jueves, 1 de marzo de 2012

EL CARDENAL Y EL EXORCISTA


Un cardenal de Roma (¿sólo uno?) no cree en el demonio. El P. Amorth le replica y consigue dejarle sin palabras. El hecho es dramático y también paradigmático de la real ruptura con la Tradición de la Iglesia Católica, que nunca tuvo duda alguna sobre la existencia e infestación de los demonios. La pregunta es ¿no creer en el demonio es herejía? Si lo fuera tendría graves consecuencias. El hecho es que cada día en las homilías dominicales se dicen cosas parecidas y por quienes menos podíamos pensar. Se niega la existencia del demonio y se rebaja su idea a una representación o metáfora del mal del mundo.
Extracto del artículo de Non Possumus

Amorth a un cardenal: “Usted  debería leer un libro que QUIZÁS LE pueda ayudar.” ”¿Ah, sí? ¿Qué libro, padre Amorth?”.”Usted debe leer el Evangelio.”

(De Paolo Rodari de Il Foglio del 01.04.2012)

No soy yo quien tiene miedo del diablo sino que es el diablo quien tiene miedo de mí

¿Quién piensa todavía en los exorcistas? Habla Gabriele Amorth, que  desde 1986 lucha en primera  línea contra el Gran Enemigo. ”De aquél frente, por desgracia, quedamos sólo unos pocos” nos dice. Un día de 1986 el padre Gabriele Amorth, anciano sacerdote paulino se convirtió en exorcista  de la diócesis de Roma  por orden  firmada por Ugo Poletti, Cardenal  Vicario de Roma por entonces – El P.Amorth recientemente ha publicado “El último exorcista “(Piemme Publishing, 266 páginas, 16,50 euros) –  Un importante cardenal de la Santa Sede accedió a  recibirlo recientemente, citándolo después de una llamada telefónica.

“ Buenos días, señor cardenal, yo soy el padre Gabriele Amorth. Soy  sacerdote paulino. Vivo en Roma. También soy  exorcista oficial de la … ”.”Sé quién es usted. He oído hablar de Ud..
Dígame. ¿Qué desea? “.
”  Quisiera visitarle . “”¿Por qué motivo?”.
‘ Bueno ‘, verá,  he fundado una asociación de exorcistas. Nos hemos reunido en Roma para conocernos  y ayudarnos. Como sabe, somos muy pocos en el mundo . “ ”Escuche. Ahora no tengo tiempo. Si lo desea, puede venir a mi casa mañana. Allí me dirá  lo que desea. Saludos. “
El cardenal terminó la llamada telefónica abruptamente. O al menos así se lo parece al padre Amorth. Algo le dice que no le habló con simpatía. Al día siguiente se hace anunciar en su casa a la hora señalada. Un curita poco obsequioso le recibe y  entra a continuación en una habitación al fondo del pasillo. Sale en pocos segundos  y sin mirarle
se dirige a otra habitación. ¡Siguiente!”. Se oye una voz ronca que Amorth supone que viene de la habitación al fondo del pasillo. Entra. Su Eminencia está sentado en una poltrona. A un lado hay un televisor. En su mano el mando a distancia. Le  Invita a acomodarse en un sillón. Después de que se sienta apaga el televisor. ”Ud.  quería verme. Así que le escucho. Cuénteme.
 ” Señor Cardenal,  vengo para informarle que como exorcista en la diócesis de Roma, he decidido convocar a un pequeño grupo de exorcistas. Somos pocos en el mundo y muy pocos en Italia. Pensé que el vernos podía ayudarnos. Es un trabajo duro. Por eso he venido aquí sólo para informarle de esta iniciativa . “ ”Pero, usted debe dirigirse a Ruini – el cardenal Camillo Ruini –  al momento de esta reunión de que me informa es todavía el Obispo Vicario para la diócesis de Roma, el sucesor de Poletti, no yo. Yo dirijo un ufficio Vaticano que en el papel puede tener competencia, pero sólo en el papel. ¿Quién debe ser informado es Ruini “.
“ Eminencia, Ruini ya ha sido informado. Le escribí a él personalmente. Me pareció bien informarle también a Su eminencia… ”. ”Sí, sí, por amor de Dios. Ud. ha hecho bien. Pero esta historia del diablo … “.
“ ¿Perdón cómo dice? ”. ”Le digo, que Ud, es verdad que trabaja de exorcista… pero los dos sabemos que Satanás no existe, ¿no es verdad?”.
“ ¿Qué quiere decir con “sabemos que no existe ”. ”Padre Amorth. Por favor. Vd. sabe mejor que yo que todo esto es superstición. No querrá que yo crea que Ud. cree de verdad en esto…
“ Eminencia, estoy sorprendido de escuchar estas palabras de una personalidad tan importante como usted ”. ”¿Se sorprende? Pero, ¿cómo? No me diga que Ud. realmente cree en esto. “
“ Creo que Satanás existe . “ ”¿En serio?  Yo no. Y espero que nadie crea en ello. Provocar miedo no es cosa buena. “
‘ Bueno ‘, Eminencia, no me diga esto. Permítame hacerle una sugerencia . “ ”Dígame”.
“ Quizás Su Eminencia  debería leer un libro que puede ayudarle . “ ”Ah, sí? ¿Qué libro, padre Amorth? “.
“ Usted debe leer el Evangelio . “ Un silencio sepulcral se instala en la sala. El cardenal mira seriamente a Amorth sin responder nada.
Amorth sigue. ” Eminencia, el Evangelio es el que habla del diablo. El Evangelio dice que Jesús expulsó a los demonios. Y además el  evangelio también dice que entre los poderes que Jesús dio a los apóstoles está el de echar a los demonios. ¿Qué quiere hacer, tirar por la borda el Evangelio? ”. ”No, pero …”.
“ Su Eminencia, voy a ser franco con usted. La iglesia comete un grave pecado al  no hablar del diablo. Las consecuencias de esta actitud son muy graves. Cristo vino y emprendió una batalla. ¿Contra quién? Contra Satanás. Y la ganó. Pero el demonio  todavía tiene poder para tentar a todo el mundo. También hoy. Y ¿qué hace  su Eminencia? ¿Su eminencia dice que son sólo supersticiones? ¿El Evangelio es, pues, una superstición? Pero, ¿cómo puede la iglesia explicar el mal, sin hablar de Satanás? . “ ”Padre Amorth, Jesús expulsó a los demonios es cierto.Pero  ¡sólo es una figura retórica para enfatizar el poder de Cristo! El Evangelio se expresa  continuamente en parábolas. Son parábolas. Jesús siempre enseñó en parábolas. “
“ Sin embargo,  Eminencia, cuando Jesús emplea una parábola lo deja claro. El Evangelio dice: “Jesús les dijo esta parábola”. Mientras que el Evangelio refiere  claramente hechos históricos, curaciones, enseñanzas, reproches, exorcismos, distinguiéndolos bien de las curaciónes. Cuando Jesús echa demonios, esto no es una parábola, sino una realidad. No lucha con  fantasmas, sino con realidades, de lo contrario sería una farsa. Muchos santos han luchado con el diablo, muchos santos fueron atacados por el diablo, como, por ejemplo, los padres del desierto, muchos santos han hecho exorcismos. Si todo fuera falso, ¿es que  todos eran neuróticos? ¿Cómo puede no creer en la existencia de Satanás ? “. ”Está bien, pero incluso si se tratara de hechos, incluso si Jesús realmente echó  demonios, el hecho es que Jesús, por su resurrección es el vencedor de todo,  por lo que también ha vencido al diablo.”
“ Sí, es cierto, es vencedor todo. Pero esta victoria se aplica y debe  incorporarse en la vidas de cada uno de nosotros. Cristo ha vencido para nosotros, pero su victoria se debe reafirmar todos los días. Nuestra condición humana se impone. La acción del diablo no ha sido totalmente cancelada. El diablo no fue destruído. El Evangelio dice que el diablo existe y que incluso tentó a Cristo. Jesús dio las armas, nos las dio a nosotros, para vencer. El diablo todavía puede tentarnos, todos podemos caer en la tentación, como se muestra en la oración a nuestro Padre, contra el maligno, que Jesús mismo nos enseñó. Hasta el Concilio Vaticano II al final de la misa se decía la oración a San Miguel Arcángel, el pequeño exorcismo compuesto por el Papa León XIII, y se leía el prólogo del Evangelio de Juan escrito en clave de liberación ”.

Su Eminencia a esto no sabe qué decir. Ni habla ni reacciona. Amorth se levanta, saluda y se va. Y piensa: ” ¡Hasta dónde se ha llegado! ”.

Leer más en el artículo original citado arriba

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