lunes, 23 de enero de 2012

Diario Vaticano: A los neocatecumenales el diploma. Pero no lo que esperaban


Diario Vaticano / A los neocatecumanales el diploma. Pero no lo que esperaban
La Santa Sede ha aprobado los ritos que marcan las etapas de su catecismo. Pero las particularidades con las que ellos celebran las Misas quedan siempre bajo observación. Algunas son permitidas, otras no 

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CIUDAD DEL VATICANO, 23 de enero de 2012 – Antes de la audiencia con Benedicto XVI celebrada hace tres días, dentro del Camino Neocatecumenal corría la voz que en esa ocasión serían aprobadas definitivamente las “liturgias” del movimiento eclesial fundado por Francisco "Kiko" Argüello y Carmen Hernández:

> ¿"Plácet" o "Non plácet"? La apuesta de Carmen y Kiko

Esas voces consideraban directamente que estaba listo el documento de convalidación.

En realidad este paso no estaba de ninguna manera en el orden del día en el Vaticano, como se ha podido verificar en el transcurso del evento mismo.

En  efecto, al comienzo de la audiencia del 20 de enero se leyó un decreto del Pontificio Consejo para los Laicos, en el cual, "con el parecer favorable de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos", simplemente "se concede la aprobación a las celebraciones contenidas en el Directorio catequético del Camino Neocatecumenal que, por su naturaleza, ya no resultan reguladas por los libros litúrgicos de la Iglesia".

Con mayor claridad ha confirmado el Papa que con el mencionado decreto solamente "se aprueban las celebraciones" presentes en el Directorio Catequístico que "no son estrictamente litúrgicas".

Significa esto que los rituales aprobados en esta ocasión no remiten de ninguna manera a la liturgia de la Misa o a la administración de los sacramentos, sino solamente a las celebraciones internas del Camino que marcan las principales etapas del largo catecumenado de cada uno de sus miembros.

Además, Benedicto XVI ha aprovechado la audiencia para dirigir a los jefes y a los miembros del Camino un "breve pensamiento sobre el valor de la liturgia". Ha sido un "pensamiento" que tuvo todo el sabor de una lección, densa y exigente a pesar de su brevedad. 

En esa audiencia el Papa ha recordado que "el verdadero contenido de la liturgia" es efectivamente "obra del Señor Jesús", pero "es también obra de la Iglesia que, al ser su cuerpo, es un único sujeto con Cristo". Y con esto ha puesto en guardia contra la tentación – presente en las teorías litúrgicas neocatecumenales, pero no sólo en ellas – de un "arqueologismo" que pretendería reproducir artificiosamente la última cena de Jesús y las "fracciones del pan" de los primeros tiempos cristianos, sin tener en cuenta los desarrollos litúrgicos que han madurado legítimamente en la Iglesia a lo largo de los siglos.

En su discurso, además, Benedicto XVI ha subrayado el "carácter público de la Santa Eucaristía". Ha recordado que en base a los estatutos del Camino, aprobados en el 2008, "los neocatecumenales pueden celebrar la Eucaristía dominical en la pequeña comunidad, luego de las primeras vísperas del domingo, según las disposiciones del obispo diocesano". Pero ha agregado a continuación que "toda celebración" debe estar "esencialmente abierta a todos los que pertenecen" a la única Iglesia de Cristo.

Las celebraciones en las pequeñas comunidades – siguió diciendo el Papa – deben de este modo producir una "maduración progresiva" que favorezca "su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial", es decir, concretamente "en la celebración litúrgica de la parroquia".

Por último, el Papa ha confirmado que "la celebración en las pequeñas comunidades" debe estar "regulada por los libros litúrgicos que se deben seguir fielmente", también "con las particularidades aprobadas en los estatutos del Camino". 

En los Estatutos del 2008 las particularidades permitidas son dos. 

La primera se refiere a "la distribución de la Santa Comunión bajo las dos especies" y "siempre con pan ázimo", que los neocatecumenales deben recibir "de pie, permaneciendo en su lugar". 

La segunda es el cambio “ad experimentum” del "rito de la paz luego de la Oración universal", es decir, antes del Ofertorio, como de hecho acontece desde siempre en el rito ambrosiano, en uso en la arquidiócesis de Milán.

En los Estatutos se prevé además que los animadores de las comunidades neocatecumenales preparen "breves introducciones a las lecturas". Pero esto ya está permitido por las Instrucciones Generales del Misal Romano, para cualquier Misa. 

Por el contrario, no se hace alusión alguna, en los parágrafos de los Estatutos referidos a la Misa, a las llamadas "resonancias", es decir, a los comentarios espontáneos a las lecturas del Evangelio hechas por los que participan en las Misas de las comunidades neocatecumenales, acompañando la homilía del sacerdote. 

No solamente esta cuestión de las "resonancias", entonces, sino toda otra particularidad litúrgica en uso en el Camino que no está aprobada explícitamente por la Santa Sede era un abuso antes de la audiencia del pasado 20 de junio. Y así permanece también después.

A continuación presentamos la "lección" de liturgia impartida por Benedicto XVI a los neocatecumenales y, más abajo, un resumen de sus rituales extra-litúrgicos que han tenido la aprobación de las autoridades vaticanas. 

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"... CELEBRACIÓN REGULADA POR LOS LIBROS LITÚRGICOS QUE SE DEBEN SEGUIR FIELMENTE..."

Benedicto XVI al Camino Neocatecumenal, 20 de enero de 2012


Queridos hermanos y hermanas, [...] unos instantes antes se ha leído el decreto con el que se aprueban las celebraciones presentes en el "Directorio catequético del Camino Neocatecumenal" que no son estrictamente litúrgicas, pero que forman parte del itinerario de crecimiento en la fe. Es otro elemento que os muestra cómo la Iglesia os acompaña con atención mediante un paciente discernimiento que comprende vuestra riqueza, pero que mira también a la comunión y a la armonía de todo el "Corpus Ecclesiae".

Este hecho me ofrece la ocasión para exponer un breve pensamiento sobre el valor de la liturgia. El Concilio Vaticano II la define como la obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo que es la Iglesia (cfr. "Sacrosanctum Concilium", 7). A primera vista esto podría parecer extraño, porque parece que la obra de Cristo designa las acciones redentoras históricas de Jesús, su pasión, muerte y resurrección. ¿En qué sentido entonces la liturgia es obra de Cristo? La pasión, muerte y resurrección de Jesús no son solamente acontecimientos históricos; abrazan y penetran la historia, pero la trascienden y permanecen siempre presentes en el corazón de Cristo. En la acción litúrgica de la Iglesia está la presencia activa de Cristo resucitado que hace que sea presente y eficaz hoy para nosotros, para nuestra salvación, el mismo misterio pascual. Esta obra del Señor Jesús, que es el verdadero contenido de la liturgia, entrar en la presencia del misterio pascual, es también obra de la Iglesia, que al ser su cuerpo es un único sujeto con Cristo: "Christus totus caput et corpus" [Cristo total, cabeza y cuerpo], dice san Agustín. En la celebración de los sacramentos, Cristo nos sumerge en el misterio pascual para hacernos pasar de la muerte a la vida, del pecado a la existencia nueva en Cristo.

Esto vale en modo muy especial para la celebración de la Eucaristía, que al ser la culminación de la vida cristiana es también la bisagra de su redescubrimiento, a lo que tiende el Neocatecumenado. Como afirman vuestros Estatutos, "La Eucaristía es esencial al Neocatecumenado, en cuanto catecumenado postbautismal, vivido en pequeña comunidad" (art. 13 §1). Precisamente con la intención de favorecer el acercamiento a la riqueza de la vida sacramental por parte de personas que se han alejado de la Iglesia, o que no han recibido una formación adecuada, los neocatecumenales pueden celebrar la Eucaristía dominical en la pequeña comunidad, luego de las primeras vísperas del domingo, según las disposiciones del obispo diocesano (cfr. Estatutos, art. 13 §2). Pero toda celebración eucarística es una acción del único Cristo junto con su única Iglesia, y por eso esencialmente abierta a todos los que pertenecen a la que es su Iglesia. Este carácter público de la Santa Eucaristía se expresa en el hecho que cada celebración de la Santa Misa es en definitiva dirigida por el obispo como miembro del colegio episcopal, responsable de una determinada Iglesia local (cfr. "Lumen gentium", 26).

La celebración en las pequeñas comunidades, regulada por los libros litúrgicos que son seguidos fielmente, y con las particularidades aprobadas en los estatutos del Camino, tiene la misión de ayudar a cuantos recorren el itinerario neocatecumenal a percibir la gracia de estar insertos en el misterio salvífico de Cristo, lo que hace posible un testimonio cristiano capaz de asumir también los rasgos de la radicalidad. Al mismo tiempo, la maduración progresiva en la fe del individuo y de la pequeña comunidad debe favorecer su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial, a la que encuentra en la celebración litúrgica de la parroquia, en la cual y por la cual se realiza el neocatecumenado (cfr. Estatutos, art. 6), su forma ordinaria. Pero también durante el Camino es importante no separarse de la comunidad parroquial, justamente en la celebración de la Eucaristía que es el verdadero lugar de la unidad de todos, donde el Señor nos abraza en los diferentes estados de nuestra madurez espiritual y nos une en el único pan que nos hace un único cuerpo (cfr. 1Cor 10, 16s). [...]

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DOCE RITOS, PARA OTRAS TANTAS ETAPAS


El itinerario de catequesis que recorre cada miembro del Camino dura al menos diez años y está compuesto por cinco fases.

Cada fase tiene etapas caracterizadas por rituales específicos, doce en total.

Son éstos los rituales extra-litúrgicos en uso en las comunidades neocatecumanales, ahora aprobados por las autoridades vaticanas.

CATEQUESIS INTRODUCTORIAS

1. Rito de la conversión. Coincide con la décima de las dieciseis catequesis introductorias. El rito, muy detallado, precede y sigue en forma comunitaria la confesión sacramental individual de cada uno de los presentes. Para quien prosigue en el camino, se reiterará este rito en forma mensual.

2. Entrega de la Biblia. Coincide con la décimoquinta catequesis.

3. Rito del lucernario. Introduce la "convivencia" de tres días que concluye las dieciseis catequesis introductorias. Otras celebraciones de la Palabra imponen una estructura a estos mismos días y estructurarán, semanalmente, la continuación del camino.

PRECATECUMENADO

4. Primer escrutinio. Marca el término de esta segunda fase, cuya duración es al menos de dos años.

TRÁNSITO AL CATECUMENADO

5. "Shemà". En hebreo: escucha. Celebra el acogimiento de la Palabra de Dios.

6. Segundo escrutinio. Concluye el bienio de esta tercera fase. En él se realiza la renuncia a las riquezas personales también visibles, a favor de la comunidad. 

CATECUMENADO

7. Entrega del Salterio. Es decir, del libro de los Salmos.

8. Traditio Symboli. Es decir, la entrega del "Credo".

9. Redditio Symboli. Es decir, la confesión pública de la propia fe, aprendida con el "Credo".

10. Entrega del Padre Nuestro. Es el rito que introduce el tercer año de esta cuarta fase.

ELECCIÓN

11. Libro de la vida. Al escribir el propio nombre en este libro, el neocatecúmeno abre los dos años de esta quinta y última fase del Camino.

12. Renovación de las promesas bautismales. Es el punto de llegada del Camino. El rito se cumple durante la Vigilia pascual, la que se prolonga hasta el alba y concluye con un banquete.


Primera comunión neocatecumenal

 
Primera Comunión en neo-rito
(traducción de Google)
de Kronika Novus Ordo de Dextimus
 
Por supuesto, no en la iglesia y en el altar, sino en la mesa de una habitación cualquiera, con la Kiko-cruz, la menorá, en la pared un icono neo-obligatorio, en la posición sentada, en la mano y bajo las dos especies. El celebrante ni siquiera quiso ponerse una casulla… Pero respetan escrupulosamente las neonormas del ritual kiko. 
 
Las fotos provienen de la galería del monasterio de los Padres Capuchinos en Sedziszow Malopolska y se realizaron 7 de junio 2008.
¡Kyrie eleison!








Aquí la versión original para quien sepa polaco:

Pierwsza Komunia Święta po neońsku

Oczywiście nie w kościele przy ołtarzu, tylko w jakiejś salce przy stole, kiko-krzyżu, menorze, na ścianie obowiązkowej neo-ikonie, na siedząco, do łapy i pod obiema postaciami. Celebransowi się nawet nie chciało ornatu założyć... Za to neo-przepisów przestrzega nad wyraz skrupulatnie. Fotografie pochodzą z galerii klasztoru Ojców Kapucynów w Sędziszowie Małopolskim i zostały wykonane 7 czerwca 2008 r.

Kyrie eleison!

lunes, 16 de enero de 2012

CONSIDERACIONES HISTÓRICAS Y PATRÍSTICAS ACERCA DE LA COMUNIÓN EN LA MANO

 
¿Esta práctica fue alguna vez universal?

Cómo se nos ha contado la supuesta historia de la comunión en la mano.

En general, así se cuenta la historia de la Comunión en la mano: a partir de la Última Cena y durante el tiempo de los apóstoles, la Santa Comunión se daba, por supuesto, en la mano. Así era también durante la era de los mártires. Y así siguió siendo durante la edad de oro de los Padres y de la liturgia, después de la paz de Constantino.

La Comunión en la mano era dada a los fieles como nosotros hacemos ahora (en los sectores más abiertos y más al día de la Iglesia). Y continuó siendo la práctica común, por lo menos hasta el siglo décimo. Por lo tanto, durante casi la mitad de la vida de la Iglesia esa fue la norma.

Una magnífica prueba de ello se encuentra en el texto de San Cirilo de Jerusalén (313-386) donde aconseja a los fieles "haced un trono con vuestras manos donde recibir al Rey (en la Santa Comunión)". Más adelante, este Padre de la Iglesia aconseja un gran cuidado con cada fragmento que pueda quedar en las manos, “así como no se deja caer el oro al piso, así también se debe tomar un gran cuidado cuando se trata del Cuerpo del Señor”.


Cómo y cuando se habría pasado de la comunión en la mano a la comunión en la boca.


De acuerdo a la historia comunmente divulgada, el cambio en la manera de recibir el pan consagrado se dio de la siguiente manera: en la Edad Media hubo ciertas distorsiones de la fe y/o en la aproximación a la fe, que se fueron desarrollando gradualmente.

Se desarrolló un excesivo temor de Dios y una correlativa preocupación por el pecado, el juicio y el castigo; un énfasis sobredimensionado en la divinidad de Cristo, que constituía una virtual negación o por lo menos disminución de Su sagrada humanidad; un exagerado énfasis en el papel del sacerdote en la sagrada liturgia; y una pérdida del sentido de la comunidad, que de hecho es la Iglesia.

En particular, debido al énfasis excesivo en la adoración a Cristo en la Santa Eucaristía y a una concepción demasiado estricta en lo relativo a las cuestiones morales, la Sagrada Comunión se hizo cada vez menos frecuente. Se consideraba suficiente fijar los ojos en la Sagrada Hostia durante la elevación. De hecho, esta práctica decadente de la "elevación" (porque el desprecio por este período continúa) y la también poco saludable Exposición y Bendición del SantÌsimo Sacramento, encuentran sus orígenes en esos desafortunados tiempos medievales. Este viene a ser un período cuyas prácticas litúrgicas haríamos bien en sacarnos de encima.


Fue en esa atmósfera y bajo esas circunstancias que se comenzó a restringir la práctica de la Comunión en la mano. La práctica de que el celebrante colocara directamente la hostia en la boca del comulgante se desarrolló y, triste es decirlo, se impuso.

La conclusión es muy clara: deberíamos dejar de lado esta costumbre cuyas raíces se encuentran en esa edad oscura. Deberíamos prohibir o al menos desaconsejar esta práctica que no permite a los fieles "tomar y comer", y volver a los usos prístinos de los Padres y los Apóstoles: la Comunión en la mano.

¡Qué historia tan conmovedora! Lástima que no sea verdad. 
 
La verdadera historia.

Los Papas, los Santos Padres.

El Sagrado Concilio de Trento declara que es una Tradición Apostólica la costumbre de que sólo el sacerdote que celebra la Misa se dé la Comunión a sí mismo (con sus propias manos) y que los fieles la reciban de El.

Un estudio más riguroso de las evidencias disponibles en la historia de la Iglesia y de los escritos de los Padres, no apoya la aserción de que la Comunión en la mano era una práctica universal que fue gradualmente suplantada y efectivamente reemplazada por la práctica de la comunión en la mano. Más bien, los hechos parecen apuntar a una conclusión diferente.

El Papa San León Magno (440-461), ya en el siglo V, es un testigo temprano de la práctica tradicional. En sus comentarios al sexto capítulo de San Juan, habla de la Comunión en la boca como del uso corriente: "Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe" El Papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si fuera un hecho ya bien establecido.

Un siglo y medio más tarde, pero todavía tres siglos antes de que la práctica fuera supuestamente introducida (según el relato ya referido) el Papa San Gregorio Magno (590-604) es otro testigo. En sus Diálogos (Roman 3, c. 3) relata cómo el Papa San Agapito obró un milagro durante la Misa, después de haber colocado la Hostia en la lengua de una persona. También Juan el Diácono nos habla acerca de esta manera de distribuir la Santa Comunión por ese Pontífice.

Estos testigos son del siglo V y VI. ¿Cómo se puede razonablemente decir que la Comunión en la mano fue la práctica oficial hasta el siglo X? ¿Cómo alguien puede sostener que la Comunión en la boca es una invención medieval? No estamos afirmando que bajo ninguna circunstancia los fieles la hayan recibido en sus propias manos. Pero, ¿en qué circunstancias? Parece que desde muy temprano era usual que el sacerdote colocara la Sagrada Hostia en la boca del comulgante.

Excepciones

Sin embargo, en tiempos de persecución, cuando no había sacerdotes disponibles, y los fieles llevaban el Santísimo a sus casas, se daban la Comunión a sí mismos, con sus propias manos. En otras palabras, antes que quedar totalmente privados del Pan de Vida, podían recibirlo por sus propias manos, cuando no hacerlo hubiera significado quedar privados de este imprescindible alimento espiritual. Lo mismo se aplicaba a los monjes que se habían retirado al desierto, donde no disponían del ministerio de un sacerdote y no quisieran dejar la práctica de la Comunión diaria.

Resumiendo

Para resumir, la práctica era que se podía tocar la Hostia cuando no hacerlo equivalía a quedar privado del Sacramento. Pero cuando había un sacerdote, no se la recibía en la mano. Así, San Basilio (330-379) afirma claramente que sólo esta·permitido recibir la Comunión en la mano en tiempos de persecución o, como era el caso de los monjes en el desierto, cuando no hubiera un diácono o un sacerdote que pudiera distribuirla. "No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono" (Carta 93). Lo que implica que recibirla en la mano en otras circunstancias, fuera de persecución, sería una grave falta. El Santo basa su opinión en la costumbre de los monjes solitarios, que reservaban el Santísimo en sus celdas, y en ausencia de sacerdote o diácono, se daban a sí mismos la Comunión.

En su artículo "Comunión" en el Dictionnaire d’Archéologie Chrétienne, Leclercq afirma que la paz de Constantino llevó la práctica de la Comunión en la mano a su fin. Esto reafirma el razonamiento de San Basilio, que la persecución era la que creaba la alternativa de recibir la Comunión en la mano o verse privado de Ella. Cuando la persecución cesó, evidentemente la práctica de la Comunión en la mano persistía aquí y allí. Era considerada como un abuso por la autoridad de la Iglesia, puesto que era juzgada contraria a la costumbre de los Apóstoles. Así, el Concilio de Rouen que se reunió en el año 650, dice: "No se coloque la Eucaristía en las manos de ningún laico o laica, sino únicamente en su boca".

El Concilio de Constantinopla, prohibía a los fieles darse la Comunión a sí mismos (que es lo que sucede cuando la Sagrada Partícula es colocada en la mano del comulgante). Decretó una excomunión de una semana de duración para aquellos que lo hicieran en la presencia de un obispo, un sacerdote o un diácono.

San Cirilo (siglo IV:( un texto dudoso. ¿Y San Cirilo? Por cierto, los promotores de la "comunión en la mano" generalmente no mencionan las evidencias que acabamos de exponer. En cambio, utilizan constantemente el texto atribuido a San Cirilo de Jerusalén, quien vivió en el siglo IV, al mismo tiempo que San Basilio. El Dr. Henri Leclercq resume las cosas como sigue: "San Cirilo de Jerusalén recomendaba a los fieles que cuando se presentaran a recibir la Comunión, debían tener la mano derecha extendida, con los dedos unidos, sostenida por la mano izquierda, con la palma en forma cóncava; y que en el momento en que el Cuerpo de Cristo era depositado en su mano, el comulgante debía decir:

"Amén". Pero el texto continúa. También propone lo siguiente: "Santifica tus ojos con el contacto del Cuerpo Sagrado ... Cuando tus labios están todavía húmedos, lleva tu mano a tus labios, y pasa tu mano sobre tus ojos, tu frente y tus otros sentidos, para santificarlos". Esta recomendación bastante original (¿o más bien supersticiosa? ¿irreverente?) llevó a los eruditos a cuestionar la autenticidad de dicho texto. Algunos piensan que tal vez hubo una interpolación, o que fue el sucesor del santo quien escribió tal cosa. No es imposible que este texto fuera realmente del Patriarca Juan, quien sucedió a Cirilo en Jerusalén. Pero este Juan era de dudosa ortodoxia. Sabemos todo esto por la correspondencia de San Epifanio, San Jerónimo y San Agustín. Por lo tanto, a favor de la Comunión en la mano tenemos un texto de dudosa originalidad y de contenido cuestionable. Y por el otro lado, tenemos testigos confiables, incluyendo a dos grandes papas, de que colocar la Sagrada Hostia en la boca del comulgante ya era común y ordinario en el siglo V.

¿Clericalismo?

¿No es una forma de clericalismo permitir al sacerdote tocar la Hostia y prohibírselo a los fieles? De ningún modo, pues a los sacerdotes sólo les estaba permitido tocar el Santísimo Sacramento en casos de necesidad. En efecto, aparte del celebrante de la Misa, nadie que recibiera la Comunión, aunque fuera sacerdote, podía hacerlo en la mano. De tal modo que, en la práctica tradicional del Rito Romano, si un sacerdote estaba oyendo Misa (y no celebrando) y deseaba recibir la Sagrada Comunión, no lo hacía en sus propias manos: la recibía de otro sacerdote, en la lengua. Lo mismo sucedía con un Obispo. Lo mismo si se tratara de un Papa. Cuando San Pío X, por ejemplo, estaba en su lecho de muerte, en Agosto de 1914, y se le administró la Sagrada Comunión como Viático, no la recibió, y no le estaba permitido, en la mano: la recibió en la lengua de acuerdo a la ley y a la práctica de la Iglesia Católica. Esto confirma un punto fundamental: por principio de reverencia, la Hostia no debe tocarse innecesariamente. Obviamente alguien debe distribuir el Pan de Vida. Pero no es necesario hacer de cada hombre, de cada mujer y cada chico su propio "ministro de la Eucaristía" y multiplicar la manipulación torpe y chapucera y el peligro de que se caigan y se pierdan Fragmentos eucarísticos. Aún aquellos cuyas manos fueron especialmente consagradas para tocar la Sagrada Eucaristía, particularmente los sacerdotes, no deben hacerlo sin necesidad.

Otras consideraciones

Entregar la comunión la mano puede dar origen a prácticas muy irreverentes e incluso heréticas.

Se sabe que personas que no son católicas recibieron la comunión en la mano de su Santidad Juan Pablo II y guardaron la hostia como recuerdo de un hombre al cual admiraban.

Siguiendo este mismo hecho es posible que muchas veces personas hayan realizado prácticas deleznables y demoníacas usando la práctica de la comunión en la mano. Muchos han sido testigo de personas que se van a su asiento con la hostia en la mano y comulgan en él. Igual podrían con gran facilidad llevarse la hostia a donde quisieran.

Se pierde el sentido y reverencia del significado y realidad de la presencia real. ¿Es eso lo que se busca?

Ya no se tiene el menor cuidado con la hostia consagrada. No se cumplen las rubricas mínimas de respeto que la Iglesia exige para con ella. Esto se puede fácilmente verificar, hoy, con relación a la presencia real de Cristo en la hostia: la mera eliminación de los gestos que manifiestan la Fe en la presencia real de Cristo en la hostia -- las genuflexiones delante del Santísimo Sacramento, o delante del tabernáculo, por ejemplo -- poco a poco, lleva a los fieles a olvidarse de la presencia real de Cristo en la hostia, y, después, resulta más fácil negar el dogma.


Leer más: http://devocioncatolica.blogspot.com/2009/02/consideraciones-historicas-y.html#ixzz1kFVgD2np

sábado, 14 de enero de 2012

De la costumbre de comulgar en la mano

 

JUEVES 14 DE JULIO DE 2011
DE LA COSTUMBRE DE COMULGAR EN LA MANO

Probablemente sea Ud. de los que al llegar ante el sacerdote para comulgar le haga un discreto gesto o simplemente le presente las manos abiertas hacia arriba, solicitándole que le deje la hostia en ella en lugar de depositársela directamente en la boca.

Y aunque tal fue la manera habitual de comulgar en tiempos remotos, evidentemente, tal alternativa no fue siempre posible, sobre todo en los últimos tiempos. Se tiende a creer que la misma formó parte de los muchos cambios realizados por el Concilio Vaticano II, y si bien es cierto que el nuevo espíritu de la Iglesia y de la liturgia surgido del mismo estuvo, sin duda, en la base de la posibilidad de recibir la forma en la mano, lo cierto es que el Concilio en sí no reguló nada al respecto, e inmediatamente terminado, el acto de la comunión tenía lugar en el modo que todos tenemos por consuetudinario mediante el depósito de la sagrada forma por el sacerdote en la boca del comulgante. ¿Cuándo toma forma, pues, la posibilidad de “comulgar en la mano”?

El documento fundamental que hizo ello posible no es otro que la instrucción Memoriale Domini, publicada el 29 de mayo de 1969 por la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, una de las nueve congregaciones de la Iglesia, que lo hizo de la siguiente curiosa manera que él mismo explica.

“Habiendo pedido algunas Conferencias Episcopales y algunos obispos en particular que se permitiese en sus territorios el uso de poner en las manos de los fieles el pan consagrado, el Sumo Pontífice mandó que se preguntase a todos y cada uno de los obispos de la Iglesia latina su parecer sobre la oportunidad de introducir el rito mencionado”.

El resultado de la votación fue el siguiente:
Fueron propuestas a los obispos tres cuestiones, a las que, hasta el día 12 del mes de marzo último [1969], respondieron del modo siguiente:


  1.  ¿Se ha de acoger el deseo de que, además del modo tradicional, se permita también el rito de recibir la Sagrada Comunión en la mano? Placet: 567. Non placet: 1.233. Placet iuxta modum: 315. Votos inválidos: 20.
  2. ¿Place que se hagan antes experimentos de este nuevo rito en pequeñas comunidades, con el consentimiento del ordinario del lugar? Placet: 751. Non placet: 1.215. Votos inválidos: 70.
  3. ¿Piensa que los fieles, después de una preparación catequética bien ordenada, han de recibir de buen grado este nuevo rito? Placet: 835. Non placet: 1.185. Votos inválidos: 128”.


Como se ve, el resultado fue bastante adverso a la reforma, por lo que en vez de imponerla, la instrucción en cuestión se limitó a hacer la siguiente concesión:

“Si el uso contrario, es decir, el de poner la Santa Comunión en las manos, hubiere arraigado ya en algún lugar, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir el oficio pastoral, que con frecuencia se hace más difícil en las condiciones actuales, confía a las mismas Conferencias el encargo y el deber de examinar las circunstancias peculiares, si existen, pero con la condición de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía, como también de suprimir con todo cuidado otros inconvenientes”.

Con lo cual, se puso en manos de las conferencias episcopales nacionales la potestad de decidir si los sacerdotes de su jurisdicción podían o no optar por dejar la sagrada forma en las manos de sus fieles en el caso en el que éstos así lo solicitaran. Una potestad más, junto a las muchas otras de las que gozan las conferencias episcopales, por ejemplo la de trasladar de día determinadas fiestas o la sustituir los ayunos y abstinencias por otras prácticas penitenciales, según hemos tenido ocasión de analizar en esta misma columna.

Ha habido después de la instrucción Memoriale Divini alguna nueva referencia al tema. La más importante quizás sea la de una nueva instrucción, la Redemptionis Sacramentum, de 2004, en la que se hace la siguiente observación que, en realidad, aporta poco a lo ya dicho en la Memoriale Divini, y cuya redacción nos parece, dicho sea con toda humildad, desafortunada, al hablar de un derecho del feligrés que, en realidad no es tal, sino sólo una potestad supeditada a la decisión de la autoridad competente, en este caso la Conferencia Episcopal. Reza la citada instrucción como sigue:

“Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano” (artículo 92).

jueves, 12 de enero de 2012

Profecias de Sor de la Nativité sobre la Falsa Iglesia

 

LOS ACONTECIMIENTOS QUE PROBABILÍSIMAMENTE SE AVECINAN


…LOS MUY GRAVES, son la invasión del Vaticano, el asesinato del Sumo Pontífice y la tercera guerra mundial.

En cuanto a los dos primeros, ¿cómo no presumir que los que van a invadir el Vaticano, serán precisamente los mismos, que ya están instalándose masivamente en Europa?…

Tampoco nos debe extrañar, que el actual Papa, este en la mira de los seguidores del Profeta. Improbable es que le perdonen lo que osó decir en su conferencia de Ratisbona, citando al emperador Manuel II Paleólogo: “Muéstrame lo que Mahoma ha traído de nuevo y entenderás: SOLO COSAS MALAS E INHUMANAS…”.

En cuanto al hecho de que un Papa va a ser asesinado, no hay porqué asombrarse: ya lo anticipó don BOSCO en su sueño “LAS DOS COLUMNAS” en 1862, en el que vio que “el Papa cae herido gravemente; y que herido por segunda vez, CAE NUEVAMENTE Y MUERE”.

…Pero hete aquí, que otra visión confirma el sueño del Santo = Nos referimos a la que tuvo el Papa San Pío X en 1909: “¿Seré yo – se preguntaba – o será mi sucesor? LO QUE ES SEGURO, es que EL PAPA ABANDONARA ROMA, y que para salir del Vaticano, le será necesario PASAR SOBRE LOS CADÁVERES DE SUS SACERDOTES”.

En realidad, lo enunciado aquí es un lugar común dentro de la profecía católica (ver en este blog el texto digital de la profecía católica, tomado del blog “Santa Iglesia Militante, como también lo son las profecías que ahora aporto ). Sólo habría que recordar los siguientes textos entre muchos y que pueden hacer ver la coincidencia profética con los analistas, como Toby Westerman:

Dejando las conocidas profecías y muy citadas de  San Pío X y la del papa León XIII, y la célebre de la profecía llamada de San Malaquías (que acaba diciendo que civitas septicollis diruetur) traigo estas:

Sor de la Nativité (1731-1798)

Nota: Por la importancia de estas profecías de Soeur Nativité, no muy conocidas, me extiendo un poco en ellas aunque no se ciñan al objeto de la entrada.


Yo he visto una gran potencia elevarse contra la Santa Iglesia. Ella ha arrancado, pillado, devastado la viña del Señor; la ha hecho servir como escabel a los transeúntes, y la ha expuesto a los insultos de todas las naciones. Después de haber injuriado el celibato y oprimido el estado religioso, esta soberbia audaz hoy se ha COMO REVESTIDO de los poderes de nuestro Santo Padre el Papa, del cual ella ha menospreciado la persona y la autoridad… He visto tambalearse las columnas de la Iglesia, he visto, inclusive, caer un gran número de los que se tenía motivo de esperar más estabilidad…
En los últimos tiempos se levantará una falsa religión contraria a la unidad de la Iglesia.
“Esta herejía hará tal devastación,  que yo no creo que haya habido antes una tan funesta… Ella será acreditada, encontrará partidarios, por todos lados, tendrá grandes sucesos, extenderá lejos sus conquistas, y parecerá envolver todos los países y todos los estados, en los que  tendrá un aire magnífico y muy importante de bondad, de humanidad, de beneficencia, y hasta de religión, lo que será una trampa seductora, para un gran número aún.
“Sus sectarios, para tener mejores resultados, afectarán al inicio un gran respeto por el Evangelio y la catolicidad; aparecerán libros sobre espiritualidad, que serán escritos por ellos con un color de devoción, y llevarán las almas a un punto de perfección que parecerá elevarlas hasta el tercer cielo. Tampoco se dudará de la santidad de sus autores ni de sus partidarios, que se los pondrá por encima de los más grandes santos, quienes, según ellos, no habrán hecho sino desbrozar [el camino de] la virtud…”
Tendrán altares y templos donde sus sacerdotes tratarán de imitar los ministerios, las ceremonias y el sacerdocio de la religión, en las cuales  mezclarán una cantidad de circunstancias extravagantes y supersticiosas, invocando, o más bien, profanando el santo nombre de Dios.
Religión fundamentada sobre los placeres de los sentidos  [¿Se refiere a la emotividad y sensiblería de algunos cultos?]
“Estando su religión fundamentada sobre los placeres de los sentidos, despreciarán interiormente la vida crucificada, la mortificación, el sufrimiento…
“El ridículo que ellos tratarán de lanzar sobre los cristianos que todavía habrá, hará caer y apostatar un gran número; porque esta especie de persecución es tanto más terrible cuanto que  está fortalecida por el respeto humano, el amor propio, una falsa vergüenza, y sobre todo por las pasiones que nos llevan siempre del lado que más les favorece.
…Se escuchará hablar de prodigios y de milagros de los ministros del error que, de su lado, no harán menos esfuerzos para ilusionar al pueblo con cosas sorprendentes, donde el demonio entrará muchísimo, hasta que después de su muerte, él los elevará en el aire en globos de fuego, a fin de hacerlos adorar como dioses inmortales. También se pintarán sus imágenes en los templos, y se dirá muy alto que una Iglesia que produce semejantes milagros es mucho más santa que la anterior” (Soeur de la Nativité).


San Anselmo de Sunium (Siglo XIII)

Desgracia a ti, ciudad de las siete colinas, cuando la letra K sea aclamada  en tus murallas [¿Tendrá algo que ver con la próxima beatificación de Karol Woytila?
“Desgracia a ti, ciudad de las siete colinas, cuando la letra K sea alabada en tus murallas. Entonces tu caída se aproximará; tus dominadores y tiranos [¿Pero quienes son estos?] serán destruidos. Tú has irritado al Altísimo por tus crímenes y tus blasfemias, tú perecerás en la derrota y en la sangre” (M. Servant, pág. 281).


San Pedro Celestino (1251-1296)

Antes que la Iglesia sea renovada, Dios permitirá que el trono de San Pedro SEA VACANTE


Fray Juan de Vatiguerro (Siglo XIII)

El Jefe Supremo de la Iglesia mudará de residencia
Sobre la persecución contra la Iglesia:
“El Jefe Supremo [¿Por qué dice Jefe y no, papa?] de la Iglesia mudará de residencia y será una felicidad para él y para sus hermanos que estarán con él, el poder encontrar un lugar de refugio, en donde cada cual pueda comer con los suyos el pan del dolor en este valle de lágrimas.


Beata Catalina Racconigi (1486-1547)

Los turcos vendrá a Italia y la devastarán.

“Este espectáculo de las pruebas de la barca Santa le fue dado hacia el fin de su vida. Ella decía en esos días que la renovación de la Iglesia por medio de los flagelos no estaba lejos; que los turcos vendrían a Italial y la devastarían y ensangrentarían en grandes batallas”.

Fray Calixto (+1751)
Nosotros hemos abusado del sacrificio, el sacrificio cesará.


Venerable Isabel Canori Mora (1774-1825)
Orden dada a los santos apóstoles Pedro y Pablo de transferir la cátedra apostólica.


Beata Ana María Taigi (1769-1837)

El 31 de agosto de 1816, ella oye de Nuestro Señor:
“Oh Roma, Roma. Hijos criminales. ¨¿Ignoráis el bien que os hice?… Tomo nota de vuestra respuesta… Pero cuando Mi Padre Celestial dé la orden… Amada Mía: verás cómo terminará Roma.


Por recordar sólamente la célebre profecía de San Juan Bosco, la cito de pasada:
Advirtió al Papa Pío IX (siglo XIX) de que llegará un día en que una luz brillante resplandecerá en el cielo, en pleno fragor de una batalla. En ese instante, el Papa y sus servidores abandonarán el Vaticano pasando por una plaza cubierta de muertos y heridos. Todo el país sufrirá una gran pérdida de población y la tierra se agitará como arrasada por un huracán y caerá un fuerte pedrisco. Durante doscientos amaneceres, el Papa y su séquito vagarán por tierras extranjera.


El inmenso corpus de profecías que aluden a la invasión rusa- árabe en Europa  ha hecho dibujar un mapa a los “profetólogos” franceses.  Sobre el mapa se lee: “Schéma de  l’invassion russo-arabe en fonction des proféties”.