada en hacer su propia voluntad, que para Dios es perversa y es un error flagrante.

En otras palabras, la próxima vez Dios va a tener que enviar un cáncer o algo peor a ver si la niña se entera de una vez.

Es que están ciegos estos religiosos naturales.