jueves, 2 de junio de 2016

El arte de "tener razón" sin tenerla



Hace tiempo, nuestro amigo Anón propuso dedicar alguna entrada a describir e identificar técnicas dialécticas para "tener siempre razón". Va siendo hora de aplicarse a la tarea. 

Así que, a modo de introducción y por su interés para entender como proceden aquellos que dominan el arte de “aparentar que siempre tienen razón”, se reproduce un comentario de este mismo blog, regalo el siempre instructivo Anón.

"Si analizamos el lenguaje de la gente de poder, vemos que su función es obtener el asentimiento del pueblo. Y como se trata de poder cometer lo peor con toda tranquilidad, hay que neutralizar la capacidad de reprobar espontáneamente.
A tales efectos se empieza por dar otros nombres a las cosas de esencia mala para eliminar cualquier connotación negativa. En un segundo tiempo, se añadirán calificativos universalmente reconocidos como vinculados con el bien, lo deseable, lo justo, etc.
Es así que los discursos de la gente de poder están plagados de nociones de justicia, de lealtad, de solidaridad, de libertad. ¿Por qué? Porque existe un pequeño sesgo que hace que cuestionar a quien manipula con esas palabras sea percibido como equivalente a cuestionar los valores con los que inunda su discurso.
De hecho, se trata de una forma de terrorismo blando: nadie quiere tomar el riesgo de parecer criticar un valor universalmente percibido como bueno. Por pereza, por comodidad moral, poco a poco se acepta el nuevo sentido de la palabra que encubre atrocidades, depredaciones, explotación, etc. Son daños colaterales no deseados pero inevitables para conseguir algo universalmente aceptado como bueno…
Paulatinamente, acabamos avalando las acciones de desalmados. En la triste prórroga siria de las tristes primaveras árabes, nos instan tragar que un impresentable masacra a su pueblo cuando queríamos traer la democracia, la justicia, etc. (transformar ese país en Pipelinistán que podamos controlar del todo).
El abuelo de Assad en su tiempo se opuso a todos y ofreció ayuda y protección a los cristianos. Damasco fue una de las primeras ciudades de la humanidad, el pueblo sirio tiene una gran cultura y no suele deleitarse de que ajenos le digan qué le conviene.
La broma del terrorismo islamista que fue tan útil empieza a oler mal. Mejor que no se airee demasiado quiénes crearon el Estado Islámico.
Parolin y Francisco han jugado al caballo malo en esa aventura primaveral. ¿Decirlo cuestiona lo valioso de la misericordia que promueven por otra parte? Ucrania kif-kif.
Probablemente se intentará marginar un poco a los grupos terroristas que fueron tan útiles, y siempre quedará que en Siria se ha matado a cristianos y seguirá en la agenda la necesidad de derribar al presidente electo para instalar una marioneta.
En el CNC, este sesgo cognitivo es un muelle de los más usados.
Negar la realidad es un componente fundamental del proceso ideológico. Se expresa de maravilla en lo políticamente correcto en el cual se aplica una progresiva corrección ideológica, supuestamente para evitar discriminaciones. Todo se convierte en eufemismos, todo se pone neutro.
Así, los encubridores de las diversas sectas católicas siempre te vienen con todo el bien que su grupito hace a la Iglesia, todo lo maravilloso que ha producido en la vida del testigo de turno dispuesto a certificar cual notario que tanto bien no se puede perder por la supuesta ocurrencia de un siniestro necesariamente atípico y aislado.
El neocat vive con pensamiento mágico permanente. Ninguna realidad puede contradecir la ideología instilada por su gurú. «En Escandinavia han metido el cristianismo en los museos y te cuesta 50 libras verlo». (http://cruxsancta.blogspot.com.es/2016/01/convivencia-de-inicio-de-camino-xxii.html). Noruega y Suecia usan coronas, Finlandia está en el euro y antes, tenía el marco finlandés. Eso de las libras ¿será por ahorritos manejados por la City?
El discurso políticamente correcto tiene la pretensión de cambiar la naturaleza de las cosas, aislando a la gente de la realidad. El tonto medio no mira por la ventana para saber qué tiempo hace y su probable evolución a corto plazo, mira cualquier servicio meteorológico asequible por el chisme de turno. No contrasta lo que le dicen los medios de comunicación.

El discurso del gurú no se asienta tanto en lo meloso, en lo neutro pero, al final, procede de la misma voluntad de hacer desaparecer la realidad, de tapar fines ocultos, de renombrar las cosas. Y sus efectos son los mismos, salvo que la proporción de amargados entre sus zombis es muchísimo más alta que entre las poblaciones zombificadas por la oligarquía occidental".

7 comentarios:

  1. Si de casualidad los kikozombies que lean esta entrada logran entender algo, tardarán algún tiempo en venir a escupir sus idioteces. ¿Alguien que les recomiende alguna pomadita para el dolor genital?

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  2. Pésimo ejemplo el de Siria: que un dictador genocida proteja (de forma parcial) a un grupo inocente (los cristianos) no lo convierte en aceptable ni por un instante. Comprender el terror de los cristianos sirios que se apoyan en Assad es una cosa, y negar la realidad de que los Assad son asesinos de masas es... caer en la misma manipulación que se pretende denunciar en este artículo. Por lo demás, está claro que en el CNC son expertos en llevar siempre razón cuando dicen que el sol es negro a pleno mediodía. Lástima de mal enfoque del artículo.

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    Respuestas
    1. He aquí un ejemplo del arte de hacer como que se tiene razón: si nuestros amigos de un lado masacran a la población indígena de América o si los elegidos del otro lado se cargan un poquito más al pueblo palestino, eso son daños colaterales inevitables pero plenamente justificados por un objetivo mucho más importante.

      Todo es entender dónde está el poder para que la misma acción realizada por los poderosos sea imprescidible y por los menesterosos sea un crimen de lesa humanidad.

      Y con lo digo no defiendo a nadie ni me pongo de parte de nadie, sólo digo que no hay que irse a Siria para encontrar asesinos de masas.

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    2. Totalmente de acuerdo con el anónimo de las 9:26. Me parece que el anónimo de las 8:08 no está entendiendo el contexto. A mí me queda claro que lo que precisamente denuncia Anón es que no se puede justificar lo injustificable, sin importar el lado del que venga. El término "rebotados" con el que los kikitos suelen apodarnos es, ni más ni menos, que otra forma de llamarnos "daños colaterales" a quienes escapamos de esa secta. Y su justificación es decir que "son mas los beneficiados que los damnificados" (frase que se ha leído mas de una vez en este blog, con diferentes términos, pero es lo mismo al final).

      Lo que tanto jode a los kikos es que a estos "daños colaterales" nos han crecido dientes y estamos de regreso para morderles el kulo.

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    3. Anónimo2 de junio de 2016, 8:08:

      su comentario es algo sorprendente. En lógica formal basta hallar una excepción a una regla que se pretende universal para invalidar dicha regla.

      Un comentario del blog fue reproducido como entrada. Fue escrito en su momento en el contexto de otra entrada y no como artículo. Este comentario tenía como objeto el de enseñar cómo se expresan los centros de poder para dormir a los pueblos con el fin de alcanzar metas no necesariamente enunciadas sin provocar excesivas reacciones. Por extensión, a enseñar que el gurú neocatecumenal, en este sector de la manipulación, también domina las técnicas.

      El más inútil de los políticos sabe que no se puede hablar de recesión, con lo cual hablará de «crecimiento negativo» ya que la religión está en el crecimiento por el buen motivo de que el sistema basado en la deuda sólo puede funcionar si el nivel de actividad progresa con el nivel de los intereses devengados. El capital en juego importa un bledo.

      Si se citó a Siria fue probablemente porque en aquel momento la propaganda occidental machacaba más o menos lo que Vd. reprodujo con apreciable mimetismo e impecable fidelidad.

      No se hizo la apología de la familia Al Assad, simplemente se mencionó que el abuelo de Bashar tomó riesgos políticos grandes para proteger a la población cristiana. Podía ser él un muy temible, por mucho que fuese el colonizador cristiano, a criterios personales como a criterios de su religión consideró que ciertas cosas no se pueden hacer.


      Vd. emplea la técnica simétrica a la descrita en la entrada, usar palabras que provoquen rechazo inmediato: «dictador», «genocida», «asesinos de masa». Se supone que para descalificar sin argumentar.

      Subentender que la dictadura es mala puede reflejar una cultura occidental empapada de la idea que la democracia que tanto favorece el comunitarismo y la primacía del más fuerte sería superior a cualquier otra forma de organización política.

      O podría reflejar una cierta alergia a la colusión histórica de la Iglesia con los feudales modernos. De paso, es conveniente constatar que la democracia sólo está invocada por la jerarquía católica cuando la Iglesia no tiene otro medio a mano.

      «Genocidio» es una palabra difícil de definir con precisión. Ni la ONU lo pudo. Sin embargo, se aplica a casos relativamente bien delimitados, con lo cual su uso resulta impropio en muchos casos, y discutible en unos cuantos.

      El santísimo papa que dio rienda libre a la papalatría, Juan Pablo II, apoyó unos cuantos golpes de Estado, algunos dinero en mano, y cuando estalló el genocidio de Ruanda, Burundi y Congo supo con maestría apuntar a cuatro sacerdotes pillados del lado malo de la barrera para obviar la exorbitante responsabilidad histórica de la Iglesia católica piloto del colonizador belga. Brillante también fue su encubrimiento de la pederastia. Entre otros hechos propicios a cosechar medallas consta su elección del modelo de secta asiática replicado en sus neomovimientos.

      Vd., quizá para quedar mejor cubierto si no pudiera prosperar lo del genocidio, empleó también «masacre de masa» que es más genérico. El Vaticano —presentemente delegación útil del imperio del bien, o del caos, del imperio anglosionista en todos casos— cuando todavía pintaba algo acarició a todos los poderes occidentales en el sentido del pelo con la fenomenal doctrina del Descubrimiento cristiano. Era tan perfecta que ni los cismáticos protestantes la descartaron.

      Tanto genocidios como masacres de enorme escala se deben a esa doctrina. EE.UU. no han tenido más de cinco años sin guerra desde su creación.

      Bashar al Assad fue huésped de honor uno de los numerosos perritos falderos de gringolandia, el ex-presidente francés Sarkozy, durante la fiesta nacional gala. Al parecer, era entonces un dictador electo más que presentable. Pero, claro, intereses superiores han hecho que el gas de Qatar y no el de Irán tuviera que pasar por Siria sí o sí. La usual política de los ductos. Desde Ceausescu no falló ni una vez. Se añade el imperativo de cercar a Rusia y China.
      …/…

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    4. 2/3

      El punto no es saber si los gobiernos de Occidente son marionetas de intereses gigantescos o si quieren llevar a bien cuantas operaciones fueren necesarias para que sus electores puedan pasearse los fines de semanas, calentarse en invierno y meterse orgías de consumo todo el año, es decir vivir muy por encima de lo que producen sin tener que preocuparse por los detalles ni alterar su insumergible buena conciencia.

      El punto es que, al contrario de lo que piensa una mayoría, los gobiernos dichos democráticos recurren a una propaganda muy intensiva y manipulan día y noche.

      El comentario que se convirtió en entrada no pone juicio de valor en saber si los reyes de Inglaterra, de Holanda o de Bélgica son mejores o peores de lo que fue Idi Amin Dada.

      Y ya que se escandaliza Vd. tan fácilmente por algunos de los cien mil muertos por año en Siria desde que los terroristas dichos «moderados» (la expresión consagrada para poder aglutinarlos a la oposición dispuesta a obedecer a todo lo que nos venga en gana) de Al Qaida y sucursales al estilo de Al Nusra fueron empujados por los buenos para establecer una democracia útil a pesar de los colegas del EI con papel de malos de la película, ¿nos podría dar su opinión sobre los baños de sangre provocados por la desestabilización de Irak, Libia, etc.? De paso, ¿nos podría explicar cómo es posible que la segunda mayor comunidad judía de Oriente Medio, después de Israel, claro, se encuentre en Irán?

      No hay en toda la historia un equivalente al acumulado de masacres cometidas por los pueblos de religión cristiana, occidentales en muy especial. Es algo molesto, bastante más que la inevitable emergencia de conflictos en estados creados ex nihilo por los colonizadores y resueltos a base de regímenes de mano dura. Esa espantosa trayectoria no la pueden cambiar todas las gesticulaciones de Su Santidad el papa Francisco, ni con sus diluvios de oxímoros.

      ¿Está consciente Vd. de que la política de EE.UU. —y por servidumbre ordinaria la de la UE— está en gran parte determinada por un puñal de estadounidenses procedentes de Europa del Este? Un puñal muy bien organizado, que alcanza apenas un diez por ciento del electorado. Los antepasados de esa gente fueron nazificados a gusto para ofrecer una barrera contra el comunismo. Esa cultura nazi se transmitió con creces en las familias. Ese grupo es responsable de las guerras de Corea, de Vietnam y del delirio antiruso y antichino presente. Se añade el hecho de que Polacos, Lituanos y ex-miembros del imperio austriaco se han beneficiado del infinito desamor católico a los ortodoxos.

      En resumidas cuentas, fingimos no ver nazismo donde prospera a cara descubierta. Así que la historieta de Al Assad tirando al suelo lo expuesto sobre la manera que tienen los poderes de cualquier índole de dormir, de manipular los pueblos que administran carece de peso. Un simple argumento ad Hitlerum.

      El comentario del anónimo de las 9:26 va en el sentido de la moraleja de la fábula de La Fontaine, Los animales con peste:
      «Según que poderoso o miserable
      seas, si eres juzgado,
      te harán parecer justo o culpable».
      …/…

      Eliminar
    5. 3/3

      Entiendo, anónimo, que no le guste Al Assad, o Gaddafi, o quien sea que tenga el valor de oponerse a los buenos de la película siendo al mismo tiempo un dictador, un tirano o lo que le parezca. Y doy por descontado que el poder Sirio, al igual que los demás, manipula el sentido de las palabras en su discurso. Lo probable es que lo hará de manera más fina y controlada que los muy patéticos idiotas de la nación indispensable. El propósito de mi comentario no era distribuir medallas de buen chico o de impresentable sino evocar una técnica favorita de los poderes para cortar las poblaciones de la realidad.

      El oportunista Gómez no hace otra cosa. Y como este tipo no inventó nunca nada, me pareció interesante enseñar una de sus fuentes.

      Quisiera añadir que Rodrigo ha entendido muy bien el sentido de mi comentario inicial: nada nos obliga a ver el mundo como hinchas viviendo por procuración ven un partido de fútbol de su equipo, de manera binaria. Para esto ya tenemos a la Conferencia Episcopal Española.

      Hacer deslizar el sentido de las palabras no es nada nuevo, lo hacía a la perfección San Pablo, heredero de una larguísima tradición. Si detrás de la realidad mejorada servida por el poder de turno se esconde algo feo, que haya sido pintado de bonito por uno de los nuestros, o un amigo, o un aliado, pues sigue siendo algo feo.

      No se trata de ser idealista, se trata de intentar entender por qué es tan fácil hacernos tragar ficciones groseras cuando es tan difícil convencernos de algo verdadero.

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