Monición al Evangelio
Bien, hermanos, ahora escucharemos una Palabra de un Evangelio que entra dentro
de esta convivencia, para prepararos a esta misión maravillosa.
Ya empezaron las mentiras. En el paso de la traditio los únicos que envían son los kikotistas, Dios no tiene nada que ver. Cuando es Dios quien envía, el envío es personal, no por medio de un tercero y Él pone palabras en tu boca, que no son matras kikiles.
No hay nada más grande que llevar en vuestro cuerpo, en nuestra lengua, nuestra saliva, llevar la Palabra del Señor, la misma Palabra que creó estos cielos y esta tierra, la misma Palabra que da vida a la gente, que salva a la gente, la salva de la muerte eterna. Es maravilloso salvar a una persona del fuego en una casa incendiada, entrar y arriesgar la vida para salvarla. Y después de haber salvado una vida humana, tienes una sensación de bienestar, porque te olvidaste a ti mismo, en este sentido y de alguna manera, incluso si no crees en Dios, el egoísmo de esa persona ha sido trascendido, y esto provoca una profundísima experiencia del amor.
Otro desvarío. Nadie puede salvar de la muerte eterna a otro, solo Dios puede, lo que pasa es que Kiko es muy amigo de dárselas de mesías.
Salvar de la muerte: ahora en España tenían que salvar a dos alpinistas, congelados, no se sabía si todavía vivían o no, y tenían que arriesgar sus vidas escalando las paredes de una montaña; hubo un movimiento de solidaridad entre todos los grandes escaladores que estaban divididos, todos vanidosos, con problemas que si uno...
Faltaría más que todos ellos no fueran unos vanidosos y cualquier otra cosa que a su sensibilidad le dé la gana despotricar sobre gente a la que no conoce de nada. Siempre con malas palabras hacia el otro, que es Cristo.
¡Entonces no puedes imaginar lo que entraña el poder que el Señor nos otorga a nosotros, que somos pecadores, de esta Palabra que resumimos en el kerygma, la posibilidad de anunciar su Evangelio, de dar la vida. ¡Dar la vida!
Lo único que dan es la tabarra, por más kikotina que ingieran ni un solo kiko puede dar la vida a otro.
A tanta gente Dios no se lo permite. San Pablo dirá "A mí, el menor de los hombres, soy un aborto, Dios me ha dado este ministerio, me ha dado acceso a esta liturgia, a la predicación, a la evangelización, evangelizar".
La cita solo existe en los delirios de Kiko de ayer y anteayer.
Ayer escuchamos que "Dios me llamó a evangelizar, no a bautizar", en el sentido de que fue hasta los confines de la tierra, hasta España, a predicar para fundar la Iglesia.
Otro error de bulto. Cuando San Pablo dice eso está regañando a los Corintios porque unos dicen ser de Pedro y otros del Perico. Pablo quiere hacerles ver que el único a quien deben seguir es Cristo y se alegra de que casi ninguno de ellos pueda decir que fue bautizado por él, no sea que creyeran que el bautismo fuese en su nombre (el de Pablo), pero nada tiene que ver con ir o dejar de ir a Roma o a Lisboa.
Prefirió no construir sobre una iglesia fundada por otros, sino sentar él mismo las bases.
La frase de arriba es para enmarcar. La Iglesia Católica se dice fundada por Jesús. Nada más… Luego está el kikismo, que no es sino parásito y debe de ser que tiene otros fundadores. Ellos sabrán.
Siempre buscaba lugares donde aún no habían escuchado el Evangelio: estos son los evangelizadores. Por esta razón, dirá, cuando ha fundado una Iglesia sobre la cruz de Cristo y no con sabiduría humana, dirá después: “Atención a lo que construyes sobre ella, que todo debe ser pasado por el fuego. Quién construye con paja...", etc.
De las citas inventadas de ayer y anteayer de su sensibilidad. La verdadera cita es «El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja: la obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno» (1Cor 3, 11-13).
Porque algunos construían sobre la sabiduría, sobre el estudio, como dijimos ayer, y todo eso cae y no queda nada. Solo lo que está basado en Cristo permanece verdaderamente.
Peor es empeñarse en construir sobre el barro del kikismo, no solo no quedará nada, es que además quienes lo intentan se amargan la existencia cosa mala.
Así que esta mañana me gustaría que entendieras lo que significa. Bueno, yo no puedo hacerte entenderlo, debe hacerte entender el Evangelio. San Gregorio Magno ya dijo que son muchos los sacerdotes y qué pocos hay en el mundo; tantos sacerdotes, y no hay sacerdotes, decía San Gregorio Magno. ¡Son poquísimos los que evangelizan! Necesitamos muchos sacerdotes que anuncien, muchísimos, y no hay tantos.
Teniendo en cuenta que Kiko habla para laicos a los que quiere convertir en voceros de sus propios mantras, a él le vendría muy bien que los sacerdotes no cumpliesen su cometido. De hecho, en el kikismo el presbi solo está para impartir sacramentos, de la prekikación se ocupan otros.
Una de las lecturas del Oficio, muy profunda, dice que hay muchísimos que hacen cualquier cosa menos predicar el Evangelio, y no porque no quieran predicar el Evangelio, ¡porque Dios no les permite predicarlo!
¡Ya está con la chorrada del pisoteo de Dios a la libertad del ser humano! No sé si es incapacidad por su parte para entender lo que es la libertad y el libre albedrío o si lo hace con conocimiento de causa, pero falta a la verdad y engaña.
Y dice San Gregorio Magno: "Hay dos cosas por las cuales Dios no permite que se predique el Evangelio, una es por los pecados de quien lo proclama", llega el momento en que Dios se cansa de los pecados y entonces predica, pero dice cosas, dice cosas, dice cosas pero son cosas que pasan dos metros por encima de las cabezas de la gente, dice cosas. Incluso por el tono de voz con que las dice, sabes que no las siente, debería sentirlas pero... ¡Y la gente se da cuenta de que no le dice nada! Entonces él no puede, dice cosas un poquillo...
¡Ese era el disparate que faltaba! En el Catolicismo la misericordia de Dios es infinita, porque la misericordia y el perdón son cualidades divina, ahora resulta que el diosito del kikismo, tan limitadito como es, llega un momento en que se cansa de los pecados y se acabó, ya no te perdona más, ya te quedas castigado y condenado para los restos.
Por cierto, la presunta cita de San Gregorio no la conozco, si alguien la pudiera aportar…
Y el otro motivo, dice San Gregorio Magno, es por los pecados de la gente, por los pecados de quienes lo escuchan. Quienes lo escuchan no quieren escuchar, y dado que no quieren escuchar, tampoco Dios inspira lo que debería inspirar. Porque incluso si lo inspirara, no lo percibirían. Por eso tenemos los sacerdotes que necesitamos, es decir, los que merecemos; como tenemos los Obispos que merecemos, tenemos los que Dios ha querido. Bien.
Está claro, ¿no? Quienes escuchan no quieren escuchar así que no escuchan porque aunque escucharan diosito el caprichosos no les dejaría escuchar. Lo que además se adereza con los sacerdotes y obispos que merecemos, que ya no sé si son de los que no escuchan porque no quieren o porque diosito no les deja o de los que no son escuchados o… Y a esto lo llaman monición a un Evangelio.







