Cuando yo eran joven, aceptaba la doctrina de la Iglesia sin hacerme preguntas, cuando maduré, no me resultó suficiente saber, además quise y quiero comprender. Y un asunto que siempre me ha incomodado es que la Iglesia tardó siglos en declarar Sacramento al matrimonio, históricamente era un contrato no sacramental hasta que…
El padre Pierre Moreau distingue «tres grandes etapas en la praxis de la Iglesia en relación con el matrimonio». La primera es «el matrimonio "en el Señor"». El obispo Ignacio de Antioquía, en su carta a Policarpo, invita a los cristianos a contraer la unión «de acuerdo con el obispo, para que así su matrimonio se haga según el Señor y no según la pasión». Del siglo IV al siglo XI, la bendición se expresa en la oración del padre de familia, del obispo y del sacerdote invitado a las nupcias, o en el momento de la entrega del velo a la joven esposa.
En la Edad Media, el matrimonio sale del ámbito doméstico. En los siglos IX y X, numerosos sínodos insisten para que los esposos reciban la bendición nupcial tras una investigación previa realizada por el clero, con el fin de garantizar el libre consentimiento de la mujer. El matrimonio pasa a ser público y la bendición se imparte a la puerta de la iglesia. Sólo el matrimonio rato (ratum) y consumado (consummatum) se considera indisoluble.
En Oriente, el código oficial, realizado por el emperador bizantino León VI hacia el año 900 (arranque del siglo X), fija unas disposiciones concretas relativas al matrimonio. La ley hace obligatoria y necesaria la bendición litúrgica, que los esposos reciben de un obispo o un sacerdote. En Occidente, este acto formal data de 1563 (segunda mitad del siglo XVI), cuando un decreto del concilio de Trento establece la obligación de una celebración pública (ante testigos) del matrimonio con presencia de un ministro (obispo o párroco).
Es en el Concilio de Trento cuando los eclesiásticos vienen a configurar un auténtico elenco de requisitos para otorgar validez a las uniones: el consentimiento de los contrayentes, las amonestaciones (también denominadas proclamas), la consumación, los testigos, la consignación de los datos de los desposados o la licencia episcopal correspondiente. En cambio, contar o no con la autorización de los padres de los novios no afecta a la validez formal y legal del matrimonio.
Su gran logro fue fijar el carácter sacramental de la institución, y en consecuencia la indisolubilidad del mismo y la consideración del divorcio como una herejía (incluso en caso de adulterio del cónyuge). Curiosamente, no hay ninguna condición de apretura a la vida para dar validez a la unión.
La tercera etapa, establece el padre Moreau, comienza en el siglo XVIII, cuando el amor pasa a ser condicionante para el matrimonio.
Hay que esperar aún más, hasta el siglo XX para que el Derecho Canónico introduzca la apertura a la vida como finalidad y condición necesaria del matrimonio. Es a partir de aquí que la negativa voluntaria a la procreación hace nulo lo que el adulterio -que también es incumplimiento de las promesa matrimoniales- no lo hace. Lo repito, a partir de aquí el adulterio del cónyuge, aunque sea reiterado, no hace nulo el matrimonio, sin embargo, la cerrazón a la vida sí lo hace nulo.
Sin embargo, con poca coherencia, la fórmula tradicional de compromiso entre los contrayentes se centra en la fidelidad, que según la doctrina de la Iglesia puede ser pisoteada sin dañar el Sacramento:
«Yo, [Nombre], te tomo a ti, [Nombre], como mi esposo/a, y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y honrarte todos los días de mi vida».
Cierto que antes del consentimiento los contrayentes han tenido que responder a tres preguntas muy muy serias:
«¿Venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados libre y voluntariamente?
¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del matrimonio, durante toda la vida?
¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?».
La tercera pregunta se refiere a la disposición responsable y amorosa de los cónyuges a recibir de Dios hijos. Esta disposición, por más que algunos no puedan entenderlo, no está reñida ni es contraria a hacer uso de los períodos infecundos de la mujer, al contrario, la castidad matrimonial es un aspecto fundamental del modo de vida propio de los casados y una gran asignatura pendiente.
Pero me interesa más la segunda parte, porque los contrayentes se comprometen a educar los hijos que reciban de Dios según la ley de Cristo y de su Iglesia.
Y aquí me parece que aquellos neocatecumenales que apoyan que mejor se muera el Papa que verse ellos integrados en las parroquias incurren en flagrante contradicción con sus votos matrimoniales. Peor todavía, porque ya concurrieron al matrimonio con el propósito de que los hijos que Dios les diera serían para el CNC, no para la Iglesia.
Esta actitud, libre y voluntaria y ejecutada sobre los hijos incluso en contra del querer de estos, ¿será causa de nulidad sacramental de su prolífico matrimonio?

Pues en lo personal, considero que un matrimonio del CNC es uno consagrado al CNC y no encaminado a la iglesia católica, es mas siendo celebrado por un "sacerdote" del Redemptoris Mater que en lo personal eso no es un semonario sino un centro de adoctrinamiento a los futuros oficiadores de sus aquelarres, no se si al final se terminan registrando en la base de datos de la iglesia o ellos llevaran su registro propio de personas casadas, ya que han deformado tanto los sacramentos y los procesos de documentación de estos
ResponderEliminarYa lo he comentado aquí pero de acuerdo a la entrada, mis padres no fueron a mi matrimonio porque no era dentro del camino, fue en la iglesia católica, no nos pusieron el talid, no nos hicieron el rito de las arras, no nos presentaron a la Virgen, no hicieron el canto del Líbano, no hubo ecos, menos moniciones, no hubo danza.
ResponderEliminarSupuestamente el camino se rige según el rito de la Santa Sede, pero por supuesto que no, Kiki ha arruinado los sacramentos
Las arras yo las he visto en las bodas católicas toda la vida, a diferencia del resto de cosas que mencionas. Hay alguna particularidad en las arras kikas?
EliminarSegún el matrimonio en el camino neocatecumenal: mira ese es tu enemigo, mira esa es tu enemiga
ResponderEliminarAunque aparentan no volverán a ser los mismos, los esposos seguiran con la idea retorcida de que el otro es el enemigo, perdaderan toda su intimidad y confianza y de ahora en adelante creeran que no rendirles cuentas a los kikotistas y a la comunidad de su vida conyugal sera pecado.
EliminarExactamente. Ademas van a convertirse en servidores de kiko, que tienen que producir nuevos miembros a buen ritmo, mientras tendran que usar el tiempo y la energia que no tienen para kaminar y hacer los numerosos servicios que se esperan de las parejas. Y si eso pone su matrimonio en una situacion de dificultad, se les diran que es porque son pecadores burgueses y que no quieren al enemigo ni aceptan la cruz que diosito los envia.
EliminarSupongo que lo del matrimonio espiritual merecerá otra entrada.
ResponderEliminarPero... Las profecías de Marie-Julie Jahenny advierten que los enemigos de la Fe impondrán nuevas fórmulas en el libro de la Santa Misa, nuevos dispensadores de nuevos sacramentos, nuevo bautismo y nuevas órdenes religiosas.
El Concilio de Trento y el Catecismo de la Iglesia Católica establecen que los siete sacramentos fueron instituidos exclusivamente por Jesucristo, y la Iglesia no tiene poder para cambiar su sustancia o instituir otros nuevos.
Según San Juan de la Cruz, otra cosa es el matrimonio espiritual: un estado de gracia alcanzado por la acción gratuita de Dios tras la purificación (noche oscura de los sentidos y del espíritu), y no un signo visible instituido con materia y forma.
El matrimonio espiritual no tiene rito, materia, forma ni ministro: es un efecto de la gracia en el alma, no un signo.
Sin embargo en el CNC el matrimonio espiritual se constituye como Rito comunitario dentro del itinerario y un Paso que se "vive", con Ketubá (contrato matrimonial judío tradicional), vestiduras, música, ... y la komunidad como unidad.
Kiko o Carmen han cogido un término de teología mística (los desposorios místicos de algunos santos) y lo han convertido en un paso obligatorio dentro del CNC; evidentemente una deformación de la voluntad de Dios; esto me suena a como actúa y es el Maligno.
Una de las razones por la cuál huimos de esa secta camino neocatecumenal fue por que desde un principio los kikotistas empiezan a decirte que tu cónyuge es tu enemigo, luego toda tu vida marital tienes que exponerla cada mes en los giros de experiencia, los problemas del matrimonio se arreglan delante de toda la comunidad donde también tienes que exponer tu vida sexual. Por favor al Papa o a quien sea pero que hagan algo con este movimiento pseudocatolico camino neocatecumenal
ResponderEliminarSi no lo haceis os dicen que no estáis en comunión y que teneis demonios mudos. toda una manipulación y violencia espiritual
EliminarEn serio se habla de la vida íntima y marital en los giros delante de la comunidad? Hasta qué grado de especificidad? Me parece tan desmedido que hasta me cuesta creerlo (no soy parte del CNC, por eso me intereso por sus experiencias).
EliminarEn los escrutinios te preguntan directamente si tenéis relaciones, si están abiertas a la vida y hasta te calculan los hijos que te toca tener. En los ecos en la comunidad, al menos en lo que yo viví, no se compartían cosas excesivamente íntimas. Por ejemplo, un matrimonio podía decir que estaban mal y discutían, pero no se recreaban en detalles.
EliminarEso depende también del equipo de kikotistas, del nivel de aberración y de morbosidad que tengan, a por acá paso un kikocura qué no te digo las cosas que preguntaba en público, y no solo a los matrimonios si no a todos en general, cosas aberrantes.
EliminarEl matrimonio dentro del Catecumenado no tiene problema en el rito, que es bastante similar a un matrimonio normal, el problema radica en lo que viene después de casados: todo una comunidad indagando sobre tu vida matrimonial y el pobre esposo (por lo general) juzgado si la esposa se queja.
ResponderEliminarNo hay vida privada.
Cada uno manifiesta lo quiere donde quiere y como quiere, sea en la Iglesia, en un partido político, en una asociación profesional o en la reunión de vecinos.
EliminarAllá cada cual con lo que cuenta y donde lo cuenta. Cada acto de la vida tiene consecuencias….., pues ya está todo dicho,
¡Qué kikotizado estás, 17:40! Eres fotocopia del que manifestó lo mucho que deseaba la muerte de Benedicto XVI. Manifestó exaxtamente lo que quería, donde quiso y como quiso, pero ¿sabes qué? Obrar así no es cristiano. Porque no existe el derecho a manifestar deseos de muerte ni tampoco juicios ni murmuraciones ni acusaciones.
EliminarPues ya está todo dicho. A ver si abandonas la kikotina y te conviertes.
El iluso cree que hay libertad en Kikonides (cada uno manifiesta lo que quiere...) falso totalmente.
EliminarKikonides funciona con presiones de grupo (abrase hermano) de parte de kikotistas y sus brazos comunitarios los responsables, pero eso de la "libertad" es una falacia.
Donde tú te guardas cosas, te empiezan a acusar de que "no te abres a la comunidad"
Y como Kikonides es juicio (tanto temerarios como comunes) donde digas cosas de tu vida privada, lo usan en tu contra.
A otro perro con ese hueso de la libertad en un grupo dominado por las decisiones tribales.
Nada es en libertad, hay que investigar bastante el motivo por el cual una secta no puede ser juzgada por la justicia ordinaria, en resumidas cuentas es que te venden la idea de que estás ahí libremente, pero no, has sido manipulado y coaccionado y te da miedo irte porque además usan estrategias de miedo para que no te vayas en el kamino se escudan en "los engaños del demonio"
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