Mamotretos varios

viernes, 30 de abril de 2021

Glosario de términos neokikomenales (parte 9)

 

Tanto la entrada precedente como la lectura de una de las últimas publicaciones del blog italiano neocatecumenali me ha hecho ver la conveniencia de retomar el glosario de términos neokikomenales (ver aquí), a fin de dejar constancia del significado que adquieren ciertos términos en boca de gentes del CNC. 

Conocer el sentido que ellos dan a ciertas palabras y expresiones es importante tanto para entender sus verdaderas intenciones como para evitar la manipulación. Así que, al tajo.

La primera expresión que conviene aclarar es la presunta Evangelización de las parroquias.

En el ideario neokiko las parroquias son entes anodinos que no salvan a nadie a los que solo acuden cuatro viejas pero que a la misma vez -por gracia de una falla espacio-temporal o algo así- están a rebosar de beatorros de misa de doce y de curas cuya fe no interesa a nadie. En suma, una parroquia es algo sin la menor trascendencia y que no ayuda a nadie a menos que sea kikotizada. Esta kikotización, por aquello de que a los bebés no se los puede alimentar con fabada, sino que necesitan lechecita, es lo que camuflan con el nombre de evangelización. Pero jamás un kiko ha predicado que se pueda seguir y servir a Dios o que se pueda tener fe adulta fuera del Camino, lo que revela que ninguno de ellos practica la evangelización, lo suyo solo es kikolonización parroquial.

Y las consecuencias de una kikolonización son nefastas para la salud de la parroquia.

 

Otra frase que no se les cae de la boca es: Estamos aprobados, o su variante El Papa nos apoya, variante en la que inconscientemente se les escapa que jamás serán ellos quienes apoyen a nadie que no sea ellos mismos, pues, en su desquicie, son los demás los que deben supeditarse a ellos.

La realidad es que lo único que el CNC tiene aprobado son los famosos estatutos. Y lo único que el CNC tiene permitido es lo que figura en los estatutos. En consecuencia, el diezmo es un abuso que no solo no está aprobado sino que es ilegítimo en el Catolicismo, los escrutinios son un abuso, el choteo del chupito de leche y miel es un abuso, interrumpir la misa, que según ellos no es misa sino uka, para interrogar a los niños es un abuso. Por no estar aprobados, ni los ecos ni el baile de los pitufos están aprobados.

Y en particular no está aprobado ni permitido que el sacer…, el presbi, comulgue a la vez que la asamblea, ni que lo hagan sentados. Por el contrario, todos los Papas de los últimos tiempos les han insistido en que se atengan a los libros litúrgicos. Lo que pasa es que la desobediencia es una característica que identifica a los hijos de su padre.


Una expresión muy kika es la de Adultos en la fe.

Según el gran gurú de Palomeras, nadie puede ser cristiano sin recibir el don de la fe a través de la predicación de otro.

Hay dos trampas en dicho enunciado. La primera es obvia: ¿De quién recibió la fe Kiko? De un soplido en la nuca, según unas versiones; de su intuición de artista -que se tiene creído que lo es-, en otras; de meditar y rumiar cómo convencer a la madre de Pepe Agudo, según las de más allá. En suma, el primero que no es apto -ni adulto- según su propio baremo es Kiko.

La segunda trampa es que para ellos predicación es repetir como loros lo que está escrito en los mamotretos. Es decir, no tienen ni idea. Y así les va, cincuenta años o más y siguen sin convertirse y sin tener fe.

Ahora bien, en realidad, cuando un kiko habla de adultez en la fe se refiere a algo chato y carente de valor: simplemente es una medida de cuantos pasos has superado en ese camino que ni lleva a lugar bueno alguno ni acaba nunca. Es decir, ya podría presentarse Santa Teresa de Jesús que sería considerada una bebé en la fe puesto que ni siquiera ha hecho las kikotesis. Por el contrario, yo misma, que he viajado a Jerusalén y me he hospedado en la domus Galilaeae, soy adulta en la fe kika, que simplemente quiere decir que estoy al tanto de sus trampas y trapisondas, que conozco su lenguaje y sus incoherencias, que he visto sus falsedades de la misma manera que he visto el contrabando doméstico de licores con destino a la domus.

Eso es todo. A los niños no se les puede hablar del diezmo ni de que les exigirán que vendan los bienes ni de abusos de autoridad ni de chupitos y licores de contrabando; los adultos, en cambio, conocen todo eso.

Y muchos callan. A otros, más que les pese, no pueden callarnos.


Un aspecto interesante es que a todo aquel que se acerca de nuevas al CNC se le explica, muy paternalmente, que es un niño en la fe, un tierno niñito necesitado de padrinos que lo guíen. Esos padrinos usurpan sin serlo el título de catequistas. En general ni tienen formación ni han recibido el visto bueno de ningún obispado, pero se les llena la boca con esa mentira.

En el CNC, catequista significa menda que se aprende de memoria unos mamotretos infumables y los repite -los da, en jerga del CNC- como loro bien amaestrado, sin saltarse ni alterar ninguno de los kikodogmas de fe.

La posesión -previo pago, porque nada es gratis en el CNC- y memorización de los mamotretos es lo que hace a un catequista del Camino. No importa que desconozca lo que es la Iglesia y su doctrina ni que su modo de vida, su praxis para los kikos, sea nefanda, puesto que ya se sabe que ellos están llamados a reconocerse como los últimos y los peores de todos.

Lo malo no es que lo reconozcan, es que muchos hacen “méritos” para estar en la lista de los peores de todos.

Y con todo, o precisamente por ser tan peores, es de lo más usual que muestren un desdén infinito hacia el prójimo, que es Cristo.

A grandes rasgos, un Neocatecumenal divide a esos prójimos que son Cristo en tres grandes grupos:

Paganos: según los kikos, unos pobrecillos que viven para trabajar y ganar dinero y que, cuando no trabajan solo se dedican a beber, fornicar, abortar, tirarse de los barcos y suicidarse una y otra vez.

Religiosos de misa de 12: a quienes juzgan peores que los anteriores, porque su asistencia a la parroquia un día a la semana durante un ratito los hace creerse buenecitos. Que lo anterior sea un juicio injusto y basado en neuras o antipatías personales les trae sin cuidado. Que muchos religiosos de misa de doce dediquen tiempo y recursos a diario a Dios y a su prójimo, también. El caso es maldecir, que es lo que se aprende en los mamotretos.

Rebotados: los más malísimos y peligrosos de todos, porque no se han dejado retener en el CNC. Con uno de estos, el único recurso a mano para un neocatecumenal de cepa es cruzarse de acera y negarle el saludo y, si se pudiera, el mismo aire.

miércoles, 28 de abril de 2021

¿Evangelizar la parroquia o parasitarla?

 

Lo siguiente es una ficha publicada en la red como una especie de tarjeta postal para dar señales de vida pero en cutre. Me ha parecido interesante porque quien escribe suelta algunas verdades, aunque sospecho que lo hace inadvertidamente.


Fecha: 18 de abril de 2020 (un año providencial, por si alguien lo había olvidado)

Nombres: Raúl y Pilar

País de misión: Pontevedra (España)

Diócesis de origen: Cádiz (que también es España)

 

¡La Paz! Somos un matrimonio, que junto con nuestros cuatro hijos estamos en misión en el norte de España, desde hace casi cuatro años.

Es bastante normal que si los padres se trasladan, por la razón que sean, sus vástagos se muden con ellos. No sé si es que los del CNC se sienten especiales por convivir con sus hijos en la casa y en la ciudad que sea.

Caminamos en la única comunidad que hay en la ciudad, junto con otras dos familias en misión, una de Nápoles, sin hijos, que llegaron en la misma fecha que nosotros, y la familia responsable de la comunidad, de Alicante, que llegaron hace ya más de cinco años, junto con sus cinco hijos, de los cuales, los dos últimos han nacido en Galicia.

Es decir, no llegaron «junto con sus cinco hijos» que, por otra parte, insisto en que es lo normal, sino que llegaron con los hijos que tenían entonces y ahora tienen dos más.

La misión que tenemos actualmente es mantener la pequeña realidad de la ciudad y evangelizar en la parroquia.

Unos que son sinceros. No buscan alejados ni paganos, sino que pescan en la parroquia. Y lo llaman evangelizar, pero es mentira. Porque del mismo modo que si la sal no sala no sierve para nada, si la parroquia neccesita ser evangelizada es que no es parroquia. Pero la verdad es que ningún neokatecúmeno sabe lo que es evangelizar, pues solo practican el proselitismo kiko.

Lo normal durante las evangelizaciones es que vengan una o dos personas a las catequesis, y ninguna o una a la convivencia, lo que hace imposible poder crear una segunda comunidad.

Eso es lo único que persiguen: cuadrar las cuentas del reino de la cantidad. ¡Qué forma de desperdiciar la vida!

La comunidad cuenta con veintitrés hermanos, entre los que nos incluimos las tres familias y nuestro hijo, por fusión de su comunidad con la nuestra.

Su hijo forma parte de la familia, por lo que lo está contando dos veces, salvo que lo hayan expulsado amorosamente de la familia, que me da que no es el caso. 

Lo que sucede es que en Kikónides se habla de familias itinerantes, pero cuando los hijos entran en su propia comunidad, sienten la necesidad de resaltar que son de otra hornada o algo así, ya que dan una importancia desmesurada e indebida a la comunidad de cada cual, talmente como si la comunidad salvase o como si alguien estuviera dispuesto a dar su vida, no por la parroquia, que ya se sabe que no salva, sino por la comunidad.

Dentro de la comunidad están hermanos que habían dejado el camino por diferentes motivos y en diferentes pasos, y que se han ido uniendo a esta realidad.

Este año hemos podido evangelizar, a petición de otro párroco de la ciudad, que tiene una parroquia en el centro, una en las afueras de la ciudad, y otra en una aldea cercana. La evangelización se ha quedado paralizada por los motivos de todos conocidos.

Motivos que hicieron bien visible que indudablemente 2020 fue un año de gracia que impidió que los parroquianos de esa ciudad fueran captados.

En esta evangelización, en la parroquia de las afueras de la ciudad, estaban viniendo unas veinte personas, lo cual nos ha sorprendido enormemente, esperamos que el Señor los proteja y sostenga en estos tiempos, y podamos terminar con ellos las catequesis.

Nada de que esperar que se haga la voluntad de Dios, lo que de verdad esperan es poder kikotizar al que pase cerca. Y bien claro lo dejan.

¡Que el Señor os Bendiga!

Buen Domingo de la Misericordia.